- INTRODUCCIÓN -
Había algo en Isuke que le atraía y no era el nombre tan... Masculino. Sino, una extraña atracción hacia ella desde el primer día en que se enteró de que esta sería su compañera de dormitorio.
Después de los intentos fallidos de asesinato de Takechi y Kouko, Haruki recibe una llamada de parte de una familiar suya. Esta comentaba como los gastos crecían y el poco dinero con el que debían pasar todo. Estaban en la quiebra y a punto de ser embargados, quedándose a no donde ir.
Haruki decide calmarla y convencerla de que conseguiría todo el dinero suficiente.
Ya era la hora
No podía hacerlos esperar más, no a sus hermanitos y hermanitas.
Se encontraba resplandeciendo la habitación ante los últimos y escasos rayos de sol. Una chica despertó de su largo sueño y se levantó bostezando.
— Haruki-chan...— Mencionaba Inukai algo ronca a la vez que se sentaba en su cama y refregaba su ojo. La compañera no respondía; se veía concentrada pintándose las uñas y en sus pensamientos. — No os preocupéis, Haruki traerá fortuna y nos podremos incluso permitir viajar.—
Inukai se levantó y colocó al lado de Sagae mirando como con delicadeza marcaba cada trazo. A la vez, Inukai apoyaba una mano sobre la mesa y sonreía.
— Con gel se ven mejor.— Mencionó con neutralidad, mientras miraba sus propias uñas. En el fondo de su voz se podía interpretar vacilación.
— Puede ser, Isuke-sama.— Murmuraba Haruki, quien ignoró tal burla: Terminó y se levantó.
Miró su alrededor de forma seria. Había pasado un tiempo largo pintando de nuevo las uñas que habían quedado sin tal color y uno aún mucho más largo desde la última vez que recibió semejante llamada. Se percató de que pronto sería de noche. No iba a perder más tiempo. Mañana entraría en acción.
La de cabello liso miraba como su compañera se encontraba tan distante y perdida hasta que la vio dirigirse a una foto que reflejaba la luz escasa. Se acercó a Haruki a ver qué foto sostenía.
— Así que, es por eso, ehh... — Mencionaba Isuke mientras miraba la foto. — ¡Qué gran familia!—
— Sí, claro Isuke-sama.— Decía con normalidad mientras giró a ver los ojos de Isuke. — ¿Qué de tu familia?—
— Papá y mamá.— Respondió mientras se alejaba de ahí y sentaba en su borde de la cama. — Ellos están perfectos.—
Haruki se encontraba acariciando la foto y, sonriendo, la dejó en el mismo lugar. Sacó un pocky de la caja que se encontraba ahí mismo, al lado de la foto, y se lo metió en la boca. Se giró sosteniendo la misma caja a ver su compañera y pudo observar que esta estaba acostada de nuevo.
Sus ojos revisaron desde sus pies hasta su cara a la vez que inclinaba lentamente el pocky hacia arriba. La esbelta figura curvilínea era con lo que podría quedar un día entero embobada y sin estímulo ninguno a la vida. Quedó completamente fuera de lugar. Un ligero sonrojo se mostró. Hasta que al llegar a la cara se dio cuenta que Inukai la estuvo observando. Mordió el pocky con fuerza ante la timidez y cayó este.
— ¿Qué ocurre? Pareces idiota...— Comentaba malhumorada.
—Pensaba sobre mi familia... — Murmuró con un ligero sonrojo Haruki mientras recogía el pocky y lanzaba a la basura.
— A Isuke no le importa tu preocupación.—
La pelirroja se acercó caminando aún un tanto sonrojada y sentó al costado de Inukai. La atracción no cesaba.
— Isuke-sama. Si necesitas algo, no dudes algún día en pedírmelo.— Comentó de repente tratando de disipar de su cabeza lo que había hecho. Dejo la caja de pockies en la cama de su compañera.
— Creo que tienes suficiente con tus hermanitos.— Replicaba a ello con una sonrisa y un tono un tanto exagerado típico de burla.
En cuanto se dio cuenta, Inukai se había sentado, cogido su caja de pockies y mirado el interior. Quedaba restante uno. La chica lo sacó y lo observó de frente.
— Tengo mucha curiosidad...— Decía Inukai de mientras.
— ¡I-isuke-sama! ¡No he comprado más!— Replicaba Haruki un tanto alertada y acercándose a ella.
Cuando estaba a punto de morderlo, Haruki le agarró de la muñeca y, apartándola de su compañera, ella fue quien se acercó cara a cara a esta. Inukai se giró a ver a otra parte enfadada, con sus ojos cerrados.
— Podríamos compartirlo.— Comentó Haruki mirándola.
A Inukai le inundaron fantasías soñadas anteriormente con la pelirroja y se sonrojó. Abrió sus ojos y la miró a los ojos.
— Eres una idiota.— Murmuró. — ¡¿Qué crees que harás?!— Le gritó mientras la alejaba de su cara con un empujón lanzando a Haruki a un lado, pues, esta última dejó de hacer fuerza soltando la muñeca de Inukai al sorprenderse por el repentino grito.
— ¡Ni que fuéramos novias!—
— ¿Qué e-estás diciendo Isuke-sama?— Decía la pelirroja con confusión y un ligero sonrojo al pensar cosas indebidas y dándose cuenta del error mientras sentada y algo alejada la miraba. Ella se refería a partir el pocky por la mitad... No a aquel juego...
— ¿Acaso no quisieras?—
Inukai se colocó el pocky en la boca y con enfado, ruborizándose, miró a Haruki.
— Eres idiota.—
La pelirroja, acercándose un tanto insegura, mordió el extremo libre del pocky; se sonrojaba pero miraba aún a pesar de la timidez a su compañera.
— ¡¿Qué ha-haces?!— Decía ruborizada Isuke.
— No lo habías negado... No me culpes.— Cerrando un ojo Haruki, coloradas mejillas ligeramente, mostrando una sonrisa traviesa, veía como a su compañera tímida mordiendo el otro extremo continuamente mientras murmuraba ofensas, también sonrojada.
— Tonta, tonta... Me obligas a hacer esto... Deberías de ir al infierno...—
Haruki al ver como acababa con el pocky rápidamente, reclamó. — ¡Oye! ¡No te lo comas todo!—
Isuke paró.
— Isuke no tiene la culpa de tu timidez.— Comentaba muy malhumorada. Faltaban escasos centímetros para que sus labios rozaran. Ambas se miraban; pero la más sonrojada era la misma Isuke. Haruki en el momento que Isuke había vuelto a morder el pocky se apartó con este.
— ¡Jaja! ¡Es mío!— Decía victoriosa. Aún con un ojo cerrado que abrió después.
— ¡Idiota!— Dijo mientras se lanzó sobre esta, abrazándola. Cayó encima de Haruki. La pelirroja fue capaz de soportar la caída de su compañera, quedando con dificultad y a la fuerza, mantener su posición: Sentada. Se miraron a los ojos. Tenerla tan cerca le produciría un paro cardíaco. Inukai la miraba enfadada y gran colorado.
— ¿Qué te ocurre? ¡Estaba ju...!— No pudo acabar con la frase porque fue callada por un beso.
Inukai se comió prácticamente el escaso trozo de pocky que alcanzó. Se dejó llevar por el juego a tales límites como lo haría ahora Haruki quien, correspondió al beso de forma apasionada y la abrazó con fuerza: La quería sentir apegada para unirse a ella, mezclarse con ella, ser una. La atracción había llegado al tope de insoportable. Tomando la situación, lamió el cuello de Isuke. La chica ante tal acto, dejó de abrazarla y la agarró de la oreja derecha retorciéndola y estirándola, haciendo inclinar hacia aquel mismo lado a Haruki.
— ¡Ay, ay! ¡Isuke-sama!— Decía mientras dejaba de abrazarla también. Inukai soltó la oreja y se apartó de ella.
Fue un minuto de silencio. Haruki estaba más que incómoda por lo que había hecho y no quería perder su amistad con Isuke. Ruborizada a límites extremos. Pero si Inukai se había lanzado había un motivo; tal vez ella sentía lo mismo.
— Lo siento mucho.— Dijo Inukai, aún molesta.
— ¿Por qué hiciste eso?— Preguntó Haruki mirándola. Aún ambas coloradas.
— ¡Es tu culpa!— Replicó la pelirrosa.
Haruki dejó de estar tan roja: Esa actitud tan indecisa le parecía algo enfermo. ¿No se había disculpado?
Inukai se levantó y salió de la habitación. Enrabiada.
La chica pelirroja no podía quedarse ahí sin más: Salió a buscarla pero esta se alejaba corriendo.
Ambas seguían un camino el cual las llevó fuera del centro: Isuke no cesaba de correr hasta que cayó al suelo. Una baldosa se encontraba más elevada que la otra y eso le provocó la caída.
— Isuke-sama ¿Estás bien?— Decía mientras se acercó a su compañera y le ofreció la mano.
— ¿Por qué me persigues?— Preguntaba respirando rápidamente.
Hubo un largo silencio. Pero destensó el aire pesado Haruki: — Vamos, levántate.—
Inukai agarró su mano y fue ayudada a levantarse. Esta miraba al suelo con tristeza. Haruki la abrazó con cariño el lado derecho de Inukai mientras miraba la cabeza tan rosa esperando a que la levantara.
— ¿Qué ocurre?— Preguntó Haruki. — Te persigo porque quiero saber qué ocurre.—
La chica alzó la mirada y en los brazos de Haruki se revolvió, quedando cara a cara con ella. Ambas sonrojadas.
— Isuke te quiere. Y tal vez, seguramente, no la volverás a ver mañana pasado...— Decía mientras la abrazaba con fuerza. Apoyaba su barbilla en el hombro derecho de esta.
Haruki se sorprendió al ver que ella sabía sobre su plan suicida. Pero aún más de como actuaba. Aunque su compañera más bien se refería a la derrota contra Azuma... Y no exactamente al suicidio.
Ideas diferentes con el mismo destino: Separarse ambas.
— Yo también te quiero Isuke-sama... Y mucho.— Dijo mientras la abrazaba aún con delicadeza y acariciaba su cabello. Ambas sonreían aún ruborizadas. ¿Quién de algunas de ellas dos hubiera esperado todo lo ocurrido? Sólo una debía de comenzar para la otra continuar.
— ¿Cuánto de mucho?— Preguntó Isuke añadiendo una risa al final divertida. Aún se abrazaban
— Al extremo de poder por ti matarme. Aunque como ya sabrás, y por cierto, sorprendente tu conocimiento sin decirte nada, en la lista hay unos antes que tú.— Respondió.
— ¿Qué?— Inukai en un momento se decepcionó. Pensaba que... Habían otras chicas o chicos que estaba por encima de ella y ya le habían conquistado el corazón... Pero, ¿en plural?
— Mi familia digo... Ya hablé con Nio. La recompensa aún así, llegará.— Respondió con seriedad Haruki.
— ¡¿De qué hablas?! ¡Estás loca!— Volvió a preguntar. Inukai esta vez la miró cara a cara, realmente enfadada. Frente a tal preocupación de parte de su compañera, Haruki decidió alegrar un poco todo. La acercó y besó en la frente de ella.
— Te adoro Isuke-sama. No estoy loca... Me expreso un poco mal.— Sonrió Haruki.
¿Tienes un deseo tan fuerte que no te moleste dar tu vida a cambio tú también, Inukai? Veo que de momento no.
