Hola, ¿Qué les pareció el epilogo? Como verán esto tiene la pinta de una historia estudiantil que es la idea con los fic, mangas y animes que mencione en el prólogo.

Si bien no es nada traumática, tengo la idea de meter drama, pero no ese drama al que las tengo acostumbradas jajajaja tranquilas no quieran matarme antes de que les explique… La idea es que al ser de chicos de preparatoria, que son de los 15 en adelante y creo acertar al decir que todas pasamos por esa edad, donde hicimos cosas de lo más locas... Esa es la clase de drama que quiero darles, ese que les recuerde sus locas travesuras estudiantiles, esa exageración al creer que moriremos si no podemos ir o hacer algo que queremos. Un drama que espero les resulte cómico.


Les recuerdo que las tres palabras en el titulo significan completamente lo mismo. La primera es en coreano, la segunda es tanto en japonés como chino y el último es inglés. Así que básicamente el título en español es… Amor, Amor… ¿Amor?


Antes de empezar a leer les dejo el nombre de la canción de este capítulo, la cual tiene una frase que me encanta…

MIENAI TSUKI de FUJITA MAIKO

"Miageta sora ni wa tsuki mo nai hoshi mo nai kumo ga subete ooutte mukou kara wa watashi ga mienai"

La traducción estará abajo y de verdad que me fascina… sé que talvez no suene bien en español pero en japonés, te desgarra el alma.

Los personajes que aparecen en esta historia no son míos, pertenecen a Naoko Takeushi.


.

Sarang, Ai… ¿Love?

.


Capítulo 1

.

"Miro hacia arriba, en cielo no hay luna y no hay estrellas, las nubes lo cubrían todo y tú no puedes verme desde el otro lado…"

.


.

.

Salimos corriendo de la iglesia tomados de la mano y aún me parecía increíble lo que había hecho. Bajamos las escaleras y para mi mala suerte caí sobre mi trasero al chocar contra alguien, la cálida mano me soltó de repente.

— Oye fíjate. —reclamó molesto la persona con la que choqué.

— Ototo… —su voz se oía nerviosa y la curiosidad me hizo voltear a ver a la persona con la que había chocado.

Al igual que yo, él se encontraba en el suelo frente a mí. Parecía casi de la misma edad que yo, o talvez uno o dos años más. Tenía el cabello azabache, con reflejos azules por la luz del sol y sus ojos eran azul oscuro. Después de quedarme mirando por un rato sus ojos, que me recordaban al cielo estrellado, noté el desconcierto con el que ambos se miraban.

La curiosidad creció hasta que me dominó por completo. Justo estaba por preguntar ¿Quién es? ¿Lo conoces? … Cuando los pasos y gritos a nuestras espaldas me detuvieron, y las palabras que escuché del joven me congelaron.

— Nii-san… ¿Qué rayos haces afuera?

¿Nii-san? ¿Él había dicho Nii-san? Yo no sabía que tuviera un hermano, no tenía idea. Jamás había hablado sobre eso, y según yo y toda mi familia, él era hijo único, por lo que ver a un chico de aproximadamente mi edad llamándolo Nii-san me confundió.

— Hijo, ¿Qué significa esto? —gritó una mujer.

Ambos miramos a la mujer y nos pusimos tan pálidos que creí nos volveríamos transparentes. Sin darme tiempo a respirar me tomó nuevamente de la mano y jaló hasta que estuve nuevamente en pie. Comenzó a correr llevándome como un banderín. A unos cuantos metros me compuse y me atreví a ponerme a su lado, corriendo a la par. Le indiqué que giráramos a la derecha en la siguiente esquina, ahí es donde el auto nos esperaba listo y a pesar de que quise voltear hacia atrás, no pude hacerlo.

.

Llegamos hasta el auto en donde mi tonta hermana mayor estaba esperándonos hecha un manojo de nervios. Caminaba de un lado a otro del auto, mirando en todas las direcciones. No pude evitar sonreír al recordar cómo reaccionó al contarle mi plan de interrumpir la boda y sacarlo.

Lo había pensado en un momento desesperado… planearlo había sido tan fácil, que creí que no habría problema en llevarlo a cabo. Y no es que se hubiera presentado un gran problema, de hecho hasta ahora todo iba de acuerdo al plan.

En cuanto él vio a mi hermana y ella lo vio a él… ambos sonrieron con gran alivio. Fue entonces que la mano de él me soltó. Siguió corriendo hasta llegar a ella, la tomó en sus brazos dando algunas vueltas con ella y entonces… la besó.

La sonrisa que antes estaba en mi cara desapareció, pero a los pocos segundos volvió. Aunque no de la misma forma que antes. Estaba feliz. Claro que era feliz… era feliz por mi hermana… y por él.

Pero el ver que esa sonrisa, ese amor y brillo en sus ojos… no era dirigido a mí, me hizo sentir una punzada de celos.

— Si él es feliz… yo seré feliz. —murmuré para convencerme a mí misma de que podía ser cierto. Tenía que ser cierto.

Me di una leve cachetada y grité molesta.

— ¿Piensan quedarse aquí todo el día o tengo que recordarles que somos perseguidos por una novia furiosa, y por dos padres y dos madres que querrán hacernos pedacitos al momento de vernos?

— Usagi tiene razón amor, debemos irnos. — habló mi hermana mayor.

Los tres entramos al auto y yo por supuesto iba en la parte de atrás… observando hacia el lugar que habíamos dejado. Por ahora podía suspirar tranquila viendo como varias personas llegaban hasta ese lugar, mirando hacia todos lados, buscando rastro del novio fugitivo y la adolecente que lo había secuestrado.

La visión de que él me dijera que huyéramos juntos antes de llegar al lugar donde mi hermana mayor nos esperaba seguía aferrándose a mi cabeza, por lo que durante todo el camino traté de ignorar las frases melosas y caricias que eran compartidas en los asientos delanteros, de ese modo podría lograr controlarme antes de que me soltara a llorar, de forma dramática, al igual que Nee-san.

— Si ellos son felices… yo soy feliz. —murmuré como un mantra.

Después de casi media hora de ser ignorada por ellos, el auto se detuvo y bajé suspirando, consiguiendo el valor suficiente para dejar de darles la espalda y mirarlos de frente… con una radiante sonrisa de felicidad sincera.

— Llamen cuando lleguen para saber que están bien… recuerden que mamá no estará tranquila hasta que lo hagan. —les exigí de forma juguetona a lo que ellos sonrieron.

Ninguno se bajó del auto. Ellos debían seguir y yo… bueno, yo debía quedarme y verlos partir hacia su felicidad.

— Gracias Usa-chan.

— Si hermanita, nunca podré pagarte lo que has hecho por nosotros. —Nee-san estaba al borde de las lágrimas, como era costumbre en ella.

A veces me preguntaba, ¿Cómo es que él se había enamorado de alguien como Nee-san?

Pero la respuesta a esa pregunta era bastante obvia, yo la amaba y conocía bien… si yo podía amarla sería casi un insulto que él no lo hiciera, ya que a pesar de que mi hermana estuviera loca y fuera algo despistada, no opacaba su buen corazón.

Nee-san era mi ejemplo a seguir. Ella ocupaba el número tres en mi lista de las personas a las que amaba. El número dos eran mis padres y por supuesto el número uno, era ocupado por nada más y nada menos que el único hombre del que me había enamorado. El hombre que había robado de una boda… y entregado a mi hermana mayor.

— Vamos me van a sonrojar, y saben cómo lo odio… ahora váyanse. —los corrí antes de que perdiera la batalla contra las lágrimas que amenazaban por salir.

— Llamaremos en cuanto lleguemos y por cierto Usa-chan… —sacó la mano por la ventanilla haciendo un ademan para que me acercara.

Sin poder resistir, lo hice y él sonrió al tiempo que revolvía mis cabellos.

— Si resulta ser una niña, en definitiva tendrá tu nombre. —abrí los ojos al entender sus palabras.

— Si es niño, escogerás el nombre por supuesto. —completó Nee-san.

Incliné la cabeza cuando las lágrimas corrieron por mis mejillas, hasta llegar al suelo.

— ¿Usagi? —preguntaron preocupados.

— Si no quieres está bien. —dijo apenada e inquieta Nee-san, queriendo tranquilizarme.

— Minako cariño, claro que quiere… sólo que no se lo esperaba. ¿Verdad Usa-chan? —aseguró acariciando mi cabello.

— Helios. —susurré aun llorando.

— ¿Helios? El dios del sol. —habló Kunzite y yo asentí aun llorando, pero levanté la cara para sonreírle.

— Es un lindo nombre Usagi. —dijo Nee-san sonriendo.

— Tenemos que irnos, cuídate Usagi-imooto. Ja ja ja se oye raro, pero ya me acostumbraré a llamarte así.

Me quede ahí parada viendo como el auto se alejaba hasta que ya no pude verlo… Entonces corrí dos cuadras hasta llegar al templo, subí las largas escaleras sin quejarme, como siempre lo hacía, por la gran cantidad de peldaños.

Al llegar arriba no me molesté en tomar aire, simplemente seguí hasta entrar por un lado, hasta la habitación de mi mejor amiga y confidente. Abrí sin tocar, ni pedir permiso… y al verla, me arrojé en sus brazos.

Lloré hasta que ya no pude más, mientras ella me acariciaba el cabello, sin siquiera preguntar la razón de mis lágrimas.

Ella lo sabía perfectamente.

.

.

— Nee-san la comida está… —un joven de 14 años de cabello negro y ojos azules se asomó por la puerta abierta de la habitación de su hermana y se quedó callado al ver a la mejor amiga de ésta llorando como magdalena.

El asombro en su cara no era precisamente porque ella estuviera ahí, después de todo, lo raro era que ella no estuviera ahí siendo sábado. Lo realmente raro para él, era verla llorando.

El joven se paró a medio marco de la puerta y levantó las manos en señal de pregunta, a lo que su hermana sin dejar de acariciar los cabellos de su amiga, negó con la cabeza y miró tristemente a su hermano.

— Traeré té y pastel. Le diré a mamá. —murmuró el joven para evitar molestar y se fue de ahí cuando su hermana asintió.

Al poco rato el joven entró, dejó la bandeja sobre la mesa junto a las dos chicas en silencio y salió de ahí tan rápido como había entrado, pero esta vez cerró la puerta tras él.

Mucho rato después el llanto se había detenido, pero la rubia aún seguía sobre el regazo de la morena, la cual a pesar de lo incómodo que era estar sentada sobre sus piernas y tener el peso extra de su amiga, seguía sin quejarse o al menos no con palabras. Su estómago gruño tan fuerte que los suspiros lamentosos de la rubia se convirtieron en una fuerte carcajada.

— Oye… —se defendió la morena ante la risa de Usagi— llegaste antes de que comiera y casi es hora de cenar.

— Tienes razón, lo siento tanto. —Usagi miró a su alrededor y vio sobre la mesa la bandeja con pasteles y té que seguramente ya estaría frio.

— Lo trajo hace unas horas él inútil de mi hermano. —dijo la morena adivinado sus pensamientos.

— Pobre, lo tratas como a un sirviente. Un día de estos lo llevaré a casa y no te lo devolveré.

— Eso dices ahora, pero después de cuatro horas… lo sacarás a patadas.

— Rei, eres la peor hermana que alguien puede tener —la morena le dio una mirada de muerte a lo que Usagi sonrió— Pero eres la mejor amiga que puede haber en el mundo. —agregó para borrar la mirada asesina.

Ambas se acercaron hasta la mesa y Rei tomó el pastel de chocolate para ponerlo frente a su amiga, después tomó el otro para ella. Cogió la tetera y sirvió en las tazas, tomó un bocado de su pastel y sin poder resistir más… habló.

— Tú eres la que tiene a la peor hermana del mundo.

— Rei. —se quejó Usagi.

— Vamos, habría que estar ciego para no ver que estabas loca por él.

— Rei.

— Sólo un estúpido no lo notaria.

— Rei.

— Pero que estoy diciendo, si tu hermana es más que boba…

— Rei.

— Está loca. Aunque de verdad no se quien está más boba, si ella o tú.

— Rei.

— Tú claro, tú eres la más loca y tonta aquí.

— Rei.

— De acuerdo… —se detuvo— Me retracto, tú no tienes la peor hermana del mundo —la rubia pareció calmarse a este punto y recuperó la paciencia— Pero debes admitir que tú si estas más loca y tonta que cualquier otra persona que hubiera nacido hasta ahora.

— Lo sé.

— Si ellos son felices, tú eres feliz ¿No?

— Sí. —ante su respuesta Rei no pudo más que suspirar por paciencia.

— Bueno aun te queda él inútil de mi hermano. Sabes que él te adora.

— Ambas sabemos que no es verdad, él sólo me ve como una hermana mayor y él mismo lo ha dicho miles de veces.

— "Ohhh Usagi, por que no fui tu hermano en vez de ser el hermano de un ogro".

La imitación que Rei hizo de su hermano las hizo reír hasta que les doliera el estómago y terminaran recostadas en el piso. Cuando terminaron de reír ambas se miraron a los ojos durante un momento, Rei estiró su mano y le mostró la palma a Usagi, que sonrió y puso su mano sobre la de ella.

— Siempre juntas. — dijo Rei.

— Siempre juntas. —Repitió Usagi apretando su mano.

— Lo de él inútil podría convertirse en amor… tal vez si tú muestras más interés en él y dejas de tratarlo como a un niño.

— No. Aun cuando yo deje de tratarlo como un niño, él no me verá de esa forma nunca. Las dos lo sabemos.

— No pierdes nada con intentarlo. Bien dicen que un clavo saca a otro. —dijo Rei levantándose y recargándose en su cama.

Usagi rodó los ojos y suspiró cansada luchando con las palabras que querían escapar de su boca.

— Rei, ¿A tus padres les molestaría si me quedo a dormir hoy?

— Sabes bien que no les molesta… además ¿Que no debes preguntarme eso a mí en vez de a mis padres?

— La casa es de ellos.

— Pero es mi habitación en la que te quedas, no en la de ellos.

— Tienes razón. Pero yo sé que no te molesto ya que me amas y no puedes vivir sin mí. — respondió arrojándose sobre la morena.

— Usagi tonta no puedo respirar. —se quejó al ser abrazada fuertemente por su amiga.

Usagi la soltó y comenzaron a hablar de otra cosa que no tuviera nada que ver con el corazón y el amor, algo a lo que la rubia, aun triste, agradeció.

Escuela, tareas, exámenes, actividades de club, mangas, dramas, ropa y accesorios, fueron mencionados dentro de la habitación. Cuando los temas se agotaron y Rei no tenía idea de que otro tema sacar, fue salvada por su canción favorita, las dos miraron sus teléfonos y Usagi contesto él suyo.

— Hola… —respondió algo nerviosa la rubia ante la atenta mirada de su amiga. — Si mamá, estoy aquí… Perdón, olvidé avisarte que había llegado… Si no te preocupes, mañana temprano Rei y yo iremos… —contestó sonriendo a su amiga recibiendo de ella un pulgar arriba en señal de aceptación a sus palabras—Qué bueno que no lo olvidaron, los amenacé… Sí madre, no causaré problemas. Te quiero… —estaba por colgar cuando se detuvo y gritó— ¡Si mañana hay algo fuera de su lugar, lo mato!... y dile que lo quiero también. —agregó por ultimo de forma dulce.

— ¿Qué fue eso?

— El bobo de Shingo dijo estaba llevando sus cosas a mi cuarto aprovechando que no estoy.

— Oh es verdad, el cuarto de Minako queda vacío.

— El cuarto de Shingo es el más cercano al restaurant, mamá y papá quieren agregar dos o tres mesas más.

— ¿Comenzaran a compartir cuarto?

— Nop. Aunque la verdad es que no me molestaría compartir cuarto con Haru. Yo me moveré al de Nee-san y Shingo al mío.

— Y Haruka se quedará en el mismo.

— A veces quiera tener solamente un hermano como tu Rei. —comentó Usagi suspirando— Entre Nee-san con su dramatismo y Shingo con su etapa de "ya soy un hombre", creo que Haru y yo somos las únicas cuerdas.

— Dirás Haruka, porque tú no tienes nada de cuerda.

— ¿Eres mi amiga o de Haru?

— Anda vayamos a comer que el pastel no me ha calmado el hambre. —pidió Rei parándose.

Después de comer y bañarse, regresaron a la habitación para dormir, mientras hablaban de sus locuras infantiles. Logrando así que Usagi olvidara un poco del dolor que había en su corazón.

.

— Niñas levántese o llegarán tarde. —gritó la señora Hino despertándome.

Aun sin abrir los ojos, estiré las manos y mi codo golpeo el pecho de Rei, que chilló de dolor.

— Auuu —exclamó tocando su pecho— Por todos los cielos Usagi, ten más cuidado.

— Lo siento. —me disculpé apenada.

— ¿Todo bien chicas? —preguntó la señora Hino abriendo un poco la puerta.

— Si señora, yo… este… le pegué a Rei… sin querer. —le dije sonriendo.

— No estoy tan segura de que fuera sin querer. —Comentó mi amiga— Siempre has tenido celos porque la madre naturaleza fue más bondadosa conmigo. —dijo sacando más el pecho.

Me reí con ella por ese movimiento, pero cuando nos arreglábamos no puede ver mi pecho casi plano.

Nos vestimos rápido para salir corriendo con todo y bicicleta. Una vez pasamos las escaleras, Rei monto adelante y yo atrás. Mientras reíamos recordé que ahora agradecía que mis padres y los de Rei, nos prohibieran seguir ayudando en el restaurante, no lo vería si iba.

.

Desde que iniciamos la secundaria siempre ayudábamos después de clases, pero al comenzar a finales del noveno grado, prefirieron que nuestro tiempo libre fuera que ser usado en estudiar. Debido a que estábamos en preparación para exámenes de fin de año y al mismo tiempo, para exámenes de ingreso a la preparatoria. Diciembre fue agotador por tanto estudio.

Pero en cierta forma, el inicio de una nueva etapa me llenaba de alegría, sentía que la preparatoria ayudaría a mi corazón seguir el camino y de algún modo, sobrellevar el dolor que ahora hacia tambalear a mi corazón. Pero para Abril, aún faltaba mucho… por lo que las constantes llamadas de Kunzite y Nee-san eran suficientes para hacerme flaquear en mi decisión de olvidarle.

En cuanto el teléfono sonaba, corría como si mi vida dependiera de ello para contestarles. Escuchar su voz, se convirtió en mi único anhelo.

Rei decía que comenzaba a dar lástima… y si bien yo estaba de acuerdo, sentía que no podía hacer nada para evitarlo. Ella insistió en que debía intentar salir con alguien más, pero simplemente yo no podía.

No es que no tuviera pretendientes, claro que los tenía. O los había tenido algunas vez… todos eran chicos que conocimos antes de secundaria, pero aún les veíamos. Umino Gurio, Yuuchiru Kumuda y… Diamante Black.

Los cuales eran buenos chicos y eso… pero los tres eran algo torpes y más bajos que yo… bueno a excepción de Diamante. De hecho era más alto que yo, a pesar de ser un año más joven… pero como decirlo, él era…

.

.

— Jamás funcionaría. —dijo Rei, cuando le conté que me había venido a la tienda y pedido pasar año nuevo juntos.

— ¿Y por qué no? ¿Es porque es un año más chico que nosotras? — pregunté con las manos en jarra, quedándome a mitad del corredor— Eras tú la que no paraba de decir que un clavo saca a otro clavo.

— Es cierto, yo lo dije pero la razón es muy diferente a lo que crees —la miré con cara de pocos amigos, Rei suspiró y continuó diciendo— La razón es que según sabemos él encabeza la lista de su colegio por lo tanto es listo y con pasar algo de tiempo juntos, se dará cuenta de que no le quieres. Y no es que diga que eres tonta y no puedas fingir… aunque claro que lo eres y no podrás evitar que lo note. Y conste que hace tiempo que no digo que eres tonta y eso… — en momentos como estos era en los que me preguntaba ¿Por qué la quería tanto? — ¿Cómo piensas que reaccionara cuando vea que sigues suspirando por el esposo de tu…

— Dios… ¿Quieres decirlo más fuerte?… Creo que los del otro lado del patio no te escucharon bien. — le reprendí mientras le tapaba la boca.

— Lo siento.

— Volviendo al tema. Sé que tienes razón, no funcionaria.

Entramos al salón y nos sentamos a esperar que las clases comenzaran.

— Y sobre lo que no me dejaste terminar, ¿No tengo razón?

La miré con el lapicero en la mano y lo pasé por mi cuello haciéndola reír.

— Ok, pero todavía te queda mi hermano.

— Rei… otra vez con eso.

— Vamos, si los ojitos le brillan cuando te ve. —me miró imitándolo y casi me mata de la risa.

— Guarden silencio, la clase ya comenzó. — pidió el maestro de inglés.

Escuché a mi amiga suspirar y le pegué en el hombro para que dejara de comérselo con los ojos.

Si bien siempre me regañaba por no poder olvidar a Kunzite, yo sabía que ella estaba en el mismo barco que yo. Desde la ceremonia de inicio a séptimo grado (Escuela Media) Rei había quedado prendada del practicante y ahora profesor, Motoki Furuhata.

— Si fuéramos por lo menos 4 años más grandes. —suspiró mirando su cuaderno.

— Sí. Seria genial, y podríamos hacer algo más que ver.

— Escuché que tiene novia.

— Y yo que la traerá para la graduación.

— Qué bueno que no vendremos.

La miré preocupada. Últimamente o mejor dicho, desde que escuchamos el rumor de que el maestro tenía novia, Rei había intentado convencerme de que nos escapáramos ese día… y yo mejor que nadie sabía lo que dolía ver a tu amor platónico junto a otra, por lo que nunca le dije que debíamos asistir.

Pero también por eso mismo… quería que los viera. No es que quisiera verla sufrir. Yo realmente creía que una de las cosas que me había hecho dejar de fantasear tanto como antes con Kunzite, fue el verlo junto a mi hermana. Y Rei aún no había visto a la tan mencionada novia del sensei como para creerlo, y ella debía creerlo para entender que debía avanzar.

Sentí el apretón, y eso me sacó de mis pensamientos. Miré mi mano siendo apretada por la suya, después miré su cara. En sus ojos pude ver que ella pensaba lo mismo que hasta hace un momento yo estaba pensando.

— Al salir iremos al karaoke en vez del seminario. —dije sin pensar.

Asintió con la cabeza y apretó un poco más mi mano, en señal de agradecimiento, antes de soltarme.

Y eso hicimos.

Fuimos al karaoke. Cantamos durante dos horas sin parar, gritamos como locas sin que nadie pudiera juzgarnos y hasta fuimos capaces de olvidarnos por un momento de nuestros problemas de corazón.

.

.

Los días pasaron y el día del examen para aplicar a preparatoria nos llegó de golpe. Las dos estábamos haciendo trámites para entrar en la misma preparatoria, puesto que ni locas, pensábamos separarnos. Queríamos estar juntas cuanto pudiéramos y queríamos que fuera por muchos pero muchos, muchos años.

Siempre reíamos diciendo que seriamos unas viejas solteronas, viviendo juntas con mínimo dos gatos. Al menos para empezar, pues esos dos gatos nos llenarían de más y más tiernas bolas de pelo.

El día antes del examen nos quedamos en casa de Rei ya que su padre se había ofrecido a llevarnos al campus. Nos levantamos temprano y el señor Hino nos llevó en su auto, nos dejó en la entrada y antes de irse nos deseó suerte.

Entramos y comenzamos con el examen.

— Ahhh. Eso fue agotador, me duele la cabeza.

— Yo ya ni se si la tengo. Creo que salió corriendo en cuanto vio la cantidad de preguntas. —dijo dejándose caer en una de las bancas del patio.

— Aun así lo logramos, ya no más libros hasta que las listas salgan y las clases comiencen.

Le ofrecí una crepa y me senté a su lado.

— Gracias.

— No hay problema.

— Por fin tendremos tiempo libre y podremos relajarnos. Ya me estaba hartando de tanto libro.

— Papá se está tardando. —dije tomando mi móvil para revisar la hora.

— Estas alucinando. Claro que no ha llegado, nosotras salimos antes de tiempo.

Mordí mi crepa de fresas, mientras recordaba que muchos de los aspirantes aun no salían. Nos habían dado dos horas para terminar el examen de ingreso, pero Rei y yo sólo habíamos ocupado cuando mucho, una hora con veinte, por lo que muy pocos alumnos estaban en el jardín.

— Me sorprendí cuando te levantaste a dejar el examen. —le dije sonriendo con la boca llena.

— ¿Cómo si no estuvieras tu apunto de hacerlo?

— Claro que no, únicamente me estaba removiendo un poco en el asiento… porque me dolía el trasero. —ambas reímos por mis palabras.

— Tonta. —dijo antes de morder su crepa.

— Gorda.

— Fea.

— Bruja.

— Pulpo.

— Sapo.

Nos terminamos las crepas riendo como siempre, Rei y yo éramos bastante unidas, nos conocíamos desde siempre. Nos habíamos molestado, enojado y peleado, pero jamás habíamos logrado estar sin dirigirnos la palabra por más de medio día.

— ¿Rei, eres tú?

Nos giramos en dirección a la voz desconocida, encontrándonos con un chico que nunca antes habíamos visto. El chico sonrió cuando lo vimos y se acercó a nosotras o más bien a Rei… y estaba sumamente emocionado.

— Eres tú. No puedo creerlo, eres tú. —dijo jalándola hasta rodearla con sus brazos, dejándonos sorprendidas.

— Ahhh… ¿Qui... quién eres? … Pervertido. —gritó alejándose de él y corriendo hasta mi espalda, usándome como escudo.

— Soy yo. Zoicite. —respondió el chico confundido.

Ante la mención de su nombre, ambas nos quedamos mirándolo de arriba abajo, con la quijada en el suelo.

— Mientes.

— No es verdad. —dijimos al mismo tiempo sin poder creerlo.

— No puedo creerlo, ¿Eres Usa? —Exclamó sorprendido después de que Rei y yo habláramos al mismo tiempo— No te reconocí a simple vista, ¿Qué le paso a tus pecas? ¿Y los dangos? —preguntó señalando primero sus mejillas y luego su cabeza, haciendo alusíon al peinado que usaba a diario en mi infancia.

— Es él. —dijo Rei pegándome en repetidas ocasiones en el brazo mientras seguía apuntándolo.

— ¿Que no estabas en Australia? —pregunté deteniendo las manos de Rei.

— Lo estaba, hasta hace unas semanas.

— Zoi cambiaste bastante.

— Ja Ja Ja ustedes no cambiaron mucho.

— Oye. —replicamos ofendidas.

— Sakurada-san —gritó una chica de cabello azul, que venía corriendo hacia nosotros— Cuando salí del baño y no te vi, me asusté. —dijo la chica con expresión preocupada.

Rei y yo nos miramos, preguntándonos si debíamos despedirnos e irnos o quedarnos.

— Lo siento, lo siento. Es que creí ver a alguien familiar y me encontré con mis amigas.

Rei y yo dejamos de vernos cuando notamos que Zoi pensaba presentarnos.

— Hola. —saludamos.

Ella nos miró no muy feliz, pero no le dimos importancia.

— Mizuno-san ellas son Rei y Usa.

— Hino Rei.

— Tsukino Usagi.

— Ella es una chica que conocí en Australia. —ella realmente se veía enfada.

— Soy Mizuno Ami. —habló de mala gana.

— Ohh Rei, Usa… sus números... —sacó su teléfono y nosotras hicimos lo mismo, después de todo, fue nuestro único amigo durante un largo tiempo— Usa, ¿Tus padres aún tienen el local?

— Claro. —respondí orgullosa.

Nunca me habían avergonzado de ello, ni aun cuando los demás niños decían que no se juntarían conmigo, porque era pobre. En ese entonces sólo Zoi y Rei estuvieron conmigo y eso en vez de entristecerme, me hizo muy feliz. Aunque unos años después Zoi se fuera a Australia, debido a que su padre había sido transferido a otro hospital.

— Mizuno-san te hable de ese lugar. Está cerca de casa y ya verás que la comida de Mamá Ikuko es genial. —la chica sonrió únicamente cuando Zoi la miró.

— ¿Vives en el mismo lugar? —preguntó Rei.

— Sí, Papá consiguió que le asignaran el mismo apartamento. Y la madre de Mizuno-san consiguió uno en el piso de abajo.

— ¿Tu madre también es Doctora? —pregunté pero no contestó, al menos no ella.

— Sí, ambos pidieron su plaza y se las dieron. Aunque papá la obtuvo gracias a que tenían vacante en oncología.

La bocina del auto de papá sonó interrumpiéndonos.

— Ohhh es papá Kenji. —gritó emocionado Zoi.

— Nosotras vamos a casa de Usagi… —comenzó Rei.

— Vamos, Vamos. Teníamos pensado irnos caminando, pero si nos dan un aventón seria genial ¿Verdad Mizuno-san? —Ella asintió aturdida— Genial podré comer los platillos de mamá Ikuko.

Rei y yo sonreímos al recordar como Zoi devoraba plato tras plato que mi madre le acercaba, en aquel entonces era bastante regordete.

Los tres éramos los patitos feos del salón, Rei vivió un tiempo con corte de niño a causa de las travesuras de mi hermana y usaba zapatos ortopédicos. Zoi era bastante gordito y yo, estaba completamente llena de pecas además de ser pobre. Básicamente anunciábamos algo así como una sentencia de muerte social. Sobre todo porque la escuela estaba ubicada en una buena zona y era considerada como la mejor del distrito.

Al llegar al auto, papá no podía creer que era Zoicite y que había vuelto. Él se sentó adelante para platicar con papá, dejándonos a Rei y a mí en una situación bastante incómoda en el asiento trasero. A pesar de eso, ambas intentamos aligerar el ambiente, con algunas preguntas…

¿Así que tu madre es doctora? ¿Qué especialidad practica? ¿Siempre viviste en Australia? ¿Te gusta el campus? ¿Cuál es tu fecha de cumpleaños? ¿Cómo conociste a Zoi? ¿Te gusta el chocolate? ¿Qué significa tu nombre? ¿Has vivido fuera de Japón siempre? ¿Donde más has vivido? ¿También tienes 15 años?

Hubo un momento donde Rei y yo, nos miramos algo cansadas de intentar conversar con ella. Al principio pensamos que era tímida, pero después de que cada una de nuestras preguntas fuera ignorada junto con resoplidos de evidentemente molesta, caímos en cuenta de que no era así. Rei perdió la paciencia pronto, aun así, ella misma logró calmarse sin que yo dijera nada. Respiro profundamente una y otra vez mientras permanecía con los ojos cerrados. Cuando por fin se calmó, la escuché contar en susurros hasta el cinco… abrió los ojos y arrojo la pregunta, como último intentó para hacerla hablar.

La calma y amabilidad de mi amiga se esfumó al ver que la peli azul sacó su teléfono, conectó los audífonos y se los puso con el suficiente volumen como para que yo, que estaba en medio de las dos, escuchara la música.

— Arrr. —gruñó Rei completamente roja de indignación, y lo único que pude hacer para silenciarla fue taparle la boca.

— Llegamos. —grité al ver que papá giraba a la derecha para tomar la calle en la que vivíamos.

Rei dejo de querer pasar sobre mí, para llegar a ella y simplemente abrió la puerta. Bajó de inmediato y entró a casa con pisadas fuertes, sin voltear atrás o decir algo.

Suspiré mirando a la peli azul a mi lado. Ella se quitó los audífonos y sin decir nada bajo por el otro lado, se paró a un lado de Zoi y le sonrió de forma tan linda que me recordó a las chicas creídas de la secundaria. Y fue por eso, que no pude evitar apretar mi estómago con una mano y con la otra poner un dedo cerca de mi boca abierta.

En una evidente seña de asco.

— ¿Qué pasa Hija? —preguntó mi padre haciendo que me congelara por un momento.

Levanté la mirada y vi que no sólo mi padre me veía, Zoi estaba conteniendo la risa y Ojou-sama me miraba con tal ira, que sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo.

— Nada papá. —respondí haciéndome la desentendida y en tono angelical.

Miré a Ojou-sama de reojo, sabiendo que ella se había dado cuenta de lo que estaba haciendo y casi estaba segura que sabía, del porqué lo hacía.

— Vamos, estoy seguro de que Ikuko estará encantada de volver a ver a Zoi.

Sonreí a papá y a Zoi cuando pasaron a mi lado, Ojou-sama estaba aún lado de Zoi sonriendo hacia él. Pero su sonrisa se borró en cuanto se alejó de ella para pasarme un brazo por el hombro. Su mirada de ira volvió y fue ahí cuando fui consciente de qué era lo que le pasaba a Ojou-sama.

Deje de verla y fijé toda mi atención en Zoi. Era sólo un poco más alto que Rei y ella era más alta que yo. Su cabello rubio oscuro estaba algo largo y lo llevaba sujeto en una cola de caballo baja. Estaba delgado pero no tanto, la sonrisa infantil y sincera seguía ahí, al igual que esa chispa de alegría en sus ojos. Era guapo... atractivo a la vista y no iba a negarlo, por lo que entendía que Ojou-sama pudiera estar enamorada de él y apostaba a que Zoi no estaba ni enterado. Ella debía estar muriendo de celos por la forma tan familiar en la que nos trataba a nosotras.

Sonreí pensando nuevamente en el apodo que le había dado…

— Ojou-sama. —murmuré con ansias de contarle a Rei.

Estaba segura que ella estaría de acuerdo con el apodo que usábamos para las chicas frívolas e hipócritas. Pero estaba aún más segura que al enterarse de mis sospechas de que estaba enamorada de Zoi, nos reiríamos hasta que el estómago nos doliera, nos resultaría imposible no hacerlo cada vez que nos mirara mal por robarle la atención de nuestro amigo.

.

.


Bueno, por don por terminado el primer capitulo de Sarang, Ai... ¿Love?

Ahora quiero compartirles algunos puntos de vista. Si ya antes han leído algo mio, sabrán que hace tiempo que MamoXUsa ya no soy mi numero 1... pero al ser esta una idea que nació cuando aun lo eran, e querido respetarlo en vez de cambiarlo por el ZafxHaru. Otra de las cosas y que saben que odio que Usagi/Serena/SailorMoon sea vista como torpe y tonta (Aclaro que respeto a otras escritoras por describirla de ese modo) Por lo que casi siempre describo habilidades que sorprenden a las demás chicas. En este caso, ella es bastante inteligente, tanto que no necesito de dos horas para hacer el examen y le gusta estudiar, más no en exceso. La ultima cosa que quiero mencionar, es que durante toda la historia, aun cuando hay tres personajes principales (Usa, Rei y Zoi) todo sera contado desde la vista de Usa. Creo que así es un poco mas creíble.

Bueno, espero que les gustara y también que se animen a dejarme su opinión en un review y hablando de rw... pasare a contestar.


Chat'de'Lune

La alegría es mía, sentí que ya no volvías cuando publique el especial de halloween y no diste señales ni de humo jajaja. Así que no puedes decir que no di que leer jajaja lo di pero no se si lo leíste jajaja. Es lo que le sigue de muy malo y lo se, lo acepto y reconozco jajaja por lo que haces bien en no discutir jajaja. (es el cliente quien siempre tiene la razón... eso dice el dicho y en lo personal, no lo creo. trabaje algún tiempo como recepcionista en un lab y créeme... casi nunca, por no decir jamas... la tienen) Jajajajaja abuso de menores jajajaja pedofilia jajaja pues pinta, la verdad es que tiene toda la finta jajaja pero como lo mencionas, faltan detalles y en este cap, los tendrás. Jajaja la verdad es que es algo bastante chusco jajaja. Me alegra que te guste y espero que la ardilla cumpla con mis y tus expectativas jajaja. Jajaja tu acusa todas que sabes que no me molesta, lo peor de todo es que el word me dice OK, la editora me dice OK y cuando lo cargo, la pagina me da OK... lo publico y ZAZ horrografía aparece por todo el cap jajajaja. Besos chica y muchas bendiciones.

Nataly Oliva

Holo! me he estado cuidando pero la verdad es que por las fechas el frió esta de miedo. He llegado a estar a 4° durante medio día, ha sido horrible. Pero gracias al osito bimbo, pancho pantera el pelón del maestro limpio y todos los demás, no me he enfermado. Lo que si es que he tenido algunas complicaciones familiares pero eso todos, espero este cap te emocione como el prologo. Besos, nos leemos pronto.

Kuro neko

Chico, que milagro jajajaja eso debes decirlo tu. La verdad es que ando perdida con Esca y pues así... un millón de disculpas. Que bueno que os gustara. Jajajaja no te lo reserves, dilo, dilo. No me agüito. Besos.


Ahora sin mas me despido esperando leer sus comentarios. Besos y bendiciones para todos.