CAPITULO 2

A Kanda no le agradaba comer, era un pérdida de valioso tiempo que podría utilizarlo en cualquier otra cosa pero ni el podía ir en contra de las leyes de su organismo así que se veía obligado a ir todos los días al comedor de la Orden y comer rodeado de todas aquellas personas que ni siquiera le agradaban del todo, claro esta en primer plano esto no podría parecer tan malo y hasta había sido capaz de soportarlo durante años pero la llegada de cierto "chico maldito" había tergiversado sus hábitos de comida al punto que no podía saborear ni un poco de soba sin que el y sus amigos vinieran a acosarlo y por mas que le hiciera saber de las peores maneras que se le ocurrían simplemente no conseguía nada…ni siquiera su Mugen tan efectiva en la lucha contra los akumas parecía dar resultados positivos.

Entro a la habitación cerrando la puerta tras de si, su respiración era agitada, echó un vistazo de si mismo frente al espejo…comprendió al instante el porque el miraban de aquella manera en los pasillos, su rostro regularmente pálido ardía como un tomate y su semblante serio tenía un dejo de angustia que simplemente no podía evitar además de que su cabello regularmente atado yacía disperso sobre sus hombros…si había tomado decisiones tontas en la vida el beso que le hubo dado a Allen encabezaba la lista y con estrellas en su honor…

Sacó de un cajón una barra de chocolate comenzando a mordisquearla con delicadeza, no le agradaba admitirlo pero en situaciones de gran tensión nada le relajaba más que los estimulantes naturales del cacao, sin azúcar, leche o algún otro condimento que entorpeciera su sabor…la dulce y amarga mezcla inundó todos sus sentidos embebeciéndose con su nítido sabor…

-¿Te gusta el chocolate?

Giró al instante encontrándose con Allen al pie de la puerta, su expresión no delataba sorpresa, timidez o vergüenza... a diferencia de el que en un acto de reflejo le dio un mordisco desesperado al cacao.

-¿Qué quieres?- Cuestionó de mala manera el muchacho intentando sostener aquella mirada que paralizaría a cualquiera pero al parecer no surtía el efecto deseado ya que los ojos de Allen continuaban firmes, esa mirada solo había visto un par de veces y no le agradaba.

-Komui te llama…

-Iré en un momento- Dio media vuelta dándole la espalda en un claro gesto que no tenía intenciones de conversar.

-¿Por qué lo hiciste?- Kanda trago saliva ante lo directo de la pregunta así como con la seriedad con que la planteaba.

-¿A que te refieres?- Cuestionó fingiendo que nada pasaba pero pensándoselo bien aquello lo haría quedar como una cobarde así que agregó- Si te refieres al beso que te di…no significa nada…solo quería ver tu expresión de susto …- Esbozó una sonrisa sarcástica que hasta el mismo veía que estaba sobreactuada.

-Mi expresión de sorpresa, ¿eh?- Allen sonrió burlesco arrojando al japonés sobre la cama colocándose encima de el en una posición bastante comprometedora.

-¿Qué demonios te crees que haces?- Cuestionó irritado intentando sacárselo de encima pero habría que admitir que para lo delgado que era estaba en muy buena forma.

-Solo quiere comer un poquito de chocolate- Respondió el menor con una inocente sonrisa arrancando de las manos de Kanda la barra de chocolate esparciéndola sobre el pecho desnudo del espadachín tras desabotonarle la chaqueta.

-Si no me dejas juro que…

-¿Entonces porque no me sueltas?- El enano tenía razón ya que sus brazos se habían cerrado en torno al pecho de Allen que continuaba con su labor.

-A mi me gusta el chocolate, ¿y a ti?

No respondió, estaba demasiado avergonzado intentando controlar su erección como para pensar en otra cosa…como era posible que una simple broma hubiera evolucionado hasta tal punto pero vamos que aquel instante no era precisamente malo…un gemido de placer escapo de sus labios cuándo el pequeño brote de habas empezó a recoger el chocolate de su pecho besándolo con total entrega…

Por alguna extraña razón en aquel instante Allen le pareció igual que el chocolate, es decir en primera instancia si lo veías no parecía más que una deliciosa golosina pero si te le acercabas podías descubrir que tenía más sorpresas de las esperadas incluso que podía llegar a ser amargo y fuerte pero no por ello desagradable…

-No lo entiendo- Murmuró entre gemidos extasiado ante el placer que Allen le provocaba con sus inocente labios- ¿Por qué lo haces?

-No lo se…- Respondió deteniéndose por un instante para que sus miradas se cruzarán, en ambas había sorpresas y dudas pero también placer- ¿Por qué comes chocolate?

-Por que me gusta- Admitió avergonzado tomando entre sus brazos la cabeza del muchacho para acariciarle el rostro- Al igual que tu- De acuerdo podía darse por muerto con esas palabras pero al igual que con el chocolate no existía una razón lógica para hacerlo y temiendo que el delgado cuerpo que sobre si se hallará se volviera tan necesario como el bocado que de vez en cuándo tomaba lo aceptó y lo que es peor le agradó, Allen estaría muy por encima del chocolate…

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Sin comentarios por el momento, si no les gusta me dicen…con este fic estoy bloqueada desde hace mucho…como siempre si una sola persona quiere que continúe así lo hare…bye.

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