Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es de Atsushi Okubo.


Sentimientos

Capítulo 2 ¿Amigos?

Chrona Makenshi se asomó por detrás del profesor Stein, para ver a sus nuevos compañeros, observó que algunos gritaban, que otros aventaban bolas de papel e incluso había uno que otro que guardaba silencio. Los estudiantes al percatarse de la presencia del profesor Stein, guardaron silencio y al ver a Chrona la expresión de algunos cambió drásticamente de una de asustada a una de desprecio.

Chrona y Stein caminaron hasta estar en el centro del salón y la voz del profesor retumbó en los oídos de todos haciendo eco a sus palabras:

Ella es Chrona Makenshi —pasó su mirada por las filas—. Será una nueva estudiante de Shibusen. Respétenla o serán diseccionados por mí.

Un aura de terror iluminó los rostros de todos al escuchar esto último.

Chrona caminó entre las filas buscando un lugar en donde sentarse. Decidió sentarse en el último asiento de la última fila. Era el lugar perfecto nadie la notaría. Al pasar entre las filas se tropezó con algo y cayó directamente de rodillas al piso.

— ¡Tonta! Ten más cuidado bruja —le gritó ese algo con lo que había tropezado.

Ante ese comentario el salón estalló en risas.

— Pe-perdón —tartamudeó Chrona para después levantarse del piso y correr.

Las clases pasaron, en unos cuantos minutos, la campana que daba inicio al almuerzo sonaría y la décima bola de papel golpearía la cabeza de Chrona, o eso creía ella.

Chrona sintió como de su espalda salía algo o mejor dicho alguien.

— ¡Hey tu idiota! ¿Quién te crees para golpear a Chrona? —gritó un extraño bulto negro—. Eso solo lo hago yo.

La bola de papel que sostenía el chico cayó al piso y sus ojos se abrieron a más no poder. Estaba asustado.

La campana que anuncia el almuerzo sonó.

Al escuchar aquel fuerte sonido, anunciando el almuerzo, el chico corrió como si su vida dependiera de eso.

— ¡Cobarde! —gritó Ragnarok, para después meterse al cuerpo de Chrona.

— ¿No piensas salir?

Chrona se sobresalto.

— No lo-lo creo —contestó con tristeza, sorprendida de sí misma.

Stein sólo se encogió de hombros restándole importancia al asunto.

~ . ~ . ~ .

— ¡Aquella noche! Yo y Tsubaki fuimos a comer a un lujoso restaurante. Un hombre no nos dejó pasar primero en la fila. ¡Nadie quería dejarnos pasar primero a comer! ¿Pueden creerlo? Nadie quería que nosotros un Dios y su compañera pasaran primero.

Agarró su tenedor y se lo encajó a una salchicha.

Los demás chicos sólo lo observaron con cara de vergüenza ajena.

— Qué asimétrico es —susurró un chico—. El más asimétrico del mundo.

Se llevó una cucharada de cereal a la boca.

Todos siguieron comiendo en silencio, asegurándose de que Black Star no hiciera alguna ridiculez más. Cuando todos acabaron de comer, empezó una ridícula discusión sobre cuál era el mejor programa de televisión.

Y lo último que escuchó el albino fue un ''¿A dónde vas?'' Proveniente de su compañera.

Soul salió de la cafetería, encontró una lata de refresco tirada en el piso y la empezó a patear.

Gruño un poco y la pateo más fuerte.

— ¡Estoy harto! —gritó—. Harto de todo esto, de la misma rutina, de todo —volvió a patear la lata y suspiró.

Su técnico lo había seguido y susurraba el nombre de Soul.

Aquello lo irritó.

— ¿Porqué me seguiste? —le preguntó Soul.

Maka retrocedió un paso y agacho la cabeza

— Estaba preocupada por ti —respondió.

— Quiero estar solo —susurró.

Al notar que su compañera no se iba, camino hacía ella.

— ¿Qué no entiendes? —agarró a la chica por los hombros y la sacudió bruscamente—. ¡Quiero estar solo!

La soltó. Y continuó caminando. Ignorando por completo las disculpas de su compañera.

Soul se detuvo enfrente del salón de clases. Había una pequeña ventana a lado de la puerta y miró hacia adentro. El salón estaba vacío. Aún así, continuó observando cada rincón visible del salón. Finalmente vio al Profesor Stein ajustando el tornillo de su cabeza con una mano y llevando una taza con la otra mano a su boca.

Cerró los ojos y aguzó el oído.

Se escuchaba el pasar de hojas de un periódico. Siguió mirando por la ventana. Finalmente decidió entrar.

Inspiró hondo, giró la perilla, abrió la puerta y entró al salón.

Stein apartó la mirada del periódico y miró a Soul de arriba a abajo.

— ¿Qué haces aquí? —le preguntó.

— Nada —respondió el chico mientras observaba el titular del periódico.

— Todavía no se acaba el almuerzo ¿Sabías?

— Si lo sé, pero ¿Ahora no puedo pasar los cuarenta minutos que quedan del almuerzo aquí?

— Como quieras.

El Maestro se encogió de hombros y regreso su atención al periódico.

Soul suspiró irritado y se dio la vuelta

Se sorprendió un poco al ver a otra persona en el salón aparte del profesor. La observó detenidamente, intentando recordar el nombre de aquella niña «Chrona —se dijo—. Ese es su nombre.»

El albino fue hacia el lugar donde, habitualmente se sentaba y se dejó caer sobre el banco. En menos de 3 minutos se levantó y caminó hacia donde se encontraba la peli rosa.

— Eres Chrona Makenshi ¿No? —preguntó Soul.

Chrona se sobresalto y solo asintió con la cabeza.

— Eres una bruja ¿No?

La chica volvió a asentir con la cabeza.

— ¡Cool! Tu sangre es negra también ¿No?

— S-sí —respondió un poco nerviosa.

— ¡Doblemente cool! Eres la dueña de la espada demoníaca ¿Verdad?

— S-sí.

— ¡Triplemente cool! —sonrió—. Yo soy Soul Eater Evans, una guadaña —bajó la cabeza y observó unas galletas—. ¿Te gustan las galletas?

— Sí ¿Qui-quieres una? —levantó el plato de galletas.

— Sí, gracias —cogió una galleta y la mordió—. ¡Qué rica! Es de canela, mis favoritas.

Chrona Sonrió levemente.

~ . ~ . ~ .

— ¿Qué estás diciendo Maka? ¡No sabes donde esta! ¿Dónde está Soul? —gritó histérico un peli azul.

— ¡Ya te dije que no sé donde esta! ¿Acaso no entiendes? —gritó Maka desesperada.

— Bueno cálmense un poco ¿Si? —intervino una chica de pelo negro recogido en una cola alta—. No creo que Soul se haya salido de la escuela, ha de estar en el patio vagueando un poco ¿No creen?

— Tienes razón Tsubaki —dijo un chico con el pelo completamente negro exceptuando tres líneas blancas en el lado izquierdo de su cabeza—. Creo que deberíamos dejar de preocuparnos tanto. Tú lo has dicho Maka, quería estar solo ¿No? Si él se salta las clases ya no es problema nuestro.

— Creo que tienes razón Kid —dijo la rubia un poco más calmada.

Sonó la campana que daba por finalizado el almuerzo.

— Escuchen ¿Qué les parece si regresamos al salón ya? Ahí nos daremos cuenta si Soul se salto las calses o no —sugirió una alta de pelo rubio.

— De acuerdo Liz—asintieron todos al unísono.

Los seis chicos, llegaron al salón corriendo y exhaustos. Abrieron la puerta rápidamente.

Se sorprendieron, al ver a Soul sentado tranquilamente, comiendo galletitas y platicando animadamente con alguien.

— Soul —susurró Maka, puso sus manos sobre su pecho y bajó la mirada.

— ¡Hey! —dijo Black Star molesto—. ¿Soul me dejo abandonado a mí un Dios, por eso una simple mortal? —chasqueó la lengua—. No lo puedo creer.

— Él dijo que quería estar solo… —susurró la técnico dolida. Señalo a Chrona—. ¡Eso no es estar solo!

Black Star corrió rápidamente, hacia donde estaba sentado Soul. Saltó arriba de la mesa y piso las galletas.

Chrona se asustó y Soul se enfureció.

El peli azul se puso de cuclillas, miró a Chrona directamente a los ojos y frunció el ceño.

— No lo puedo creer —volteó a ver a Soul y señalo a la peli rosa—. ¿Me cambiaste por eso?

Soul cerró los ojos, inspiró hondo y miró a Black Star molestó.

Las migajas de galletas estaban en sus piernas.

— Es ella —dijo.

— ¿He? —preguntó el moreno.

— Es ella no eso ¿Entiendes?

— Me viene valiendo lo que es. Pero ¿Nos dejaste a nosotros tus amigos por esa?

— No —respondió—. Nunca abandone a mis amigos.

— ¡Claro que sí! Estuviste con esta casi todo el almuerzo.

— Ella es mi amiga, así que prácticamente, nunca abandone a mis amigos.

— ¡Pero si la acabas de conocer! —gritó— ¿Cómo rayos puede ser tu amiga?

Soul cerró los ojos y sonrió enseñando sus dientes.

— Es más cool que tu, más amable y menos patética.

— ¿Qué te pasa Soul? —gritó—. Yo no soy patético.

— Dejen de discutir y regresen a sus asientos.

Soul y Black Star se sobresaltaron.

— Si no regresan ahora los diseccionare, como a una rana —advirtió el profesor Stein.

Black Star, se bajó de la mesa, cruzó los brazos, se dio la media vuelta y chasqueó la lengua.

— Nos vemos luego Chrona —se despidió Soul.

— A-adiós Soul —susurró Chrona.

De pronto pensó: « ¿Acabo de hacer, mi primer amigo?»

Tu primer amigo Chrona