Capítulo 2

(Es alarmante, verdaderamente, lo cautivador que puede llegar a ser)

A los once años, Thor era un niño alegre y bastante popular en su escuela. Su padre, Odin, un Dios de los negocios, le había enseñado desde siempre que el activo mas importante que podría conseguir en la vida eran las personas. Por lo tanto, tenía que ser alguien con quien los demás quisieran estar. Y para Thor, aquello había sido la cosa más sencilla del mundo. Su carácter afable había nacido para agradarle a cualquiera que se detuviese a mirarlo.

O al menos, eso pensaba hasta que en su cumpleaños número doce, su padre le dijo que traería a casa a una mujer. Una mujer y su hijo. ¿Una colega? Había preguntado él. "Algo parecido" le había respondido, el muy cabrón.

Frigga no era sólo una mujer. Era la mujer más hermosa que sus ojos habían visto alguna vez. Al no haber conocido a su madre, poco sabía lo que era el amor maternal. Pero esa fémina de cabellos rubios y ojos infinitamente sabios irradiaba tanta calidez que pronto sintió que si su padre no conseguía casarse con ella, es que era un idiota redomado. Se veía a leguas que era la madre con la que en secreto había estado soñando toda su vida, una persona que sin dudas estaría ahí cuando él necesitara ayuda con su tarea o que lo apluaudieran en los torneos de Karate (como todas las demás madres hacían). Se sintió inmensamente feliz cuando la bella mujer le revolvió el cabello y le preguntó cuál era su postre favorito, porque la próxima vez que viniese, lo traería.

El único problema, era ese. El niño escuálido de unos siete años, con ojos inteligentes pero escurridizos que no se despegaba de sus faldas, que ni siquiera se había dignado a devolverle el saludo y que (¡lo peor!) había procedido a ignorar abismalmente todos sus intentos de charlar. ¿Pero quién se creía que era? ¡El era Thor Odinson! ¡No había persona que pudiese resistirse a él!

—Loki, amor —había dicho Frigga, enredando sus dedos entre los bucles negros del cabello de su hijo—. ¿Quieres ir a jugar con Thor un momento? Necesito hablar con su padre. No tardaré.

El aludido la miró con un gesto exagerado de aprensión que esperaba ofendiera al rubio. No, realmente no quería. Prefería quedarse con ella en lugar de con ese niño cara estúpido que la veía con ojos de borrego. Como si su madre pudiese querer a alguien que no fuera él ¡Já! Ese idiota estaba muy equivocado. Iba siendo hora de que alguien le dijera que su madre era suya, y de nadie más. Ni siquiera de ése tuerto.

—Mamá, pero este niño es un idiota.

—¡Loki!

—Como si alguien quisiera jugar contigo —habló Thor a su lado, totalmente ofendido—Estoy seguro que ni amigos tienes.

—Thor —la voz de su padre, profunda e irritada, resonó en toda la habitación. Su cuerpo se tensó, anticipando el regaño. Sabía que la había cagado, pero no era su culpa. ¡Era de ese niño cara de limón!—Disculpate ahora mismo y sal a jugar con Loki. Recuerda que eres un Odinson.

...y los Odinson, somos expertos en tratar a las personas.

El rubio hizo un mohín. Aquello era absolutamente injusto. Soltó un bufido desde el fondo de su corazón. Sin ninguna delicadeza, tomó la pálida muñeca del menor, apretándola con más fuerza de la necesaria a propósito. Loki chilló, pero de dejó arrastrar fuera de la sala. Lo último que Thor escuchó, fue un suspiro de Frigga mientras preguntaba "¿Estamos haciendo lo correcto?"


Le costó meter la llave en la cerradura. No estaba acostumbrado a hacerlo mientras con su otra mano aguantaba el peso de Loki, que continuaba con su rostro fuertemente enterrado en su cuello. Entraron al apartamento en silencio, encendiendo las luces a su paso. Loki se removió a su lado al reconocer dónde se encontraba

—¿Por qué vas a buscarme siempre? Eres jodidamente fastidioso. Dejarán de pagarme si continuas haciendo esto—. Las palabras le hicieron cosquillas en la piel porque su cuerpo estaba completamente pegado a su costado. Thor, por primera vez desde que habían salido del bar, lo miró. Desde ése ángulo, la camisa verde olivo que llevaba le dejaba ver su cuello y parte de sus hombros. Apretó sus labios, llenándose de aquél sentimiento desagradable al que se negaba ponerle un nombre cuando reconoció las marcas de besos sobre la piel nívea.

—Entonces consiguete un maldito trabajo normal. Como todos nosotros.

Una risa liviana escapó de los labios de Loki. Su rostro se alzó y sus alientos se entremezclaron, tan cerca el uno del otro, que podía ver las pequeñas pecas sobre su angulosa nariz. Loki olía a hierbabuena, masculinidad y peligro. Era un mezcla tan intensa que le hacía sentir la cabeza embotada. Justo como una droga. Sus ojos verdes resaltaban por el maquillaje negro que tenían al rededor. Toda su premeditada apariencia estaba gritándole "Cógeme duro". Thor trató de alejarlo suavemente cuando una de sus pálidas manos le tocó el rostro, pero el pelinegro no se detuvo. Nunca lo hacía.

Delineó su mentón con uno de sus dedos perezosamente. Ascendió hasta su boca y repasó su labio inferior con cautela. Sus ojos viperinos brillaban con cada una de las reacciones contenidas de Thor, quién no le correspondía, pero no tenía la fuerza para apartarlo. Separó sus labios y tocó sus dientes, deteniéndose a la espera de una respuesta. Entonces Thor abrió la boca sólo un poco, lo suficiente para que el travieso dedo se introdujera. Loki sonrió victorioso mientras jugaba con su lengua con delicadeza, presionando suavemente y causándole cosquillas. Su otra mano se posó sobre el robusto pecho de su hermanastro, justo encima de su pezón. El rubio le regaló un suspiro quedo como recompensa.

Sus labios traicioneros se curvaron ante la reacción. Empezó a dibujar círculos sobre su pectoral, rozando su pezón erecto. Sacó el dedo de su boca y tomó una de sus grandes manos. Thor sintió un lametazo de anticipación recorrerlo desde el inicio del estómago hasta su cada vez más necesitada erección.

Loki introdujo el dedo del corazón en su boca tibia. Odinson olvidó por un momento cómo respirar. Chupó su dedo como si fuese un caramelo, sacándolo y metiéndolo en la húmeda cavidad repetidas veces. Su lengua, esa misma con la que lo llamaba "Hermano" delante de Frigga y que lo torturaba obscenamente en la oscuridad, se paseó desde la base de su falange hasta la punta, dejando un camino mojado que le ruborizó las mejillas y le humedeció el pantalón. Besó la punta mientras lo miraba a los ojos, disfrutando intensamente (no le cabía duda de ello) la lastimosa imagen que debía estar dando en ese momento.

El pelinegro se acercó lo suficiente para que fuese consciente de su perturbadora calidez, provocando que sus erecciones se rozaran por un doloroso segundo. Un gemido gutural se escapo de su boca.

—¿Qué es lo que te molesta en realidad?— Sus sedosas palabras se escurrieron entre sus caricias y el deseo palpitante de Thor. Podía sentir sus dedos estilizados recorrer su pecho tal como habían hecho con el suyo en ese bar de mierda. A Loki le encantaba jugar, especialmente, si se trataba de sus nervios. Su mano descendió con lentitud hacia un lugar mucho mas necesitado. Se detuvo en la hebilla, volviendo su rostro sonrosado hacia el suyo. Ruégame, le decía. Se veía tan malditamente delicioso cuando estaba así, con las pupilas brillando de excitación y los labios húmedos, que cualquier astibo de resistencia que quedase en Thor desapareció por completo.

Capturó las nalgas de Loki con tanta brusquedad que debió haberle dolido. Lo estrelló contra su pelvis, anhelando más contacto. Sus durezas se frotaron en un vaivén tosco que les arrancó a ambos gemidos y palabras entrecortadas que sonaban a mierda, Thor, sí susurradas en un tono que lo hacían perder los sentidos. Loki tenia los labios entreabiertos, jugosos y rosados. Sus ojos verdes estaban inundandos en sentimientos que el mismo no podía entender.

¿Lo miraba sólo a él de esa manera?

Sus manos empezaron a bajar el endemoniado pantalón de cuero con demasiada ansiedad, pero no reparó en ello. Dios, necesitaba tocarlo. Necesitaba sentir su piel caliente contra la suya. Quería devorarlo por completo hasta que no quedase nada más de él. Nada más para ningún otro.

Loki tembló de anticipación cuando la palma áspera de Thor se metió bajo su pantalón, los dedos ansiosos bordeando su apretada entrada. Los labios de su hermanastro se enterraron en su cuello, mordiendo con más fuerza de la necesaria las marcas que otros habían dejado sobre él. Su piel ardió ante el contacto, y su cabeza, desenfocada por los mojitos de más que había tomado, el aroma intoxicante de Thor y las sensaciones que le estallaban en el pecho, se nubló completamente. Había pasado tanto tiempo desde la última vez. Tanto jodido tiempo desde que Thor había estado lo suficientemente celoso, cabreado y valiente para tocarlo, que las palabras hirientes que tenía en la punta de la lengua casi se pierden en su garganta.

Casi.

—Me llamas inmoral por hacerlo con otros hombres...—la mano que apretaba su carne se paralizó —...pero no parece importarte cuando ese hombre eres tú.

Como si sus palabras fuesen un hechizo de invocación, la consciencia de Thor regresó de donde sea que hubiese estado escondida. Se separó de Loki como si su contacto lo quemara. El pelinegro lo miró por un segundo, sin dejar entrever ningún tipo de emoción en su rostro. Si el abrupto rechazo del otro le dolió, no lo demostró. Se acomodó el pantalón y, girándose, comenzó a caminar rumbo a su habitación, dejando al rubio con la respiración agitada y las manos temblorosas.

Cobarde.

—Vete— le dijo sin mirarlo—, Jane debe estar esperándote —. Se detuvo en el umbral de la puerta, volteándose lo suficiente para ver de reojo la cara de pelmazo que tenía el otro en ese momento—...Y será mejor que no vuelva a perder un cliente por culpa de tus ataques, o lo lamentarás.

No eres más que un cobarde, hermano.


Este es el segundo Cap de la historia. Nunca en mi vida había escrito Lime (o Smut, también le llaman) así que cualquier sugerencia o comentario son bienvenidos. Particularmente me estoy divirtiendo de lo lindo imaginando todas estas escenas de tira y encoge entre ambos. Evidentemente hay un problema: Thor es hetero (o eso cree el) pero desea a Loki (que es su hermanastro) ¿Cuantos encuentros anteriores habrán tenido antes de ese? ¿Por qué Loki está vendiéndose en primer lugar? ¡Pronto lo sabrán!

¡Nos leemos la próxima semana! Actualizare los domingos. Si les gustó, déjeme saberlo en un comentario C:

PD: Las frases antes de cada capítulo son de la canción Carmen, de Lana del Rey.