Ninguno de los personajes mencionados me pertenecen, salvo los que no conocen... los demás son propiedad de J. K. Rowling.

Capítulo 2

Harry se levantó esa mañana, muy tranquilo. No sabía porque pero no se sentía tan impotente como hacía unos días. Faltaban dos días para que comenzaran las clases en Hogwarts, y había quedado con Luna de encontrarse en el Caldero Chorreante para comprar lo que necesitaba, puesto que el mismísimo Dumbledore le envió la carta hacía tres días. Bajó las escaleras despacio y se dirigió a la cocina como siempre. Allí estaban los Dursley. Todos miraron a Harry como si fuera un extraño acto bajar a desayunar con ellos, pero Harry no se inquietó por eso. Solo se acercó a la alacena, tomó un plato sopero y se sirvió un poco de avena. Un vaso de leche y se sentó en su lugar. Al terminar el desayuno, bastante rápido se levantó y dejó la cosas en el lavaplatos. Se encaminó a la puerta de la cocina pero entes de atravesarla paró en seco y dijo en voz alta pero sin voltearse.
Hoy vendrá una persona a buscarme, para comprar las cosas del colegio. No me importa si les gusta o no. Adiós. – Atravesó la puerta y subió las escaleras.

Ya era medio día y Harry y Luna se habían dirigido al Caldero Chorreante acompañados por el señor Lovegood. Entraron al bar y el cantinero los reconoció enseguida, se acercó Harry y le tendió la mano en forma de respeto y pésame.
Lo siento señor Potter – Dijo el cantinero – En verdad una verdadera lástima.
¿A que se refiere?
Al señor Black, joven. Es una pérdida lamentable. Harry quedó boquiabierto. No sabía que decir cuando una pregunta se le cruzó pro la mente tan rápido que pareció doler.
¿Atraparon ya a Pettigrew?
No lo siento Harry. – El padre de luna había intervenido en la conversación por vez primera. Hizo un gesto con la cabeza al cantinero y luego de pedirle tres cervezas de mantequilla se sentaron en una de las mesas. El rostro de Harry parecía estar analizando la situación y su cerebro procesando la información que tenía por fuente propia y la que luna le había estado enviando durante todo el verano. No entendía absolutamente nada. – Veras Harry – Comenzó el señor Lovegood. – Petter Petigrew no fue atrapado. Sin embargo sí fue declarado culpable por la muerte de tus padres, todo esto gracias al profesor Dumbledore. Él estuvo buscando pruebas para incriminarlo, y las consiguió hace dos meses. Luego el Profeta declaró que Sirius Black había sido inocente de todos los cargos: las muertes de tus padres y las de esos doce muggles.
Creo, Harry que deberías agradecerle a Dumbledore acerca de su acto. – Sentenció Luna mirando a Harry a través de su tarro de cerveza vacía.
No lo sé. Él nunca me ha contado nada, solo si es sumamente necesario o porque no tiene otro remedio más que contármelo.
Creo que deberías entenderlo Harry, es muy difícil para él estar contándote estas cosas.
¿Por qué señor Lovewood? ¿A que se refiere?
Ah, no es nada. Yo... solo digo – Luna y Harry se miraron y luego ambos miraron al señor Lovewood que había encontrado un ponto fantástico en el techo que llamaba toda su atención. - ¿Saben que? Será mejor que vallan a comprar las cosas. Yo debo ir a dormir un poco. Ya saben la vejez es muy dura a veces.
Pero papá,
No te preocupes Luna los estaré esperando para cenar a las ocho. Así tendrán tiempo para estar con su amigos que de seguro estarán por allí.
Bien Harry vamos. – Se levantaron, y Ambos jóvenes se encamonaron hacia el Callejón Diagon. Tomaron la calle principal directo al banco Gringotts, para que Harry pudiera tomar lo suficiente.
Buenas tardes, queremos llegar a la bóveda 113, pro favor.
Un momento si son tan amables – Dijo el pequeño enano. – veamos, la bóveda 113, sigan pro esa puerta y entreguen la llave.
Gracias – dijo Luna y tomando a Harry del brazo pasaron la puerta para dirigirse a la bóveda de su amigo. Harry tomó el dinero que necesitaba y luego fueron a comprar los útiles para ese nuevo año escolar.
Veamos, ya tenemos los libros de pociones, de transformaciones y criaturas mágicas. Necesitaremos el libro de DCAO, el de transfiguraciones y encantamientos.
¿Eso es todo Harry?
Creo que si. Espero mejor voy a comprar más plumas y pergaminos. Sino me quedaré sin e mitad de año.
Y recuerda que debes comprar un caldero nuevo Es cierto y hablando de eso, este año necesitaré el doble de materiales para pociones. Ya sabes, esto de estudiar para Auror requiere mucho sufrimiento.
Y entre ellos tenerlo a Snape, con doble clase.
No puedo hacer nada al respecto... ven vamos allí. – Ambos se encamonaron a la tienda de instrumentos para pociones. Harry compró el caldero que necesitaba y algunos materiales, como piel de serpiente africana, o sangre de rana cerinea.
Mira Harry, son Ron, Ginny y Hermione.
Oh, genial... – EL sarcasmo de Harry fue notado por Luna que lo tomó más fuerte del brazo y dieron media vuelta – Creí que querías saludarlos.
Solo lo dije para ver si te animabas un poco. Pero parece que no es así que vamos a tomar un helado ¿te parece?
Luna – Harry no pudo evitarlo y abrazó a Luna quien se sorprendió y al poco tiempo le devolvió el abrazo. – Eres muy dulce Luna, Lunita. En verdad te lo agradezco.
Para que están los amigos Harry. – dijo apoyando su rostro en el pecho de Harry. – Además tu eres el único amigo que tengo. Puedo asegurarte que no te dejaré escapar tan rápidamente.
No me equivoco, eres una persona excepcional. – Harry soltó el abrazó pero no quitó su brazo de los hombros de su amiga. Así caminaron por la calle y se dirigieron a la heladería para tomar un rico helado de chocolate y frutilla.
¿Harry? ¿Eres tú? – Harry se volvió para encontrarse con una morocha alta y delgada con un angelical rostro oriental. – no puedo creerlo, Harry estás genial.
Ho...hola Cho. ¿Cómo estas? – Dijo Harry casi sin ánimos.
Bien, tu sabes. Es duro pero bueno... uno hace lo que puede. – Cho se sentó en la misma mesa donde Harry y Luna estaban hablando. Harry le dirigió una mirada de soslayo a Luna, esta se rió y ya se iba a parar cuando otra persona comenzó a llamarla
Luna, aquí... – Ella volteó y fijó su mirada en una colorada de ojos azules del mismo año que ella pero de diferente casa.
Ginny. Pero ¿qué hacen aquí?
Es lo mismo que tú. Comprando para el colegio y dime ¿has venido sola?
Pues... – Luna no pudo terminar porque la pregunta fue contestada por si sola.
Luna, espera, tenemos que ir a comprar las cosas que nos faltan.
¿De que hablas Harry si tienes todo?
No, no es verdad Cho... me faltan,
Es verdad las cosas que tenías que comprarme ¿recuerdas Harry?
Espera un momento... ¿Tu y esa novata están de novios?
Bueno es que...
Harry, vamos que mi padre nos espera. – Luna tomó el brazo de Harry sin haber escuchado la pregunta de Cho. Pero este se soltó y pasó el brazo por los hombros de luna,
Si vamos Lun. – Cho se quedó con la boca abierta y sin mencionar a Ginny que había presenciado todo. – Ginny, hola...
Hola Harry. No sabía que estabas con Luna.
Es solo que me pasó a buscar a la casa de mis tíos. Nos vemos luego Ginny, saluda a los chicos.

Harry ¿Por qué hiciste eso?
¿qué hice? – Preguntó con cara disimulada mirando el piso del Caldero Chorreante.
Ya sabes, eso de hacerte pasar por mi novio esta tarde.
Espera... yo no dije nada de ser tu novio. Ellas lo entendieron mal. Cho, preguntó y yo no le respondí. Y Ginny, bueno. Ese es el problema de ella si confundió nuestra amistad con algo más.
Eres de lo peor. Ven vamos a dormir que mañana tenemos que preparar todo.

Para ese entonces Ron y Hermione ya se habían enterado de todo lo que se suponía pasaba entre Luna y Harry. Ninguno de los dos lo tomó como sano, sino que al revez no lo aprobaron. Estaban en total desacuerdo con ese "noviazgo" y no querían aceptarlo. Ginny se había sorprendido pero más que nada, de su actitud. No le había molestado en los mínimo, todo lo contrario, le parecía fantástico que Harry estuviera con Luna y no con Cho Chang.

La mañana siguiente era el día en que todos los estudiantes de Hogwarts debían abordar el expreso que los llevaría a su nuevo año de colegio. Hermione, Ron y Ginny viajaron con La señora Weasley para la estación King Cross, mientras que Harry y Luna lo hicieron con el padre de ésta última. Al llegar, todos tomaron el mismo compartimiento. Harry no dijo una palabra a ninguno de los presentes, ni siquiera a Luna cosa que dejó en duda la relación entre ellos para sus amigos. Pero como todos los años la puerta se abrió y una cabellera platinada y unos ojos grises seductores entraron al compartimiento, seguido de dos gorilas.
Bueno, bueno. Pero ¿qué tenemos aquí? Si es Cara Cortada, la Lunática, Pobretón Weasley y la Sangre Sucia.
¿cuál es tu problema Hurón? ¿Acaso estás celoso de la amistad que tienes ellos?
Oh, no te había visto Weasley. – Malfoy se quedó un momento mirando a Ginny. Cuanto tiempo había pasado desde la última vez que la había visto. Tanto podía cambiar una persona. Ginny en efecto estaba cambiada. Su cuerpo era más es de una mujer que el de una niña considerando su altura (que era tan alta como Hermione), su cabello permitía ver mejor sus facciones de niña madura y sus ojos, aunque en ese momento reflejaban ira, por lo general demostraban compasión y siempre estaban alegres al igual que su dueña. – Al parecer fue mi error no haberte visto Virginia. Será mejor que nos vallamos de aquí. Debo ir al compartimiento de prefectos. Adiós perdedores, Virginia.
Weasley para ti, pedazo de... – No pudo terminar la grosería por que la puerta se había cerrado.
Ya Ginny, no le hagas caso. Vamos Ton, tenemos que ir al compartimiento también nosotros.
Sip. Oye Herms, ¿Ya sabes quien es el premio anual?
Pues no, en realidad.

Notas de la Autora:

espero que este capitulo les guste más que el anterior, es algo dificl empezarlo, ademas es mi rimer fic. van a ver que cuando le tome la mano a esto va a estar más copado.

bueno les mando un çsaludo grande y porfis porfis dejen reviews