La comida

Otra vez la misma vajilla fina con los mismos manjares sobre ella.

Es absurdo, creo, pero en más de una ocasión he tratado de discutir con Jun sobre qué vamos a comer. Hacer eso con él siempre hacia que la comida supiera mejor, claro esta, porque yo ganaba y ganar es delicioso.

Pero heme aquí sentado, listo para probar algo que me sabrá a nada, para ver a Jun sonriendo sin quejarse de comer otra vez comida china y desde luego debería estar loca para hacerlo.

Cada bocado se parece más al anterior, tan insípido. Ya la comida no sabe igual.

Me levanto para sorpresa de los demás, pero me dejan marchar sin condición alguna. Curiosamente antes de salir logro notarlo, la razón por la cual no quiero comer eso y es que se me ha antojado un tamal de rajas con queso [1.