Un pequeño niño pelirrojo corría por la maleza del patio trasero de la Madriguera.
-Mamá, mamá, mira a ese gnomo.- el pequeño Ron Weasley cambio de dirección - ¡Allá va otro! ¡Mira, mamá!
-Sí, Ron - dijo Molly Weasley sonriendo- Estás desgonmizando. Mira, por allá va otro.
-¡Feo gnomo! ¡Fssssh...! - Ron "espantaba" a los gnomos con sus pequeñas manitas de 5 años. Los gnomos solo corrían hacia otro escondite.
En ese momento, un hombre de cabello rojo, salía por la puerta.
-¡Papá!- grito Ron, corriendo con los brazod abiertos hacia el señor Weasley.
-Hola, Ron. ¿Cómo te portaste? ¿Qué hiciste hoy?- dijo Arthur Weasley, sacudiendo el cabello de Ron.
-Le ayudo a mamá a desmonizar.- Ron no dejaba de brincar y de sonreír.
-Desgnomizar, Ron.- dijo la señora Weasley cariñosamente.
-Sí, eso. Desmonizar.
El señor y la señora Weasley, soltaron una carcajada y Ron, sin entender nada, también rió.
-¿Quieres refrescarte, Ron?- preguntó Molly.
-No, mamá. Quiero atraparlos a todos.- dijo Ron, que ya había puesto los ojos en otro gnomo.
Ron estaba a punto de correro, cuando el señor Weasley lo detuvo.
-El sol ya se puso, Ron. Ya no conseguirás ningún gnomo. Vamos a cenar, ¿sí?
"Cenar" fue la palabra mágica, Ron se olvidó de los gnomos y entro corriendo a la casa, seguido de Ginny, que había estado jugando con sus muñecas.
-¡Váyanse a lavar!- gritó la señora Weasley.
-Comida, siempre funciona con los Weasley.
Los señores Weasley comenzaron a caminar hacia la casa, cuando escucharon un grito proveniente de algún piso superior.
-¡Ron!- gritaron al unísono los señores Weasley y corrieron hacia la casa.
Subieron los escalones de dos en dos, hasta llegar a la recámara de Ron.
Al abrir la puerta, encontaron a Ron sentado en una esquina, llorando y en la esquina contraria, Fred se reía.
-Fred, ¿qué hiciste? ¿Por qué tienes mi varita? - dijo el señor Weasley.
-... arañota... en el baño - Ron estaba tan asustado que no podía armar una frase completa- ... oso... no está... arañotota...
Molly se acercó a consolar a Ron y al mismo tiempo, miró Fred, regañándolo con la mirada Esto hizo que Fred dejara de reír.
-¡Fred Weasley! ¿Qué has hecho?- el señor Weasley lanzaba chispas por los ojos, algo muy inusual en él.
-Yo... yo... yo te la estaba cuidando. - Fred había empezado a sentir miedo, se veía en su cara.
-¿Qué hiciste?- el señor Weasley seguía insistiendo, pero Fred se había quedado mudo. - Ron, ¿qué ha pasado?
-Yo... yo entre al baño a lavarme, como tú dijiste, mamá. - Ron estaba tan asustado, que en cada oración tartamudeaba.- Y yo deje mi oso ahí y entre... y yo no lo ví y no estaba.
Ron señalaba hacia el baño, mientras Fred trataba de esconderse entre las sombras.
-Yo... no me gustan... arañota no me gusta. -Ron no dejaba de temblar. Volteó a ver a su mamá con los ojitos llorosos - Mamá, no me gusta...
-Lo sé, cariño. Pero yo estoy contigo, la araña no te hará nada. Bajemos a cenar. - Ron negó con la cabeza. - ¿No? Cariño, la araña ya no está.
Pero, Ron seguía negando.
-No me lavé. - dijo en un susurro.
-Vamos a la cocina, allá te lavas. - la señora Weasley ayudó a Ron a ponerse de pie. - Tú no te vayas de aquí.
Fred se encogió aún más en las sombras.
Todos los Weasley's estaban sentados en la mesa, cenando. Ron, había olvidado la situación de la araña, al menos, superficialmente. La señora Weasley le lanzaba miradas a Fred y él solo desviaba los ojos.
-... y luego los gnomos corrían para allá y yo los saqué y desmonizé y yo hice que los gnomos se fueran... - Ron, platicaba felíz su hazaña a su pequeña hermana, Ginny, de 4 años, que escuchaba sorprendida.
