Muchas gracias por leerlo :) suerte! este capitulo se pone un poco... bueno... van a ver -----------------------------------------------------------------------------------------

Capitulo 2: Sentimientos Extremos

El cumpleaños de Ginny estaba próximo, y entre los tres amigos habían planeado el realizarle una pequeña fiesta sorpresa. Pero siendo como es Ginny, descubrió todo antes de que siquiera pudieran planearlo.

-Yo no quiero una pequeña fiesta-inquirió la mas pequeña de los Weasley cuando discutían los detalles principales.

-¿Pero a quien quieres invitar?-preguntó Hermione riendo-no hay tantas personas conocidas y… queridas-advirtió levantado las cejas.

-Yo quiero muchos globos, y guirnaldas, y mucha gente gritándome "Ginny feliz cumpleaños!!"

-En otras palabras quieres ser mediática-rió Harry por lo bajo.

Todos rieron, incluso la misma Ginny, quien estaba al tanto de sus deseos de sobresalir. Quería ser descubierta, aunque no iba a esperar a que la descubran. Iba a hacer lo imposible por ser famosa, empezando por ingresar a algún equipo de quidditch, el cual era su sueño secreto.

-Voy a invitar a todo Hogwarts-Hermione abrió grandes los ojos. Tenía en mente a una persona principal a la cual no quería invitar-tranquila Herms, te entendí-dijo la pelirroja como si pudiera leerle la mente a su amiga. Sabía de antemano que no debería invitar ni a Lavender Brown ni a Cho Chang. Era algo sabido.

La noche cayó tan rápido, que apenas pudieron percibirlo. Las horas pasaron volando entre risas y especulaciones. Cuando el reloj cu-cu de la pared marco la una, Hermione comprendió que era hora de dar la retirada.

-Debería irme-comentó mirando la hora-mañana tengo muchas cosas que hacer, quiero ir a comprar los libros para la Universidad y empezar a leerlos, quiero estar preparada-Ron rió por lo bajo.

-¿Quieres que te lleve? No puedes aparecerte-le recordó.

-Es tarde-dijo ella mirando su reloj muggle de muñeca. Tenía una opción en mente, pero no quería decirla. No quería irse a su casa, quería pasar la noche con alguien alguna vez. Después de haber dormido en una misma habitación con cuatro chicas durante seis años, ya estaba acostumbrada al movimiento, y el vivir sola en un departamento, sin ninguna otra compañía que no sea un gato era bastante depresivo.

-Quédate aquí-sugirió Ginny, quien estaba casi dormida-si tienes mucha urgencia por comprar los libros, vete temprano en la mañana; pero quédate-sonrió a su amiga.

-¿Y la escoba?-dijo Ron, quien evidentemente no había escuchado nada de lo dicho por su hermana.

-No me gusta volar…-vió a Ron a los ojos. ¿Realmente quería que ella se fuera?

-Esta decidido-dijo Ginny sin importarle el comentario de su hermano-te quedas. Eso si, resuelve tú donde duermes… yo voy a acostarme.

-Hey… no me dejes decidiendo eso…-dijo riendo Hermione.

-Vamos, ya estas grandecita como para que yo tome decisiones por vos, vamos Harry-dijo haciéndole una seña a su novio para que vayan a la habitación a acostarse.

Harry se despidió con un simple "hasta mañana" y subió las escaleras muy rápido.

Hermione y Ron quedaron en el sillón, mirándose mutuamente. Ella no sabía que decir, y el estaba en una especie de transe, no sabía si por enojo o felicidad, pero era un transe.

-No me agrada que duerman juntos-dijo el al fin-se que son novios y todo lo que quieras… pero no me agrada para nada-suspiró-asumo que tendré que acostumbrarme-rió solo. Miro a los ojos a Hermione, a esa chica a la cual el veía tan cariñosamente, con mas intenciones de las que ella sabía, con resentimiento por haber decidido no seguir una relación con ella, con cariño y amor.

-Son tan tiernos. Los envidio, tienen una relación tan hermosa-dijo con los ojos casi vidriosos.

Ron se desperezó, estiró los brazos y dio un bostezo sin cubrirse la boca. Hermione mostró su desaprobación, y sin embargo dentro suyo, deseaba tanto estar entre esos brazos, que sus manos rodeen su cintura, y que esos labios besen los suyos, solo por un segundo otra vez.

-Bien, creo que me voy a dormir-y se estiró sobre el sillón, apoyando su cabeza sobre el regazo de Hermione. Ella no sabía como reaccionar, si enojarse, si mirarlo furtivamente, o simplemente si acariciarle la cabeza y despeinar esos cabellos rojos. El cerró los ojos y cerró los puños para no arriesgarse a acariciar a su amiga. Ella llevó sus manos a la frente pecosa de su compañero y le acarició delicadamente, sin darse cuenta realmente de lo que esto significaba.

El dio un suspiro. Cerró los ojos y giró un poco la cabeza hacia el lado de las rodillas. Abrió uno de los ojos e hizo una semi sonrisa.

-¿No planeas dormir?-dijo el riendo.

-Estas durmiendo en mi cama-rió ella.

-Uno: esto no es una cama, es un sofá-dijo tranquilo-y dos, tu cama es la mía… digo… la de mi habitación.

-Oh…-dijo ella sorprendida-no puedo dormir en tu habitación.

-Si puedes-dijo el tranquilo-vamos, estos no son los dormitorios del colegio…-"justamente", pensó ella "allí yo podía ponerme límites"-bien, si quieres duermo en mi habitación.

-Exacto-dijo ella.

-Bien, vamos-sonrió, incorporándose de un salto y tomándola de la mano.

-¿A dónde?

-A dormir, si a ti no te molesta que durmamos juntos, perfecto.

-¡QUIEN DIJO ESO!-respondió nerviosa.

-Bien, si quieres que duerma en mi cama, y yo quiero que duermas en mi cama, dormimos juntos y ya-rió-oh vamos… es de dos plazas, si quieres yo me pongo un cinturón de castidad si te sientes mas cómoda.

Le pareció tan extraña la situación a Hermione, Ron comportándose de una manera tan diferente a lo que estaba acostumbrada, y ella siguiéndole la corriente.

Después de muchas discusiones, y notando que las horas seguían pasando, Hermione accedió a dormir con su mejor amigo. No era para tanto tampoco, habían hecho cosas peores juntos que dormir en la misma cama.

Subieron las escaleras casi en puntas de pie para no despertar a Harry y Ginny, entraron en la habitación de Ron, que estaba bastante desordenada para variar. Ella lanzó una pequeña mirada al lado de la cama donde dormiría. Había un montón de ropa tirada.

-Escoge lo que quieras para dormir-dijo el abriendo uno de los cajones de su placard y sacando su ropa de dormir.

-No, esta bien, duermo así…-dijo ella observando que llevaba puesto una simple remera y un pantalón jean.

-Haz lo que quieras, pero en la noche no te quejes de que es molesto jaja-rió el y salió de la habitación.

Ella era una maniática del orden, no comprendía como podía vivir en semejante chiquero. No le sorprendería encontrar viejas plumas de su lechuza en el suelo. Movió la ropa de Ron desde la cama hasta una silla que había junto a una cómoda. Aliso un poco las sábanas y las estiró, acomodo su almohada y se recostó, previamente sacándose las zapatillas y las medias. Ron estaba en lo cierto, estaría muy incomoda con los jeans, pero era demasiado orgullosa como para admitirle eso.

El pelirrojo volvió a la habitación con una camiseta blanca y unos shorts azules, la castaña apenas dio un vistazo a como estaba vestido, pues temía tirarse sobre el en medio de la noche. No hubo un lapso de tiempo muy grande entre que apagaran las luces y que quedara dormida. Estaba cansada, había hecho un montón de cosas el día anterior, y el simple hecho de pensar en lo que tendría que hacer al día siguiente la cansaba aún mas.

Ron sintió absolutamente todo, cada uno de los movimientos que ella hacía en la noche. No podía conciliar el sueño, temía roncar demasiado y despertarla, o estirar uno de sus brazos bruscamente y golpearla, o peor aún, abrazarla y hacer cucharita con ella (n/a: jaja cucharita es re tierno ^^).

Puso sus manos detrás de su cabeza, observó el techo en la oscuridad, cuando una mano se deslizó suavemente sobre su pecho, acarreando tras ella un cuerpo delicado, el de ella, el de Hermione. La vió a los ojos; no podía creerlo. Ella se acercó lentamente a el y lo besó fogosamente. El apoyó sus manos en la cadera de su amiga y la apretó mas contra el. Con la otra mano acarició su espalda y la tomó por el cuello delicadamente, evitando que despegue sus labios de los de el. Ella se acomodo perfectamente sobre la cadera de Ron, y besó su pecho y cuello. El cerró los ojos, todavía sin creer todo lo que estaba pasando, necesitaba saber que esto no era un sueño. Le habló.

-¿Eres realmente tu? ¿No estoy soñando?-pero ella, con un dedo en sus labios y susurrando un "shhh" lo silenció. Era demasiado bueno el momento como para ser cierto-Por favor, contéstame-otro "shhh" sonó en su oído, seguido del suave tacto de la lengua de Hermione.

El se dio vuelta violentamente, dejándola a ella debajo de el. Comenzó a moverse entre sus piernas, mientras que ella seguía besándolo profundamente. Necesitaba deshacerse de esa remera que tanto le estaba molestando. Intento tironearla, pero no pudo sacarla, ella se la quitó delicadamente, por lo que el decidió hacer lo mismo con su musculosa blanca. Era lo mas majestuoso que había visto alguna vez. No era la primera mujer que veía desnuda, pero si era la primera vez que veía así a su amiga, por fin lograba cumplir su sueño de hacía tantos años. Debía admitirlo, ya era hora. Estaba enamorado de ella, no podía superar el haber negado una relación formal con ella, y ahora no podía echarse atrás. Su orgullo era muy grande como para quebrarse ante Hermione, pero ¿Qué tan duro puede llegar a ser un orgullo como para impedir el amor?

Unas risas inundaron sus oídos, y la voz sensible de Hermione le resonó en el oído "Ron" susurró débilmente. El estaba feliz de escucharle hablar, y saber que no era un sueño. Comenzó a besarle, sintió un gusto diferente esta vez, un gusto suave, como a tela, y otra vez escuchó el "Ron", pero no era precisamente la voz de ella, era la de Harry. ¿Qué hacia Harry molestándolo? El nunca lo molesto cuando estaba intimando con su hermanita, y bien tenía ganas de hacerlo. Intentó seguir en lo suyo, pero un halo de luz le pego directo en los ojos y la molestia era tan grande que debió cerrarlos.

A pesar de que en realidad, ya estaban cerrados hace un buen rato.