Ruptura Blanca
Una ruptura blanca no le hace mal a nadie… después de todo nunca hubo culpa… solo un corazón roto.
Capitulo 2
Que tonto es creer que eres importante para alguien, cuando eso es mentira.
Que estúpido es haber creído en tantas palabras, en el corazón siente otras cosas.
Cursaba el último año de preparatoria y la graduación estaba a la vuelta de la esquina, solo miraba a mis compañeras preocuparse por sus vestidos, accesorios y un sinfín de cosas plásticas.
-¿Ya compraste tu vestido? – pregunto Ángela. Era mi mejor amiga desde que inicie la preparatoria. Negué y seguí leyendo. No me importaba ir a mi graduación. Mis papás habían insistido tanto en que fuera, pero solo me limite a decir que guardaran el dinero para pagar la universidad.
-Para ese entonces estaré ya en Nueva York – dije volteando a verla. Ángela estaba mordiéndose el labio. Hay no, otra vez no. Me levante y me senté a lado de ella, pasando mi brazos por sus hombros, mientras ella se recargaba.
-No hay necesidad de irte tan lejos – susurro – aquí estamos bien, bueno aquí estas bien – mientras se absorbía la nariz.
-Flaca ya habíamos hablado de eso-
Hace un mes llego la respuesta de la Universidad de Artes, me ofrecieron el setenta por ciento de beca, pero aun así tendría que pagar mi alquiler, mis libros y algunas otras cosas.
-Lo siento, en verdad, pero… -bufe- bueno tu sabes estas fechas son sensibles para mí. Muchos ya no nos volveremos a ver… ¿no te da nostalgia?- dijo mientras me volteaba a ver.
Deje mi brazo caer a mis piernas y bufe. Debería decir que sí, que me daba nostalgia todo esto. Sabía que dejaría el lugar donde crecí, a mis amigos, mis papás, pero yo no tenía nada que me atara aquí y que me impidiera crecer. Mis papás fueron los primeros en apoyarme en irme a Nueva York. Ángela se había armado todo un evento de despedida para que los chicos recolectaran cierta cantidad de dinero y así poder sobrevivir unos meses, en lo que buscaba un trabajo. Juntamos lo necesario, pero aun así tratábamos de encontrar una nueva fuente de ingresos.
El timbre sonó haciendo que las dos nos asustáramos un poco, causando las risas de algunos compañeros. Tome mis cosas y seguí a Ángela, quien ya se encontraba en la puerta.
-¿Cuál es la prisa?- pregunte un poco agitada por haber corrido para llegar a ella.
-Ninguna es solo que quiero a provechar los últimos días – role los ojos al darme cuenta que empezaría con el drama otra vez.
-Anda que ya vamos tarde – le conteste mientras me reía y la tomaba del brazo.
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-¡Bella! – grito mi madre desde la cocina.
-¡Ya voy!- tome el birrete y el discurso de graduación.
Pasaron dos semanas desde que Ángela se había puesto sentimental por cada cosa que hacíamos juntas. Hoy era la ceremonia y por la noche el tan esperado baile.
Baje las escaleras de dos en dos, tratando de no caerme, pero la necesidad de acabar todo esto me estaba carcomiendo.
-Vaya, pensé que tendría que ir por ti de las orejas – dijo papá, riéndose de su comentario.
-Anda Charlie, has algo de provecho y ve prendiendo el carro, en lo que voy por mi bolsa. Bella termina de acomodarte ese birrete.
Papá asintió y me sonrió, susurrando hermosa. Role los ojos haciendo que se riera. Me acerque al espejo de la sala, tratando de acomodarme el birrete pero era inútil. Escuche como mamá despotricaba al no encontrar de nueva cuenta su lápiz labial.
-Mamá lo has dejado en el auto – grite mientras miraba como papá me enseñaba el lápiz labial.
Papá reía cada vez que se repetía esta misma historia.
-Y bien, ¿a qué horas es tu vuelo?- pregunto al subirme al carro.
-A las siete de la noche – me acomode en el asiento de atrás con cuidado, tratando de no tirar el birrete.
-¿Ya tienes todo listo? Ya sabes que un amigo de la familia ira a recogerte al aeropuerto para llevarte a tu departamento-
-Sí, le hable a Carlisle en la mañana para que estuviera al pendiente- papá asintió y dejo el tema.
Mamá llego corriendo al carro y me reí por ello. Nunca íbamos tarde a ningún lado, cuando iba con papá, pero cada vez que mamá estaba involucrada era otro cuento.
Suspire y me quede viendo la carretera un tiempo. Hoy saldría de aquí y en unas horas empezaría otra etapa. Me reí al darme cuenta que lo que siempre había querido se estaba cumpliendo. Desde que estaba en la secundaría me había interesado el arte, pero no lo tomaba en cuenta como una carrera, sino más bien como un entretenimiento.
-Listo- escuche la voz de papá sacándome de mis pensamiento- anda Bella, ya vas tarde.
Asentí y mire algunos de mis compañeros terminándose de arreglar, mientras otros ya se encontraban dentro del teatro. Buscaba a Ángela con la mirada, hasta que vi su cuerpo saltando desde la parte de enfrente cercas de la tarima.
-¡Bella! –grito, haciendo que algunos chicos voltearan a mi dirección. Me reí por sus ocurrencias, sabía que algunas cosas no iban a cambiar.
Baje con cuidado y salude a uno que otro. Sabía que muchos hablaban a mis espaldas, era la única que saldría de Forks o mejor dicho a más de tres mil millas.
-Yo que pensé que serías la primera en estar aquí -dijo
-Ya sabes, Renee – reí mientras señalaba a su dirección.
-Me imagino –
Las dos tomamos asiento cuando el director apareció en el estrado aclarándose la voz.
Estuve nerviosa durante la ceremonia, poco a poco me estaba cayendo el veinte que el final de todo esto se acercaba. Voltee a ver a Ángela quien se encontraba derramando una que otra lagrima. Tyler, Erick y Mike parloteaban sobre cómo iban a dejar su huella en la preparatoria. Lauren y Jessica se limitaban a observar que es lo que traía cada una de las profesoras. Y yo solo pensaba en cómo iban a cambiar las cosas, solo espero que todo sea para bien.
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Pasajeros del vuelo 341 con destino a Nueva York
Escuche a mamá contener el aire, mientras yo tomaba con fuerza la correa de la bolsa.
-Y aquí es donde uno dice hasta luego-dijo papá levantándose junto con mamá
-Eso no se dice Charlie – contesto mamá entre dientes, pegándole en el pecho.
-Ya dejen de pelear los dos- me reí por sus ocurrencias. Muchas veces llegue a pensar que convivía con dos niños y no con mis padres.
-Bella te voy a extrañar. Cuídate y hazle caso a Carlisle. Recuerda que vivirás en su casa un tiempo.
Los abrace, para callar la histeria de mama. Sentí los brazos de papá alrededor de mi cuerpo, aprontándome tratando de mantenerme aquí. Escuchaba los sollozos de mamá, y rei un poco. Siempre iba hacer lo mismo.
-Tengo que irme- susurre tratando de eliminar el nudo en la garganta.
-Cuídate- contesto papá, haciendo que mamá llorara más.
-Te quiero mamá y cuídate, y cuida de papá.
Ella asintió, entendía porque no hablaba, sus sollozos en este momento iban hacer incontrolables.
Tome mi maleta y camine hacia la puerta de mi vuelo. Voltee para despedirme y vi a mamá recargada en el pecho de papá diciendo un hasta luego. Suspire y di mis papeles a la sobrecargo.
-Que tenga un buen viaje- dijo, haciendo que volteara a verla, regalándome una sonrisa
-Eso espero – conteste
