Notas de autora: Adelanto esta publicación sólo porque estoy molesta y quizá ya los esté cansando con el tema pero ¡Me han plagiado!... más información, a inicios de mi profile.

Ahora a lo que nos compete. No tengo idea de cuántos capítulos va a tener esta historia, pero creo que no van a ser tan largos como los de "Kakono to Mirai" o "La Conquista del Corazón".

Sin más preámbulos, otro capítulo de este humilde fic.

El viento helado hacía crujir hasta las rocas. La densa bruma protegía aquel lugar. Las almas reposaban en una relativa paz, donde no existía más que el silencio.

En aquel lugar donde el sonido del viento era el único permitido, unos suaves pasos resonaban en los pasillos del castillo y, un suave murmullo –casi una canción- escapaba de los labios de una doncella, obligada a permanecer recluida en aquel lugar.

Aún teniendo el poder de decidir quién podía abandonar aquel frío infierno, no podía garantizar su propia libertad.

Estaría allí hasta que él lo decidiera…

Odin.

Aprendiendo a sonreír

Capítulo 1: Hel

Había regresado feliz por darse cuenta que su padre en realidad la amaba y nada era como Odin le había hecho creer. Ahora sólo tenía que esperar, sabía que su padre iría a buscarla, sólo tenía que esperarlo.

Pero había pasado casi un año y su padre no había hecho nada.

Aunque aún guardaba la esperanza, le causaba tristeza el encontrarse en aquel lugar, donde a pesar de estar rodeada de cuidados, era un lugar tan frío.

Libros llegaban de vez en cuando, llevándola a nuevos mundos, a lugares que no había sido capaz de visitar en sus siglos de existencia.

Sin embargo, había algo más en sus libros que no conocía, algo que le faltaba.

Un amigo verdadero.

Baldur se le acercó como solía hacerlo cuando coincidían en la misma sala de aquel amplio castillo hecho de sombras.

—Parece que la señora de los infiernos no se encentra feliz el día de hoy. ¿Qué pasó con la canción que solías tararear?

—¿Qué quieres?... ¿Por qué vienes a molestar?

—Si tengo que permanecer aquí hasta el día del Ragnarok, al menos debo hacer amena mi estadía.

Ella abrazó el libro que tenía en sus brazos con más fuerza y comenzó a caminar alejándose del dios pero este la detuvo arrebatándole el libro.

—¿Y qué lee hoy la dama de la muerte?

—¡Devuélveme eso! —demandó ella comenzando a enfadarse. Él era un poco más alto que ella, así que podía sostener el libro en alto donde ella no podía alcanzarlo. Desde esa distancia, leyó el título del libro.

—Romeo y Julieta —se rió con desdén devolviéndole el objeto—. Así que la reina de la oscuridad ha decidido ampliar sus horizontes a este tipo de cursilerías.

Ella volvió a aferrarse a libro y abandonó la estancia.

Realmente odiaba a ese sujeto y no deseaba más que someterlo al más terrible de los tormentos del infierno pero, no podía hacerlo ya que, al ser hijo de Odin, si le hacía algo podía comprometer cualquier oportunidad de ganar su libertad.

Caminó con rapidez intentando no voltear, apartándose en el lugar más lejano y oscuro de su propio palacio, donde ella y William Shakespeare pudieran estar solos.

Pero no le fue posible, otros pasos la interrumpieron.

—Alteza, han llegado nuevos invitados.

Ella dio un fuerte suspiro y guardando el libro en un lugar seguro, se marchó a recibir a los nuevos invitados… los nuevos habitantes del Helheim.

————0————

Mayura llegó como todas las tardes a la oficina de Loki. Él estaba especialmente taciturno esa tarde.

—¿Te pasa algo, Loki? —dijo aún antes de saludar.

—Ah, Mayura —dijo él despertando de su letargo—. No te escuché llegar.

Ella lo miró detenidamente, tratando de descifrar su tristeza, pero él permanecía pensativo en su sillón, observando a ningún punto en específico.

En ese momento irrumpió Yamino en la oficina.

—Señorita Mayura, que bueno tenerla por aquí —le dijo con alegría y volteó a ver a Loki, pero este no tenía rastro de haber cambiado de humor.

—Yamino —susurró Mayura—. ¿Qué le pasa a Loki?

—Ha estado así toda la mañana —le respondió de la misma forma.

—Tonto —dijo Fenrir acercándose a su padre y encaramándose en su regazo—. ¿Es posible que no lo recuerdes?

Yamino cambió su expresión. ¿Qué era lo que había olvidado y que tenía a su padre tan meditativo?

Mayura continuaba intrigada; aunque no sabía lo que Fenrir le había dicho a Yamino, sabía que algo había dicho por la atención que Loki y el mayordomo le prestaban.

—Hoy es el cumpleaños de Hel —habló Loki finalmente.

————0————

En lo alto de la colina se erigía una mansión desde la cual un muchacho de cabello purpúreo y mirada escarlata se distraía mientras su fiel halcón mascota surcaba los cielos en esa noche de oscuridad relativa.

Su figura infantil se dibujaba en contraluz de la luna llena que se alzaba lentamente por el cielo.

Un pensamiento dominaba su mente, una idea se le había clavado entre ceja y ceja desde el día en que, sin querer, ayudó a Loki a decirle la verdad a Mayura.

Y no lo comprendía, pero le molestaba que él fuera tan feliz con sólo ya no tener que ocultarse frente a ella. ¿Por qué ella era tan importante en la vida de Loki? ¿Por qué ella fue capaz de retenerlo?

Su venganza no estaba completa, ¿por qué la había abandonado?

Siempre la misma interrogante invadía su mente y había algo más que no entendía. ¿Por qué demonios le importaba tanto?

————0————

Los pasillos del castillo de sombras en las colinas de Helheim aún permanecían a oscuras, pero su silencio era invadido por el sonido de los platos provenientes del gran salón de banquetes donde los habitantes más distinguidos del Helheim se habían reunido para festejar a Hel.

Pero nadie hablaba, todo eran ruidillos, el chocar de los platos, cucharillas, tazas y copas… pero entre todo el ruido sobresalía una risa burlona cerca de la cabecera de la mesa donde Hel debía estar.

Ella estaba callada, intentando contener las lágrimas de rabia. Baldur era la persona más molesta que conocía.

«Lo odio, lo detesto… no quiero seguir así, tengo que salir de este lugar»

Observó toda la mesa, todos prestaban atención a su comida y trataba de ignorar los ataques de Baldur hacia su reina.

«Sácame de aquí… por favor»

¿No me ves sumergida en el silencio,
y amordazada en soledad y olvido?
Al pasar por la sombra de mi vida,
dame la mano y llévame contigo.

N.A: El fragmento final corresponde al poema "Llévame contigo" de Francisco Álvarez… que en parte inspiró la trama de este fic.

Como lo dije, el fic no tiene mucho más de 1000 palabras, pero espero que les guste… y hasta la próxima, que creo que será en Kakono to Mirai.

Y gracias a los que me den el apoyo para librarme del plagio que me hicieron.