Holis! solo les quería decir que el PoV se va a ir alternando de personaje por cada capítulo. No les quito más su tiempo. Espero que les guste el capítulo y que haya valido la pena esperar dos semanas. No olviden dejar su review al terminar el capítulo. Nos vemos en dos semanas! :D


*Len PoV*

Me desperté antes que los demás como solía hacerlo siempre. No me despertaba tan temprano por que me gustara, sino porque tenía que hacerlo si quería seguir viviendo, aunque últimamente ya no me ha importado mucho el seguir con vida.

Yo, al igual que muchas otras personas, estábamos encerrados en esta "prisión" todo el día, todo el tiempo. La mayoría de los que están aquí son adultos que tienen entre 20 y 50 años; hay pocos niños y jóvenes, a pesar de que cuando llegamos había muchos niños de mi edad e incluso más pequeños que yo, pero muchos murieron por enfermedades, otros por la cámara de gas, al igual que las personas que ya tenían una edad avanzada. Se supone que yo debí de haber entrado a la cámara de gas junto con todos los otros niños que habían llegado en el mismo vagón de tren que yo, pero antes meternos en la cámara de gas un oficial nos puso a correr y a los quince más rápidos nos mantuvieron vivos para tenernos como sus mensajeros y para hacer trabajos pesados, sin embargo seis de ellos murieron por no haber hecho lo que se les había pedido correctamente o por haber sido muy lentos a la hora de entregar sobres o paquetes a otros oficiales.

Llegué a la oficina donde se encontraba el oficial principal, quien siempre llegaba antes que los demás y justo cuando salía el sol.

-Llegas puntual, como siempre- me dijo el oficial fríamente y yo simplemente me mantuve callado, porque la única vez que contesté me castigaron golpeándome hasta perder la conciencia, me sorprendió el hecho de que no me habían matado como a los otros, pero el oficial que me golpeó me dijo que lo había pensado, pero decidió no hacerlo porque yo era de los más rápidos y hacía bien los trabajos que me pedían -Bueno, quiero que le entregues este sobre al oficial que se encuentra en la oficina que está cerca de donde duermes- me acercó un sobre que acepté rápidamente y me dirigí a aquella oficina. El oficial al que estaba buscando siempre se tardaba mucho en llegar. Me quedé esperando un largo tiempo hasta que el oficial llegó y, con una expresión de desprecio, aceptó la carta que me habían dado.

Como ya no tenía nada que hacer, me senté en frente del cercado viendo el pasto que allí había, mirando a los pájaro volar libremente, envidiándolos, porque ellos podían ir a donde quisieran y no estaban aprisionados como yo.

Miré que a unos cuantos metros de mí había una chica fuera del cercado mirando con curiosidad a todas las demás personas que ya se encontraban trabajando. Decidí hablar con ella, así que me acerqué hacia donde estaba.

-¿Qué haces aquí?- le pregunté algo asombrado y emocionado, desde que llegué, nunca había visto a nadie que estuviera del otro lado del cercado.

-Estaba viendo las flores de allá- señaló con su mano hacia atrás -Y quería ver qué había aquí-

Un oficial me llamó gritándome a lo lejos, tenía que apresurarme para ir con él, de lo contrario iba a estar en problemas.

-Ven mañana, puedes hacerme una carta y preguntarme lo que quieras, yo te responderé en otra carta al día siguiente, así no me regañarán- salí corriendo hacia el oficial que me había llamado, sin esperar a que la chica respondiera.

El oficial me dio un paquete para que se lo entregara al oficial principal, me apresuré a entregárselo y luego me fui a hacer trabajos como todos los demás. Me pasé toda la tarde cargando cosas de un lado a otro, llevando mensajes y uno que otro paquete. A la hora de la comida cierto oficial me dio un pequeño pedazo de pan a escondidas, siempre me dice que le doy lástima porque le recuerdo a su hija que está enferma; sin embargo, cuando están otros oficiales cerca de nosotros, él empieza a humillarme y maltratarme como los otros oficiales, pero no me puedo quejar porque si lo hago me matarían. Muchos de los que están encerrados aquí rumoran que hay gente que está luchando para obtener nuestra libertad, y yo deseo con todo mi ser que ellos ganen esa lucha para que todos los que estamos aquí podamos salir libres y volver a tener una vida normal como antes, donde comías tres veces al día o incluso más, donde no tenías que estar trabajando todo el día sin recibir nada, donde tenías algo de privacidad, donde podías salir a caminar en las calles, ir a las tiendas, al parque. En cambio aquí, no tenemos nada además de la ropa que llevamos puesta; nos despiojaron de todas nuestras pertenencias desde que llegamos, no podemos tener ningún momento de privacidad, no podemos hacer nada de lo que nos gusta.

Un disparo me sacó de mis pensamientos, le habían disparado a un señor en la cabeza por haberle contestado a un oficial. Me pregunto si un día yo también moriré por un disparo en la cabeza un día de estos. No, no debo de pensar en esas cosas, simplemente no puedo morir ahora, ya que mañana vendrá aquella linda chica rubia que vino esta mañana... Espera, ¿linda?

Cuando me di cuenta ya era de noche, así que me fui a la "habitación" donde todos los prisioneros, hombres, dormíamos. Me recosté en el suelo lo más alejado que pude de las demás personas y lentamente me quedé dormido.

*AL DÍA SIGUIENTE*

Me desperté a la hora usual y fui con el oficial principal. Me dio un sobre para que se lo entregara al oficial anterior, y como de costumbre, él no había llegado. Me senté enfrente del cercado y cerré mis ojos, sintiendo como las pequeñas corrientes de aire acariciaban mi rostro y mi cabello. Escuché como cantaban alegremente los pájaros que estaban en los árboles del otro lado del cercado. Nuevamente los comencé a envidiar.

El oficial al que esperaba llegó un poco antes de lo usual. Le di el sobre y me dijo que esperara afuera, porque me iba a dar otra cosa por entregar, pero iba a tardar un rato; también me amenazó para que no me alejara mucho sino me iba a un disparo en la frente.

Me quedé un buen rato afuera, sentado frente al cercado como antes, recordé a aquella chica rubia que había venido el día anterior, me pregunto si también vendrá hoy, aunque no me sorprendería si no lo hiciera, porque a diferencia de mí, ella es libre y puede hacer lo que quiere e ir a cualquier lugar al que quiera ir.

-Supongo que no va a venir a verme- agaché la vista aguantándome las lágrimas que querían escapar de mis ojos -Creo que es mejor hacer otras cosas en el mundo de afuera en lugar de visitar a un prisionero- susurré para mí.

Cómo si supiera que estaba pensando en ella, aquella chica rubia estaba caminando en mi dirección con una hoja en mano, supongo que era la carta que me había escrito, se paro enfrente de mi del otro lado del cercado.

-Perdón por llegar más tarde que ayer- se disculpó haciendo una pequeña reverencia haciendo que su hermoso cabello rubio escondiera un poco su lindo rostro.

-No hay problema, siendo sincero, no me hubiera sorprendido si no hubieras regresado a verme- volteé la cabeza mirando hacia el suelo ocultando el pequeño sonrojo que tenía.

-Te escribí una carta- me dijo sonriendo y yo le devolví la sonrisa -Pero, no creo poder dártela por este cercado- comprendí lo que quería decir, el alambre estaba lleno de púas, y si acercaba sus delicadas manos podría lastimarse. Tenía que pensar en una forma en que me pudiera entregar la carta sin lastimarse.

-¿Sabes hacer aviones de papel?- recordé que en la escuela, obviamente antes de que me encerraran aquí, mis amigos y yo nos enviábamos mensajes por pequeños aviones de papel.

-Sí, ¿por qué preguntas?- pude notar un poco de confusión en su hablar.

-Si haces un avión de papel con tu carta, podrías lanzarla para que volara hasta este lado del cercado- le sonreí ligeramente mientras le explicaba mi idea.

Al terminar de hablar, ella empezó a doblar la hoja varias veces, y en menos de dos minutos, la carta había cambiado su forma a un avión de papel. Dio unos cuantos pasos hacia atrás y lanzó el avión por arriba del cercado y yo estaba esperando con las manos arriba a que bajara lo suficiente para poder atraparlo.

Cuando lo atrapé le sonreí de manera cálida y miré cómo se sonrojaba, su sonrojo hacía que ella se mirara aún mas bonita.

-Gracias, ven mañana, responderé a tu carta- agarré el avión con suma delicadeza con mis dos manos para no arrugar mucho el papel.

-Hasta mañana- me dijo con una amplia y amable sonrisa y luego miré como desaparecía su figura a lo lejos. Acto seguido, guardé la carta entre mi ropa para que los oficiales no la vieran y no me castigaran.

Justo después de verla marcharse el oficial al que estaba esperando a que me diera algo me llamó y me dio un sobre. Después de entregarlo me puse a trabajar. Antes de darme cuenta ya había oscurecido y todos debíamos dirigirnos a nuestras "habitaciones". Después de que todos nos acomodamos yo saqué un lápiz y una hoja, que había obtenido durante el descuido de uno de los oficiales, para poder responder a la carta de la chica. Luego saqué la carta de ella de donde la había escondido y la desdoblé para poder leerla. La carta decía lo siguiente:

"Hola. Todo el día no pude de dejar de pensar en escribirte esta carta, debido a que nunca antes había escrito una carta para alguien, así que tú eres la primera persona que ha recibido una carta mía. Como sea, me sorprendió ver gente dentro de ese cercado, ¿estaban trabajando?, bueno, eso me pareció a mi. Disculpa si soy muy curiosa o pregunta. Me gustaría conocerte mejor, porque creo que podríamos ser buenos amigos."

Leí su carta y mientras lo hacía, podía escuchar su dulce voz leyéndome todo lo que decía su carta. Dspués de leerla varias veces, empecé a escribir la respuesta a la carta de la chica, estaba tan contento de haber recibido una carta, en especial de aquella chica que apenas acababa de conocer, tenía el presentimiento de que un día ella iba a ser importante para mí. Escondí la carta de la chica debajo de una madera suelta que formaba parte del piso, y la mía entre mi ropa, justo como lo había hecho esta mañana.

Luego me recosté y lentamente empecé a cerrar mis ojos, no podía esperar a que el día llegara para poder volver a ver a aquella linda chica rubia que vive libre del otro lado del cercado.