2. Su sonrisa

Palabras: Música y sonrisa

La cabeza de Scorpius estaba dando vueltas, ¿Por qué no podía quedarse en casa descansando? Si el día de ayer había salido, no entendía como había ido a parar de nuevo en ese lugar.

Sus amigos lo habían convencido de salir, según ellos un nuevo bar se había inauguraron a las afueras y ellos tenían que ser los primeros en conocerlo. Pudo haber seguido el ejemplo de Albus que dijo él sí quería un futuro y ya no podía estar saliendo diario con ellos.

Él también debería comenzar a pensar en su futuro y no dejarse llevar por invitaciones perjudiciales, que al fin de cuentas lo dejaban muy aburrido. Algunas chicas le sonreían, pero en cierto modo ya hasta eso le aburría. Sabía que podía tener a la que quisiera, tenía en claro con quien podía tener una relación larga y con quien pasar el rato, sin embargo en esos momentos sólo quería pasar el rato en su cama.

El bar era horrible y al parecer el alcohol era del más corriente pues con solamente dos copas ya había perdido el sentido.

Se dirigió al baño sujetándose de todo soporte posible, se echó agua en la cara creyendo que así volvería de nuevo a la realidad, pero fue inútil.

Salió del baño tambaleándose y un cuerpo pequeño delgado lo hicieron tropezar.

—¿Malfoy?

—¿Potter?

Preguntaron al mismo tiempo.

Ambos se miraron fijamente, al parecer Lily tampoco estaba en sus cinco sentidos, esta se tallo los ojos.

—¿Mi hermano está contigo? —Preguntó la pelirroja lentamente—es mi fin y el de Rose y el de Lucy y el de Roxanne—se lamentó girando hacia la pared.

Scorpius la sujeto del brazo.

—Cálmate, Albus no quiso venir—la tranquilizó, esta miro su brazo y luego a él—¿estás bien?

—Claro—se soltó del agarre—voy con mis primas.

Dio unos pasos hacia enfrente pero se tropezó, Scorpius la sujetó de nuevo.

—Tal vez las vea después—aceptó Lily sentándose en la mesa más próxima.

Imitando la acción de su compañera, el rubio se sentó junto a ella. Al menos tendría alguien conocido con quien platicar o eso pensaba hasta que la música comenzó a sonar.

—¡Amo esa canción! —Expresó la pelirroja—¿Bailas?

Scorpius no estaba seguro de poder estar de pie, pero al ver a la hermana menor de su amigo haciendo movimientos con la cabeza supo que debía acompañarla en esa pieza. Ella lo tomó de la mano y lo guío hasta el centro de la pista.

Los movimientos de Lily eran sueltos, aunque se caracterizaba por ser extrovertida, Scorpius nunca la había visto dejarse llevar de ese modo. Y es que ese ritmo de música más los tragos que ya llevaba habían hecho de la pelirroja una bailarina profesional. Al contrario de él, que se limitaba a mover las rodillas, nunca había sido un buen bailarín.

—Nunca te había visto así—le dijo Scorpius una vez que volvieron a la mesa.

Lily le dio un trago a una bebida de color verde que recién había pedido.

—Es porque no me conoces—explicó—yo, soy la fiesta andante y casi nunca—balbuceo—tomo nada que no contenga alcohol.

Claro, por eso estas así de borracha—pensó el rubio.

Ambos se quedaron en silencio por unos minutos.

—¿Qué tanto me ves? —preguntó Lily al sentir esos ojos grises en ella.

—Eres muy bonita, Lily—respondió sin pena alguna.

Lily no respondió, se limitó a sonreír. Esa sonrisa tan característica en los Potter, con cierto toque de superioridad y mucha intensión de coqueteo.

—Tengo que irme—comentó Lily sin dejar de sonreir.

Se levantó de su asiento y Scorpius hizo lo mismo, no podía dejarla ir, no después de ver esa sonrisa de la que todos hablaban y de la que la mayoría se enamoraba.

—¿Salimos mañana? —preguntó el rubio.

Lily soltó una carcajada.

—Por supuesto que no—respondió—¿Sólo porque me dijiste que soy bonita? No soy esa clase de chica.

La pelirroja miró dirección a la salida y se dio cuenta que sus primas se encontraban ahí con rostro preocupado, una de ellas intentaba hacer una llamada. Intento ir rápidamente con ellas pero un brazo sobre el de ella la detuvo.

No pudo pensar, no sabía si había sido la música, el alcohol o su sonrisa, pero ahora tenía a Lily frente a él a muy corta distancia, sus respiraciones estaban cerca. Así que él no pudo hacer otra cosa que besarla. Contrario a lo que había pensado, Lily no se resistió, al contrario respondió el beso de la misma manera. Pero al separase, abrió los ojos como plato y rápidamente se soltó del agarre.

—¡Te llamo mañana!—gritó Scorpius cuando Lily salía por la puerta del bar.

Lily salió con sus primas ignorando los regaños de estas, se delineó los labios con la yema de sus dedos. No entendía qué había pasado pero se preguntó si eso tendría algo que ver con el sueño que tuvo antes de la boda.