DISCLAIMER: Severus Snape no nació de mi imaginación, pero es mío :)
tampoco la Lily Evans (Potter) me pertenece, por suerte...
todo es de una rubia que se hace llamar Jotaká
Capítulo 2
Seguramente repruebes mi actitud, y como no reprobar la actitud de un maestro que besa a su alumna por su parecido a la mujer que ama, yo lo hice, y también me pregunte, qué sería de mi si Albus se enterara, y en ese momento no supe responderme, (esta de más decirte que me dio un sermón de tres horas y casi pierdo mi empleo y su confianza, por una vez que llegó a mi despacho y éste estaba bajo llave -tendré que aclararte que mantengo un horario rutinario en el día, y eh de decir que Albus lo conoce, y también debo aclarar que nunca cierro mi despacho si estoy dentro-, y cuando abrí y vio que había una estudiante, su preocupación se hizo notoria, y no fue nada difícil para él entrar en su mente, y es que ella era un libro abierto, y tal vez no hubiera encontrado nada, si ella no estuviera pensando en lo que acababa de pasar, si ella no estuviera aún respirando entrecortadamente después de la sesión de besos que tuvimos, ella sentada en mi escritorio y yo entre sus piernas).
Lily, fui el dueño de sus primeras veces (y aunque no quiera admitirlo, me regodeo de decir que algunas primeras veces también fueron mías, porque como sabrás, durante mis años de estudiante, yo me dedique a eso, a estudiar, mientras todos iban a ver los partidos de quidditch, o salían a pasear por Hogsmeade, yo estaba en mi sala común o en la biblioteca, porque eso no me importaba, no sí no era contigo Lily, pero siempre que estuve con ella, sólo pensaba en ti, creía que eras tú, creía que eran tus labios, creía que era tu cuerpo...). Yo fui su "primer amor", fui su primer beso (robado o no, fui el primero), fui su primer encuentro furtivo en un pasillo, o su primer escapada de su clase por ir a verme, fui el primero en explorar su anatomía, y fui el primero con el que experimentó, Lily, fui su primera vez y pese a que no eras tú, puedo decir que fue la experiencia más gratificante en mi vida...
Ya estábamos por terminar el año escolar, y sabíamos que no nos volveríamos a ver, y fue ella la que me visitó a mi despacho, y fue ella la que se lanzó a mi pecho en busca de mis labios, y fui yo quien profundizó el beso mientras me sentaba en el sillón de cuero negro frente a la chimenea y la sentaba a ella en mi regazo con las piernas separadas una a cada lado de mi cadera, y empezó a desabrochar mi levita botón por botón, mientras yo pasaba las palmas de mis manos por debajo de su falda para tocar sus piernas, que por el sólo contacto sentía que me quemaban, y cuando ella ya me había sacado la camisa, yo ya la tenía en ropa interior, pero sabía que iba a ser su primer vez, y como bien caballero tenía que llevarla a la cama (pensando que te llevaba a ti), y la recosté con parsimonia, mientras ella trataba de desabrocharme el pantalón, ella ya estaba desnuda, y me volví a poner en pie para liberar por fin mi erección, se que ella se miró de arriba a abajo, deteniéndose en mi miembro por más tiempo con un sólo pensamiento (que no hizo falta entrar a su mente para averiguarlo), "¿Cómo se sentirá?" y ahora me pregunto ¿cómo se sintió estar por primera vez dentro de ella? ¿Cómo se sintió cuando ella marcó mi espalda con sus uñas? ¿Cuándo la mordí en el hombro y le fue inevitable llegar a su primer orgasmo? ¿Cuándo gritó mi nombre? ¿Cuándo salí de ella y se recostó en mi pecho? ¿Cuándo creyó que yo ya estaba dormido porque tenía los ojos cerrados y ella susurró un "Te amo" apenas audible...?
Quiero aclarar, aclararme, aclararle y aclararte a ti, que sólo he amado a una persona (después de mi madre), y esa persona siempre fuiste y seguirás siendo tú, y aunque en ella te veía a ti, nunca me sentí capaz de mentirle diciéndole que la amaba, y fue por eso que el último día que la tuve en mi despacho hable con ella, y aún recuerdo lo que le dije aquella tarde de sábado, un día antes que subiera en el expreso en un viaje de no regreso.
—No va a funcionar— dije con tono monótono, sintiendo en sus ojos las lágrimas que estaban a punto de ser derramadas.
—¿Por qué?— apenas pronunció con un nudo en la garganta.
—Tienes una vida por delante, quieres trabajar en el Ministerio, si estas conmigo no podrás hacer lo que quieras.
—N-no me importa sí tengo que vivir aquí, ¿es que no lo entiendes, Severus? Te amo, quiero estar contigo— me reclamó tomando mis enormes manos entre las pequeñas suyas.
—Es lo mejor— le dije aún sin soltarme.
—¿Para quién?
—Para ti— ella soltó un bufido de indignación y se giró dándome la espalda, después de controlar su respiración volvió a mirarme y me dijo lo más calmada que pudo.
—¿Crees que no lo sé, Severus? ¿Crees que no sé que no me amas?— yo me mantuve impasible, permitiéndole hablar —. ¿Crees que no sé que sí pasamos estos meses juntos fue por mi parecido a la Gryffindor madre de Harry Potter? Sólo quiero que me lo digas, dime Severus que sentías que yo era ella— y pese a que tenía razón yo no podía decírselo, porque no podía romperla más de lo que estaba.
Y en vez de eso, la bese, para callar sus verdades, y esa noche fue la última que la tuve desnuda en mi cama, gimiendo mi nombre mientras llegaba al orgasmo, una y otra vez, hasta que el cansancio nos ganó y dormimos juntos, está de más decir que al día siguiente cuando ella despertó yo ya no estaba en la cama, sino en mi despacho revisando los últimos detalles antes de ir de regreso a mi casa en La Hilandera (casa que ella nunca conoció). Ella se arregló en mi habitación y se despidió de mi con un último beso y un último "Te amo".
