Deshecho

Mío, sueño inmaculado hecho de respiración y piel,
He estado esperándote.
Firmado con un tatuaje hecho en casa,
"Feliz Cumpleaños a ti" fue creado para ti
No puedo dejar de reventar,
No puedo creer que me estás rompiendo el corazón
Oh, tomará un poco de tiempo,
Puede llevarse algunos delitos para
Terminar deshecho esta vez
Trataremos de no ver
La esperanza y el miedo de afuera
Hey, niño permanece más salvaje que el viento
Y golpéame hasta llorar.

El sol se posaba a lo lejos por las montañas dejando en el ambiente una sensación de calidez y tranquilidad. Todo estaba teñido de un naranja relajante y el olor a incienso mezclado con el aroma de algunas plantas medicinales se colaba por todas partes. Sentado frente a la ventana un joven de larga cabellera rubia miraba nostálgico aquel bello paisaje, como si fuese la última vez que lo vería, hasta que alguien interrumpió su contemplación.

-¿Así que piensas ir a Atenas aunque nos neguemos?

-"Si señor. Como ya le expliqué en ese lugar debo encontrar algo. Mi vida entera a sido una constaste búsqueda y ahora por fin tengo una pista concreta. No la dejare pasar."—Contestó el joven sin despegar la vista del paisaje.

-¿Por qué ese empeño tan grande en hacerte daño?

-"Usted nunca lo entendería. Es algo que debo hacer, nací para ello, lo siento dentro de mí. Es un sentimiento tan cálido que a veces pienso que no puedo controlar."—El joven cerró sus ojos y en su expresión la otra persona pudo notar una paz y alegría que jamás en su vida había podido contemplar antes. Sabía que este día algún día llegaría, pero aun así estaba dispuesto a luchar hasta el final, aunque claro, tenía mas que claro que su lucha era en vano y aunque podía ver con sus propios ojos la gran decisión del joven no podía evitar sentir la angustia crecerle por dentro.

-Entonces haz lo que quieras, pero si te vas quiero que te lleves esto. —Dijo el hombre y se quitó un rosario que llevaba puesto, se lo puso a Shaka y se fue. El joven suspiró y luego dirigió su vista hasta la puerta por donde había desaparecido el hombre.

-"Adiós, maestro"—Susurró el rubio poniéndose de pie y tomando el bolso que había sobre su cama. Echando un último vistazo al bello paisaje desapareció por la otra puerta. Apoyado en la pared, fuera de la habitación de la que acababa de salir, un hombre no pudo aguantar más y comenzó a llorar amargamente.

¿A quién necesitas, a quien amas,
Cuando terminas deshecho?
¿A quién necesitas, a quien amas,
Cuando terminas deshecho?

-A nombre de esta institución le doy la bienvenida señor Shaka y espero que pueda sentirse a gusto, así como expandir su conocimiento. Mi nombre es Shion y estoy encantado de recibirte. —Habló un hombre de largo cabello verde mientras le tendía la mano al joven rubio. Este sonrió a modo de agradecimiento.

-Pronto comenzaran las charlas de inducción en donde un tutor le mostrará los lugares que deberá frecuentar durante su estancia en la Universidad y lo ayudará con las dudas que tenga. —Dijo el hombre mientras habría la puerta de su oficina. Shaka entonces se despidió del hombre y salió. Afuera de la oficina podía percibirse el ajetreo típico que hay en las oficinas administrativas de las universidades. Había una impresionante cantidad de movimiento y papeles por todos lados y lo que mas llamó la atención de Shaka fue el hecho de la diversidad de las personas que se paseaban por allí. Las había de todas las edades y se quedó unos momentos observando lo que hacían aquellas personas, hasta que alguien tocó su hombro. Shaka se volteó para ver quien era.

-Tú debes ser Shaka, un gusto conocerte. —Dijo un joven de cabello castaño tendiéndole la mano. Shaka calculó que era unos años mayor que el y se preguntó como había sabido quien era. Pero aun así le tendió la mano.

-Mi nombre es Aioros y seré tu tutor. El jefe de tu carrera me pidió que te diera un recorrido por el campus, así que si tienes tiempo podemos verlo ahora. —Propusó el joven y Shaka asintió.

El rubio cada vez se sentía mas maravillado con la diversidad de las personas que había en aquel lugar, así como de las grandes dimensiones de sus edificios y como la modernidad de los edificios contrastaba con aquellos monumentos que tenían mas de mil años de historia. Él que nunca antes había salido de su país, y mucho menos del pueblo en donde se había criado en la India. Se sintió sobrecogido por la inmensidad del lugar y Aioros notó su expresión de asombro.

-¿Verdad que es increíblemente grande? Te hace sentir tan insignificante—Comentó Aioros.

-"Como un mono paseando en la palma de Buda"—Respondió Shaka un tanto nostálgico. El griego le mostró a Shaka los sitios de interés, así como también lo ayudó a hacer los trámites para la toma de asignaturas y hasta le recomendó un lugar donde podía alojarse.

-La residencial Santuario es la mejor. Un amigo de mi hermano se hospeda allí y dice que es lo más parecido a un hogar que ha existido nunca. El estudia lo mismo que tu así que te lo presentaré cuando lleguemos ¿Qué te parece?

-"Sería ideal"—Dijo Shaka y siguió a Aioros hasta aquel lugar. Quedaba un poco alejado de la Universidad, pero a Shaka no le importó ya que en el camino pudo disfrutar de la visita a un pequeño parque en cuyo centro había una laguna llena de cisnes que nadaban con gracia en sus aguas. Se detuvo unos momentos a observar el paisaje cuando tuvo una corazonada.

-"Aquí será"—Susurró

-Perdón ¿me decías?—Preguntó Aioros con curiosidad.

-Nada, disculpa, es que tengo la mala costumbre de hablar solo.

Al llegar a la residencial Aioros un tanto decepcionado tuvo que decirle a Shaka que el amigo de su hermano no se encontraba, pero que lo conocería pronto, ya que lo más probable es que estuviera en clases. Lo ayudó a acomodarse en una de las habitaciones y luego le dio una carpeta en cuyo interior estaban los horarios de sus próximas clases, así como algunas guías y su número telefónico por cualquier duda o consulta.

-No dudes en llamarme, no importa la hora—Le dijo Aioros. —Ahora te dejo para que te acomodes. Recuerda que hoy en la tarde debes ir a un taller de inducción y no olvides llevar un paraguas y abrigarte bien, ya que es probable que llueva. Shaka asintió agradecido por la recomendación.

-Que estés genial—Se despidió Aioros y desapareció por la puerta. Shaka se quedó parado unos momentos observando la puerta. Luego se desperezó y comenzó a desempacar. Tenía muy pocas pertenencias personales. De hecho su ropa solo alcanzaba para llenar el primer cajón de la cómoda que había. Pensó que tal vez debería aprovechar el tiempo antes de ir a su clase de inducción e ir a comprar algunas ropas más abrigadas, así como un paraguas. Tomando un pañuelo que había dentro de uno de sus calcetines, lo abrió y contó el dinero que tenía disponible, calculó mentalmente y concluyó que sería suficiente para alguna chaqueta, unos jeans, algo de alimento y el paraguas.

Palabras, tocando un "deja-vu" como una melodía
De radio, que juro que he oído antes
¿Escalofríos, es algo real o la magia
Que estoy alimentando de tus dedos?
No puedo dejar de reventar,
No puedo creer que me estás rompiendo el corazón
Perdido en un cielo lleno de nieve,
Lo haremos todo bien para terminar deshechos ahora
Trataremos de no ver
La esperanza y el miedo de afuera
Hey, niño permanece más salvaje que el viento
Y golpéame hasta llorar.

Durante el resto de la mañana Shaka se dedicó a recorrer algunas tiendas hasta que regateando pudo hacerse de algunas ropas. No eran de la mejor calidad, pero pensó que sería bueno por ahora, además nunca había sido pretencioso ya que cuando se ha vivido toda la vida con ropa de segunda mano, eso es lo que menos importa. También aprovechó de buscar un empleo a medio tiempo, porque pronto el dinero comenzaría a escasearle y la beca no alcanzaría para cubrir todos sus gastos. Recorrió durante muchas horas hasta que encontró un cartel donde se pedía a un ayudante en una escuela de yoga. Las personas encargadas del lugar lo contrataron de inmediato al saber que el joven provenía de la India y que se había criado en un templo budista. Estaban encantados con el, así que además de convalidarle los horarios, le ofrecieron ganar un dinero extra si dictaba algunos talleres de filosofía Budista. Aunque Shaka no estaba muy convencido de esto último, aceptó igualmente, ya que como el pensaba, había que tomar todas las oportunidades que le daba la vida y además le halagaba el saber que había personas que se interesaban por su cultura.

Luego, al atardecer asistió a su primera clase de inducción. En esos talleres le enseñaban un poco sobre la cultura del país, así como de la vida universitaria y les ayudaba a practicar el idioma. Duraban una semana, hasta que finalmente se integraba a la persona al curso que le correspondía. Shaka se sintió un tanto extraño rodeado de personas que le hacían miles de peguntas sobre su vida en el Monasterio y sobre su origen, ya que por su apariencia ninguno de los presentes pensó que el provenía de la India. Pero aun así logró salir de su habitual timidez, más que mal tenía que acostumbrarse a tratar con aquellas personas durante el resto de su estancia en la universidad. Una vez terminado el taller comenzó a caminar hacia la residencial.

El cielo extrañamente se oscureció y unas pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer. Shaka abrió el paraguas y siguió su camino, hasta llegar al parque. Una vez allí pensó que sería buena idea pasear un rato y sentir la lluvia caer como cuando era niño. Los monjes budistas solían meditar bajo condiciones adversas para mejorar su concentración así que unas gotas de lluvia no le harían ningún daño. Cerró el paraguas y desaceleró el paso. Llegó al puente que coronaba el lago y se apoyó en la baranda a observar a los cisnes. Mientras miraba un fugaz recuerdo pasó por su mente haciéndolo sonreír.

-"Es hora de partir"- Dijo la voz.

-¿Partir? ¿A dónde?- Preguntó Shaka

-"A encontrar tu destino"- Respondió la voz.

-¿Mi destino?... pero ¿Por qué? ¿Por qué debo partir?

-"Por que es necesario emprender el viaje para llegar a donde deseas ir"

-¿Viajar?- El joven estaba cada vez mas intrigado. – ¿Y a dónde se supone que iré?

-"Iras a Grecia, allá te convertirás en un guerrero"

-¿Guerrero? ¡Pero si soy un monje! ¡Mi misión en esta vida es meditar y alcanzar el cielo como tú lo dijiste!- Exclamó Shaka ya sin poder contenerse.

-"Tu misión en la vida es vivir"

Desde muy niño que el tenía "visiones". Según lo que los monjes le explicaron, al parecer había una muy fuerte conexión entre su vida anterior y esta, por lo cual era necesario meditar mucho para comprender el significado de estas visiones, porque lo mas probable es que estuvieran advirtiéndole sobre algo que volvería a ocurrir en esta vida y que debía superar, algo que los budistas conocían como karma.

Recordaba con especial atención las visiones que tenía sobre el y un chico de cabello morado ya que normalmente después de "verlas" sentía su corazón agitado y unas ganas enormes de conocer a ese chico. Ese fue el motivo por el cual decidió abandonar su vida anterior, pedirle a los monjes asistir a la escuela y que finalmente le ayudaran a conseguir una beca para ir a la universidad. Le costó años de esfuerzo, pero aun así lo logró, aunque le entristecía mucho el haber decepcionado tanto a su maestro, el cual esperaba que alcanzase la iluminación espiritual en vez de la intelectual.

Unos pasos interrumpieron el fluir de sus recuerdos y entonces su corazón comenzó a latir a mil por hora. Apoyado en la baranda contraria se encontraba un joven de mas o menos su edad, que vestía un largo abrigo de un color mas claro que el del, pero se notaba que la calidad debía ser muy buena, pero lo que mas llamó su atención era su largo cabello morado.

-"Es el"—Se dijo Shaka a si mismo y sonrió. Aquel joven, aunque se veía un tanto difuso por culpa de la copiosa lluvia no le dejaba lugar a dudas, y mucho menos el incesante latido de su corazón que le alertaban de un encuentro que por siglos de reencarnaciones estaba pactado. Tomó aire para calmarse un poco y decidió concentrarse en la lluvia, hasta que no pudo más y le habló.

-"Es genial sentir la lluvia caer"

El otro joven se sobresaltó un poco al escuchar a aquel extraño hablar y se quedó mirándolo atónito durante unos momentos que a Shaka se le hicieron eternos. El supuso que tal vez el joven de cabello morado estuviese pasando por el mismo proceso mental que él así que espero.

-¿Qui…quien eres?—Preguntó el joven titubeante.

-"Me llamo Shaka y ¿tu eres?"

-Soy Mu.

-"Es un nombre extraño"

-Lo mismo opino del tuyo, ¿de donde eres? Tu acento se me hace conocido—Preguntó el joven intrigado.

-"De la India."

-¡Vaya! Yo también. Bueno, nací en la India pero vivo aquí desde que tenía 4 años. —Exclamó Mu sorprendido.- ¿Viniste a estudiar?

-"Si, estudio en la Universidad de Atenas, arquitectura ¿Y tu? Por los libros que cargas asumo que también estudias."—Opinó Shaka al observar con más detención

-De hecho creo que seremos compañeros, ya que estudio lo mismo. Probablemente nos veamos mas seguido luego de que termines tus talleres de inducción. —Razonó Mu sonriendo.

-"Eso sería genial"—Le devolvió la sonrisa Shaka.

-¿Dónde te hospedas?

-"En la residencial Santuario, me la recomendó mi Tutor"—Contestó.

-Más coincidencia, entonces tú debes ser el chico del que tanto me habló Aioros. —Dijo Mu sorprendido. —Vamos entonces. Te invitó un té antes de que te resfríes. Eres bastante loco por andar sin el paraguas bajo esta lluvia.

-"Solía ser un monje budista, un poco de lluvia como esta no me hará daño"

-Eres impresionante. —Comentó Mu sonriendo. —Vamos—Dijo poniendo su paraguas sobre la cabeza de Shaka e invitándolo a partir. El budista suspiró y comenzó a caminar a su lado.

-Es un hermoso collar el que llevas puesto—Le comentó mientras caminaban.

-"Es un rosario, me lo dio mi maestro el día que partí…"

¿A quién necesitas, a quien amas,
Cuando terminas deshecho?
¿A quién necesitas, a quien amas,
Cuando terminas deshecho?
¿A quién necesitas, a quien amas,
Cuando terminas deshecho?