Grell POV:
Cuando finalmente encontré a Sebastian, se encontraba en un callejón, al lado del Conde Ciel Phantomhive. Me quede escondido hasta que estuve seguro de que estaban completamente solos y que no interrumpiría nada para no agotar mis esperanzas antes de que comenzaran... Calmadamente me acerque a ellos deteniéndome a una distancia prudente, pensé que sorprendiéndolos con mi típico "SEBAS-CHAN!" podría incluso dañar la poca suerte que tenia… Ambos estaban con expresiones de confusión y sorpresa, pero Sebastian rápidamente la cambio por su típica expresión tranquila…
-Grell- Dijo Ciel.- Porque estas aquí?
-Vine a pedirte algo.- Le respondí, no me gustaba mucho llegar al punto así de rápido, pero los nobles no son como para ponerse a charlar, jugar y andar con rodeos.- Me gustaría utilizar mi primera recompensa.
-Uno de los días con Sebastian? Donde el hará cualquier cosa que quieras por 24 horas?- Menciono fríamente mientras que yo asentí.- No necesito los servicios de Sebastian por un rato, asique utiliza tu recompensa sabiamente.
-Joven amo.- Sebastian miro a Ciel con una mirada de desagrado.-Es una orden?
Ciel lo miro y sonrió de una forma que decía claramente que iba a disfrutar el dolor de Sebastian…- Claro, te ordeno que hagas que el sueño de Grell se haga realidad.
Sebastian dejo de respirar por un momento y dijo.–Yes, my Lord.
Ciel se dio la vuelta para irse mientras que Pluto se iba corriendo hacia otro lado, seguramente siguiendo un gato. Esto nos dejo a Sebastian y a mi, completamente solos en el callejón, lentamente, el demonio se acercó a mi, pero algo acerca de el me hizo ponerme en alerta, había algo mal con esta situación. Me hizo retroceder hasta que estuve arrinconado contra la pared, y Sebastian se acercó, bloqueando mi salida.
-Sebas-chan, me estas asustando- Le dije, esperando que retrocediera, aunque no funciono, simplemente continuo acercándose a mi.
-El joven amo me ordeno hacer tu sueño realidad.- Explico sin emoción alguna.- Tu sueño es que yo te bese, verdad? Si no, porque mas lo dirías tantas veces?
-Pero tu no quieres.- Le respondí, viendo que mi plan de una "primera cita" se iba rápidamente por el drenaje…- Sebas-chan, que tal una pequeña cita para conocernos bien primero?
La sonrisa que intente hacer sobre mi nerviosa expresión fallo dramáticamente, porque Sebastian sonrió malignamente y continuó aproximándose hacia donde me encontraba. Aunque no hubiera ninguna forma de que el quisiera esto, lo estaba aparentando muy bien. Sus ojos cambiaron de ese rojo que tanto amo a un rosado brillante. Trague saliva nerviosamente, muy asustado como para siquiera atreverme a invocar mi querida motosierra. Él estaba dispuesto a pasar por esto, seguramente pensando que una vez que me haya besado, no me volvería a ver nunca mas.
-Debo seguir cada orden que me de el joven amo al pie de la letra.- Dijo, sus brazos me atraparon, uno en mi cintura, mientras el otro estaba detrás de mi cabeza, Sebastian me forzó a que lo mirara directamente a los ojos mientras me hablaba.- El joven amo me ha ordenado cumplir tu sueño, y dudo que tenga tiempo para formalidades.
-Sebas-ch….
Sebastian no me permitió seguir hablando, con una mueca, acerco sus labios a los míos. Su beso no fue romántico y apasionado como siempre lo he soñado, en vez de eso, fue como si estuviera besando a una estatua. Sus labios no tenían sabor a vino dulce o a fruta como yo pensé, si no que, al contrario, sabían a veneno. Eran como los labios de una serpiente. Que grosero! Este era mi primero beso y no solo me lo robo, si no que también lo hizo sin intenciones de amor! Lleve mis manos a su pecho intentando que me soltara, pero lo único que conseguí fue que se acercara mas a mi. El beso se hizo un poco mas animado como si de pronto quisiera que yo me transformara en una de esas adolescentes que se desmayan sonrojadas ante un beso. Pero no hay forma de que yo caiga con esto, no hay forma de que el me bese así, me reduzca a nada y luego se aleje con la esperanza de que lo dejare solo por siempre. Soy una dama, no una cualquiera! Viendo que no tenía otra opción… Y esperando que los demonios tuvieran el mismo punto débil que los humanos… Le di un fuerte golpe en la entrepierna con mi rodilla.
Su reacción inmediata fue alejarse de mí, y sostenerse de una pared. No perdí tiempo en recuperar el aliento, me aparte de él y comencé a correr como si mi vida dependiera de ello. Lo oí recuperarse y perseguirme, sus pasos se oían mientras me seguía. Mirando a mi alrededor, me di cuenta de que solo tenia dos opciones, correr por las calles, o saltar por los techos. Si elegía los techos, estaría a plena vista y me encontraría rápidamente, la otra opción, era correr por las calles, pero no las conocía muy bien, y si me quedaba en ellas, seguramente me atraparía fácilmente en un callejón sin salida. Se estaba acercando, su velocidad era mucho mayor que la mía, asique elegí la opción que me daba una mayor posibilidad de escapar…
-Grell? Grell, donde estas?- Sebastian me llamaba desde la distancia, su voz sonaba llena de preocupación.
No hay ninguna manera de que yo caiga con ese viejo truco. Will tiene razón, los demonios son muy fastidiosos! Salte hacia los techos, al menos así podría ir mas rápido sin llegar a un callejón sin salida. Mis botas se arruinaron al correr y saltar entre los techos de Londres que amenazaban con ceder ante mi peso. Le mandare la cuenta de un nuevo par de botas a ese estúpido mocoso!. Seguramente el sabia que Sebastian actuaria de esta forma, ese niño había planeado esto! Malditos demonios sádicos! Escuche un ruido detrás de mi que me alerto de que Sebastian había llegado a los techos, estaba bastante cerca de mi, seguramente me había rastreado desde las calles y luego salto para atraparme. El aleteo de unas alas fue la única advertencia que tuve antes de ser atrapado. Me hizo darme la vuelta y me examino detalladamente. Estábamos flotando a unos 10 metros de los techos, las grandes alas de Sebastian eran lo único que nos protegía de una caída de 30 metros y una muerte segura, o bueno, su muerte, ya que yo no podía morir por algo así.
-Grell.- Sebastian dijo forzadamente, intentando que yo dejara de mirarlo con una expresión tan enojada.- Escúchame…
-No, no quiero.- Le conteste, intentando que me soltara. Puede que antes hubiera soñado con esto, ser abrazado por Sebastian, volando sobre Londres… Pero ahora ese sueño había sido destruido por unas garras demoniacas…-Como te atreves a tratarme de esta forma!
Suspiró e intento de una forma más gentil, entrecerrando los ojos. – Grell…
-Di mi nombre una vez mas.- Le advertí.- Y me asegurare de que nadie nunca tenga los hijos de Sebas-chan, entendiste?
-Bastante claro.- Sebastian sonrió, cambiando su expresión a la que normalmente usaba para Ciel, esa expresión de Yo se algo que tu no. – Pero por favor tengo algo que….
-Te agradecería que soltaras a mi empleado.- Mire al lugar de donde provenía esa voz, encontrando a mi salvador, quien había captado la atención del demonio. William se encontraba ahí en toda su gloria, su guadaña de la muerte descansaba tranquilamente entre sus dos manos.- Señor Michaelis, me temo que debo llevarme a Grell, ya que, nuevamente, se ha saltado sus deberes como dios de la muerte y debe ser disciplinado.
Sebastian me miro por lo que parecían oras, y se veía bastante enojado, ya que ahora no teníamos privacidad. Sus ojos se clavaron en los míos, y su mano comenzó a acariciar mi mejilla. Lentamente, el demonio se acercó a mi oído, su respiración me hacia cosquillas, tuve que morderme la lengua para no reírme, para no darle ninguna satisfacción.
-Grell Sutcliff.- Murmuro gentilmente.- Recuerda esto, y recuérdalo muy bien. Tú, serás mío.
Me soltó cuando Will extendió su guadaña de la muerte intentando cortarle las alas y comenzó a volar hacia el otro lado. Caí sin ninguna gracia a los pies de William, pero al menos Sebastian se había ido. Suspiré y Will me ayudo a ponerme de pie. Su mirada me decía que estaba muy enojado, y que sospechaba algo.
-Sutcliff.- Suspiró.- Qué fue eso?
-No tengo ni la más mínima idea.- Respondí.
Will obviamente no estaba de humor para juegos. –Si, si sabes, habla o me veré obligado quitarte tu guadaña de la muerte, de nuevo.
-Digamos que hice unos pequeños contratos con Ciel Phantomhive y los complete.- Le explique miserablemente.- A cambio, el mocoso me prometió el premio que yo quisiera. Bueno, hoy fui a reclamar uno de esos premios, esperando que pudiera tener una cita con Sebas-chan. Pero el mocoso le dio la orden de cumplir mis sueños, aunque yo no quería que pasara así de rápido o sin que el me amara. Corrí y el me persiguió, me atrapo y luego llegaste tu. Oh, si, y gracias por salvarme.
-No lo hice por ti- Dijo despreciativamente, dándose la vuelta. –Lo hice porque tenemos poco personal y tu te fuiste a jugar a "La familia Feliz" con un demonio. Eres un condenado idiota por hacer tratos con ese niño y su mascota.
-Pero Will…
-No hay excusas Sutcliff.- Y con eso, comenzó a caminar, luego se dio la vuelta para ver porque yo no lo seguía.- Y exactamente a dónde irás ahora?
-Pasare la noche en la casa de un amigo.- Le dije honestamente, no le dije con que amigo, así podría huir de él y trabajar en la mañana.
-Repórtate al trabajo mañana, eso es todo.- Y se fue.
Observe como se iba y luego fui hacia el lado norte de Londres, llegando rápidamente a una pequeña tienda donde estaría a salvo y podría conseguir unas cuantas respuestas…
