Caminabas por las calles de tu ciudad sin dirección alguna. Ibas mirando al suelo metida en tus pensamientos. Acababas de discutir con tu madre, se iba a casar en dos meses, y tu aun no conocías a tu nuevo "padre".
Desde que tu padre se fue de casa por culpa de tu madre, a causa de una discusión, que a tu parecer era muy, muy estúpida. Tu madre desde hacía unos años tenía problemas con las maquinas de los bares, y se gastaba mucho dinero allí, y por ello tu padre, se canso de ello y se fue.
Desde entonces ,de eso hará un año, tu madre se dedico a beber hasta las tantas en algún lugar, desaparecer de casa por casi dos semanas enteras y luego volver con algún novio que le duraba días, luego rompían y mama volvía a beber y otra vez lo mismo. Pero parece que sentó cabeza en algún momento con alguno de esos hombres y se casa, pero tú aun, no lo conoces, curioso.
Ella solo viene a casa de ciento a viento, por lo que deduces que estará viviendo en su casa y encima cuando viene, viene con algo nuevo. Seguramente el tío este forrado, por que las cosas que llegan a casa no son baratas precisamente.
Así pues tras discutir con tu madre, decidiste salir de casa, para no verle la cara y con un poco de suerte a lo que volvieras no estaría, para variar.
Seguías caminado sin rumbo, cuando unos maullidos te sacaron de tus pensamientos.
Miras hacia el lugar de donde provenían, y ves a cinco gatitos, su pelo está muy sucio y se les ve en malas condiciones, sin duda han sido abandonados, dirías que de hace uno o dos días.
Levantas la caja para llevártela a casa, no quieres, no mejor dicho, no puedes dejar a esos gatitos ahí solos, a su suerte. Los gatos tu mayor debilidad, los adoras, siempre has querido uno. Y ahora te estás llevando cinco, miras al cielo se está poniendo negro, lloverá pronto.
Al llegar a la puerta de tu casa, dejas la caja delante, miras por la ventana, las luces están apagadas. Te acercas a la puerta y la abres, la empujas con el pie mientras entras con la caja.
Vas al salón y dejas la caja, vas al baño y dejas correr un poco el agua. Mientras se templa vuelves al salón, y coges a un gato blanco sucio, con una cicatriz en el ojo, el será el primero, intenta escaparse en cuanto estas llegando al baño, lo sujetas más fuerte, pero este salta encima de una mesa y se sienta, te mira, le miras, sabéis que uno de los dos deberá ceder, pero ninguno lleva esa intención. De un segundo a otro te abalanzas sobre él y este salta al suelo. Donde se pone a caminar con aires de superioridad, y de vez en cuando vuelve la cabeza hacia ti, controlando tus movimientos. Desistes en coger ese gato y vas a por otro, se ve muy oscuro, por ello que será negro y de ojos azules, este se remueve cuando lo tienes en brazos, pero no lo dejas escapar, llegas el baño y de un movimiento lo metes debajo del grifo, a lo que responde con un maullido, no muy amistoso. Te pones jabón en la mano mientras ves como el gato se aparta del agua, y en cuanto ve tus manos con jabón, bufa.
Le frotas para que salga espuma, y luego pues lo aclaras, mientras lo hacías, ves al gato blanco que se ha subido al borde de la bañera y va caminado por ella como si nada.
Maúlla y el negro le responde. El blanco se sienta en el lado contrario del grifo, mira como bañas al negro que suelta maullidos poco agradables de vez en cuando. Cuando decides que ya está limpio coges una toalla y le secas, ahora puedes ver su pelaje, es negro brillante, que resaltan sus ojos azules. Cuando el gato sale por la puerta lo ves saltar a tu cama y tumbarse, no ves a los demas gatos corretear por la casa solo al blanco, que va de lado a lado como si fuera suya. Lo coges y el ya intenta zafarse de tus brazos, pero no lo consigue y acaba también en la bañera, este a diferencia del negro se movía por la bañera evitando que le tocara el agua y el jabón, pero al final ganaste. Cuando ya está seco, sale corriendo hacia el gato negó, y le salta encima.
Vas a por otro esta vez coges a uno color crema con un pelo extraño en el lado izquierdo. A diferencia de los dos anteriores este se acomoda en tus brazos, y cuando lo metes se puso a maullar de una forma histérica, que debió de alterar a los otros gatos por que estaban todos en la puerta del baño, el negro se acerca a la bañera y sube de un salto, sentándose donde antes estaba el blanco. Cuando ya lo estas secando miras a la puerta y ves al blanco en tu cama jugando con su cola, hasta que en uno de esos intentos de atraparla con las patas cae al suelo, camina apartándose de mi radio de visión maullando. No puedes evitar reírte, dejas al gato color crema en la cama, ves que tiene dos manchas marrones una en la cabeza y otra en la espalda, en cuanto el gato se tumba, el negro salta a la cama y se sienta al lado del de color crema.
Miras a el otro de color crema, que se esconde detrás del otro gato, coges a los dos, el negro no se retuerce para que le sueltes, pero el de color crema, no se está quieto, cuando has acabado de bañar a los gatos ,mientras secas al de color crema que está haciendo lo mismo que cuando intentabas bañarlo, dificultarte mucho la tarea, ves como se acerca el blanco y se dedica a darle con la pata al negro, su pelo es negro azabache, con las patas, la cara y el final de la cola, blancos, tiene también al igual que los de color crema un pelo raro solo que este está hacia arriba y no hace los lados.
Cuando ya están todos los gatos limpios, miras la hora, aun es algo pronto, vas a preparar la cena cuando ves al gato blanco seguirte.
Gatos. POV.
-Vee, Alemania está limpio y suave~. Italia había saltado encima de Alemania y se había dedicado a jugar con su cola.
-Tsk, esa chica es muy rara.
-Pero fratello, ella nos acogió.
-Italia, eres un tonto.
-Vee... Ahora ¿por qué?- El gato italiano que ahora se encontraba tumbado boca arriba, tratando de atrapar la cola de su hermano.
-Bastardo ¿qué haces?, déjame en paz. Vete con el macho papas.
Alemania quien había estado callado durante la charla, miro a los cuatro gatos presentes.
-Tenemos que averiguar que nos pasado.
-Está claro quien ha sido, macho papas quien va a ser si no es el cejon, listo.- Tras terminar de hablar romano se sentó y lamio su pata delantera.
-Vee~ Lud, tengo hambre. Pasta, pasta. Y ¿si le pido a la bella que haga pasta?-Dijo dando saltitos de lado a lado.
-Nein.
-Pero pastaaa, quiero pastaaa.- El italiano iba a empezar una de sus lloreras si no fuera porque Romano le mordió la cola haciendo que maullara muy alto.
-Idiota, ella no debe saber que hablamos, eso no es normal, tontooo, tontooo.- Romano se dedico a pinchar a su hermano, hasta que una chica entro en la habitación.
-Lo siento chicos, no tengo comida, como aún es pronto iré a comprar.-la chica les sonrió a los gatos y se fue.
Estabas en la cocina cuando al ver al gato blanco entrar a la cocina, caíste en que no tenias comida de gato, cogiste al blanco y lo miraste, sus ojos rojos chocaban con su pelaje blanco, acariciaste un poco y decidiste que mejor ibas ya a por la comida.
-Lo siento chicos, no tengo comida, como aún es pronto iré a comprar.- le hablaste a los gatos, como si te fueran a responder solo son gatos.
Te pusiste los auriculares y los conectaste al móvil, mientras vas a la tienda te dedicas a pensar nombres para los gatos.
Entras a la tienda y te diriges a la zona de mascotas, ves pienso de distintas clases, de colitas, pate, cachitos de carne... Miras de que es cada cosa, hasta que oyes una risa detrás tuya. Cuando te giras ves a tu compañero de clase, Daniel. No te acordabas de que trabajaba aquí.
-Hey, (t/n).- Se acerca hacia ti, sonriendo.-¿Estás haciendo alguna dieta a base de comida de gato?
-¿Eh?... ¡Ah! No, es que me he encontrado unos gatitos, y bueno, nose que comida cogerles.- ríes nerviosa.
-Ya me había imaginado que sería por algo así, no creo que sea muy normal que la gente coma comida de gato.- Ríe por tus reacciones.
Coges una bolsa de pienso, unos platos para la comida, un arenero y arena, vas a pagar cuando ves uno de los vasos de fideos instantáneos, y como no decides cogerlo. Menos trabajo para hacer en casa.
Daniel te acompaña a caja. Y te cobra, sin perder esa sonrisa en su cara.
-Serán **$- Le das la cantidad exacta.-Gracias espero que vuelva pronto.
Te despides con la mano mientras empiezas a caminar hacia casa.
Cuando llegas, ves a todos los gatos dormidos sobre tu cama, sonríes ante esa imagen. Entras al baño y colocas las cosas, luego en la cocina les pones pienso.
Mientras que por otro lado estas calentando el agua, para los fideos. Al poco rato de haberte sentado en el sofá con los fideos tienes a un gatito con color crema encima de ti dándote cabezazos para que le acaricies.
-Eres muy cariñoso tú, ¿Eh?- lo alzas hasta la altura de tu cara, y le das un besito esquimal*.- Al principio el gato intenta saltar, pero en unos segundos parece haberse calmado, se tumba sobre tu regazo, y ronronea.-¿Me pregunto como podría llamarte?.
Sigues acariciando al gatito color crema cuando ves al otro del mismo color, mirándote. Y como si se sintiera incomodo con tu mirada se fue lejos de tu vista.
-Qué raro.- Dices, antes de volver a centrar tu atención al gatito de encima tuyo.- ¿Tienes hambre?- Y como si de verdad hubiera entendido lo que has dicho, se levanto y salto al suelo, frotándose contra tus piernas.-Jajajaja, está bien, lo tomare como un sí.
Coges los comederos y pones pienso en cada uno. Cuando los tienes listos los bajas al suelo.
-Chicos a comer.-El primero en llegar fue el de color crema, seguido por el blanco, luego por el otro color crema, y finalmente el negro. Ves el sitio de un comedero vacio, y vas en busca del gato que falta que está caminando sobre una estructura cubierta. Lo coges, y lo llevas a la cocina, lo dejas enfrente del plato, miras a los demás gatos, te están mirando y miras al de color azabache, esta oliendo la comida, a lo que no parece gustarle por que se ha ido al plato del blanco, que ya está caminando por la encimera. Miras al negro, que está mirando al blanco, ves a los de color crema que están acurrucados juntos.
-¿Tan asquerosa esta vuestra comida?- ninguno de los gatos a comido ni un poco. Resoplas.
Te sientas en el sofá y al instante ya tienes al gato color crema sobre ti, y al ojirojo caminando por el respaldo del sofá. A el negro en el lado contrario al tuyo y al otro de color crema en una silla enfrente de vosotros y al negro azabache otra vez sobre la estructura cubierta. Estas cambiando de canal, mientras sobas, al gatito de tu regazo, que empezó a ronronear.
Tras de un rato, decides que es mejor irse a dormir, te encaminas hacia la cama. Te pones el pijama mientras ves al gato blanco tumbado en tu cama. Te echas en la cama, mientras caes en los brazos de Morfeo.
Te despertaste a mitad de la noche, notabas una presión en el pecho, miraste a ver qué era lo que provocaba esa presión, vistes encima tuyo al gato color crema, de rulo a la derecha, giraste la cara para ver al blanco dormido cerca de tu rostro, y en el otro lado pegada a ti estaba el de color crema un poco por encima de tus caderas, notaste debajo de las sabanas a otro gato, miraste por encima y divisaste una mancha negra en el otro extremo de la cama. Sentías mucha calidez proveniente de aquellos felinos, que poco a poco provoco que volvieras a caer dormida.
