Arrepentimiento.
"Sasuke-san, Sasuke-san, Sasuke-san"
Se repetía mentalmente el moreno, atónito, mientras se alejaba a pasos lentos de la chica. Sus ojos rojos se oscurecían lentamente, mostrado un color negro azabache. Sus dientes puntiagudos lentamente desaparecían y su sed de deseo se desvanecía.
Choco levemente contra la pared, y lentamente se fue cayendo hasta llegar al suelo.
Se sujetaba su cabeza, sus manos pálidas temblaban, mientras sus labios las acompañaban.
Miraba al suelo, enfadado con sí mismo. Temblaba, temblaba de furia y desesperación, al no poder contener sus deseos. Pequeñas lágrimas recorrieron por su rostro, se maldecía interiormente por el monstruo que se había convertido. Él era un monstruo, entonces, ¿Por qué lloraba?, ¿Por qué sentía que su corazón frío y sin pulso de oprimía? Y ¿Por qué esa niña provocaba aquellos efectos?.
La miro con odio. La odiaba por ser perfecta, la odia por sus encantadoras acciones, la odiaba por ser gentil y dulce, la odiaba por su bella voz, la odiaba por tocar bellas melodías junto a su piano, la odiaba por mirarlo, la odiaba por hablarle. Y más sobre todo, la odiaba por cambiarle su miserable vida inmortal.
Pero al decir que la odiaba, solo ocultaba la horrible realidad de su existencia.
La amaba, la amaba demasiado. Y al amarla, se destrozaba a sí mismo.
Su corazón palpitaba desesperadamente, como si quisiera abandonar su cuerpo y desaparecer de él. Sus grandes y frías manos temblaban, sus ojos oscuros se encontraban cerrados, tratado de ocultar la realidad y llevarlo a su mundo de placeres. Y gotas saladas recorrían por su rostro.
Mientras el joven lloraba silenciosamente, oculto en una esquina, en la zona más escura de la habitación. La chica se encontraba durmiendo, con una hermosa sonrisa en sus labios, mientras soñaba con su amado.
— Soy un cobarde, una miseria, no valgo nada — pensaba el joven mientras se paraba y caminaba rumboa la cama de su amada — casi cometo un pecado — susurro mientras se paraba frente a la cama- te odio, eres una molestia- susurro mientras con sus dos manos agarraba el cuello de la joven — desearía que no existieras, que nunca te haya conocido — dijo con voz enfadada, mientras empezaba a poner más presión en sus manos — pero — aclaro mientras soltaba el cuello de la chica y tocaba con la pintas de sus dedos la mejillas de la joven — te amo, te amo demasiado, para convertirte en un monstruo como yo — susurro, mientras besaba su mejilla derecha delicadamente.
Camino rumbo hacia la ventana, la abrió y se subió en ella.
— Mañana será el día, el día que se definirá tú destinoy el mío — firmo el joven, antes de saltar.
Ese mismo día domingo, a la tarde…
Una hermosa joven se encontraba en el patio trasero de su hogar, mientras regaba las bellas flores que adornaban toda la zona y tarareaba una hermosa melodía.
— Sakura-san… Su padre la buscar — dijo una joven chica de cabellos castaños mientras hacia una reverencia.
— Por favor Ten-ten, no me reverencies, sabes perfectamente más que al ser una sirvienta, eres mi amiga- aclaro dulcemente mientras le sonreía — dile a mi padre, que ahora voy.
— Claro Sakura-san — dijo decidida, mientras caminaba rumbo a la oficina de su padre.
La chica de cabellos rosados suspiro, dejo las cosas delicadamente al suelo, miro dulcemente las flores y camino rumbo a la oficina de su padre.
— Padre, ¿me mando a buscar? — pregunto al joven tiernamente al llegar a la oficina.
— Claro hija — afirmo con voz decidida el hombre, mientras observaba como su hija se sentaba frete a él.
— ¿Qué pasa?
— Hoy, a la noche, habrá una fiesta de antifaz a tú nombre. Te tenemos una sorpresa.
