Capitulo 2.- Pretty Vacant

Luna salió de la escuela no sin antes esconderse detrás de un árbol para ver a Harry salir con Ron, desde hace tiempo Luna gustaba del ojiverde, cuando Weasley fue a preguntarle la cita con Potter, Luna sintió que por fin aquella deidad o ángel o cualquier mierda que cumplía milagros hacia uno en ella una cita con Potter no podía esperar por ella. Al despertar de ese sueño de ojos abiertos Luna se dio cuenta de que Harry ya no estaba, la chica se separo del árbol y se dirigió a San Mungo para su chequeo anual.

Era un día soleado demasiado para su gusto prefería los días nublados y especialmente en otro lado que no fuera San Mungo, los días soleados eran para ir al parque y subirse a los columpios, fumar mota en la sombra de un árbol, ir al bar Kosva por leche-plus, todo menos ir a San Mungo ese edificio enorme color blanco mate era un recordatorio para Luna, que la realidad siempre suele ganarnos. La chica de mirada soñadora entro al gran edificio, los pasos que daba resonaban por todo el pasillo -Pisos de baños públicos- pensaba Luna al caminar por el lugar. Antes de ir a su cita se dirigió al baño, hace mucho que no comía un solo bocado de la dieta recomendada por su doctora ¿para qué? Para satisfacer a la doctora, para engordar inútilmente ¡su cuerpo estaba perfecto! . Luna se miro al espejo, inspeccionándose a sí misma, ojos azules, mejillas ligeramente hundidas, algunas ojeras y demasiado delgada pero no tenía nada de malo ser delgada era natural, Luna volvió a encontrarse con sus ojos por algo estas aquí ¿no? En su subconsciente sabía que estaba mal dejar de comer ¡no es un crimen ser delgada! Se debatía mentalmente ¡COME! ¡Maldita sea come algo mira como me dejas! …. estoy bien tal y como estoy… crees que a Harry le gustaras así de delgada…. La discusión había finalizado con eso, Luna saco de su bolso algunas tuercas y tornillos, se metió dentro de un cubículo con la mano en puño sosteniendo las tuercas se bajo el pantalón y metió los tornillos y tuercas dentro de su ropa interior, volvió acomodarse normalmente y salió del baño al acabar y se dirigió a su cita, al llegar a los asientos en frente de la oficina del doctor había otra chica esperando al lado suyo había una botella de agua de por lo menos dos litros, la chica era un poco más delgada que Luna de cabello verde, pantalones holgados, blusa de tirantes donde se destacaban sus brazos delgados

-Hola Lunática ¿esperando cita?

-Hola Mell, ¿llegaste tu primero?

-ve tu primero Lunática, tengo que encargarme de algunos asuntos y ¿cómo vas con tu peso?

-creo que voy haciendo cambios ¿y tú?

L a chica de cabello verde le sonrió traviesamente, agarro su botellón de agua y le echo fondo, literalmente, inclino la cabeza hacia atrás a cada gran trago que daba la botella de agua se retorcía el liquido iba disminuyendo rápidamente hasta no quedar más que la botella estrujada. Mell se limpio los labios con el torso de su mano y miro a Luna sonriente sus ojos brillaban como si hubiera hecho una travesura

-Granger se enojara contigo- dijo Luna con una sonrisa cómplice

-que se vaya al carajo- dijo Mell parándose de su asiento –toma mi lugar yo volveré después- al decir esto salió corriendo directo al baño, Luna espero pacientemente su turno del cual siguió rápidamente de la puerta salió una chica de expresión bastante furiosa y murmurando ''bastarda hija de puta, métase sus pastillas por la….''. Luna entro al cuarto de la Doctora Granger, era bastante amplio, paredes azuladas para no alterar al paciente con colores más fuertes, Luna se sentó en la silla que estaba enfrente del escritorio de la doctora, esta la miro sonriente

-Hola Luna, ¿como estas?

-bien

-¿Cómo va la escuela?- pregunto la doctora ampliando mas su sonrisa

-bien-dijo Luna con una pequeña sonrisa

-sabes Luna yo tengo una hija más o menos de tu misma edad ella….

Luna deje de prestar atención a la doctora se entretuvo viendo las fotografías que tenía colgadas en las paredes del cuarto, había una gran foto donde estaba una chica castaña sonriente, ojos café claro, la chica sonreía en la foto y lo que más destacaba de ella era su cabello esponjoso electrizante.

-.. Tal vez la conozcas es Hermione

-hm, creo que sí, es un año o dos mayor que yo- dijo Luna volviendo a la realidad

La doctora sonrió complacida –bueno Luna, serias tan amable de levantarte, vamos a ver cómo vas con tu pequeño problema de peso- Luna se levanto y se dirigió a la báscula que se encontraba al lado de escritorio

-párate arriba de la báscula por favor-

Luna se quito los zapatos y rogaba por que funcionaran los tornillos y clavos, los números comenzaron a pasar rápidamente por la pequeña pantalla de la bascula, era una tortura verlos, solo quería que ya pararan en un número fijo, era desesperante esperar

-perfecto 38 kg, ¡vas mejorando Luna!- dijo la doctora con voz empalagosa

-sí, perfecto- dijo Luna bajándose de la desesperante báscula -¿Cuándo tengo que volver?

-ven la próxima semana para ver tus progresos, ¿estás siguiendo tu dieta verdad?

-si

-perfecto, come todo lo que dice y pronto pesaras mas, lo único que te diré hoy es que comas por favor Luna come- dijo la doctora lo ultimo seriamente –nos veremos la próxima semana, Melanie ya está aquí ¿no? Si la ves dile que pase- Luna asintió y se dirigió a la salida, no había nadie Mell debía seguir en el baño, aun seguía tirada la botella de agua.

Luna al salir de San Mungo se dirigió a su casa, en el transcurso saco un cigarro de su bolso, solo quería relajarse un poco antes de llegar a casa, tomo el camino largo pasando por el gran parque, columpios, niños jugando y grandes árboles, desearía estar jugando junto con los niños, la chica soñadora dejo de soñar cuando sintió una pelota estrellarse en su pierna, vio a un niño corriendo hacia ella

-me podría dar mi pelota por favor- dijo el chiquillo

Luna vio sonriente al niño se agacho hasta quedar a su altura, dio una calada a su cigarro y exhalo el humo aun lado del niño, cogió la pelota y la extendió al chaval

-toma

-es malo fumar ¿no?

-dicen, pero en realidad te relaja, ¿quieres probar?- dijo Luna ofreciéndole el cigarro

-mi mama dijo que no tomara cosas de extraños- dijo el chico con el seño fruncido

Luna sonrió -¿quieres ver un truco?

-si- dijo el niño cambiando su expresión a una emocionada

Luna volvió a echar una calada a su cigarro y al abrir sus labios lanzo un anillo de humo a la cara del niño, el cual empezó a toser. Luna se levanto y cogió su bolso dando media vuelta dirigiéndose a su casa.

Luna ya estaba a unas dos casa de llegar a la suya, el jardín estaba un poco crecido en el cual se podían ver algunos adornos de jardín, gnomos, arbustos con formas raras o de animales entre ellos algunos mitológicos como grifos, maleza , fuera de la casa había un sillón y un caballete. La puerta como siempre se encontraba abierta al entrar a la casa Luna no se sorprendió era normal verla desordenada, en las paredes había varios cuadros, uno tenía a la familia completa, otro a la mama de Luna desnuda, entre otros. Luna se asomo a la sala donde encontró a su padre pintando como regularmente lo hacía.

-Hola pa

-Hola Luna

-¿Qué haces?

-acercarte y dime qué te parece- dijo Xenophilius alejándose del caballete, Luna se acerco a su padre y viendo con los ojos entrecerrados el dibujo dio su veredicto

-es… es interesante captas muy bien a la Sra. Lane

-¡gracias!- dijo la Sra. Lane que estaba acostada en el sillón desnuda, una mujer de cuerpo esbelto, rubia pasaba por los cuarenta pero aparentaba menos de su edad

-últimamente he estado interesado en la anatomía- dijo Xenophilius dándole toques a su pintura sin prestarle tanta atención a su hija -¿Por qué no vas a ver como esta tu hermano?- dijo sin verla, Luna no necesito decir nada, igualmente sabía que su padre no le prestaría atención, la chica de mirada soñadora subió por las escaleras dirigiéndose a la habitación de su hermano al entrar el se encontraba llorando en su cuna, el cuarto era de un color amarillo paja lleno de manchas de otras pinturas y tal vez comida por que podría jurar que había una pizza embarrada en el techo en la pequeña repisa donde se encontraban algunos juguetes había una fotografía de la madre de Luna pariendo al hijo menor de los Lovegood, la cuna se encontraba en medio con una mecedora al lado. El pequeño bebe al ver a su hermana entrar por la habitación lloro más fuerte, Luna se sentó en la mecedora y lo vio, como si buscara la forma de apagar el ruido y sus ojos se ensancharon, al lado de la cuna estaba un libro tirado, se agacho a levantarlo y sorpresa era Alicia en el país de las maravillas.

-lo que quieres es un cuento.- Luna abrió el libro y comenzó – La madriguera del conejo se extendía en línea recta como un túnel, y después torció bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo… por lo que parecía un pozo muy profundo. O el pozo era en verdad profundo, o ella caía muy despacio, porque Alicia, mientras descendía, tuvo tiempo sobrado de mirar.. a su alrededor y para preguntarse qué iba a suceder después.

El bebe miraba a Luna como si se tratara de un juguete no le quitaba los ojos de encima

-¿te gusta? ¿tienes hambre?

El bebe no reaccionaba solo parpadeaba

-eso debe ser un si

Luna se acerco a la repisa donde se encontraba un biberón con leche y se lo acerco a su hermano el cual lo cogió con sus pequeñas manitas

-vamos Chris, come un poco- lo ínsito Luna

El bebe miro su biberón y luego a Luna, y este le extendió el biberón a la ojiazul, Luna lo miro extrañada

-quieres.. ¿quieres que coma?- el bebe parecía que había entendido por que dio asintió a la pregunta de su hermana, Luna extrañada e impresionada le sonrió a su hermano

-gracias Chris- dijo viendo el biberón y riendo

oOoOoOoOo

Luna salió de casa ya que su padre empezó a destrozar a su musa con su amor carnal y los sonidos de orgasmo y gemido no eran algo que la ojiazul podría soportar, tal vez Chris si ya que su inocente mente lo pasaría como gritos de ejercicio. Luna se encontraba en Cabeza de Puerco un pub muy famoso entre los adolescentes que destacaba por su leche-plus y su bebida más famosa Cerveza de mantequilla, no era del todo cerveza era agua de sabor, leche y algo más. No tenían permiso de vender alcohol, pero no había ninguna ley que prohibiese meter vellocet o synthemesco en las bebidas. Luna estaba sentada en la barra, como siempre se encontraba soñando, pensando acerca de su peso, tal vez si necesitaba comer un poco pero..

-¿Qué hay Luna?- saludo George sacándola de sus sueños

-Hola Georgy

-¿que vas a pedir?

-una cerveza de mantequilla

-¡en seguida!-dijo George poniendo se mano en la frente como si fuera un soldado,

Luna le dedico una sonrisa, la chica metió su mano en el bolso de su suéter y saco unas pequeñas píldoras de colores dejándolas en la barra

-aquí esta-dijo George dándole la cerveza de mantequilla a la cual Luna agarro una píldora y se la metió a la boca después dándole un trago a su cerveza – dame una-

-toma las que quieras, es tu propina- dijo Luna con una sonrisa

-gracias Lunática- dijo George haciendo lo mismo que Luna y tomando de la bebida de la chica -¿y qué platicas?

-tengo una cita con Harry este viernes- dijo Luna sonriente

-Ron me había comentado algo

-él fue quien nos la arreglo, dijo algo de que él sigue siendo todavía virgen, me da risa y me alegra a la vez de que Harry vaya hacerlo conmigo-dijo Luna con media sonrisa

-¿pediste algo a cambio?

-algo de marygold, cuando vuelva te comparto un poco- dijo Luna dándole un trago a su cerveza- Georgy ¿podría hacerte dos preguntas?

-adelante Lunática

-¿crees que estoy muy delgada? – pregunto Luna viéndolo atravez de su cerveza de mantequilla

-estas perfecta- dijo George con una sonrisa, dándole un trago mas a la bebida- pero pienso que deberías comer un poco

-…- Luna se quedo callada, tal vez esa vocecita y la doctora tenían razón, un poco de comida jamás hace daño, pero… siempre había peros, tal vez Harry si se fijaría en su..

-come un poco- dijo George acercándole un plato con una hamburguesa

-pero..

-shh- George puso un dedo en los labios de Luna –cortesía de la casa- dijo con una sonrisa el pelirrojo

Luna vio la hamburguesa un momento, era enorme, gigantesca, sentía que no podría comérsela, ni darle un solo bocado, solo una mordida Lunática, no me mates de hambre volvía a decir esa voz en su mente no pongas peros y ¡COME!

Luna cogió su hamburguesa y le dio una mordida, de esa vino otra y otra, el pelirrojo la veía con una sonrisa y cogió la bebida de la chica dándole el último trago

Después de todo, tal vez si podía vencer a la realidad, claro temporalmente…

Buno pues este es el segundo capitulo, espero que les haya gustado, realmente ¡estoy inspirada! Espero seguir asi, ya casi salgo de vacaciones ya que los pendejos de mis maestros aun nos explotan con sus exámenes anti-naturales pero me inspira el estrés de mis compañeros, comenten por favor!. GalaTea.. y Kaly metete tu lindo comentario por el $&$""!&/%# culo!