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Bienvenida a la zona peligrosa,
salta dentro de la fantasía,
no existe otro lugar más que la locura.
02- Just a Kiss
Se acerco a él con paso tembloroso, cuando alzo su mano para acariciar su rostro pudo notar como la mano de ella temblaba. Su tacto era suave, amable y cálido, era mucho mejor que en los sueños que Nicte tenía, no importaba cuan colorido, vivido y real fuera, ser tocado a carne viva por ella era la gloria.
Sus ojos se posaron en ella, que lo miraba incrédula, temerosa, pero sin quitar esa llama de pasión que se ocultaba en lo profundo de sus ojos café. Pudo verse reflejados en esos cristales, y deseo con todas sus fuerzas que nada de aquello fuera un sueño. Ella era hermosa, su piel era de un tono claro un poco bronceado por el sol, su cabello era de un negro profundo -Como la noche- y sus labios de un rosa cálido, carnosos, ansiosos.
Ella desprendía un aroma a naranja y limón.
Tan cerca, demasiado cerca. Con su brazo Derecho la tomo de la cadera y pego su boca el cuello de ella, cálido y palpitante de sangre. Ah, la podía sentir fluir de su cuerpo al compas de su acelerado corazón. Con la punta de su lengua, acaricio la parte más sensible de su cuello, haciéndola estremecer y soltar un suspiro cargado de placer. Nicte se abrazo a él, pegando aun más su cuerpo, ella era embriagante, suave y placentera.
--Nicte...--
Cuando subió hasta sus labios, se detuvo un momento, dejando caer su respiración en los labios entre abiertos de ella, la cual respiraba pesadamente, tan acalorada y expectante a lo que ocurriría luego. Sonrió más para sí que para ella, sabía que no era su primer beso ni nada por el estilo, pero aun así conservaba esa inocencia, esa timidez, esa pureza que solo una virgen puede tener.
Ese amor suave que solo una mujer puede entregarte a lo largo de su vida.
Al momento de juntar sus labios, el sabor a dulce inundo su ser, sus sentidos. Sus labios eran suaves y carnosos; exquisitos. Los mordisqueo levemente para luego seguir saboreándolos lentamente, sintiéndola, provocándola, alentándola a cada movimiento mientras sus manos viajaban por su espalda hasta el nacimiento de está. Cuando ella le permitió a su lengua entrar en su boca no perdió momento alguno en saborearla y explorarla. Él bajo un poco más hasta sus glúteos y los aprisiono suavemente en sus grandes manos. Ambos gimieron, ella de una manera dulce y suave y él de una manera un tanto salvaje.
La sintió temblar y casi derrumbarse entre sus brazos.
Necesitaba poseerla...
El animal dentro de el rugía y mantenía una constante pelea interna con él. Mientras él quería disfrutarla, lentamente y de manera suave, la bestia en su interior solo quería devorarla salvajemente, arrancarle la ropa y dejarla desnuda y a merced de él.
Necesitaba control...
Y ella solo hacía que lo perdiera todo en un simple beso.
Eres tan hipnotizarte,
podrías ser el diablo,
tu caricia, magnetizarte.
Bésame, y lléname con tu veneno.
Salvaje...
Esa fue su primera impresión. Skoll siempre la trataba de manera suave y un tanto brusca mientras se encontraba en sus sueños tomándola para sí, cada noche, en cada momento, sin dejarla descansar. Ahora que lo tenía enfrente "Salvaje" era la palabra más indicada para él, no solo su apariencia, sino su cuerpo irradiaba una naturaleza animal muy fuerte.
El choque de emociones en su cuerpo no la dejaba pensar con claridad. Se sentía intimidada y a la vez excitada, atrapada entre sus brazos, lo único que quería era que él la amara, la hiciera suya, que le dijera algo -Cualquier cosa-. Sus manos lo abrazaron y de manera suave e instintiva beso su pecho y parándose de puntitas su mejilla, dejando al descubierto y a su merced, su cuello, del cual se apodero inmediatamente.
--Nicte...-- Se estremeció de pies a cabeza, cada vellito de su cuerpo se erizo a respuesta de su voz. Era masculina, llena de fuerza y virilidad. Su nombre fue acariciado por sus labios aterciopelados como si fuese lo más maravilloso del mundo.
Cuando él subió hasta sus labios no pudo controlar el palpitar de su corazón el cual le martillaba los oídos, sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos estaban perdidos en esas joyas negras. Podía verse reflejada en ambas, con una fascinación, con una magia engatusarte.
Ella lo amaba.
Su respiración de volvió un poco pesada y la ansiedad la inundo, necesitaba sentir sus labios junto con los de ella. Se acerco lentamente a Skoll, tanto, que él fue el que la beso primero; Un suspiro fue ahogado entre sus labios y el sabor a miel le atrapo los sentidos. Él la guiaba de tal manera, que la hacía sentirse florar aun por sobre el aire. Tan sumergida en él, solo él.
Respondió de manera torpe, pausada, lenta. No era su primer beso, pero si era la primera vez que alguien la tomaba de esa forma, que la besaba de una manera tan posesiva. Sus mejillas sonrojadas, su respiración chocando contra la de él, sus manos tratando torpemente de retenerlo más con ella, y una sonrisa satisfecha, al sentir cerca de ella el miembro palpitante de Skoll pidiendo atención.
Dime qué es lo siguiente, sexo de ensueño,
voy a desnudarte,
luego a explorarte,
mira te atrape,
ahora voy a devorarte.
Rompió el beso dulcemente, los labios de Nicte se habían hinchado y su respiración era acelerada, sus ojos se habían cristalizados, como si quisiera llorar. Algo en él se removió, suavemente, y solo en dirección a ella.
La desnudo lentamente, quitando primero la parte de arriba de su traje. La tela se resbalo de su cuerpo, sus pechos al momento de sentirse libres dieron un pequeño rebote y le daban la bienvenida con los pezones erectos. Se relamió los labios cual depredador disfrutando un segundo antes de devorar completamente a su presa.
Ella estaba completamente a su merced. A su voluntad.
Sus manos fueron jugando con ella hasta llegar a la parte de la falda, aunque no había necesidad, skoll se deshizo de la prenda por completo. Ella temblaba, su piel se había erizado por la frescura de la noche y por la expectativa de los acontecimientos.
El sonrió aun más que antes, sus mejillas le comenzaron a doler por tal motivo. Jamás había estado tan eufórico por algo y la felicidad de tenerla ahí bajo de él, le encantaba
-voy a disfrutar devorándote lentamente gataki- dijo mientras subía sus piernas a sus hombros y dejaba su cabera al aire, cerca de sus rostro, el se fue acercando hasta su entrepierna y se relamía los labios.
Ella trago duro y todo su cuerpo tembló ante tal acto. Cuando sintió su boca en su sexo se puso completamente rígida, sus piernas estaban completamente tensas y su abdomen se contrajo un poco. Sentía la sangre subir a su cara y esta le comenzó a doler.
Pequeños gemidos abandonaron su boca y de manera instintiva se cubrió la cara. Skoll vio como buena señal y continuo, ella sabía a hembra, Toda ella era como el espíritu de un animal salvaje intentando escapar. Amaba escuchar su voz con ese tono lleno de placer, sentir bajo sus manos y de él, como ella temblaba mientras se corría.
¡oh dioses! Amaba ese ámbar que ella le ofrecía entre sus orgasmos, un elixir que lo mantenía vivo, fuerte, y completamente a merced de ella.
Jamás podría volver a ver y tocar a otra mujer de la misma forma que con ella lo hacía, eso realmente no le importaba.
Se entretuvo con su clítoris y jugó con él un poco, lo suficiente como para que ella bajara sus manos y tratara de sostenerse del pasto de alguna manera. Sintió su placer, su vergüenza. Un cosquilleo ataco su ser, incitándolo a torturarla, ha hacerla sufrir un poquito más ¿Sería tan malo hacerla sufrir múltiples orgasmos con solo su boca?
-Vamos, grita un poco para mí- la animo. Ella se quejo un poco y negó repetidas veces con su cabeza, sus mejillas estaban completamente rojas y su respiración estaba completamente acelerada.
-No...!- dijo en un hilo de voz que se ahogo en su garganta y entre sus gemidos, skoll no dejaba de torturarla de una manera tan dolorosa y placentera. Su clítoris le ardía pero no importaba cuanto le doliese, la lengua de su amante era como la de un experto, que entre más la tocaba, mejor la hacía sentir. Su primer orgasmo la hizo arquearse un poco brusco, su espalda estaba siendo recorrida por un cosquilleo que la martirizaba, el placer se concentro en un solo punto mientas que el dolor esparció por toda su columna. Era extraño, jamás había sentido algo tan ¿Dolorosamente rico?
Skoll continuo su trabajo, no se detuvo aunque ella se lo pidió miles de veces, la lamio y saboreo repetidas veces, torturándola. Ella gritaba, y se movía sin control, era divertido, su sufrimiento y placer le parecían lo más sexy que hubiese visto jamás. Sus expresiones, su voz, su cuerpo sudaba y ella no paraba de jadear.
Sin quererlo, soltó un gemido tan cargado de placer que incluso ella se excito, un calor la recorrió cuando su sexto orgasmo la hizo perder el control de su mente, se desconecto de si y su cuerpo se relajo tan bruscamente que Skoll se asusto por un momento.
Se levanto y sonrió burlón y satisfecho. Ella estaba cubierta de una fina capa de sudor, respiraba pausadamente y sus ojos estaban entre cerrados y perdidos en la distancia sin mirar nada en especifico. Había perdido casi la conciencia ante su constante acoso. Se acerco a su rostro, lo acaricio y beso su mejilla mientras acariciaba un mechón de su cabello que al igual que su cuerpo, estaba un poco húmedo.
-Eres muy injusto…- Murmuro notablemente cansada.
-Y tu eres muy deliciosa ¿Lo sabías?-
Por ti,
Lo arriesgare todo…
Al fin había tenido Cinco minutos para que ella recuperara el aliento, y pese a estar en la intemperie, tenía calor, pero no sabía si era debido a su compañero o por todo lo que había pasado. Era extraño, la realidad siempre era más extraña e intensa, siempre en sus sueños Skoll era amable y dulce, pero ahora parecía una bestia salvaje disfrutando de una pequeña presa y aunque buscara algo para que su instinto de auto salvación se activara, solo encontraba razones para querer seguir a su lado, no la había lastimado al contrario, solo la estaba preparando para lo siguiente, sin eso, el pacto entre ellos no estaría cerrado y su sombra se desvanecería tan pronto el Sol apareciese.
Skoll la abrazo por la cintura, y beso su nuca dulcemente, se estremeció y sonrió suavemente. Él era todo ternura cuando su parte animal era controlada, ahora lo sabía. Se volteo a verlo y aun sonriendo beso sus labios, miro sus ojos y se pregunto ¿Qué pasaría si él resultaba ser más poderoso que ella y la llegaba a controlar? Era obvio que él tenía más fuerza y magia que ella pero ¿Lo usaría en su contra? ¿Le daría la vuelta a la situación y tomaría todo su ser con tal de ser libre y rondar en el mundo?
¿Podría confiar en él?
-Nicte…- Llamo su atención, fijo su mirada en ella y por un instante estos parecieron brillar con una magia única, pero más importante, se vio reflejada en esos hermosos cristales y era hermosa.-Te amo-
Esto esta llendo a otro nivel
Tú eres mi Estrella de la suerte
Quiero ser una victima,
Lista para un Secuestro
Él comenzó a besarla nuevamente, primero sus labioslabios, luego sus mejillas, ella ya estaba humeda y preparada para él ¿Para que esperar más?
Su miembro le dolia de lo exitado que estaba, necesitaba entrar en ella, cubirse de ese ambar hasta saciar el hambre de ambos.
Guio su miembro hasta su abertura y con cuidado fue penetrandola poco a poco, la sensacion de su estreches fue alucinante y casi por un momento quiso babear, el placer lo estaba cegando y como salvavidas se aferro a su mirada que aún que esperaba ver dolor en su rostro la expresión que ella le regalo al unirse a él fue cautivadora. Dolor, amor, placer, todo en uno ahogándose en sus ojos.
Comenzó a moverse lento y el olor a sangre lo inundo. Ella habia dejado de ser virgen y para placer suyo podia reclamarla como suya y como tal, él tambien le pertenecia.
Su vaivén lento era una tortura y el olor de su sangre solo alimentaba la locura del animal dentro de él, queria follarla, duro y constante hasta que no quedara nada en ella, pero todo eso moria con sus manos acariciando sus brazos o su rostro con suavidad. En su toque no habia desesperación, parecia solo querer asegurarse de que él estaba ahi, y joder, queria hacerle sentir igual de bien.
Sus gemidos fueron aumentando conforme ella se fue acostumbrando, hambriento, subio ambas piernas a sus hombros y comenzo a cogerla con fuerza y rapidez, haciendo que ella gimiera mas fuerte y que su vientre se contrajera de placer.
Se aferro q lo que pudo, a sus ante brazos, a sus muslos, al pasto, la estaba jodiendo de una manera increible, nada comparado a todos sus sueños, la sensación, el placer, la satisfacción eran reales y absolutas.
-¡Más!- grito en un arrebato de placer.
Sentia que podia morir en cualquier momento asi que fijo su vista en Skoll y un frio la consumió, sus ojos nublados por el placer los hacian intensos, perversos, sus colmillos habian crecido lo suficiente como para poder hacerle daño, solo entonces sintio sus garras aferrarse a sus piernas, pero mas que apagar su placer la encendio más.
Estaba en su limite. Ya era hora.
Despacio, fue acercando su mano a su rostro, Skoll inmediatamente poso su mejilla en su palma primero besandola y luego demostrando su total sumicion a ella.
Lo amaba.
La amaba.
-Estoy lista- Le dijo suavesito, con la voz rota del placer.
Cuando él abandono su cuerpo sintio el frio de la noche, erizando su piel.
Skoll le tendio una mano y la ayudo a acomodarse poniendola sobre sus manos y rodillas. Apreció la espalda blanca y suave de su compañera y con la punta de una de sus garras la acarició lo mas suave posible. Esto la hizo estremecerse poniendole la piel chinita.
Esta vez la penetro sin consideración, lo hizo duro y rapido haciéndola gritar de la sorpresa pero esto cambio a un mar de gemidos que solo lo alentaron a seguir su faena. Sus pechos se movian al compás de sus embestidas y podia escuchar claramente como su miembro entraba en ella, su cuerpo sudaba y vagina se humedecia por mas cada vez que sus testiculos golpeaban sus labios.
Era un sonido morboso.
La sensación de la nueva posición esta acabando con ella, esta vez era mas intenso y podia sentir como su miembro golpeaba el fondo de su vagina de una manera brutal. Llego a un punto en el que no podia dejar de babear, la estaba matando de la forma mas deliciosa posible.
-inclinate...- La voz de Skoll habia dejado de sonar aterciopelada, ahora era ronca y animal. Con su mano acaricio su espalda esta vez obligándola a dejar su pecho en el piso completamente a merced se su escrutinio y placer. La tomo por las caderas y comenzo a cogerla con impetu.
Llego al orgasmo de una manera tan brutal que se vio obligada a levantarse sobre sus brazos y a querer alejarse, era doloroso y satisfactorio ¿como podia algo tan bueno ser contradictorio?
Skoll la mantuvo en su lugar y sin detenerse, aparto su cabello mordiendo el hombro de su pareja hasta hacerla sangrar dejando una notoria marca en ella corriendose dentro de ella al sentir ese embriagante sabor metalico en su lengua. Habia sucumbido al ultimo pasó de su contrato de por vida, su alma animal queria probar la sangre de su pareja, y así, ligar sus vidas.
Nicte chillo de dolor pero sus quejidos murieron al serle arrebatado todo gramo de magia y energia. La dejo caer exausta y satisfecha, con cuidado la fue envolviendo en sus ropas para después tomarla en brazos y caminar a su hogar.
Ella respitaba tan pesadamente que creyo por un momento que se habia excedido, pero todo rastro de remordimiento murio cuando esta le sonrio tiernamente.
Los ojos de Skoll habian cambiado y vuelo a ser de ese hermoso azul mar, su trato estaba completo, él ahora pertenecia al mundo real y permaneceria a su lado, con ese pensamiento en mente y con todo su cuerpo entumido se dejo llevar por el calido agarre de su pareja para al fin caer dormida.
-Siempre estaremos juntos- murmuro Skoll y la marca en su hombro seria muestra de ello.
