Reacción: Lágrimas.
Línea temporal: Kanda… en la Orden. Cual sea del tiempo.
No comprendía.
Kanda, al pesar los años, se volvió un hielo. No solo en el aspecto que su temperatura corporal sea fría, sino que su carácter era de igual manera. Muchos en la Orden lo nombraban "El hombre de hielo". Y si bien, Kanda nunca estuvo enterado de tal apodo, siempre sintió que la demás gente era muy blanda, que él ya no podía sentir algo más que odio.
Tanto tiempo estar en la Orden… vio mil y una gente llorar por la muerte de alguien. Todos mueren y sobretodo en una guerra. No ganaban nada llorando por un difunto. La agente era idiota.
Veía a Lenalee llorar muchas veces, llorar cuando moría un buscador que jugaba con ella, cuando un exorcista que conocía fallecía y Kanda jamás la entendió.
¿Por qué lloraban por alguien muerto?
—¿Tú nunca lloraste cuando alguien murió?
El instinto de Kanda le dijo que negara, pero fugazmente pasó el recuerdo de Alma. Su corazón se aceleró y sintió algo en el pecho. Sintió un nudo en la garganta y… solo respondió a la pregunta de Lenalee con un gruñido.
La molestia que guardaba en su cabeza renació y para calmarse un poco se dijo: "´Él está muerto"
Quiso pensar en eso todo el tiempo. Que él había muerto y que no valía la pena llorar por alguien fallecido. Que… no importaba. Sin embargo sus recuerdos y sueños lo traicionaban. Pues algunas veces dejaba de soñar con la mujer misteriosa y solamente aparecía un Alma sonriente. Un coreano robando mayonesa para darles a sus "amigos dormidos" y… Kanda lo extrañaba a pesar de decir lo contrario.
Kanda dejo de tener lágrimas, pero eso no significaba que no le doliera el hecho de matar a Alma.
¿Sí él hubiera muerto en vez de Alma que hubiera pasado? Lo único que se le viene a la mente es que Alma lloraría días diciendo que su único amigo había muerto, luego tal vez maldiga al cadáver por haber muerto, pero lo peor o mejor era que se imaginaba que Alma hubiera sido feliz en un mundo así, pues él siempre quiso ver el cielo, el sol, el mundo. Mientras que a Kanda nunca le importo ello y… bueno.
Alma hubiera sido mucho más feliz ahí que él, pero él lo mató por encontrarlo algo que quizás jamás encuentre.
Vaya… que raro, cada vez que pensaba en ello, de sus ojos, salía agua cristalina. Kanda pensaba que empezó a llover sin darse cuenta, pero esta vez no hubo alguien que le preguntara qué sucedía o una sonrisa hermosamente brillante para verla.
Solo estaba la soledad, solo quedaba eso.
¿Qué tal?
