Bella hablo con su padre, diciéndole que se iría de aquel pueblo, donde todo le recordaba a Edward, donde respirar se hacia difícil y vivir casi imposible.
Su padre le miro con lastima y dolor en sus ojos, más aceptó.
Era padre, antes que todo, y por eso entendía a su querida Isabella, dejándola ir para que sea feliz, también entendió que está misma no iría con Reneé.
Y también entendió... que quizás nunca más la vería.
En los ojos de Bella había una determinación demasiado fuerte, había audacia y peligro, uno tan fuerte que le estremeció, pero entendió que ella quería superar todo lo vivido.
Algo que Charlie nunca negaría sería el amor que sentía Isabella por Edward, uno tan fuerte que le derrumbó de una forma que sería demasiado difícil levantarle.
Bella fue al aeropuerto en la patrulla, dejó su pieza intacta, aquella última noche encontró las cosas de Edward, esa última noche se permitió llorar por última vez, escuchando el cd que Edward le dio, vio la mitad de la fotografía, vio los pasajes... Vio aquella vida que soño y que nunca se haría realidad.
-Adiós... Adiós Edward.
Murmuró, luego de abrazar a Charlie, un abrazo silencioso, un abrazo que sintió que reunió todo el cariño, todo ese apoyo.
Su padre le transmitió seguridad, apoyo y una devoción infinita.
Tomo el pasaje, dándoselo a una chica, entrando y vio a Jane, quién le llevo la maleta como si fuera aire, se sentaron en la ventana, y en silencio, avanzó lento pero seguro a Italia, donde su vida cambiaria para siempre.
