Pov de Kuroko.

¿Por dónde inicio?

Bueno, mi madre se llama Yuu, su apellido de soltera era Kobayashi. Mama era abogada, siempre decía que estaba harta de los casos de divorcio, su sueño era resolver un caso judicial como el de una serie de abogados que solía ver de joven.

Mi padre… se llama John Smith, es antropólogo, arqueólogo y criptozoolo y en ambos tiene doctorado de esas tres ramas.

Según mi madre, estos se conocieron en el aeropuerto de Narita, Mama me dijo que confundieron su equipaje con el de papa, luego de una serie malentendidos ambos recuperaron sus maletas, según mama, papa le coqueteo después de recuperar su equipaje. A la semana se rencuentran por un caso de ella, pues el cliente de mama era un coleccionista de antigüedades que estaba en proceso de divorcio con su mujer. ¿Cuál era el asunto de este señor con mi padre? simple mi padre estaba ahí para catalogar varias reliquias que tenía el señor, en el caso de mama quería que dichas piezas fuesen donadas y pasaran a ser propiedad del museo Tokio, pues su exesposa quería dañar dichas reliquias en venganza, una locura a decir verdad.

Al final ambos hicieron su cometido y papa la invito a salir luego de hacer un buen trabajo. Según mama dijo que el solía invitarla a salir cada vez que tenía oportunidad como todo un Casanova, tres meses después ellos se casaron, mama contaba que de entre todos los hombres con los que le habían cortejado, el viejo John fue el único que la pudo llevar a la cama, una vez me conto que el día en que me concibieron lo hicieron en el baño, mama dijo que después de ellos terminaron papa se resbalo con una barra de jabón quedándose atorado en el la tina del baño.

Luego de eso yo nací luego de que cumplieran once meses de casados. Mama decía que mis abuelos paternos llegaron con regalos muy caros y la felicitaron por ser la única mujer que había domado a su promiscuo hijo.

Resulta que papa era la oveja negra de la familia, sería un genio pero un seductor empedernido. Mis abuelos paternos Abraham y Beatriz no fueron invitados a la boda de su hijo porque no estaban en buenos términos y aparte mis padres se casaron muy apresuradamente.

Yo resulte ser su única nieta, mi abuelo Abraham me decía que me parecía a su madre mi bisabuela Lavinia solo que con el cabello negro, puesto que mi bisabuela era rubia. De hecho somos casi idénticas, en casa de mis abuelos en Arkham hay una foto de ella, las diferencias entre ella y yo son mínimas pero notorias, se nota demasiado mi condición de mestiza pero es innegable que casi soy un clon de mi bisabuela.

Por el lado de la familia de mi madre la historia era muy distinta, nunca le cayó bien el viejo John a mi abuelo materno, ja… de hecho lo aborrecía, nunca supe el motivo exacto pero era porque ningun hombre se merecia a su "princesa", si mama era la hija favorita de mi abuelo. Aunque nunca mostraba su afecto porque era muy seco, era más de demostrar con acciones lo que sentía, en cambio mi abuela era más cariñosa.

¡Oh sí! Mis abuelos maternos se llaman Hayate y Mutsumi, ambos tuvieron tres hijos, mi tío Ikki, un verdadero tacaño avaro que no se había casado porque le parecía muy caro tener novia o familia propia, luego estaba mi madre Yuu y su hermano mellizo Ryo.

Mi abuelo como sus tres hijos eran abogados, creo que yo rompí la tradición familiar, como mi prima Miho que es programadora.

La familia Kobayashi es de la prefectura de Saitama, una familia muy común a decir verdad dentro de lo que se esperaba de una familia japonesa tradicional, hasta que mi madre Yuu se casó con un americano.

Eso me ponía en una situación delicada, mi abuelo no me quería del todo pero no me odiaba, mi abuela sí que me quería, pues era su primera nieta, siempre fui la nieta favorita de mi abuela Mutsumi, recuerdo que ella que solía regalar prendas muy coloridas, entre ellas un pijama de pollitos que me encantaba.

Volviendo a mi nacimiento… fue todo un evento para las familias de mis padres, mi abuela Beatriz estaba feliz porque mi padre había sentado por fin cabeza y decidió. En ese momento mi padre empezó a trabajar para la universidad y el museo de Tokio. Por el lado de mi familia materna dijeron que mama debía ser más responsable y toda esa mierda.

Todo esto que cuento me lo dijeron mi madre y mis abuelos.

Entre mis recuerdos de niñez recuerdo fui una niña como cualquier otra, hacia travesuras, era curiosa, juguetona y siempre me gustaba que mi mama me cargara, era una niña muy feliz... hasta que entre al jardín de niños.

Jumm…

Yo de pequeña solía jugar con mi prima Miho y llevarme muy bien con ella a pesar de ser casi un año mayor que esta, pero casi no tenía amigos, mama dijo que entrando al jardín de niños tendría muchos amigos con quien jugar… se equivocó.

En primera yo tenía el cabello bastante largo a esa edad, aparte me diferenciaba demasiado entre los niños por mi mescla de sangre y tener el cabello largo llamaba mucho la atención, era común que los niños me molestaran por ser tan diferente, la profesora encargada se aterro al verme como deje llorando a cinco mocosos que tuvieron la osadía de quitarme mi diadema y no querer devolvérmela en un juego en que se la pasaban mutuamente.

Recuerdo que llamaron a mis padres, en ese momento no entendía que hablaron con la profesora pero era referente a mí y la paliza que di, siempre fui más alta que los niños de mi edad.

Siempre tuve mi carácter, no sé porque reaccione a la primera provocación de esa forma, mi abuela Mutsumi fue a ver a mi familia para saber cómo fue mi primer día de clases en el jardín de niños, como podrás imaginarte mi abuela se enteró de lo sucedido.

Estaba ahí presente cuando mi abuela dijo, recuerdo muy bien sus palabras; "¿Te acuerdas que te dije que tendrías un hijo con un carácter como el tuyo? Bien, Kuroko-chan tiene ese carácter por lo que veo, muy tranquilita pero a la más mínima muestra de hostilidad explota. Sabía que esto pasaría, John solo espero que no le colmes la paciencia a Yuu, o terminaran sin dientes. Kuroko-chan… solo espero que no tengas la mano pesada de tu madre."

¿Sabes que es lo más gracioso Nya? Que los temores de mi abuela sobre la herencia de mi madre se hicieron realidad. Mama de niña fue un temperamento horrible y yo iba por mismo camino.

Luego de ese incidente dejaron de molestarme los niños y las niñas… pues me tenían miedo y mi prima Miho fue única amiga hasta la primaria.

Fue ahí cuando empezó a forjar mi reputación, ser una hafu o mestiza no era nada fácil, era más alta, era más clara, me veía muy diferente a los demás y como Japón es un país emogenio en cuanto su etnia, se ven tan seguido los extranjeros y menos una mestiza, ser la más bonita de la clase y destacar fue un problema grande.

Lo que recuerdo más esa época es a un niño que siempre me molestaba… ah… le gustaba a ese mocoso… solo que no tenía mejor forma de expresar sus sentimientos que molestarme y hacerme travesuras.

Un día ese chico se me declaro cuando tenía siete años, solo que empujarme para llamar mi atención era su mejor forma de confesarse, me quedo un ojo morado de esa caída.

El dolor, la sorpresa y el hecho de que era ese mismo chico… la abuela Mutsumi me enseño a controlar un poco mi temperamento, me dijo que contara hasta diez y respirara profundamente pero todo se fue al demonio con la declaración de amor después de eso.

Me pare, di media vuelta y le di un tremendo puñetazo en la cara. ¡Ah! Pero eso no iba a quedar así, no señor. Antes de que ese troglodita callera al suelo lo tome un brazo y lo atice a puño limpio como los boxeadores que veía junto a mi padre los fines de semana en la tele.

Literalmente se volvió en mi saco de arena el muy pesado, le rompí la nariz, los ojos se los cerré quedando moradito como el mío, le tire un diente…mmm a si lo remate con uppercut en sus partes blandas… sus testículos para que me entiendas Nya.

Pero esa vendetta se me fue de las manos, literalmente quedo hecho un esperpento el pobre chico, además lo deje inconsciente, los demás alumnos no se me acercaron, estaban aterrados y no los culpo. Pero como era de esperarse en esta clase de casos, la supervisión adulta solo viene cuando todo es una tragedia, un profesor llego a ver qué había pasado y no se me olvida el grito que dio al verme hiperventilando con mi puño derecho ensangrentado.

Estaba en problemas y mama llego inmediatamente a la escuela, la cara de mi madre era de incredulidad y miedo, no tenía idea de cómo su hija fue capaz de semejante cosa y dejar a un niño en ese estado.

Sucedió lo que tenía que suceder, me expulsaron de la escuela, mama le conto todo a papa por teléfono y me castigo sin televisión ni video juegos por un mes.

Hasta me quito mis juguetes y dijo que me quedara en mi cuarto hasta que mi padre llegara, según por lo que llegue a oír, el viejo John no daba crédito a lo que hizo su pequeña hija. Papa era muy severo con sus castigos, una vez le falte el respeto mama y me dio unas nalgadas para que aprendiera a respetarla, como sea, el castigo del viejo John era lo que más temía, mama me quitaba la diversión y me mandaba a mi cuarto pero a diferencia de mama, John iba a regañarme e ir por mis posaderas, la intensidad del castigo era equivalente en que idioma en me hablara, si me hablaba en japonés, solo me daría tres nalgadas, pero si era en ingles… mi trasero terminaría más rojo que el de un mandril.

Me aburría como ostra de estar en mi cuarto, sabía que iba ser ejecutada y no había algo que mitigara la angustia de mi inevitable destino, ni siquiera un libro. En eso mama sale por una emergencia de su trabajo y me sentencio a que me quedara en mi cuarto.

Así que aproveche el momento para evitar el castigo y salir de mi habitación, si mi papa de dejaría las nalgas rojos qué más da si veía la tele mientras no estaba. Pero si Kobayashi Yuu era famosa por algo era porque se aseguraba de hacer las cosas bien, el control de la tele no estaba, el cable estaba desconectado y en un lugar que yo podría alcanzar así que era pura estática lo que podía ver nada más, mis juguetes no estaban en casa, lo más probable es que estuvieran en el ático y yo no podía acceder a este porque no podía alcanzar la escalera que daba acceso a este.

Solo me quedaba una opción para no morir de aburrimiento y ese era el sótano que era el despacho del viejo John.

Pov del narrador.

Kuroko es interrumpida por la cambia formar mientras habría una lata de cerveza con una sonrisa juguetona.

-¿Y ahí fue cuando nos conocimos?-

Kuroko se acomoda un poco el cabello mientras toma una tirita de pechuga de pollo, la cual baña un poco en una salsa que estaba en la mesa.

-Sí, debo decir que fuiste el más grande evento traumático de mi infancia.-

-Quiero oír tu versión de los hechos, quiero saber que sentiste, descríbelo tan detalladamente te lo permita tu memoria Kuroko Smith.-

Fue ahí cuando la pelinegra sintió un escalofrió, sabía que Nya era una criatura siniestra y que los de su estirpe se deleitaban con el sufrimiento ajeno, pero un trato era un trato y debía cumplirle a la cambia formas. Pero aun asi un trato era un trato.

Pov de Kuroko

Bueno… aquí voy. Papa ganaba mucho más dinero que mama por lo que compro una casa grande con patio, grande para estándares Japoneses a decir verdad, se veía como una típica casa de una serie americana, todo al gusto de mi papa, la planta baja tenía la sala, el comedor, cocina, cuarto de servicio, el despacho de mi mama y el recibidor, el único lugar japonés de la casa.

En el segundo piso estaba había cuatro habitaciones, el baño y la entrada al ático que no podía alcanzar por ser una niña que ni siquiera pasaba el metro.

Por ultimo estaba el sótano, ah ese lugar tan peculiar que mi padre usaba como despacho y estudio, papa me tenía prohibido entrar y solo mama y el podían estar ahí. ¿Razones? Había muchas cosas raras y sobre todo valiosas ahí dentro.

Si me iban a ejecutar de todos modos. ¿Qué más daba ir a echarle un vistazo? Cuando abrí la puerta soltó un chirrido producto de la falta de lubricación en las bisagras, vi la ominosa oscuridad de las escaleras, intente prender la luz de las escaleras, pero la bombilla estaba fundida, pero eso no me detuvo en lo absoluto y por fortuna había una gran ventana delante de puerta del sótano y a esa hora del día el sol daba precisamente ahí mismo, lo cual me sirvió para bajar las escaleras sin caerme, baje con mucho cuidado, no le temía a la oscuridad pero si a lo que se escondía dentro ella, papa decía que ahí abajo había fantasmas y que no debía bajar… aún recuerdo como mi madre se rio completamente de mi tierna inocencia de cinco años.

Cuando bajaba tenía la sensación de escuchar un débil susurro, no comprendía que decía pero me sería difícil reproducirlo en ese entonces pero si algo se parecía era como el lamento de alguien quejándose. Pero eso no me detuvo en lo absoluto, Kuroko Smit es una chica valiente.

Al bajar totalmente las escaleras me fije gracias a la luz del sol que había otro interruptor por lo que accione, cuando se izó la luz vi el motivo por el cual no me dejaban bajar, ya a los siete años comprendia muchas cosas y el ver todos los objetos ahí presentes lo comprendí todo, no cabe duda que mi padre era un hombre muy dedicado a sus profesiones ese lugar era como un mini museo en mi propia casa.

Había vasijas con peculiares dibujos, pequeñas estatuillas que reconocí como dioses egipcios y varios libros, recuerdo uno que estaba abierto, estaba escrito en una lengua que no entendía pero tenía dibujo de ciclopes y demás criaturas de la mitología griega, una especie de códice maya estaba enmarcado en la pared que tenía una imagen de los famosos hombre jaguar y lo más importante eran los diplomas de mi padre colgados en la pared junto a fotos de mis abuelos, la más me llamo la atención era una en la que estaban mi papa con sus padres delante de un gran edificio que no era otro que la universidad de Miskatonik, una de las universidades más importantes de estados unidos, papa se graduó de ahí y mi abuelo era un catedrático e investigador muy importante de la misma universidad.

Al igual que mi padre el abuelo Abraham era un arqueólogo, en ese entonces comprendía que los arqueólogos eran gente que investigaban culturas antiguas y ruinas egipcias… que inocente era en ese entonces. En fin me puse a indagar más en el sótano hasta que vi un sarcófago negro que en vez de jeroglíficos llevaban letras romanas, lo sabía porque mi abuelo me lo enseño.

No tenía idea que era lo que decía, yo aduras penas sabía leer en japonés y el inglés solo lo hablaba. Como toda niña curiosa me acerque investigar ese sarcófago negro, lo observe por unos momentos y me di cuenta que era de madera hasta lo toque para comprobarlo, sonaba hueco y en eso me pico el mosquito de la curiosidad.

¿Qué habría dentro de ese sarcófago? No lo sabía pero lo averiguaría. Tenía bisagras y por lo que veía estaba muy oxidadas pero funcionales, por mi infantil y curios mente de niña pasaron muchas ideas de lo que podría encontrar. ¿Una momia? ¿Un vampiro? ¿Un tesoro? No lo sabía pero quería ver que había, decidí abrir ese féretro egipcio con mis manitas, no fue fácil debido al peso y lo oxidadas de las bisagras y en cuanto lo abrí me encontré algo que me desconcertó.

No había ni momia, ni vampiro, ni siquiera un tesoro si no una especie de nubecita negra flotando, era extraño y desconcertante pero callo del sarcófago una pequeña piedra, en ese entonces se apagó la luz del sótano de repente y luego de encenderse te vi ahí.

La pequeña nube había desaparecido y me encontré un cuerpo negro cubierto de vendajes, eso definitivamente me dio un buen susto, no sé de dónde había salido la "momia" que estaba frente a mí, pero tenía curiosidad de ese cuerpo me incline en y empecé a picarlo con mi dedo a aquel cuerpo, no sé por cuánto tiempo lo ice pero de repente un ojo dorado apareció en su cabeza.

Me caí en mis pompis del susto sobre todo cuando ese ojo apareció en un lugar en donde no había una cuenca de la nada. Ese ojo dorado me miraba fijamente y yo no podía moverme de la impresión, luego ese cuerpo se paró y ese ojo se fue moviendo por la cabeza sin dejar de hacer contacto visual conmigo, luego aquellos vendajes se separaron del cuerpo y me di cuenta que no eran vendajes, si no cabellos los cuales empezaron agitarse como serpientes, recordándome el cuento de medusa y lo más aterrador era que la cabeza de ese cuerpo no tenía cara, solo ese ojo dorado de esclerótica negra, apenas movió un brazo y yo sin pensarlo patee la piedra que salió del sarcófago atinándole al ojo, eso hizo que entrara nuevamente al féretro antiguo la criatura sin rostro.

Sin pensarlo dos veces cerré el sarcófago haciendo uso de todas mis fuerzas, me fui tan rápido del sótano como pude llorando de miedo, cerré la puerta de este con la esperanza de que sea lo que sea se quedase ahí, luego me fui a mi cuarto y me escondí debajo de mi cama.

Pov del narrador.

Doppel abre otra cerveza mientras sonríe dulcemente, como si recordara la gracia de un niño años atrás.

-Debo confesarte que eso que ice en ese momento fue puro teatro, como ibas vestida de purpura pensé que eras una princesa, ahora cualquiera puede usar el purpura. Jaja

Esa piedra era el sello que me mantenía cautiva y tú me la enterraste en el ojo, eso fue doloroso pero me lo merecía por haberte asustado de esa forma, además no puedo culparte eras una chiquilla de siete años.-

-Ese fue el peor susto de mi vida, creí que eras el fantasma que vivía en el sótano del que me contaba mi padre.-

-Perdón por eso, normalmente los de mi raza no se meten con los niños por considerarlos poco relevantes… por cierto la forma en que ibas peinada y la forma de tus facciones… me recordaron mucho a Nitocris cuando era niña. Pensé que me había encontrado a uno de sus descendientes… pero justo después de que me sellaras por mi afán de asustarte esa esperanza se borró, pues Nitocris era una hija del dios Anubis… y tú una humana.-

Luego eso Nya toma de su lata, mientras tanto Kuroko se queda pensando en lo que dijo la cambia formas, pues Nya comento que pensó que Kuroko era una princesa y que ella se parecía a la reina Nitocris cuando tenía esa edad. Kuroko jamás había tenido el ego como para compararse con alguien famoso, pero que alguien con miles de años de antigüedad le dijera eso fue el mejor cumplido que le haya hecho alguien en toda su vida.

-Gracias… supongo…-

Nya deja su lata y le dice a Kuroko, Kuroko estaba ruborizada pero su chiveo se iría tan rápido ante la orden de la cambiaformas.

-Eso no era un cumplido, solo… hable de más… como sea termina tu relato. Quiero saber que paso después.-

Sentencio la hija del Nyarlatotep para después comerse una alita de pollo frito. Kuroko prosiguió con su relato…

Notas de paradoja.

Si lo sé, los deje picados, pero volveré, lo juro.

Espero que les guste este episodio. Seguire trabajando duro.

¿Qué les parecio los orígenes de Kuroko?