Hola a todos y bienvenidos a un nuevo capítulo de este Fic que seguiré ya que parece que más de uno lo ha visto y si hay alguien ahí a quien le guste espero su review para que me anime, así que nada, vamos haya ya que no pienso dejar esto, como dije esto ya lo visualizo en gran avance y seguiré hasta terminar, ya sin más que decir empiezo con el capítulo.

Capítulo 2: Primer ataque a Monster High.

Ya estoy llegando, vero que soy el único con este destino, curiosamente, es el último destino del autobús, que tontería venir así sabiendo que nosotros mismos podemos abrir los portales hacia el destino que elijamos, bien, ya bajo, mejor me preparo.

Firma Cristian.

Lunes

El chico se bajó de aquel extraño autobús para admirar enfrente de si la enorme escuela y ver como el autobús se iba por un portal y el solo volvía la vista a su nueva escuela caminando directo hacia esta.

Mientras dentro un grupo de monstruitas conversaban antes de que comenzara la clase, eso hasta que lego un nuevo anuncio de su directora.

Buenos días alumnos de Monster High, Hoy se nos une un nuevo alumno proveniente de un colegio normie, así que darle nuestra mejor bienvenida. –dijo por los altavoces la directora.

¿No puedo creerlo un normie aquí en Monster High? –se preguntaba una chica cuya ropa estaba llena de lujos, de cabello castaño con mechones dorados.

Tranquila Cleo sé que el viene en nombre de todos los de su escuela, creo que tiene gran influencia para venir de esa forma. –dijo una chica de piel verdosa con el cabello repartido en mechones negros y blancos.

Bah, como sea, no deberían admitirlo tan pronto. –respondió de mala gana Cleo.

Deberíamos darle una buena impresión, esto podría significar un gran paso en la relación mounstro – normie. –hablo esta vez una vampiresa bajita de piel rosada y cabello de mechones negros y rosas.

¿De qué país dicen que viene? –pregunto curiosa la chica de piel verdosa.

Hay Frankie… nunca cambiaras. –le hablo la princesa egipcia con cierto tono emotivo.

Creo que he oído que viene desde… México. –hablo con cierta duda al mencionar su origen la vampiresa.

¿Cómo lo sabes Draculaura? –pregunto igual de curiosa que antes Frankie.

¡Ya lo tengo! Si tiene tanta influencia como dicen y le hago saber sobre mí, de seguro también propagare mí popularidad entre los alumnos de su escuela también. –decía en voz alta y emocionada Cleo que no se dio cuenta de Cristian estaba ahí y había oído todo.

No debería preocuparte lo que los demás digan de ti. –decía con una voz ronca, que casi causaba escalofríos por falta de uso, el Chico parado a un lado del único asiento disponible en ese salón.

¿Y bien? ¿Me puedo sentar o no "princesa"? –dijo eso de tal manera que parecía que intimido a la chica dándole solo la oportunidad de asentir con la cabeza.

Mientas él se la pasaba viendo el salón, como buscando algo, empezó a mirar a cierta zombi de cabello azul con gafas, en eso sentía una cálida sensación que empezaba al principio a molestarle luego a agradable, sentía como si su pecho brillara.

¿Y bien? ¿Qué es lo que te gusta? –pregunto la vampiresa llamando la atención de Cristian.

¿Huh? Si lo quieren saber solo les diré que me gustan los videojuegos y me llama la atención la agricultura, también las buenas historias, por eso juego.

Eso es interesante, pero, ¿qué es lo que haces aquí? –pregunto con indiferencia Cleo.

Cristian no respondió solo se limitó a guardar silencio el resto de la clase con una mirada que aun parecía buscar algo. La clases transcurrieron hasta el almuerzo donde el chico se apartó de los demás y sentarse a comer en lo que parecía ser una mesa vacía, hasta que una chica de menor edad con el cabello celeste y algo ondulado se acercó a la mesa con una mirada tímida.

Ah… disculpa… esta mesa… -dijo con cada vez más creciente miedo por la apariencia fría y oscura de aquel chico.

Twila ¿Qué ocurre? –pregunto una chica lobo de la misma edad que la anterior cuando volteo a ver a Cristian con una mirada que aunque aparentaba intimidar en el fondo sentía la misma sensación que su amiga por la apariencia del chico.

Cristian solo se levantó y se llevó su comida a una esquina donde empezó a comer sin siquiera haberse molestado en hablarles o mirarles. Tiempo después Twila no pudo evitar notar la soledad de aquel chico y le recordó en cierta forma a ella cuando recién llego, así que se animó a acercársele para invitarlo a comer en su mesa.

Eh… ¿hola? –saludo con miedo la chica por que el aura que emanaba parecía la de un auténtico problemático.

Oye, lo siento por ocupar tu mesa, pero me gustaría comer en paz. –dijo sorprendiendo a Twila, ya que uno comúnmente se disculparía por echar a alguien de la maesa donde come.

No, es que… me preguntaba si… te gustaría comer en la mesa… -todo lo dijo con cada vez más confianza pues en pocos momentos el chico se levantó y asintió serio con la cabeza, para regresar al lado de Twila a la mesa.

Hola Howleen, eh invitado a… -se quedó callada al darse cuenta de que no sabía el nombre de su compañero.

Cristian. –completo el mismo sin ningún interés.

Si, Cristian, a comer en aquí. –dijo lo último con un poco de miedo por la reacción de su amiga.

¿¡Que!? –pregunto sorprendida la chica lobo por la propuesta.

¡Claro que no! – dijo esta vez molesta.

En fin, gracias por todo Twila, pero mejor vuelvo a las sombras. –dijo empezando a dar media vuelta y alejarse antes de ser detenido por la misma Howleen.

La chica lobo recordaba lo bien que su amiga se sentía en las sombras, casi sentía que también estaba rechazando a Twila, idea que le desagradaba totalmente.

¡E-Espera! Quédate. –dijo sorprendiendo a ambos, ¿por qué el cambio de parecer?

Mientras comían y conversaban se dieron cuenta de una curiosidad algo triste de Cristian.

¿Así que no tienes donde quedarte esta noche? –pregunto Twila casi exaltándose.

No, tendré que buscar un refugio para descansar hoy. –respondió con total serenidad Cristian.

Pues… yo conozco un lugar donde tal vez podrías quedarte a dormir. –hablo Howleen explicando de una casa abandonada con algunos muebles y objetos que le ayudarían a descansar.

Bien, pues, las veré después de clases para que me digan donde es, y, gracias… -Dijo Cristian, quien había ablandado su Expresión de forma tan gradual que las chicas no se habían dado cuenta en que momento paso.

En la última clase Cristian se había sentado un poco más lejos de quienes le dieron la bienvenida, por alguna razón parecía estar preocupado, la clase casi terminaba cuando algo hizo retumbar todo el lugar de forma tan violenta que parecía un terremoto, aunque Cristian ya sabía que era algo peor, Se dirigió rápido a una salida para llegar a al patio, donde lo esperaba un grupo de ocho criaturas que parecían tener una forma ligeramente de persona, su estatura era de poco menos de un metro, su cuerpo era negro y sus ojos amarillos en el centro resaltaba uno más grande, casi dos metros y de cuerpo más musculoso.

Hola interruptores. –dijo Cristian mientras esbozaba una sonrisa en su rostro.

Todos los alumnos miraban con horror la escena, ¿Por qué rayos lo estaba haciendo? ¿Acaso estaba loco? En definitiva lo estaba, eso creían hasta que vieron como el solo se tranquilizaba y ponía sus manos a la altura de sus ojos y las cerraba al igual que estos, haciendo que empezara a brillar, cuando dejo de hacerlo se pudo observar como ahora tenía una funda para espada en su cintura.

Hora del show. –dijo mientras sacaba una espada de color plateado y la cargaba con ambos brazos de la empuñadura, parecía que pesaba.

Todos miraban con estrés creciente como Cristian se preparaba para luchar, enserio no comprendían que pasaba, y así comenzó la lucha, Cristian se abalanzo sobre los interruptores pequeños dando un tajo desde arriba, después una estocada hacia el centro y por ultimo daba una vuelta hacia la derecha para atacar por un costado, pero lejos de parecer que las criaturas eran cortadas, solo parecían ser golpeadas por aquella espada, algunas asestaban embestidas que fallaban en su objetivo, los ocho seres fueron golpeados hasta que, uno a uno, se fueron desvaneciendo en un pequeño alarido y explosión de aire, después fue con el más grande, le costó trabajo esquivar sus golpes, pues algunos lograron darle, aunque también los ataques de Cristian eran efectivos, él ya se estaba cansando.

¡Rayos! De seguir así perderé, debo intentarlo, ¡lo lograre! –dijo mientras cerraba sus ojos y levantaba su espada para empezar a cargar energía de color naranja que empezaba a formar una réplica de su espada, pero más grande y de energía pura.

¡RAGNAROCK! –grito Cristian para dar un tajo al aire, eso no le dio a nada, pero, la espada gigante salió disparada hacia el interruptor el cual desapareció de la misma forma que sus compañeros.

La escuela estaba a salvo, todos empezaron a aplaudir y celebrar la batalla, pero Cristian cayo inconsciente mientras todos se acercaban a ayudarlo.

Y bueno, ese fue el capítulo de hoy, dejen sus reviews y anímenme a continuar, por cierto, los dos capítulos siguientes serán de archivo debido a que me gustaría que conocieran un poco más de este universo alternativo al que pertenece Cristian, bueno como no tengo nada más que decir me despido gracias por leer y ¡HASTA LA PROXIMA!