Faltaban dos días para que se iniciaran las clases, el mes de agosto había sido tormentoso en todas las regiones de Inglaterra, el sol había ido desapareciendo paulatinamente para quedar cubierto el cielo de grisáceas nubes que amenazaban con descargar su furia constantemente; acompañando a las nubes había una fría neblina que se desplazaba formando núcleos, los cuales se desplazaban uniformemente pero sin pauta fija; esta neblina dejaba una sensación de tristeza y desesperación por allá donde pasaba.
Una tarde, apareció Lancerot con Martha, quien estaba a punto de comenzar su quinto año en Hogwarts. Una vez se hubieron instalado, Lancerot fue al despacho de su hermano, al entrar allí vio que este no estaba solo pues Hestia estaba con él. Ella al ver entrar a Lancerot se despidió dejando a los hermanos a solas.
- ¿Ahora sois amigos? – pregunto escéptico – es raro que no este insultándote.
- Hestia es una gran persona – dijo Gabriel – una mujer valiente, leal y muy fuerte.
- Y ella te gusta – acuso Lancerot en tono burlón.
Gabriel compuso una media sonrisa.
- Además – prosiguió Lancerot – se nota que entre vosotros dos hay chispas, como las que salen de una varita cuando encuentra a un mago.
- ¿Desde cuando eres un experto en relaciones, Lance?
- ¡Vamos Gabi! Si yo en Hogwarts cambiaba de ligue cada 3 meses. Y no pare hasta encontrar a mi gran amor, lástima que me quedara viudo, en eso me parezco a papá.
Gabriel lo observo detenidamente.
- No estas en mi despacho solo para analizar si me llevo o no bien con Hestia – dijo con su habitual tono calmado.
- Están habiendo ataques, tanto a poblados enteramente muggles como a aquellos que en cierta manera toleran la magia, vamos que conviven muggles y magos. Los únicos poblados que se salvan son los enteramente mágicos – comunico Lancerot – Me preocupa Martha, aquí estará más segura.
Gabriel se recostó sobre el asiento, tocándose la barbilla mientras reflexionaba.
- Esta tarde íbamos a hablar sobre los ataques – informo - personalmente sospecho que están relacionado con el cambio del tiempo y la neblina.
- Esa neblina esta causada por los dementores – dijo Lancerot.
- Lo sé; e intuyo que alguien esta detrás de todo pero ¿Quién?
- Alguien que está tocado del ala; Salazar Slytherin por ejemplo.
Gabriel rio ante el comentario de su hermano, pero algo en su interior le decía que el viejo amigo, ahora enemigo, de su padre era el causante de la actual situación de inestabilidad en el mundo mágico.
El curso comenzó, tras la selección de los alumnos de primer año. Helga anuncio que dos alumnos que entrarían en quinto y séptimo año respectivamente y por ser nuevos alumnos en la institución, debían ser seleccionados.
- Marius Slytherin
Un chico de diecisiete años camino hacia el taburete, con porte orgulloso y sonrisa de superioridad, se sentó y se puso el sombrero.
- Eres habilidoso y poderoso, con una gran ambición por ello debes estar en – le dijo el sombrero seleccionador al oído y añadió hacia el comedor - ¡Slytherin!
Marius se levanto sonriendo con arrogancia y dirigiéndose a la mesa de Slytherin, donde fue recibido con una cálida bienvenida en comparación con el resto de casas quienes se negaban a aplaudir, algunos alumnos incluso abuchearon, ganándose una mirada fulminante de Marius.
- Orus Slytherin
Orus, un chico de quince años, se acercó al taburete sin mostrar emoción alguna, se coloco el sombrero en la cabeza y se sentó en el taburete y espero.
- Detecto un gran poder en ti además de una gran astucia y determinación para lograr las metas que te propones – le susurro al oído - ¡Slytherin!
Orus se levanto, coloco el sombrero de nuevo sobre el taburete y se dirigió a la mesa de Slytherin reaccionando con indiferencia a los abucheos de las tres casas restantes. Se sentó con sus compañeros y espero a que comenzara el banquete.
La cena apareció en los platos desde las cocinas, claramente enviadas por los elfos domésticos. Varios estudiantes intentaron entablar relación con los hermanos Slytherin, Marius parecía encantado con las atenciones, en cambio Orus mantenía el rostro impasible mientras analizaba a sus compañeros de casa y entablaba conversación con ellos escogiendo con sumo cuidado lo que decía. El banquete termino y Helga dio el discurso de principio de año.
- Bienvenidos un año más a Hogwarts, a los nuevos alumnos les informo que el bosque oscuro esta fuera de los límites para los estudiantes. – comenzó – quisiera haceros una recomendación, tiempos oscuros se acercan, el miedo y la desesperación esta sembrado, por ello os insto a confiar los unos en los otros a reforzar vuestros lazos de amistad, solo manteniéndoos unidos podréis enfrentar a aquello que siembra la discordia entre vosotros.
Los alumnos de las casas Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw aplaudieron, al igual que Orus Slytherin y algunos miembros de la casa Slytherin haciendo gala de la buena educación que habían recibido; en cambio, la mayoría de los Slytherin permanecieron con los brazos cruzados con expresión de desagrado.
- Habla del respeto a la amistad y ellos traicionaron y echaron al que decían llamar amigo – dijo Marius con desprecio.
Dos alumnos que tenía frente a él asintieron.
Poco de que finalizara el discurso de comienzo de curso se cada alumno se dirigió a la sala común de su casa.
En la sala común de Slytherin, Marius se acercó a su hermano y se sentaron en un lugar alejado de la sala común. Manteniendo una charla en pársel.
- Veo que el nivel aquí es patético – dijo Marius despectivamente – no se porque el abuelo nos envía aquí, es una pérdida de tiempo.
- Precisamente para que no cometan más estupideces – dijo Orus.
- Eso es fácil, estupidez que cometan igual a cruciatus.
- No creo que sea lo más sensato hermano.
- Orus, yo soy el mayor así que yo decido lo que hacemos – dijo con autoritarismo – por fin podremos vengarnos y recuperar lo que es nuestro por legitimo derecho.
- ¿Piensas controlar Hogwarts llamando la atención? – dijo Orus sarcásticamente - ¿Qué piensas hacer cuando los estudiantes aparezcan con síntomas de tortura? Las artes oscuras no están en el curriculum de Hogwarts.
- ¿Qué propones genio? – dijo furiosamente y alzando ligeramente la voz haciendo que los pocos que se quedaban charlando en la sala común después del banquete, Orus se mantuvo impasible no dejándose intimidar por su hermano.
- Una reunión, en la que pongamos normas y establezcamos un orden jerárquico. Deberíamos nombrar un responsable de cada año de tercero para arriba, los de primero y segundo son demasiado críos, quizá a partir de quinto pueda servir alguno de los prefectos – comentó – lo que quería el abuelo era evitar que esta casa siguiera llamando la atención.
- Tienes razón en lo de la jerarquía y las normas – dijo Marius más tranquilo – aunque no me gusta reconocerlo, mañana nos dirigimos a los estudiantes.
- Es mejor esperar una semana, así podremos observarlos y decidir quien se encarga de vigilar a los de su curso – dijo Orus en un tono que no admitía replica – buenas noches hermano.
A la mañana siguiente, después del desayuno, los alumnos se dirigieron a sus clases; a los de quinto año les tocaba una clase doble de pociones, los alumnos de la casa Slytherin y los de la casa Gryffindor compartían esa asignatura. Gabriel esperaba a los alumnos en el aula de pociones con la capucha cubriéndole la cabeza y ocultando su rostro. Los alumnos fueron llegando poco a poco sentándose separados por casas, los de Gryffindor a la izquierda y los de Slytherin a la derecha, cosa que no ocurría con las casas Ravenclaw y Hufflepuff, espero a que se sentaran todos los alumnos, cerro la puerta con un movimiento de la mano y los observo en silencio.
- Antes de comenzar la clase – empezó – quisiera recordaros que a final de curso realizaréis un examen de esta asignatura, también de las demás, donde demostrareis cuanto habéis aprendido sobre la composición, elaboración y uno de las pociones. –continuo observando a todos los alumnos, algunos parecían intimidados – Todos vosotros podéis aprobar ese examen siempre que pongáis voluntad y empeño en el estudio. Terminaremos las lecciones en mayo, así tendremos todo abril para repasar rápidamente los contenidos.
Espero unos instantes a que sus alumnos pudieran asimilar lo que les había dicho, pasados unos minutos, continuo hablando.
- Ahora procederé a recoger las redacciones que os mande al comienzo del verano.
- Profesor – dijo Orus Slytherin levantando la mano – yo no tengo hecha la redacción, no sabia…
- Lo se – dijo Gabriel – de hecho pensaba hablar contigo al final de la clase, pero ya que has preguntado… El tema de la redacción es los venenos, la forma en que actúan y cuales son sus antídotos; me da igual el titulo que le pongas, eso es lo de menos.
- ¿Cuándo debo entregársela?
- A ver, estamos a dos de septiembre, de modo que podríamos poner como fecha límite el primer día de noviembre.
- Gracias profesor.
Gabriel comenzó a explicar como se elaboraba y para que serbia la poción para dormir sin soñar.
- ¿Le has dado las gracias a ese Gryffindor? – Le pregunto a Orus un compañero de casa apellidado Mulicer.
- La cortesía nunca esta de más – dijo Orus – además es la mejor forma de lograr aquello que te propongas.
Lancerot, se encontraba en un poblado muggle a pocos quilómetros de Hogsmade visitando a un antiguo compañero de clase que vivía ente muggles estudiando sus costumbres.
- ¿Qué tal va tu tesis Paul?
- Estupendamente, los muggles no son tan diferentes de nosotros, si bien no pueden realizar magia utilizan su ingenio para lograr efectos similares. El temor que ellos le tienen a la magia es en realidad un temor que todos tenemos, en mayor o menor medida, el miedo a lo desconocido.
- ¿Piensas publicar tus estudios?
- Ya he publicado parte de ellos – comentó – envié un ejemplar a Hogwarts.
- ¿Te han causado problemas los ''orgullosos sangre limpia''?
- Unas cuantas cartas criticando mis estudios – comento – e insinuando que mi nivel de magia es tan bajo que siento la necesidad de rodearme de muggles para sentirme mago.
- Que estupideces – comento Lancerot
Se sentaron a almorzar mientras Lancerot le contaba lo que estaba haciendo ahora, cuando oyeron gritos de pánico en las calles del poblado.
- ¡Los puristas! – exclamo Paul.
Los puristas eran aquellos que estaban en sintonía con Salazar Slytherin, se dedicaban a cumplir las órdenes de este atacando poblados muggles y aquellos en los que convivían tanto muggles como magos, asesinando cruelmente a estos últimos por ser considerados contaminados por los muggles.
Lancerot y Paul sacaron sus varitas y salieron a la calle.
Estaban en la sala de profesores Plinio, Hestia y Gabriel; Plinio y Hestia estaban jugando al ajedrez y Gabriel estaba corrigiendo las redacciones que había cogido en clase de pociones, cuando de repente un íbice de un blanco perlado irrumpió en la habitación, era un patronus, el patronus de Lancerot y portaba un mensaje están atacando Elgin, son unos cinco, puede que mas. Paul y yo necesitamos ayuda.
Los tres se levantaron y se dirigieron a la chimenea, el primero en llegar fue Gabriel, cogió un puñado de polvos que había en un tiesto en la repisa de la chimenea y los arrojo al fuego, cuando las llamas adquirieron un tono esmeralda entro en ellas y pronunció
- ¡Posada de Hogsmade!
Las llamas lo envolvieron y tras unos segundos apareció en la posada de Hogsmade.
- Profesor – dijo el dueño de la posada ¿ocurre algo?
- Un ataque en Elgin – respondió secamente.
Unos segundos más tarde llegaron Hestia y Plinio; los tres salieron fuera del local y se desaparecieron.
El poblado era un caos, había numerosos muggles heridos y algunos muertos. Paul había sido derribado y Lancerot se estaba siendo torturado aunque apenas se movía. Gabriel aturdió al que estaba torturando a Lancerot. Plinio se enzarzo en un duelo con uno que estaba incendiando la escuela local y Hestia se batía con dos al mismo tiempo; quedaban tres puristas, Gabriel los enfrentó. Eran muy diestros en duelo por lo que le costaba mantenerlos a raya, uno se ellos consiguió alcanzarle con un maleficio cortante que le produjo un profundo corte en el brazo izquierdo; al mismo tiempo que alzaba un escudo para protegerse de las maldiciones, estiro el brazo izquierdo con la mano abierta mandando a los tres puristas por el aire, uno de ellos quedo ensartado en el rastrillo de uno de los granjeros que estaban en el pueblo cuando se produjo el ataque; los otros dos se levantaron, uno de ellos con cierta dificultad. Hestia había conseguido dejar fuera de combate a uno y combatía a muerte contra el otro que la miraba con odio, el purista utilizaba magia negra muy poderosa, Hestia conseguía mantenerle a raya aun se sentía algo fatigada. Plinio había conseguido derrotar a aquel con el que estaba combatiendo y comenzó a sacar a los niños de las ruinas de la escuela, previamente había apagado las llamas.
- ¡Retirada! – dijo uno de los puristas que se estaba batiendo con Gabriel.
Dos de los tres que quedaban en pie se marcharon, el tercero no, había conseguido desarmar a Hestia y la torturaba salvajemente con la maldición cruciatus; Gabriel furioso extendió el brazo derecho en dirección al purista y concentrándose con todas sus fuerzas provocó un temblor en la tierra haciendo que se formara un socavón alrededor del purista, haciéndolo caer con lo que interrumpió la tortura. Se acercó a donde estaba el purista con ganas de hacerle pagar…pero logro tranquilizarse antes de que hiciera algo de lo que después se arrepentiría.
- Gracias – dijo Hestia levantándose temblorosa y recuperando la varita – no creo que hubiese aguantado más.
Gabriel asintió. Plinio se acercó a ellos.
- Esta todo destruido – dijo Plinio – muchos se han quedado sin hogar, algunos niños huérfanos y otros han perdido a sus hijos.
- Se ayudaran unos a otros, así funcionan las sociedades.
- Estas herido – dijo Hestia mirando a Gabriel detenidamente.
- No es nada, deberíamos retirar los cadáveres y atender a los heridos.
- Aparte de mantener atados e inconscientes a los puristas – dijo Hestia.
- De eso me encargo yo – se ofreció Plinio - las autoridades no tardaran en llegar.
Ningún muggle había sobrevivido, incluso los que estaban heridos morirían en las próximas horas. Paul, el amigo de Lancerot estaba muerto; Lance seguía inconsciente y estaba gravemente herido.
Habían pasado cuatro días del ataque al poblado y Lancerot permanecía inconsciente en la enfermería sin dar muestras de mejorar pero manteniéndose estable. Martha pasaba las tardes junto a su padre y hacía allí las tareas escolares, se quedaba en la enfermería hasta el toque de queda, Gabriel la observaba y le preocupaba su actitud pues en una ocasión la había oído jurar a una amiga suya que se vengaría de lo que le habían hecho a su padre. Una tarde Gabriel le conto su preocupación a Hestia.
- Lo cierto es que yo la he notado algo irascible últimamente – le comento
- Mi sobrina siente ira, una ira prácticamente incontrolable, no me preocupa tanto que la sienta sino que no llegue a controlarla.
- ¿Qué quieres decir?
- Que no debe permitir que esa ira llegue a dominar sus actuaciones – respondió Gabriel amargamente.
- Hablas como si la hubieras experimentado.
- Con tanta intensidad, en dos ocasiones, ocasiones en las que de alguna manera tú estabas implicada. Por suerte he logrado contenerme antes de acabar perdiéndome a mi mismo.
- No termino de comprender lo que dices, pero pensare en ello, la verdad es que tu me has ayudado a controlar mi temperamento – dijo Hestia con una sonrisa – un momento – añadió frunciendo el ceño - ¿de que ocasiones hablas?
- Una de ellas fue cuando te secuestraron, y la otra hace unos días cuando ese purista pretendía torturarte hasta la muerte – aclaro con clama – en ambas ocasiones sentí una intensa ira y deseos de matar a todo aquel que se atreviera a dañarte.
- ¿y toda esta dialéctica a que nos conduce?
- Hestia, piensa un poco, ya sabes la respuesta.
La estancia quedo en absoluto silencio durante unos minutos, finalmente Hestia hablo.
- Yo soy tu punto débil del mismo modo que ahora mismo tu hermano es el de Martha.
Gabriel compuso una sonrisa, se acercó a ella tomando su rostro con las manos.
- Eres tan sensible, tan dulce y tan inteligente y al mismo tiempo tan ruda, fuerte y valerosa. Eres mi luz y mi oscuridad, aquello que me da calor y esperanza hasta en la más fría oscuridad – Le dijo en un susurro mientras sus ojos se entrelazaban – te amo, Hestia Hufflepuff.
Se acercaron poco a poco besándose tiernamente.
Aquella noche en la sala común de Slytherin todos los alumnos abarrotaban la sala común, pues sus nuevos líderes iban a dirigirse a ellos. Marius Slytherin hablo.
- A partir de ahora no se habrá nada contra el resto sin una orden especifica que os llegara por medio de un mensaje, habrá un responsable en cada año a partir de tercero cuya identidad solo conoceremos mi hermano y yo – comenzó a explicar – al Gran Salazar Slytherin no le ha gustado nada como se estaba manejando esta casa, es hora que nos dejemos de actor descoordinados y pasemos a demostrar la grandeza que esta casa posee.
