Disclaimer: Los personajes de Hetalia no me pertenecen. Aunque, eso es obvio para cualquiera. Después de todo, la serie no es yaoi, y si no lo es, no es mía.

Kagome Kagome

Capítulo 1: El Pasillo olvidado

-o-o-

Entraron por las grandes puertas del establecimiento más calmados que antes. No se veía nada raro adentro, lucía como cualquier edificio antiguo. Aún así, el mayor seguí alerta por cualquier cosa.

A ellos se acercó una joven de cabellos marrones ondulados y ojos verdes. Los miró con cariño mientras se ajustaba la sartén a la correa de su delantal.

!Hola muchachos! !Vaya que lindos son!— exclamó con una súbita alegría. Alfred dio un paso hacia adelante para estrechar su mano a la de la chica, respondiéndole tan efusivamente como ella.

!Hello, Girl! Me llamó Alfred y este es mi hermanito: Matty

Matthew— corrigió el menor algo cohibido, sin dejar de abrazar a su peluche.

Un gusto, mi nombre es Elizabeta, soy la encargada de este instituto, cuando necesiten algo no duden en pedírmelo ¿si?— expresó dándose media vuelta— ok, ahora síganme, les presentaré al resto de sus compañeros.

Los rubios la siguieron ya totalmente tranquilos, la joven les caía bien. Caminaron por varios corredores y subieron las escaleras hasta el último piso. Un pasillo completamente vacío se dejó ver, y al final de el, una sola habitación se encontraba.

Ésta es la sala de juegos, pasarán aquí la mayoría del tiempo hasta que sea hora de dormir, en dónde serán llevados a su habitación. En cada una de ellas duermen dos personas. Como estamos limitados de cuartos tuvimos que separarlos, pero no se preocupen porque sus habitaciones están cerca— explicó Eli.

Ambos suspiraron aliviados al oír lo último, no querían estar lejos, menos en un lugar que no conocían bien todavía. Ella buscó entre sus bolsillos hasta sacar un manojo de llaves y agarrar una de color azul. La introdujo y con un sonido chirriante la puerta se abrió.

Inmediatamente miles de ojos se posaron ellos. Lucían contentos, demasiado para el gusto del rubio menor, quien volvía a levantar sospechas.

Un chico con cabellos castaños y un extraño rizo que sobresalía de su cabeza, en el lado izquierdo. Corrió hacia ellos agitando sus brazos para luego empujarlos suavemente para que entraran. Sin notarlo, la puerta por la que entraron se había cerrado y Eli se había marchado.

Ve~ Ve~ !Bienvenidos! !Los esperábamos hace mucho tiempo! !Tardaron bastante!—gritófeliz.

Muchos chicos se acercaron y los rodearon soltando comentarios desconcertantes para los hermanos: "!Qué alegría verlos!" "Me siento feliz de que hallan llegado" "Sugoi" y otras cosas.

Se vieron de reojo tratando de entender la situación, pero Alfred emocionado por el recibimiento decidió hablar.

!Hola a todos! !El Héroe ya llegó! !No tienen que preocuparse más!— chilló sonriendo con alegría mientras se integraba al grupo. Matthew a quienes los demás dejaron de lado por irse con su hermano observó el lugar: una simple sala rectangular pintada de azul claro, sin ninguna ventana y ningún juguete o juego para entretenerse. Eso solo hizo acrecentar su mala espina, y lo peor es que Alfred estaba tan concentrado con todos que no podía ir a decirle sus sospechas.

De pronto notó a otro niño ahí, este a diferencia del resto, no se había acercado. Estaba sentado en una esquina leyendo un libro de tapa negra. Era rubio y llevaba puesta ropa bastante formal. Sin darse cuenta, se quedó contemplándolo un rato, hasta que el chico levantó su mirada dejando notar sus ojos verdes.

Matthew se encaminó hasta él curioso. Cuando estuvo a centímetros se arrodilló a su lado. El oji-verde lo miró primero confundido, luego cambió a sorprendido, hasta que terminó con una cara indiferente.

Hola— pronunció débilmente el canadiense. El oso entre sus brazos se vio aún más apretujado.

El otro no contestó nada. Solo volteó su vista hacia el alboroto del resto de chicos que rodeaban a su gemelo y agachó la cabeza de nuevo al libro. No pudo evitar sentirse vilmente ignorado.

Eh... mi nombre es Matthew, ¿Cómo te llamas?— cuestionó tratando de iniciar una conversación. Por su mente pasaron las millones de discusiones que tenía con Alfred, en dónde este solía reclamarle que sea más sociable y que intente hacer amigos. Ahora le gustaría que viera como lo intentaba.

El aludido volvió a alzar la vista con el ceño fruncido. Y separando sus labios le respondió.

No se para que quieres saberlo... no servirá. Nunca debieron entrar aquí, tuvieron que notar las señales.

El menor no entendió lo que había dicho, pero la advertencia era clara. El miedo se volvió a apoderar de él, entendiendo que quizá ese presentimiento antes experimentado no era por nada.

¿A qué... te refieres?— preguntó temblándole la voz.

El otro solo negó con la cabeza y suspiró mirando con lástima hacia Alfred. Se levantó de su sitio y cerraba el libro cuidadosamente.

Ya lo entenderás, lamentablemente no puedo hacer nada... te daré un consejo: aleja a tu hermano del resto, mientras menos interacción tengan con ellos, más seguros estarán— manifestó con un tono triste.

Volteó extrañado para observar la misma escena que observaba el inglés, su acento lo delataba. Alfred hablaba sin parar con cada chico, pero no se percataba que se encontraba alrededor de ellos, pues estos lo tenían encerrado en el centro de una ronda. Un ligero estremecimiento lo invadió.

!Alfred!— exclamó al llegar hasta él acompañado del rubio. Este se giró para prestarle atención a su hermanito.

¿Si, Matty? ¿Que necesitas?— interrogó ignorando a los otros por un momento.

Tengo sueño... ¿Porqué no vamos a descansar? Me sentiría más tranquilo así...

Bueno...— dijo dubitativo el estadounidense mirando a sus nuevos amigos, quienes solo le asintieron en acuerdo— esta bien, total, tienes razón, los héroes deben descansar para estar con todas sus fuerzas siempre.

Entonces los llevaré a su respectiva habitación— comentó el británico haciéndose notar. Sus ojos verdes se encontraron con los azules mandándole estremecimientos a su cuerpo. Alfred se quedó absorto contemplándolo, hasta que su hermano lo tomó del brazo para arrastrarlo fuera de la habitación.

Volvieron a recorrer los mismos pasillos, llegando a uno en especial, adornado por múltiples luces fosforescentes. Pararon en una puerta dorada con la inscripción: Williams – Bonnefoy. El guía hizo una mueca al leer los apellidos con sumo disgusto.

Te tuvo que tocar con ese bastardo... esto no se ve bien— murmuró bajo pero no lo suficiente porque los otros dos pudieron oírlo. Matt se abrazó al mayor no queriendo separarse de él. —Bien, aquí tienes tus llaves, tu compañero te pondrá al tanto de todo lo que tengas que saber. Solo te digo que cualquier cosa que te proponga no aceptes, es lo único que puedo hacer por ti.

Alfred se apegó al menor protectóramente, pero tuvo que apartarse porque tenía que conocer su habitación. Le tranquilizó diciendo que cualquier cosa le llamara por su celular, y que el iría a verlo a la mañana temprano. Así, se fue junto con el inglés.

Solo doblaron el pasillo para llegar al cuarto. La puerta era de color celeste y tenía grabado: Jones – Kirkland. Su acompañante sonrió con ironía ante eso.

Pasa, aquí dormiremos ambos... no salgas de aquí bajo ninguna circunstancia, por lo menos hasta que amanezca ¿Me entendiste, idiota?

!Ey, yo no soy ningún idiota! !Soy el gran Alfred F. Jones y un héroe!— gritó ofendido.

Y yo soy Arthur y mejor si no se te olvida, no intentes hacer nada, me juré ayudarles lo más que pueda hasta que sea inevitable pero para eso debemos llevarnos bien— contestó calmada mente —y si en realidad te consideras un héroe te aconsejo no separarte de tu hermano y dejar atrás tu actitud "Escandalosa" ¿Captas o te lo gráfico?

Lo entendí señor "amargado", ¿Me dejará irme a dormir ya?— reclamó enojado con él. Detestaba que lo trataran como un niño pequeño, le recordaba a sus padres.

Arthur sonrió ante esa actitud. Realmente deseaba que no tuviera que pasar por lo mismo que todos los niños de ese lugar. No quería que algo le sucediera, pero nada podía hacer. Si él no pudo salvarse del juego, dudaba que pudieran ellos hacerlo. Aunque... procuraría alargar el momento lo más posible.

Me vuelvo a la sala... no me desobedezcas, nos vemos a la noche— terminó dándose la vuelta y despidiéndose. Alfred entró al cuarto mitad enfadado y mitad divertido: ambas por la misma persona. Curioso, pero ese chico le agradaba... no olvidaría sus palabras.

El británico abrió la puerta de esa odiada habitación topándose con sus compañeros preparándose para jugar al mismo juego. La diferencia esta vez, es que lo hacían un tanto disgustados. Se acercó a ellos para participar y fue allí que un rubio con barba decidió encararlo.

Tienes que dejar de ayudar a todos mon cherie... solo aplazas las cosas y te debilitas tú. Además, será divertido jugar con esos dos preciosos chicos eternamente...

Cállate Wine Bastard, no me digas lo que debo hacer, yo aún no me rindo— le respondió bruscamente poniéndose en su lugar de la ronda.

Arthur estás cavando tu propia tumba

Jajaja, ¿Qué acaso no lo hemos hecho todos ya? Mejor empecemos rápido

Así, la ronda comenzó a girar entonando la misma canción, la misma letra, y diferente persona: hoy era un pelinegro japonés, quien tenía un vendaje en el brazo.

—"Juguemos a rodear, juguemos a rodear... ¿Quién es el que está detrás de ti?"

Seguía preguntándose porque buscaba ayudar a ese par de hermanos. Sin embargo, estuvo de acuerdo en algo con el francés: hiciera lo que hiciera, tarde o temprano tendrían que jugar. Y eso es lo que él no quería que ocurriera. No quería que esos ojos azules que le miraron con desafío perdieran ese brillo y se convirtieran en una sombra de lo que fueron en un tiempo. Pues la verdad que se escondía entre esas paredes era mucho peor de lo que parecí a simple vista...

Girar, girar... esa era su vida. Y haría lo que fuera para que no sea la de esos dos. Lo que fuera.

Continuará...

Notas de Autora:

No tengo la menor idea si salió bien el capítulo. Sigo sin computadora y para más en la que estoy no tiene word y tuvo que hacer el cap con otro programa. Por lo que pido disculpas por la mala narración y ortografía.

También, quiero desearles un feliz 2011. Críticas, comentarios, ideas, tomates, tubos rusos, flores... cualquier cosa será bien recibida (Menos virus que luego no puedo escribir xD)

¿Entendieron el capítulo? Deje demasiadas pistas de lo que vendrá... y no será bonito. Esto es solo la primera parte, lo terrorífico aún no viene, jeje. Gracias por sus reviews y les digo que de hecho: no, ninguno de ellos lo pasará bien *-*

Nos vemos, y cuídense. !Adiós y hasta la próxima!

PD: Para los que leen mi otro fic, tendrán que esperar un poco más. Tengo escrito el capítulo pero en hoja de libreta y no tengo como pasarlo a compu. Además, les tengo una sorpresa.

!Bye, Bye!