Esta vez por lo menos no la pilló tan desprevenida… Sabía que esa noche habría luna llena y después de los acontecimientos del último mes y medio ya no la extrañaba nada.
Bella se despertó tumbada en un bosque a las afueras del pueblo, se levantó y se dirigió a su casa teniendo mucho cuidado en que nadie la viera ya que estaba desnuda.
Ésta era la segunda vez en toda su vida que sufría una transformación, pero ya acababa de aprender una valiosa lección: Cuando un licántropo vuelve a su forma humana, no lo hace con la misma ropa con la que se transformó, ya que ésta se desintegra cuando eso pasa.
Cuando Bella llegó a su casa sólo la quedaban dos horas para empezar el instituto, así que se fue a la ducha y llegó a clase cinco minutos antes de que sonara el timbre.
-¡Bella! ¿Cómo llegas tan tarde? Sueles llegar quince minutos antes…-la dijo Jess
-¿¡Qué pasa que tú nunca te duermes!?-contestó un poco de mala gana
-¿Por qué eres tan borde con ella? ¿Tienes algún problema?-la dijo un chico al que no había visto nunca
-¿Quién es ese?-le preguntó a Jess
-El chico nuevo, supongo. Lo comentaron ayer a la salida de clase, pero tú no quisiste quedarte…-contestó Jess
-Genial…-dijo Bella
Bella lo supo nada más verle, el chico nuevo pertenecía a los hijos de la noche, era un vampiro. Decidió no acercarse a él ya que, al igual que ella sabía que él era un vampiro, él sabría que ella es una licántropa, y ya tenía bastante ella con saber que ahora era una licántropa…No quería meterse en más problemas de los que ya tenía.
Después del encontronazo con el chico nuevo, se dirigió a su clase de historia y allí se encontró con la peor sorpresa que pudiera imaginarse: iba a compartir clase con el chico nuevo. Eso dificultaría un poco su decisión de no acercarse a él, pero todavía podía mantener la distancia. O al menos eso pensaba ella hasta que vio que el chico nuevo se sentó justo delante de ella.
-Aún no has respondido a la pregunta de esta mañana en el aparcamiento- la dijo girándose bruscamente con cara de pocos amigos y dándola un susto de muerte.
-¡A ti qué te importa! ¡Metete en tus asunto, chaval!- le contestó con cara de pocos amigos también.
-Está bien, perdón por mis modales. Me llamo Edward, ¿y tú?- contestó poniendo una sonrisa pícara.
-¡Qué me dejes! ¡Pasa de mí, Edward!- respondí
-OK ¿Qué te pasa? ¿Algún problema de pulgas?-dijo riéndose
En ese momento entro el profesor en el aula y Bella no pudo responderle, aunque se quedó con las ganas.
"Se creerá gracioso el niño…" pensó Bella.
No volvieron a dirigirse la palabra en el resto de la hora, ni en las dos horas siguientes.
A la hora del almuerzo, Bella dejó a Jess en el comedor y ella decidió ir al bosque de al lado del instituto a correr un rato, ya que el hecho de que Edward estuviera en su instituto la había alterado un poco.
Cuando entró en el bosque y se cercioró de que nadie podía verla, se desprendió de sus ropas y se transformó en loba.
"Es genial haber conseguido transformar la transformación, y aunque aún tenga mucho que aprender, está bien haber aprendido a transformarme cuando quiera, aunque a veces aún me pille desprevenida…" pensó. También estuvo todo el rato pensando en lo mal que la había sentado lo que la había dicho Edward. "¿Quién se cree el niñato ese que es?"
Cuando se hubo desahogado corriendo por el bosque volvió a sus clases como si nada hubiera pasado.
Por fin acabaron las clases y Bella recogió enseguida para irse a la reserva con los suyos. Cuando estaba llegando a la puerta se dio cuenta de que algo raro pasaba.
Su hermano Jacob la había ido a buscar. Estaba en el aparcamiento con su moto y su cazadora de cuero dando la nota, como siempre. Me dirigí hacia donde él estaba, pero en ese instante también salió Edward y los ojos de Jacob se llenaron de odio.
