No podía ser verdad, tenía que ser mentira. Estaba soñando, sí, eso era, un muy mal sueño. Hermione no podía estar comprometida con nadie que no fuera Fred.
-No lo dirás en serio –Dijo Fred, rompiendo el silencio.
-Tan en serio como el drástico cambio en el color de tu cabello –respondió Hermione, soltando una leve risa a causa de los nervios.
Fred soltó la cara de Hermione, abatido. Maldición. No era un sueño, era la verdad, la maldita realidad. El amor de su vida se casaría y lo haría con otra persona. Todo era su culpa, si tan solo hubiera sido sincero con Hermione… si le hubiera contado todo… ella hubiera esperado hasta el día de su regreso
La señora Weasley insistió en que Hermione se quedara a pasar la noche, pero ella no quiso, utilizo la excusa del trabajo y se fue, dejando a Kimberly en la madriguera, pues Fred le había pedido que la, para pasa tiempo con su hija. En vista de que, al parecer, Hermione había destrozado el corazón de Fred, accedió, sin atreverse a mirarlo nuevamente y se fue en compañía de Alexander. Fred les observo desaparecer, sintiendo celos y tristeza, deseando ser el quien llevara a Hermione a su casa.
-¿Cómo te sientes? –Pregunto Alexander, en cuanto llegaron a casa de Hermione. Ella espero hasta subir a su habitación y recostarse en la cama, hundiendo la cara en la almohada.
-Fatal –respondió, con voz ahogada.
Alexander suspiro. El tono de Hermione le decía que no insistiera en el tema, así que hizo lo que buen esposo haría: no dejarla sola, acompañarla y hacerle saber que la apoyaría.
El joven observo atentamente la figura de Hermione, comenzando a preguntarse si acaso tendría una noche de bodas decente. Si que la deseaba, en todo el tiempo que llevaban como pareja solo habían tenido un encuentro, resultado de una fiesta y bastantes tragos de por medio. Alexander dudaba que Hermione recordara aquello.
-¿Quieres seguir adelante con nuestra boda? –Pregunto, después de algunos minutos.
-Por supuesto –respondió Hermione, se giró y miro a Alexander-. Si, seguiremos adelante con nuestro compromiso.
Quizás ya no sentía nada por él, se dijo Alexander, respiro aliviado y sonrió a Hermione, ella le regreso la sonrisa y se levantó.
-Iré a darme una ducha –comento quedamente. Si que la necesitaba, una ducha de agua fría, no importaba el frio, quería desechar las sorpresas de aquella noche y sentirse relajada. Así que tomo su ropa de dormir y se metió al baño. Alexander se deshizo de la ropa, quedándose en bóxer; no era la primera vez que pasaba la noche ahí, con la esperanza de que pasara algo más allá de besos y caricias. Claro que eso no era lo que importaba. El quería a Hermione, la quería bien, no por nada había esperado pacientemente, casi seis años, para que ella quisiera salir con el, y luego, otros cuatro, para por fin comprometerse. Aun así, no podía hacer a un lado ese sentimiento de intenso deseo que Hermione despertaba en él.
Después de casi una hora, Hermione salió por fin del cuarto de baño. Se veía más relajada, calmada, tranquila. Incluso sonrió al ver al joven bajo las cobijas.
-¿Hoy no tenemos ganas de ir a casa? –pregunto Hermione, acostándose a un lado. Hábilmente, Alexander se colocó sobre ella.
-Digamos que tengo otros planes para esta noches –respondió, antes de comenzar a acariciar, suavemente los muslos de la castaña.
Hermione se estremeció al tacto, Alexander había intentado, otras veces, tener relaciones con Hermione, pero nunca lo lograba. No llegaba a más de un intercambio de caricias y besos. La joven siempre le detenía antes de que pudiera llegar a otra cosa. Y esta noche, por primera vez en muchos años, el recuerdo de su primera vez con Fred, llego a su mente.
Era una noche lluviosa, Fred había llevado a Hermione, bajo engaños, a tener una muy empapada cita en el bosque, para celebrar su primer año de noviazgo.
-Tendré suerte si no pesco una enfermedad después de esto –recrimino Hermione, mirándose en el espejo del baño, mientras exprimía su cabello, un chorro de agua cayó sobre el suelo.
-Si te enfermas yo te cuidare con mucho gusto –le dijo Fred, abrazándola por detrás, sobre su playera, la cual parecía una segunda piel sobre el cuerpo de la chica. El pelirrojo coloco su cabeza sobre el hombro de Hermione, mirándola por el espejo-. Nadie te puede cuidar mejor que yo.
-Supongo que el Hospital San Fred Weasley no es tan malo después de todo –comento Hermione, dándose la vuelta y poniendo sus brazos alrededor del cuello de Fred. El pelirrojo le sonrió seductoramente, provocando que la castaña temblara ligeramente, y no a causa del frio.
-¿Tenemos Frio? –Pregunto el chico, con una sonrisa que pretendía ser inocente, y con esa mirada que tanto encantaba a Hermione.
-Tal vez –Respondió la chica, con diversión.
-Puedo quitártelo –ronroneo Fred y se inclinó para besar intensa y pasionalmente a su novia.
¿Cómo fue que termino bajo la monumental figura de Fred, sin prenda alguna, y sintiendo cosas que no sabía que podía sentir? Hermione nunca se pudo explicar bien aquello, solo recordó al chico, cargándola hasta la cama, y los rápidos movimientos de ambos, al desprenderse mutuamente la ropa.
Hermione aparto a Alexander, justo cuando el joven comenzaba a cruzar la línea, invisiblemente marcada por ella. El recuerdo de aquella noche con Fred estaba presente en su mente. Esas caricias que la habían hecho estremecer, los besos que bañaban en los lugares menos imaginables, palabras susurradas al oído y aquellas 'embestidas de león' (termino que la castaña utilizo en una ocasión, tras terminar agotada a causa del entusiasmo de Fred) no le dejaron llegar a nada. Estaba claro que ahora que Fred había vuelto, las cosas en su relación con Alexander no mejorarían, y mucho menos la vida sexual que no tenía.
Alexander se detuvo, miro a Hermione, la castaña respiraba agitadamente, pero el joven supo que no a causa e pregunto qué cosas habían pasado su mente. Desecho la disculpa de su prometida, diciéndole que no se preocupa. Hermione intentando regular su respiración, se apartó suavemente del abrazo de Alexander y se acurruco bajo las cobijas, con el recuerdo de sus noches con Fred, todavía palpitando en la cabeza.
-¿La lleva a su casa? –pregunto Fred a George, por detrás del mostrador, en su tienda de bromas, a la mañana siguiente.
-Si –respondió Fred.
-¿Y luego?
-¿Luego qué? ¿Quieres saber si tienen sexo? –Pregunto George, incrédulamente; una señora que pasaba por enfrente, miro con aire ofendido al gemelo y tapo los oídos de su hija de cinco años, la oyeron preguntar '¿Qué es tener sexo, mami?'. Fred asintió y su hermano rodo los ojos-. No sé, deja le pregunto cuando la vea.
-Que gracioso –replico Fred, luego lo pensó bien y sonrió-. Aunque… pensándolo bien, no es mala idea –dijo son una sonrisa malévola en la cara.
-Hermione te lanzara una maldición como vayas preguntándole eso.
Fred sonrió. Si, era verdad, vio claramente a Hermione '¿A ti que te importa lo que haga con mi prometido?' luego sintió que le estrujaban el corazón.
-¿Crees que cambie de opinión si le digo la verdad? –pregunto.
-Eso depende… ¿Lograste destruirlo?
-No.
-¡No abras traído esa cosa contigo! –exclamo George, un tanto alarmado.
-Claro que no, no soy idiota –respondió Fred-. Lo escondí.
-Tendrás que irte, de nuevo, entonces.
-Espero que no –suspiro Fred.
No quería irse de nuevo. No, no ahora que sabía que tenía una hija, quería estar con ella y con Hermione. Hacer la familia que siempre planearon.
Desde que había encontrado aquel maldito baúl su vida se había arruinado. Había pasado más de media década intentando destruir aquellos objetos, sin tener éxito; así que al final debido los siguientes años en buscar un buen lugar para esconderlo.
Si Hermione se enteraba de eso, lo más probable es que se molestara por no haberla incluido, pero ahora, con Kimberly… tal vez entendería que todo fue por su bien, para protegerla y que no le pasara nada. Aunque si le hubiera dicho, los mortifago la abrían perseguido y torturado.
El día previo a la gran boda de Hermione, era un caos total. La joven estaba tan nerviosa que no podía poner atención a lo que hacía. Kimberly había pasado esos dos días con Fred, totalmente aliviada, pues asi no estaría involucrada en toda la 'histeria' de su madre.
-Te hare una pregunta y quiero que seas sincera –dijo Fred, observando a su alegre hija comiendo un helado. Ella se quedó quieta y asintió-. ¿Te alegra que tu madre se vaya a casar?
Kimberly no respondió de inmediato, dio un largo y profundo suspiro. A Fred le recordó mucho a Hermione.
-La verdad, en un principio, si. Me alegraba que mamá por fin fuera a ser feliz…
-Pero…
-Pero ahora que volviste –la niña se sonrojo fuertemente-. Me gustaría que fueras tu quien se case con mamá mañana.
-A mi también me gustaría –dijo Fred, acariciando la cabeza de su hija.
-Entonces impide que se case –sugirió Kimberly, con los ojos brillantes. La idea de que su padre apareciera, justo después de aquella frase muggle ('Si hay alguien que se opone a este matrimonio, que hable ahora, o calle para siempre') le excitaba demasiado. Se imagino la escena: A Fred irrumpiendo en el altar a Hermione dejando a Alexander y corriendo a los brazos del gemelo. Pero la sonrisa le duro poco; ella sabia que el prometido de su madre era un buen tipo, que no merecia que le dejaran plantado.
-Si lo pensé –admitió Fred con una mueca-. Pero… creo que solo hablare con ella, quiero explicarle la razón por la que me fui.
-¿Me dirás a mi?
Fred sonrio, pero no contesto. Le parecía que Kimberly era muy joven para saber aquella historia. aunque, siendo tan parecida a Hermione, sabia que tenia la madurez suficiente como para entender. Asi que, asegurándose de que no hubiera mucha gente cerca de ellos y agregando seguridad de mas (el hechizo muffliato) comenzó a contarle, a su hija, la otra versión de la historia.
La mañana del veintisiete, Hermione despertó sobresaltada, ya era el dia. Hoy se casaría. Desayuno, o intento hacerlo, pues el nudo en la garganta impedía que pudiera digerir bien la comida. Hace unos días, estaba feliz por su compromiso, pero ahora, ya que había llegado el dia, no estaba segura de que fuera lo correcto. Pero había sido firme en su decisión asi que comenzó a arreglarse; al poco tiempo, Ginny y Luna aparecieron y le ayudaron, cosa que la novia aprovecho para perderse en sus pensamientos.
-Estas hermosa –dijeron Ginny y Luna, al terminar su trabajo. Hermione se miro al espejo, y le pareció que era otra persona a la que miraba. No era un vestido muy elegante, era simple y sencillo, con una caída en varias capas y un corsé ajustado, dejando un escote no tan provocativo. Su peinado, no era mas que una media cola, con el flequillo acomodado, y cayendo elegantemente sobre su cara.
-Espero que sepas lo que haces –le dijo Ginny, dándole un fuerte abrazo. Ella y Luna salieron, dejando a una pensativa Hermione. Faltaba como una hora para salir al jardín trasero de su casa, donde se llevaría a cabo la ceremonia. Unos golpes en la puerta llamaron su atención.
-Somos nosotros, Hermione –dijo Harry-. ¿Podemos pasar? -Hermione intento responder, pero su voz no salio, asi que se adelanto y abrió la puerta, para encontrarse con Harry y Ron.
-¿Has visto a Hermione? –pregunto Ron, mirando detrás de su amiga.
-Muy gracioso Ronald.
-Oye, no te vez tan ridícula como pensé que te verías –comento el pelirrojo, entrando a la habitación, y acostándose en la cama de Hermione, Harry le siguió, con una sonrisa en la boca y negando con la cabeza.
-¿Es eso lo que un amigo dice en lugar de 'Estas linda'?
-Estas hermosa –aseguro Ron-. Mas que eso, estas… -miro a su amiga de arriba abajo, con los ojos como platos- ¡wow! –Hermione sonrio-. Alexander es un afortunado.
-Y espero que le haya quedado claro –comento Harry, estándose a un lado de Ron, dándole una significativa mirada. El pelirrojo le devolvió una sonrisa maligna.
-¿Qué hicieron? –pregunto Hermione, poniéndose seria, y cruzando los brazos.
-Solo tuvimos una charla amistosa con el –respondio Ron. Hermione alzo las cejas.
-Cosa de hombres -aclario Harry, alzando el pecho y dándose importancia.
-Vaya amigos tengo –resoplo Hermione-. Esa 'cosa de hombres' me suena a amenaza –dijo, entrecerrando los ojos. Harry y Ron sonrieron, pero no respondieron. A los pocos minutos salieron y Hermione volvió a quedarse sola. Por la ventana, pudo ver gente llegando; el corazón se le detuvo al ver a Fred ahí, Kimberly estaba a su lado; no pudo soportarlo mas y se alejo de la ventana.
-Papá, ve –Kimberly empujaba, discretamente, a Fred, en dirección a la casa. Quería que su padre llegara con su madre y le impidiera casarse-. Subiendo las escaleras, la segunda puerta a la izquierda. Ve ante de que el abuelo Granger vaya por ella.
No supo como lo hizo, pero logro pasar desapercibido. Ya nadie podía pasar a la casa, ahora solo era el señor Granger, quien podía entrar, para salir a entregar a su hija. Fred sabia que tenia poco tiempo. En cuanto cerro la puerta trasera, escucho otra que se cerraba en el piso de arriba, camino lenta y sigilosamente a las escaleras, para ver a la hermosa joven que bajaba por ellas y entonces, el corazón se le detuvo.
No era hermosa, era perfecta. Ahí estaba, la mujer mas bella del mundo, vestida de novia. Sintió un nudo en la garganta… Hermione iba a casarse… y no con el.
Hermione no había visto a la persona debajo de la escalera, hasta que por fin bajo el ultimo escalón y Fred salio de la penumbra.
[N/A] Hola! Aquí actualizando! Si han visto mi otro fic (el otro final) sabran que ya tengo internet :D pero desgraciadamente (o eso creo) cada fic lo actualizare una vez a la semana, he estado algo ocupada (escribiendo otras cosas) y con un pequeñin que me tiene de un lado para otro (un perrito!) y me cansa Dx pero bueno, aquí seguimos, :3 espero les haya gustado el capitulo *-* esta un poco mas largo, o eso me pareciio a mi.. en fin! Cuídense :D nos leemos a la siguiente, y gracias por sus comentarios :3 son el alimento del escritor;)
PD se que dije que en este cap aclararía el porque se fue .-. lo lamento e.e se me alargo mucho, asi que será en el siguiente xD
