Era un día normal para Yoruichi Shihouin, apenas había pasado una semana después desde que decidió ayudar a Ichigo en su misión para rescatar a Rukia; fue un trabajo exhausto, pero principalmente lo fue por haber estado fuera de condiciones, así que con la excusa de recuperar energías, ya que solo quería comer, le dijo a su amigo de la infancia que le consiguiera ocho platos de arroz con curry, sí, ese día tenía antojo de comida hindú. Así se la pasó toda la semana; dormía hasta las doce, se levantaba a devorar cinco platos en el desayuno, se volvía a acostar hasta que le volvía a dar hambre y nuevamente se tragaba cinco platos más de la comida que se le antojara (Kisuke hacía todo lo posible para cumplirle todos sus caprichos, no quería tenerla de mal humor) para después pasar un rato conversando con Urahara o perdiendo el tiempo en cualquier cosa inútil, como ver la televisión para luego "cenar" a las diez de la noche y volverse a acostar. Oh sí, como adoraba esa vida sedentaria.
Hasta que ese día llegó.
-mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, ¡MIERDA!-
No habían pasado ni quince minutos después de que se despertó, cuando de pronto se escucharon los gritos de la mujer por toda la "casa", alarmando a todos los habitantes de la tienda, en especial a Kisuke que fue casi que corriendo hacia la habitación de Yoruichi para comprobar si se encontraba bien.
-¡Yoruichi-san! ¡¿Qué pasa?!- preguntó el ex shinigami bastante alarmado inmediatamente después de abrir la puerta de golpe -¿¡Te encuentras bi…?! ¡GYAA! ¡Estás desnuda!- el rostro de Kisuke enrojeció peligrosamente al ver a su amiga sin ni una sola prenda que cubriera su cuerpo.
Por otro lado, Yoruichi se había estado mirando en un espejo de cuerpo completo con una cara de preocupación y terror; tenía las manos presionadas sobre su vientre mientras se veía los muslos. La situación era tan grave que ni siquiera aprovechó la oportunidad para burlarse de Kisuke por su delatador sonrojo. Yoruichi Shihouin había engordado.
-Kisuke…- exclamó con desgano sin dejar de ver su abdomen en el espejo.
-¿S-Sucede a-algo Yoruichi-san?- este le preguntó utilizando toda la fuerza de voluntad que tenía para mirar hacia otro lado.
-¿Estoy… gorda?- la cara de terror de Yoruichi aumentó cuando pronunció la palabra prohibida para muchas mujeres.
-¿Eh?- Kisuke se sorprendió tanto con esa pregunta tan poco propia de ella que no pudo evitar virarse, pero una vez que recordó que estaba desnuda, este se volteó nuevamente.
-¿¡Cómo pude ser tan estúpida?! ¡Soy una descuidada! ¡Me dejé llevar por la comida! ¡Y ni siquiera hice ni un poco de ejercicio! ¡Maldita sea!- la morena había empezado a reclamarse a sí misma sin despegar la vista de aquel endemoniado, según ella, espejo.
-cálmate Yoruichi-san, no es para tanto- el ex shinigami le dijo con un tono tranquilizador.
-¿¡CÓMO PUEDES DECIR ESO SI NI SIQUIERA ME ESTÁS VIENDO?!- Kisuke palideció, no se lo había dicho concretamente, pero ya sabía que la tenía que ver, o si no le costaría la vida, aunque una hemorragia nasal también lo pondría en peligro -¿Y bien?- le preguntó la mujer impaciente.
El hombre rubio recorrió el cuerpo de la morena con los ojos, una y otra y otra y otra vez, algo tenía esa mujer que no permitía que este despegara sus ojos de su MUY pero MUY bien formado cuerpo; pero para no parecer tan obvio, decidió tapar su rostro con su abanico, aunque eso no iba a evitar a estar propenso a que le diera una hemorragia nasal.
-¡Estoy esperando tu respuesta!- por suerte, la voz de Yoruichi lo sacó de su transe antes de que se desmayara por abundante sangrado e hizo que mirara directamente a sus ojos para no caer en la tentación por segunda vez en el día.
-e-estás bien- fue lo único que pudo articular, aunque a su amiga no le agradó mucho esa respuesta tan simple.
-eres un inútil- murmuró para luego seguir observando su cuerpo en el espejo –de seguro en un par de años más me saldrán mis primeras arrugas y… y… ¡No! ¡No puedo ni pensarlo!-
A pesar de la vergüenza que el rubio sentía, no pudo evitar reírse ante los comentarios que su amiga hacía y caminó hacia ella evitando a toda costa mirar su cuerpo.
-Yoruichi-san…- este la tomó por los hombros para lograr tener su atención y quedaron frente a frente –pasaron cien años desde que te fuiste y lo único que cambió en ti fue el largo del cabello, y puedo asegurar que aunque pasen cien años más, seguirás igual de hermosa- Yoruichi se sorprendió un poco ante la afirmación de su amigo –no has engordado, por lo menos desde mi punto de vista, y si lo has hecho, no toda la culpa es tuya porque también es mi culpa por querer hacerte feliz cumpliendo tus caprichos- esto último lo dijo con una torpe sonrisa –y si hubieras engordado de verdad, aún así seguirías siendo muy linda- Kisuke pudo notar un diminuto rubor en el rostro de Yoruichi, pero prefirió pensar que era su imaginación, no quería hacerse ilusiones.
Se habían quedado frente a frente por casi dos minutos sin saber qué decir, solo se estaban mirando a los ojos. Hasta que Yoruichi cerró los ojos para luego romper el silencio.
-has cambiado mucho en todo un siglo…- esta abrió los ojos para mirar a su amigo con una sonrisa muy típica de ella –por lo menos el cambio ha sido para bien- tomó su rostro con las dos manos y se fue acercando poco a poco haciéndole recordar a Kisuke que Yoruichi todavía seguía desnuda, y no solo eso, la proximidad que tenían sus cuerpos hacían que aquella situación se volviera insoportable. La morena le dio un tierno beso en la mejilla como muestra de agradecimiento… Ese fue el golpe de gracia para Kisuke Urahara.
De pronto un Kisuke Urahara se encontró inconsciente en el piso rodeado por abundante sangre.
Fin~ :D
¿Qué tal? ¿Qué les pareció? Yo sé que querían beso ¡Pero no! Todavía falta un poco :'D … Emmm… espero que les haya gustado, ha sido un poco corto, pero es un One-Shot ¿Qué esperaban? ¬¬ desde hace tiempo quería escribir este capítulo, pero como entré a la escuela ya no tengo tiempo (?) pero bueeeno, aquí está después de tanto tiempo!:'D (Ok, he dicho muchas veces tiempo pero así suena bonito (¿?)
