Sakura Card Captor no me pertenece es propiedad de CLAMP, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
(Regresa después de 84 años XD) lamento la demora, aquí está el capítulo 2. Los personajes pueden estar fuera de carácter pero no me maten, todo es debido al fin de la historia.
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Capítulo 2. Tan real como la ficción.
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"Vemos lo que queremos creer, ignorando lo que se esconde más allá del entendimiento."
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Extrañamente la manija de la puerta cedió incluso antes de que Touya la tocara, ocasionando que ésta se abriera en un lento rechinar. El seguro estaba roto, dando señales de ser forzado.
Una alarma se encendió en la cabeza del joven Kinomoto cuando se percató de la sensación familiar que le provocaba la cercanía de una presencia. Su capacidad de predecir no sólo se limitaba a visiones sino a una especie de quiromancia que le permitía sentir el aura de otros sujetos en los alrededores.
El sonido de muebles y objetos quebrándose le dio la seguridad de que alguien estaba dentro de la casa y el primer pensamiento que asaltó la mente del pelinegro fue la imagen de su hermana. Las clases en el instituto de Sakura habían acabado hacía bastante tiempo por lo que ella ya debía estar de regreso; la sola idea le perturbó. Con la decisión tomada, Touya ingresó a la casa con cautela.
Todo estaba prácticamente en penumbras pero eso no impidió que se percatara del pandemónium en la que se había convertido la sala, los muebles volteados y hechos girones a un lado, las cortinas descolgadas, los cajones de los muebles en el suelo y los adornos quebrados obstaculizaban su camino. Una mala señal.
Touya se detuvo un instante para recoger la fotografía de su madre, ahora no era más que un papel rasgado por los fragmentos de cristal del marco; sintió un poco de furia hacia quien fuese el culpable de ello. El recuerdo de su madre era un tesoro sagrado para él.
— ¿En dónde está?—Una voz perturbadoramente calmada cuestionó desde las sombras.
Una forma oscura salió del corredor que conectaba con la cocina. Kinomoto levantó la cabeza para mirarlo, sus ojos se volvieron duros e inexpresivos al preguntar:
— ¿Tú hiciste todo esto?
El sujeto avanzó y la poca luz que se colaba por la ventana iluminó su rostro. Cabello negro que se desperdigaba alrededor de su cabeza, alto y delgado, de tez pálida. Sus ojos negros eran enmarcados por unas evidentes ojeras, mirándolo bien, el sujeto parecía muy cansado como si no hubiese dormido bien los últimos días. Lo que más le llamó la atención a Touya fue la extravagante vestimenta del hombre; algo parecido más bien a una túnica larga, lo suficiente para cubrir la parte posterior del cuerpo y llegando hasta las rodillas haciendo un corte lateral del mismo para dar más libertad.
El desconocido terció la boca, algo muy parecido a una mueca. No estaba de buen humor.
—Entrégame el libro. —exigió el hombre simple y llanamente. Pero su mirada denotaba una evidente falta de paciencia.
Y en ese momento Touya supo a lo que se estaba enfrentando, el momento que postergaba desde hacía mucho al fin había llegado.
—No sé de lo que estás hablando—Se desentendió, concentrándose en tratar de encontrar la presencia de su hermana, pero ella no estaba ahí, por un breve instante se sintió aliviado—. Aquí no vas a encontrar nada así que vete.
La mano del extraño se iluminó con una breve luz amarilla ante el comentario de Touya; sabía que el joven estaba mintiendo. La mirada contrariada de Kinomoto se detuvo en el destello, no estaba tratando con alguien ordinario pero de igual manera lo afrontaría.
El hombre levantó la mano en dirección al muchacho. Ésta seguía brillando e intensificándose en la oscuridad, el hermano de Sakura casi por instinto asumió una pose de pelea, preparado para lo que el sujeto fuese a hacer.
—Te lo voy a preguntar una vez más chico y de ti depende que las cosas se hagan de la manera fácil o de la difícil—dijo el extraño mirando fijamente al pelinegro, su semblante se había endurecido lo suficiente para hacerle saber que no estaba jugando—. ¿Dónde está el libro? ¡Entrégamelo!
Pero la respuesta fue la misma que la del principio: una mirada determinante y un silencio que se negaba a revelar el mayor secreto.
—Entonces será de la manera difícil. —dictaminó el extraño.
El suelo brilló con intensidad mientras en él se dibujaba una forma extraña. Touya retrocedió un paso, la luz se extendió aún más mientras símbolos que él no conocía giraban alrededor del hombre. Un murmullo se extendió por la habitación, palabras susurradas en un desconocido idioma.
—Es uno de ellos. —murmuró Touya para sí mismo.
Pero a pesar de ser apenas un susurro, el hombre alcanzó a escucharlo. —Entonces sabes lo que estoy buscando. —Le dijo.
De la túnica el hombre sacó un papel y lo arrojó al aire, éste quedó suspendido agitándose con violencia. Con una última sonrisa tocó el objeto con la mano; de inmediato el papel se iluminó también como si se hubiese incendiado, un brillo intenso que cegó momentáneamente al joven obligándolo a apartar la mirada y cubrirse con el dorso del brazo.
Cuando al fin la luz se extinguió, Touya se volvió hacia el sujeto con toda la intención de confrontarlo pero grande fue su sorpresa al ver que ahora aquel extraño no se encontraba solo. Kinomoto contuvo el aliento ante la visión de una criatura, una bestia hecha completamente de hielo sólido, enorme y totalmente amenazante que lo miraba a él. La bestia se parecía a un león, hecho de cristal brillando a la luz de la luna.
El hombre de la túnica torció la comisura de sus labios en una lenta sonrisa y le ordenó a la criatura embestir a su presa. Pero antes de que la bestia pudiera acatar las órdenes de su amo, Touya se enderezó y le habló:
— El libro que quieres no se encuentra aquí, así que deja de perder el tiempo buscando algo que no vas a encontrar —Fue firme al respecto—. Mi papá se deshizo de él hace mucho. —La mirada de Kinomoto se suavizó un poco al recordar a Fujitaka. Según tenía entendido, aquel libro que pertenecía a su padre ya no se encontraba en su biblioteca personal en el sótano y Touya tampoco se tomó la molestia en dar con él, era el menos interesado en que apareciera.
Cualquier rastro de diversión desapareció del semblante del sujeto. — ¡No mientas!—Entonces levantando la mano instó a la bestia a arremeter contra el joven.
La criatura escupió un torbellino de hielo en dirección a Touya quien gracias a sus buenos reflejos logró esquivar saltando justo a tiempo fuera de su camino, rodó un par de veces en el suelo pero se incorporó rápidamente agradeciendo las lecciones de de artes marciales que había tomado cuando era pequeño. Miró hacia donde el hielo impactó y se encontró únicamente con un témpano de lo que antes fue su sofá, el hielo era tan real y cristalino.
La temperatura de repente pareció disminuir y prueba de ello fue el delgado humo que la respiración de Touya dejaba al exhalar. Sintió los ojos de la criatura en él, lo miró por el rabillo del ojo notando que éste estaba a punto de volverlo a atacar, sin darle la oportunidad que la bestia esperaba, corrió hacia el pasillo para subir por las escaleras con dirección a su cuarto.
La criatura le siguió apenas Touya desapareció.
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Permaneció en guardia y alerta, incluso mientras centraba su atención en la chica de ojos esmeralda que lo miraba suplicante. El enemigo seguía de rodillas en el suelo sin hacer otra cosa que mirarlo desafiante, esperando a que apartara a la entrometida y terminara con lo que había empezado.
—Te dije que te apartaras. —repitió Syaoran enviándole una severa mirada a Sakura.
Ella negó enérgicamente con la cabeza, sus brazos se mantenían extendidos hacia los lados emulando así un escudo humano con su propio cuerpo. La chica era por naturaleza alguien que anteponía a los demás por sobre su propio bienestar.
—Por favor no lo hagas. —pidió una vez más ella. Esta vez con mayor determinación que al principio.
Syaoran la miró con aprehensión, escondiendo al mismo tiempo la incredulidad que sentía al tenerla frente a él. Se preguntó ¿cómo siquiera pudo atravesar la barrera mágica que había levantado para que ninguna persona se acercara? La observó con detenimiento de pies a cabeza, a primera vista no era alguien especial, era tan ordinaria como cualquier otra chiquilla que hubiese conocido alguna vez, no obstante su presencia pulsaba con una sensación familiar ¿Qué era exactamente? Lo que fuese, tuvo la breve sensación de reconocimiento.
Imposible. No era nada.
Sacudió la cabeza para volcar toda su atención a ella. —Vete de aquí niñita, este no es asunto tuyo. —Sin previo aviso y sin que la propia Sakura pudiera evitarlo, con la mano libre la apartó de su camino mediante un brusco empujón.
La hoja del arma se elevó nuevamente y la joven pudo leer claramente las intenciones del chico de castaña cabellera. Como si de un acto reflejo se tratara, se abalanzó sobre él envolviéndolo en un abrazo y esto lo detuvo al instante. Se aferró al muchacho tanto como pudo tratando de ganar el tiempo suficiente.
— ¿Pero qué haces? ¡Suéltame!—gruñó Syaoran removiéndose incomodo de los brazos de la chica. En su vida había soportado ese tipo de acercamientos, incluso con Meiling quien se colgaba de él asfixiándolo con sus molestos mimos.
— ¡Huye!—Instó Sakura al otro chico aprovechando la guardia baja de quien tenía prácticamente aprisionado.
Pero fuera de todo pronóstico y para sorpresa de la propia Sakura, aquel sujeto se limitó a levantarse del suelo y limpiarse la ropa con parsimonia. Kinomoto volvió la mirada en su dirección, el desconcierto ante sus acciones fueron evidentes cuando aflojó la presión de su agarre hacia el castaño. ¿A qué estaba esperando? Y ¿Por qué la mirada del chico denotaba una exagerada confianza? Como si su vida no hubiese peligrado momentos atrás.
Syaoran detuvo el forcejeo cuando sintió los brazos de la chica aflojarse, miró expectante al sujeto, tenía un mal presentimiento de lo que vendría a continuación. Lo vio extender la mano en su dirección.
Hubo un breve crujido, una rama se quebró a su derecha. Y lo siguiente que supo Li fue que debían apartarse del camino. Las ramas se elevaron en el aire cual serpientes furiosas, y apuntando hacia ellos el aire se cortó cuando veloces avanzaron para darles alcance.
No tuvo oportunidad de advertirle a ella, quien al parecer se encontraba anonadada ante lo que estaba presenciando. Le tomó apenas una fracción de segundo reaccionar y echarse hacia atrás llevándose a la joven con él, ambos rodaron por el asfalto evitando ser atravesados por un golpe de suerte.
Li giró sobre sí mismo ignorando el leve dolor en la espalda, no tenía tiempo para nimiedades como esa cuando algo peor podía sucederle, se dijo que los moretones no importaban pero un hueso roto podría dejarlo vulnerable ante los ataques. Miró a un lado tratando de encontrar su espada y la ubicó a unos metros de distancia, al extremo opuesto de donde se encontraba. Genial. Inconscientemente le envió una mala mirada a la chica adjudicándole la culpa de su situación, si no se hubiese aparecido las cosas habrían sido muy diferentes.
El castaño se tragó el resentimiento y se incorporó de inmediato. Giró hacia el sujeto y lo miró fría y fijamente, su ceño se frunció aún más al reconocer una sonrisa en su rostro; algo en el interior de Syaoran se agitó, no estaba dispuesto a dejarse vencer.
El sujeto señaló a Li con uno de sus dedos y las ramas volvieron a la vida con aquel simple gesto, prácticamente salieron desplegadas hacia él. Syaoran se movió ágil comenzando a correr hacia su espada, esquivando cada una de las ramas que arremetían en su contra, el joven se lanzó hacia adelante deslizándose por el pavimento para agarrar su arma. Cuando al fin la alcanzó, dio la vuelta sujetándola en posición vertical con ambas manos para después sacar de uno de sus bolsillos un pequeño pergamino amarillento.
— ¡Dios del fuego ven!—Tocó el papel con la hoja de su espada provocando así que una enorme llamarada saliera del mismo. Sin mayor esfuerzo redujo a cenizas todo lo que tocó.
Pero la dicha de su victoria le duró apenas una fracción de segundo. Se quedó esperando a que otra lucha comenzara pero no pudo estar muy lejos de la verdad; sus ojos marrones chasquearon pasando del rostro del hombre frente a él y se detuvieron en la otra mano del sujeto quien claramente la extendía hacia el lado contrario, a donde estaba la chica. ¡Maldición!
Algo dentro de él se agitó con violencia ante lo que iba a suceder.
La visión de aquellas serpientes arrastrándose por el suelo demasiado cerca de la chiquilla le paró en seco la respiración, iban a herirla de una u otra forma si no hacía algo.
— ¡Detrás de ti!—gritó tan fuerte que creyó que la garganta iba a desgarrársele.
Sakura salió de su letargo y miró a su atacante. Fuera de cualquier expectativa, su cerebro reaccionó saliendo de la estupefacción y saltó justo a tiempo apartándose del camino y de su alcance. Pertenecer al equipo de porristas desde la primaria la había fortalecido lo suficiente para rendir al máximo durante los entrenamientos, llegando así a romper su propio récord en saltos y brindándole buenos reflejos.
Corrió tan rápido como sus pies se lo permitieron, sin entender todavía lo que estaba sucediendo. Su instinto de supervivencia se encendió y le gritó que no dejara de moverse. No obstante sin importar cuánto luchó por estar fuera de alcance y correr, las ramas fueron más veloces aferrándose a uno de sus pies. Sakura cayó al suelo con un sonido sordo y fue arrastrada por éstas mientras sus manos trataban de aferrarse a algo -cualquier cosa- pero fue inútil.
Su cuerpo se cubrió por completo, una prisión marrón de delgados brazos que se cerraba a su alrededor, la presión entonces comenzó a ser insoportable.
Esa vista provocó escalofríos en Syaoran, ella iba a morir asfixiada si no se movía rápido y hacía algo al respecto.
Descartó por completo volver a utilizar su ataque, si hacía eso la envolvería también a ella en llamas. Usar otro pergamino no era una opción viable, dos de los elementos eran peligrosos y sólo terminaría dañando a la pequeña entrometida; en ese momento realmente la odió por ponerlo en semejante situación y causarle ese sentimiento de impotencia. Pero no tenía tiempo para eso, miró una vez más su espada y ante la visión la respuesta fue tan clara.
Con la decisión tomada, Syaoran corrió hacia donde ella se encontraba, tomó el mango de su arma con ambas manos para tener una mayor precisión y cuando al fin estuvo cerca de su objetivo lo cortó con un certero movimiento. Se rompió, volando en pedazos las ramas liberaron a Sakura quien cayó inevitablemente al suelo, las extensiones se volvieron inertes; la chica aterrizó apenas de rodillas y con la respiración entrecortada, tratando de meter el oxigeno suficiente a sus pulmones que clamaban por un respiro.
— ¡Levántate!—ordenó Li, quien estuvo tentado a acercarse a ella y comprobar si se encontraba bien. Descartó la idea completamente, todo era culpa de esa tonta chiquilla.
Sakura tosió con fuerza obligándose a levantarse tras escuchar el imperativo del chico, cuando al fin lo logró se percató de que aquella molesta voz se encontraba apenas a un metro de distancia de ella. Su mirada se encontró con la del castaño y el reconocimiento brilló tras las esmeraldas de la pequeña Kinomoto, reconocería esa dura mirada donde fuera, más aún cuando aquella expresión era dirigida hacia ella ¿él estaba molesto con ella?
—Gracias—farfulló Sakura, lo suficientemente alto para que él lograra escucharla—. Si no hubieses cortado las ramas entonces yo…—No pudo si quiera imaginar lo que hubiese sucedido pero se forzó a decirlo—Estaría…
—Todavía no me des las gracias de nada. ¿Ves a ese sujeto?—Syaoran señaló al chico—, de no ser por tu imprudencia nada de esto hubiera sucedido. No deberías meterte en asuntos que no te incumben. —Fue tajante al respecto.
Ignorando la leve punzada que las palabras del chico habían causado en ella, Sakura volvió la mirada en dirección a donde el castaño señalaba, y en efecto, el chico que creyó no era más que una víctima de la situación los miraba tácitamente.
—Tus habilidades son excepcionales, futuro líder del Clan Li. —dijo el extraño con un tono lacónico.
La respuesta de Syaoran fue inmediata. Conmoción.
¿Por qué ese sujeto sabía quién era exactamente? En primera instancia supo reconocer que el chico poseía habilidades mágicas, su presencia fue el primer indicio de ello. No obstante asumir que Eriol y el propio Syaoran eran los únicos que empleaban cualidades mágicas era absurdo, el mundo era vasto y la magia un arte que se practicaba desde tiempos muy remotos. No debería estar tan sorprendido.
— ¿Quién eres y qué quieres?—preguntó Li.
—Eso es algo que no te incumbe. —replicó de inmediato el otro.
Era irónico que escuchara las palabras que le había dirigido a la chica hacía apenas unos minutos. La ira sustituyó a la conmoción a la velocidad de la luz. ¿Que no le incumbía dijo el hombre? Se convirtió en su asunto cuando éste comenzó a atacarlo y definitivamente de su incumbencia cuando dichos ataques involucraban magia.
Syaoran sintió el peso familiar de su espada cuando volvió a levantarla, su mano se aferró con fuerza al mango mientras que con la otra deslizó el dedo índice y el medio por la hoja; su boca se abrió tan sólo para pronunciar palabras inteligibles.
Un delgado haz de luz salió disparado junto a un sonido chispeante que inundó el ambiente, el aire se enrareció y también se electrificó. Era un rayo, veloz e inestable que viajaba hacia el sujeto. No había margen para el error de cálculo.
O eso fue lo que Syaoran ingenuamente creyó.
Aquel rayo alcanzó al extraño en un costado, en efecto los cálculos de Li eran acertados pero a pesar de ello no se inmutó. Su ropa comenzó a arder, dejando un agujero en la tela chamuscada; el tipo era muy consciente del daño pero a pesar de todo parecía ignorarlo.
Syaoran no podía entenderlo ¿cómo era posible? ¿Qué demonios era aquel sujeto? ¿Era siquiera un humano?
—Por la manera en la que me miras puedo suponer que estarás preguntándote sobre mi verdadera identidad—La estupefacción en el castaño era evidente, incluso desde la distancia a la que se encontraba—. Para alguien que practica la magia no debería sorprenderle este tipo de cosas ¿no lo cree así Li?
Las palabras se clavaron en el joven, eran tan certeras como molestas. Esa manera de hablar le recordaba demasiado a Eriol y su odiosa omnipotencia. Honestamente Syaoran no debería estar tan sorprendido como lo estaba, él venía de una larga lista de hechiceros, era uno de los descendientes de un poderoso mago y de antemano sabía todo -o casi todo- sobre ese mundo gracias a los libros antiguos de su familia, aunado a eso, las enseñanzas de Hiragizawa.
Pero tenía la sensación de que algo no calzaba. Un mago no era inmortal, al menos no lo era si no poseía la magia suficiente para romper las leyes naturales, incluso la magia tenía sus propios límites.
—No eres humano. —Más que una cuestión, fue una afirmación. Eso tenía casi la misma lógica como todo lo que había visto esa tarde, primero la chica imprudente que lograba atravesar su barrera y luego la falta de reacción del extraño ante su ataque.
—En este mundo y en cualquier otro existen cosas que escapan de nuestro entendimiento—soltó el chico con tal convicción que Syaoran casi le creyó—. Si no eres capaz de mirar más allá de lo evidente entonces es inútil tratar de explicarte algo que no entenderías.
— ¡Explícate! ¿Qué demonios es todo esto?—Para ese entonces Li ya había perdido la poca paciencia que poseía. Exaltado, dio un paso al frente, pero se detuvo cuando alguien le sujetó el brazo.
De nuevo el contacto le resultó desconcertante, esa chica al parecer no conocía el significado de las palabras "espacio personal".
Sakura aferró su mano a la tela de la ropa del joven castaño y negó con la cabeza—Puede ser peligroso, no vayas. —El enojo no era el mejor consejero de la mente, o al menos eso era lo que su padre solía decirle cada vez que ella reñía con su hermano. Porque una mente nublada por la ira actuaba por impulso sin medir las consecuencias.
Syaoran se echó atrás regresando junto a la chica. — ¿Qué es lo que pretendes?— Era casi antinatural tratar de entablar una conversación con quien minutos atrás lo estaba atacando. Irónico además, cuestionarle con tal calma.
—Ser una distracción. —respondió el sujeto simplemente. Levantó la mano frente a su cara y una ráfaga de aire sopló violentamente levantando el polvo y las hojas.
Todo se volvió turbulento, una estela de polvo y guijarros bailaron alrededor de Sakura y Syaoran nublándoles la vista. El castaño cubrió a la chica con su cuerpo casi de manera inconsciente, aún cuando no soportara del todo el contacto humano, Li tenía muy bien desarrollado el instinto de protección, algo en su interior le dictaba actuar de aquella manera.
Cuando al fin todo se detuvo, ambos se quedaron donde estaban. Syaoran fue el primero en levantar la mirada para encarar al culpable, se giró lentamente pero no vio nada, no oyó nada; para su asombro todo lo que encontró fue el vacío. Ya no estaba. Así como la presencia tampoco, como si en verdad se hubiese desvanecido hacia la nada.
—Se fue. —La voz de Sakura se redujo a un murmullo, oteó el lugar tratando de encontrar al chico pero sus esfuerzos fueron infructuosos.
Syaoran la miró brevemente de soslayo, en efecto, no podía sentirlo por ningún lugar, pero lejos de traerle tranquilidad y alivio, aquel hecho sólo le preocupó. El sujeto seguía en alguna parte, acechando y esperando ¿Cuáles eran sus intenciones? Y ¿Por qué había entorpecido su camino? eso aún le resultaba un completo misterio, se suponía que la extraña presencia se encontraba a un par de calles más adelante pero Li no pudo ignorar el contratiempo que el extraño representó cuando apareció y le dio alcance.
— ¿Te encuentras bien?—Sakura trató de acercarse a él. Estaba sucio y con algunos raspones en el brazo y la mejilla, su estado era incuso más deplorable que el de ella.
Ella reconoció que la manera en la que el castaño se había enfrentado al desconocido fue impresionante, algo realmente fuera de ese mundo y que solamente conocía de aquellos cuentos de ficción que Naoko leía tan desesperadamente. Y por sobre cualquier cosa, todo era demasiado confuso aún. ¿Se trataba de otro sueño?
Pero el chico no le respondió. Se limitó a acomodarse la ropa y sacudir el polvo ¿Que si estaba bien? Qué cuestión más absurda era esa, la chiquilla carecía de sentido común o algo parecido. Syaoran guardó su espada ante la atenta mirada de la joven, poco le importó ya su presencia.
— ¿Cómo la atravesaste?—cuestionó Li después de un incomodo silencio, refiriéndose claro estaba a la barrera mágica.
Sakura se contrarió sin saber a lo que él se refería. —Disculpa no sé a lo que te refieres ¿cómo atravesé qué cosa?
Syaoran estrechó sus penetrantes ojos marrones en ella, examinándola detenidamente y al mismo tiempo enviándole una mirada acusadora. No creía en esa faceta en la que la joven aparentaba no saber a qué se estaba refiriendo. La rodeó, dando un par de pasos a su alrededor y Sakura se sintió muy cohibida ante el descarado escrutinio del chico, tuvo la imperiosa necesidad de cubrirse con las manos cual niña pudorosa.
Aun en completo silencio, Li sacó de su ropa un pequeño tablero herencia de su familia y el cual anteriormente había mencionado a Hiragizawa. Su Rashinban no sólo servía para ubicar el libro que estaba buscando -así como su contenido- sino también podría confirmarle si alguna fuente de magia se encontraba cercana, eso gracias a que Eriol la había modificado tiempo atrás. Era poco probable que esa chiquilla poseyera atisbo de magia alguna pero solo por si acaso quería estar seguro.
Pronunció un breve conjuro y el tablero se iluminó en respuesta, mostrándose al principio dos pequeñas esferas de luz que titilaban inestables en direcciones opuestas, luego éstas reaccionaron uniéndose en un punto medio. Un delgado halo de luz salió disparado desde el objeto apuntando exactamente hacia Sakura.
— ¡Lo sabía!—exclamó Syaoran retrocediendo un paso, en ese momento la conexión del objeto se perdió y la luz desapareció—. También posees poderes mágicos, por eso fuiste capaz de atravesar la barrera.
La mente del chico se negaba a aceptar que eso fuese del todo cierto, pero el tablero no se equivocaba. El poder mágico en ella era casi imperceptible, casi. Pero era indudable que algo latía en su interior, demasiado débil a decir verdad, como si luchara por salir; tal vez sólo estaba tratando de esconderlo.
— ¿Qué? ¿A qué te refieres?—Sakura estaba anonadada, cada vez comprendía menos. Levantó ambas manos en señal de inocencia—. Yo no tengo magia ni nada de eso. Es imposible.
En definitiva eso tenía que ser un loco sueño.
— ¿Entonces cómo explicas el hecho de que llegaras al lugar en donde me encontraba? Coloqué una barrera mágica alrededor del parque para que nadie se acercara—En efecto, Syaoran se enorgullecía de sus habilidades. Muy pocos lograban hacer ese tipo de conjuros si no tenían el nivel de magia adecuado, lo cual no era su caso—. Pero tú, lo atravesaste sin ningún problema. Una persona normal no podría hacerlo, a menos claro que poseyera al menos un atisbo de magia.
Sakura pudo leer en los orbes marrones sinceridad absoluta, el chico no estaba bromeando, al parecer. Al menos no tenía la apariencia de alguien con sentido del humor, era demasiado serio.
—Yo no…—Se llevó ambas manos a la altura del pecho, estrujándolas. La presencia y las palabras del chico comenzaron a ponerla nerviosa—. La magia no existe más que en los libros infantiles y en las películas. —aseveró Sakura sin mirar realmente a Li, sus ojos no podía enfocarse a un punto en específico mientras sopesaba todo el asunto.
— ¿Entonces cómo explicas lo que sucedió? —replicó Syaoran frunciendo el ceño, sus gruesas cejas estaban a punto de tocarse en el punto medio de su frente. Esa joven estaba logrando crispar sus nervios.
"No es más que un sueño" se dijo Sakura. En cualquier momento despertaría.
Li aprovechó su desconcierto y se acercó a ella tomándola por los hombros. Parecía muy perdida, justo como lo estaba durante el ataque del extraño.
— ¿Quién demonios eres niña?—Sacó aún más provecho del momento en el que ella se sobresaltó y levantó la mirada, clavó sus ojos marrones en las esmeraldas de la joven y la vio fijamente esperando una respuesta.
La intensidad era tal que Sakura tuvo una extraña sensación, sentía que aquellos ojos estaban aplastando su alma y si no apartaba la mirada podría consumirla por completo.
El sonido de un celular cortó el escambroso ambiente. Kinomoto reconoció el tono de su teléfono y agradeció a quien quiera que fuese por llamarla en ese momento, se apartó de él dando un paso hacia atrás y sacando el aparato del bolsillo de su uniforme. Era una suerte que no se hubiese dañado durante todo el alboroto.
Enseguida presionó el botón de la pantalla para coger la llamada. —Habla Kinomoto—dijo simplemente. Del otro lado de la línea Sakura alcanzó a escuchar la voz de su hermano llamándola por su nombre—. Lo siento Touya, tuve un pequeño imprevisto pero estoy por llegar a la casa. —La chica intuyó que el motivo de la llamada se debía a su retraso.
"No vengas". Fue lo que su hermano susurró del otro lado. La chica pudo notar un tono extraño en Touya, su voz era apenas audible pero se notaba cansado, como si estuviese recuperando el aliento.
— ¿Sucede algo hermano?—continuó ella. Pero no obtuvo respuesta inmediata, tan sólo el sonido de fondo de objetos que se rompían y eso la alarmó—. ¿Touya? ¡Por favor responde! ¿Qué está pasando?—Apartó el celular de su oreja para mirar la pantalla, los minutos seguían corriendo en señal de que la llamada aún no finalizaba.
Syaoran la observó con curiosidad, su semblante había cambiado en una fracción de segundo pasando de la sorpresa a la preocupación. No se necesitaba ser adivino para saber que algo malo estaba sucediendo.
—Oye ¿te encuentras bien?—quiso indagar pero ella le ignoró.
Sakura continuó llamando a su hermano y cuando estuvo a punto de cortar la llamada para ir corriendo a su casa, Touya respondió diciéndole que fuese a donde Yukito, por nada del mundo quería que llegara a la casa. La llamada se cortó repentinamente y la línea quedó muerta.
— ¿Hermano?—No hubo respuesta— ¡Touya!—chilló Sakura con una opresión en el pecho, un mal presentimiento. Algo malo le estaba sucediendo a su hermano y claramente él no quería que ella se involucrara.
Sin esperar nada más, la chica salió corriendo con dirección a su casa. Haciendo caso omiso a la advertencia de su hermano Sakura apresuró el paso aún cuando trastabillara en el camino. Syaoran sin tener mayor opción fue tras ella, la dirección que seguía era la misma a la que él pretendía ir en un principio ¿casualidad? Imposible.
Además, su conversación aún no se terminaba y él necesitaba respuestas. Pero otra parte de él -una no muy pequeña- admitía que ella se veía tan desconcertada y desesperada, inexplicablemente eso removió algo en Li.
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Touya se quedó mirando por la ventana a la noche recién acaecida, respiraba en jadeos ansiosos mientras pensaba en los objetos que estaba buscando; hacía años había recibido un cascabel junto a un pergamino de una conocida, pero nunca creyó realmente llegar a necesitar alguno de ellos. Que Iluso.
Bajó la mirada a su celular, recién acababa de cortar la llamada a Sakura al percibir que la criatura estaba cerca. Esperaba que su hermana obedeciera sus órdenes y fuera en busca de Yukito, él sabría qué hacer.
Por el rabillo del ojo pudo percatarse del mismo patrón de sombras que danzaban por debajo de la puerta de la habitación de su padre. Touya engañó a la bestia haciéndole creer que en realidad se había marchado, su estrategia fue salir por la ventana, saltar hacia el balcón y llegar a la de su padre. La criatura saldría en su búsqueda. De nuevo, un iluso. Ésta podía percibirlo aun dentro de la propiedad, la idea de correr lejos no era tan descabellada después de todo y poco le importaba caer desde el segundo nivel.
Lentamente se levantó del suelo y se encaminó a la ventana, trató de abrirla pero fue inútil. Sin importar cuanta fuerza invirtió ésta no se movió ni un centímetro como si estuviese atorada con algo, Kinomoto intuyó que era obra de ese sujeto; frunció el ceño en la oscuridad al saberse atrapado.
— ¡Maldición!—exclamó por lo bajo con fastidio.
Volvió a la puerta y pegó la oreja para tratar de escuchar. Silencio. Pero aun así no podía confiarse, la prueba inequívoca del peligro eran las ventanas selladas. Antes de que pudiera apartarse de la puerta, ésta salió volando empujándolo a él también haciendo que se estrellara contra la ventana.
Desafortunadamente la bestia estaba frente a él y aquel sujeto también.
—Tú debes saber dónde está el libro. —La mirada del hombre vagó por la habitación. El olor a humedad golpeó su nariz, reconoció entonces que aquella habitación estaba cerrada desde hacía mucho.
—Ya te dije que no sé de lo que estás hablando así que vete. —Touya no sentía temor alguno, o al menos trataba de disimularlo lo mejor que podía.
El sujeto entrecerró los ojos con evaluación.
—Eres uno de los descendientes, puedo sentirlo —declaró—. Eres hijo de ese hombre y como tal no puedo dejarte ir, ni a ti ni a ningún otro.
Tal declaración dejó estático al joven. Aun no se recuperaba de la conmoción anterior al ser golpeado por la puerta, pero si de algo estaba seguro era que a pesar del tono ligero de aquel sujeto, sus palabras guardaban una promesa. "Ni a ti ni a ningún otro" la imagen de Sakura volvió a su mente.
— ¡Soy el único no hay nadie más!—dijo Touya haciéndose eco de sus pensamientos perfectamente. Si el sujeto no sabía de la existencia de su hermana entonces estaría a salvo con Yukito.
La mano del extraño emitió el tan característico brillo y apuntó hacia Kinomoto, de inmediato el cuerpo del chico se paralizó. Luego una burbuja oscura lo engulló haciéndolo desaparecer cuando ésta se contrajo a sí misma.
El hombre exhaló y se volvió para hablarle a la bestia, ordenándole que rastreara su objetivo dentro de la casa hasta el último rincón. Con el descendiente fuera del camino ahora podría concentrarse en buscar aquel libro.
Sin más que decir se marchó del lugar.
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Continuará…
N/A:
Por lo general tardo mucho más que un mes en actualizar pero de alguna manera he terminado el segundo capítulo antes de tiempo XD aprovecho a subirlo ya que de lo contrario no tendré oportunidad después.
Este capítulo me costó un poco más de lo necesario, honestamente no soy del tipo de chica que escribe "acción" o al menos este intento del mismo, soy más del tipo de ficker que escribe historias "rosas" y que adora el cliché. Pero ésta (y un par de historias más) ha sido la excepción, creo que siempre es bueno salirse de la zona de confort.
Quiero hacer una breve presentación ya que soy nueva escribiendo para este fandom (al que por cierto amo desde que me uní), hace ya bastante tiempo que vi Sakura y como a muchos, fue parte de mi infancia, pero fue hace relativamente poco tiempo en el que comencé a involucrarme más con el fandom y en este caso a leer fics sobre SS (ternura de pareja por cierto). El Syaoran x Sakura fue sin lugar a dudas la primera pareja que shippeé sin saberlo XD y no puedo negar que son la cosa más tierna que he visto.
Pertenezco también a otros fandoms, entre ellos el de Bleach, Zootopia, Star vs the Forces of Evil… también de vez en cuando al de Dragon Ball… se podría decir que soy Multifandom XD. Este fic es el segundo proyecto que realizo para SCC, el anterior fue un pequeño shot alusivo a la nueva temporada, y en la medida de lo posible pienso realizar un par de shots más.
Bueno, en el capitulo anterior mencioné que este fic es un Universo Alterno, por lo que Sakura no descubrió a las Cartas Clow cuando pequeña, creo que también se da a entender que Touya sabe todo (qué raro XD). Más adelante iré aclarando sobre el paradero de Kero y las cartas, porque sí, Sakura debe obtener el libro de Clow.
También quiero agradecer a aquellas personitas que le han dado una oportunidad a esta historia y a quienes me han dejado su lindo comentario.
Yesi: muchas gracias por tu comentario, honestamente eso me dio ánimos y quiero que sepas que también cuentas conmigo. Jajaja tal vez es un poco loco el que comience a esa edad XD igual lo consideré al principio pero ya después lo asimilé por completo, admito que tengo una mala costumbre de pensar en los "otros" Sakura y Syaoran cuando su apariencia sobrepasa los 12 XD con respecto a los otros personajes pues 7w7 son otros que yo amo (y que también shippeo). Y con respecto a Meiling pues… ya lo verás en el siguiente capítulo… de nuevo muchas gracias Yesi!
Guest: lamento que los tiempos de actualización sean largos, me gustaría poder publicar cada semana de verdad pero a veces los deberes se interponen. Efectivamente, los sueños que Sakura ha tenido durante todos esos años (justo como en el anime y manga) son premoniciones, el vínculo también tiene mucho que ver. Gracias por los ánimos! Trataré de no demorar demasiado.
Paramo Isabel: qué bueno que te gustara, y sí, Li tiene ese deber pero no es el único. Por ahora está un poco renuente a la presencia de Sakura XD y ni siquiera sabe que ella es la dueña, admito que adoro esa faceta de él, como lo vimos en los primeros capítulos, es hermoso ver cómo se va desarrollando ese afecto entre ambos hasta llegar a algo profundo (lo siento soy una soñadora empedernida), gracias darle una oportunidad a esta historia y por hacerme saber tu opinión ;)
Xiomara Gonzales: muchas gracias! Aquí está el segundo capítulo, espero lo disfrutes y nos leemos en la próxima
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Antes de retirarme a las sombras de nuevo XD quería preguntarles ¿alguien más está sufriendo, emocionándose y confundida por los nuevos capítulos del Manga y del anime? Ufff las CLAMP son diabólicas pero no nos sorprende que jueguen así con nuestros corazones y mentes, he visto muchas teorías al respecto que ya no sé qué pensar XP
Juro que morí de diabetes con el capítulo 9 del anime, tanta ternura en una cita no es posible, aunque yo si esperaba la cita en el jardín botánico ok pero creo que nos lo compensaron con el reencuentro de Syaoran y Touya (esperaba ver correr sangre pero ni modo) espero poder ver eso en el Manga también , y me quedé con cara de "what?" con el 10 XD no sólo porque parece que la segunda película no se anuló con esta nueva saga XD
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*Alerta de spoiler del Manga*
Con respecto al Manga, creo que al fin nos están llevando a "ese momento", en definitiva para mí todo es culpa de Kaito y Sakura sólo un medio para sus propósitos. No odio a Akiho, y honestamente a pesar del parecido con Sakura no creo que sea "su hija" como algunos dicen" ni tampoco la reencarnación de Nadeshiko. También está el asunto de la aparición de Nadeshiko y esa cara de preocupación, sus palabras hacia Sakura no auguran nada bueno u.u
Y los últimos capítulos de estos meses, juro que grité cuando Sakura llevó a Syaoran a almorzar con el abuelo, y las palabras que éste le dijo a Li… para mí esa fue la aprobación XD
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En fin, dejo mis desvaríos a un lado y me despido…
Me gustaría saber su opinión sobre esta historia, y agradecerles de nuevo a quienes pasan a leerla ;) nos leemos en la próxima.
