I. LOS RENEGADOS
Observaste a todos sin mucho entusiasmo ¿Elegir a uno de ellos? ¿A cuál deberías escoger?
–Lo escojo a él –señalas al chico Uchiha de coleta negra que estaba a tu lado. Sentías que con él no había señal de peligro, pero bajo sus ojos inexpresivos se asoma una mirada de lujuria.
Oh. Oh.
–Muy bien, si me disculpan, esta dama ha elegido nuestra cabaña –Dice el Uchiha con su capa negra de nubes rosas
–¡Sí! ¡Tomala! ¡Ahora es nuestra! ¡Hm!–grito a los cuatro vientos el rubio de una sola coleta.
El pelirrojo que lo acompañaba rodaba los ojos como si ese chico solo lo avergonzara. El Uchiha que se hace llamar Itachi ofrece su mano para que la tomes.
Cuando la tocas sientes un cosquilleo inusual y éste te acompaña a la salida.
–No es justo –se queja el Uzumaki cruzándose de brazos. Pero al final lo ignoras, aunque te sentías un poco mal con él, gracias a que fue él quien te trajo hasta aquí.
Siguieron caminando hasta las afueras del campamento y llegas a una cabaña desolada pero muy bonita.
Hasta muy al fondo vez que hay pastizales verdes, un lago completamente azul, mostrando toda sus purezas. Y a un lado del río estaba la cabaña de Akatsuki que parecía más bien a una… ¿Mansión? Estaba hecho de mármol pulido, un color grisáceo muy oscuro, y tenía un pequeño jardín privado. Lo decoraban gárgolas que observaban el mundo de una manera frívola. Sentiste un titubeo.
El Uchiha abrió la puerta de par en par y lo que viste ante ti fue como estar en un cuento de hadas.
Era una entrada que tenía dos escaleras de caracol que llevaban a un segundo piso, todo hecho de madera.
–¡Estamos en casa! ¡hm! –grita el rubio de mala gana –¡Y tengo mucha hambre! ¡hm! ¿Dónde está Konan cuando la necesitas, hm?
–Es una lástima –esta vez el que habló fue el pelirrojo que se hace llamar Sasori –al que le toca cocinar es a…
–¡KAKUZU! –era la voz de alguien joven, y demasiado impulsivo –¡¿Qué es esta madre que me estas dando de comer?!
–Se llama ensalada, imbécil –contestó otra voz mucho más grave y deteriorada
–¡¿Qué?! ¡¿No me vas a dar algo más fuerte?! No lo se… algo como ¡¿CARNE?!
–La carne es muy cara en el mercado y lo sabes muy bien, Hidan, no voy a gastar el dinero en una despensa sumamente cara solo para cumplir con tus caprichos de inmortal
–¡PERO ESTO NO LLENA NADA!
–No es mi problema así que si tanto te quejas entonces come, además es muy nutritivo en proteínas
–¡AAAAHHHH! ¡MIS PLANTAS! –era otra voz juvenil pero alguien la interrumpe
–Kakuzu, eso era del jardín… –decía una voz más gruesa y para nada humana
–¡MIS POBRES PLANTAS!
–No por algo tenemos invernadero, Zetsu, las saqué de allí porque esas plantas son comestibles –la voz de Kakuzu suena exasperada –Además, esa planta se llama lechuga, y saque un poco de zanahoria y papa, con esas cosas hice una rica ensalada, además de que también saque un poco de tus tubérculos para venderlas en el mercado y ganar un poco de dinero
–¡TU Y TU MALDITO DINERO! –esta vez en gritar fue Hidan
–Agg, bienvenida a la familia –decía Sasori en tono serio mientras te llevaban con ellos hasta lo que parecía ser un comedor, que se encontraba detrás de una enorme puerta de madera con dibujos tallados en ella.
Una vez que pasaste, fue como estar en un cuento de hadas o en el mismísimo castillo del cuento de la Bella y la bestia.
–¡Esto que das de comer no es rico, Kakuzu! –un platinado señalaba con un tenedor a un hombre con ojos verdes que estaba del otro lado de la enorme mesa
–Sabe rico si le pones limón –dijo el mismo hombre que estaba apuntando y que comía la ensalada con mucha calma
–¡Esto no es carne! ¡Si no es carne no voy a poder darle una ofrenda a Jashin!
–Tú y tú estúpido Jashin –fue todo lo que dijo aquel hombre de voz gruesa mientras le daba un bocado a lo que él mismo había creado
–¡Tobi quiere arroz! –un chico cubierto por una máscara observaba la ensalada con curiosidad pero no se la comía, solo jugaba con ella
–El arroz se acabó –dijo un hombre azul con cara de pez, cuando mira al frente una sonrisa picara se forma en su rostro –Miren quien llego, es Itachi, el cara de nena y el títere antioxidantes, y vienen acompañados por una…
Todos se quedaron callados al verte, estaban boquiabiertos y el que rompe el silencio fue…
–¡Una chica! –así es, Tobi
–¿Qué significa esto? –esta vez era la voz de alguien diferente, tenía el cabello anaranjado y en sus ojos se observaba el Rinnegan. Pein –¿Itachi?
–El protocolo fue roto –fue todo lo que dijo por el momento y el siguiente en hablar fue el pelirrojo.
–Se nos ha encargado a esta chica para que la cuidemos hasta que el campamento para chicas venga y le den alojamiento, pero hasta entonces se lo daremos nosotros
–¡Yo pido compartir cuarto con ella! –el primero en gritar fue Hidan, el platinado
–Tenemos muchos dormitorios disponibles, idiota –esta vez en hablar fue Pein –está bien, que se quede con nosotros
–¡oh! ¡oh! –Tobi alzaba una mano –¡Yo quiero mostrarle toda la mansión!
–Teme, yo también quiero ¡hm! –Deidara
–Darle un recorrido es una pérdida de tiempo como para mi, una pérdida de dinero –Kakuzu
– Para ti todo es dinero, quizás pueda darle todo un recorrido y darla como tributo a Jashin-sama en caso de que nadie venga por ella –Hidan
–Yo podría enseñarle el arte de este lugar –Sasori
–Yo puedo enseñarle nuestro invernadero –Zetsu blanco –aunque no prometemos nada de regresar su cuerpo –Zetsu negro
–…. –Itachi
–S-Saben, solo necesito que me lleven a mi habitación y ya –dijiste con un tono nervioso, no querías molestarlos, por lo cual bajaste la mirada y seguiste hablando –No me gustaría molestarlos, enserio, hasta puedo ayudarle en cosas de la casa, si gustan…
Los presentes escucharon eso último y todo el lugar se lleno de ruido.
–¡Prepararas todos los días la cena! –Hidan
–Limpiaras las esculturas de arte –Sasori
–Limpiaras las peceras –Kizame
–¡No limpiaras mi cuarto! ¡hm!–Deidara
–No gastaras el dinero en cosas que no sea necesario –Kakuzu
–¿Me ayudaras a limpiar mis mascaras? –Tobi alzando la mano
–Tienes prohibido entrar a mi habitación –Itachi
–Vendrás a mi cuarto todas las noches –Pein tomando un café
–Y vendrás cada tarde a mi cuarto a tomar el té –Un pelirrojo con una mirada pervertida pero serena
–Cuando te pida que hagas algo dirás "sí señor" –Kakuzu
–Cada mañana iras al tejado para que te enseñe el "verdadero arte" ¡hm!–un rubio con mirada pícara
–En algunas noches no te dejaré dormir –Un platinado con mirada malévola
–Te haré mía cada fin de semana –¿Qué demonios? ¡¿ITACHI?!
…
¡¿Q-QUÉ?! Debes admitir que al principio todo sonaba más o menos "normal" pero… ¡¿Ir todas las noches al cuarto de un hombre?! ¡¿Ir al cuarto de otro hombre a "tomar el té"?! ¡¿Decir siempre "si señor"?! ¡¿Ir al cuarto de un hombre todas las mañanas?! ¿Seré suya?! ¡¿No me dejaran dormir?!
–Ah –fue todo lo que dijiste, estabas verdaderamente impactada –en tal caso ¿Dónde voy a dormir?
Puerta cerrada.
Estabas atrapada en una habitación digna para una princesa en un cuento de hadas. Te acercaste a la cama que era de un tono rojo sangre y te recostaste.
Ok… tienes que procesar eso, vas a hacer casi todas las tareas domesticas y además… ¡¿Qué querían decir estos hombres con sus últimos comentarios?!
–¿En qué diablos me metí? –pusiste un brazo sobre tus ojos por el sonroje que te provocó tu loca imaginación –si tengo sexo con uno de estos… ¡uf! Me doy un tiro
Bostezaste. A pesar de todo el embrollo ya es tarde y tienes sueño. Te recostaste en la cama y decidiste no desnudarte gracias a que puede que alguien se le ocurra abrir la puerta y verte desnuda.
No es algo que te gustaría dar como una buena impresión.
Así que te duermes con lo que llevas puesto, una falda negra y una blusa de manga larga color blanco y te fuiste a dormir.
Mañana va a ser un largo día.
Pero a que no sabes que es lo que te depara el destino.
n.n si quieren a alguien en especial con quien empezar primero el rated M, solo díganme, les di todas las opciones. Esto es para saber que quieren ver chicas, y como ya dije, lo paso a papel. Este fic es para Holy van God x3 te dejo escoger el que quieras, por cierto, gracias por comentar jeje
¡Nos leemos!
