Capítulo 2- La racha de buena suerte.

"Nuestro amor es el hogar, y el hogar pueden abandonarlo nuestros pies pero nunca nuestros corazones." -Oliver Wendell Holmes.

Sora despertó al día siguiente con dolor de cabeza y un buen trancazo. Se apoyó en los codos y miró alrededor. A su lado, la chaqueta estaba arrugada, había dormido abrazándola. En el suelo, la ropa que se había puesto la noche anterior. Junto a la cama, la caja del 'Número Uno'

La pelirroja se inclinó y apoyó la cabeza en el borde del colchón. Alargó el brazo y cogió su foto favorita de Taichi. Una foto tomada a escondidas, como (casi) todas. Era una foto de un Tai adolescente, de dieciséis o diecisiete años. Acababa de marcar el gol de la victoria, el gol que llevaba al equipo del Instituto Odaiba al estrellato, a ser los campeones de la liga, a quedar como héroes ante los ojeadores de equipos importantes. Tai había marcado tres de los cinco goles, uno en el último minuto.

Sora lo recordaba perfectamente: El castaño, con una gran sonrisa en su rostro, corrió hacia el lado de las gradas en el que ella se hallaba, con un brazo estirado y el otro con el codo doblado, como un superhéroe. El color rojo del uniforme resaltaba su moreno natural, y un '1' blanco plantado en el pecho. Pronto, todo el equipo se le echó encima.

Sora sonrió, le debía muchas cosas a Tai. Por él era fotógrafa y conocía a su mejor amiga. Sin querer, se le vinieron a la cabeza las palabras de aquella canción... 'It's you, it's you, it's all for you, everything I do.' Qué identificaba se sentía en esos momentos. Con una sonrisa boba, bajó de la cama y colocó todo en la caja, y ésta bajo el colchón.

Caminó hasta el baño, y tras quitarse la ropa, entró en la ducha y dejó que el agua la resbalase por el pelo y el cuerpo.

Repasó mentalmente los eventos del día anterior. Lo que había comenzado como un día de mierda, gritando a su ahora ex-novio; acabó con ella abrazando, en la moto y hablando con el chico por el que había estado colada más de diez años.

Estaba en una nube. Feliz. En éxtasis.

Se preguntó si lo volvería a ver.

Tras la ducha se puso un chándal viejo y se dirigió a la cocina. Su desayuno habitual, un bol de leche y cereales y café.

Sentada, mientras llevaba a la boca la cuchara cargada, miró a la silla que estaba frente a ella. Cuántas veces Yamato se había sentado ahí, riendo con ella. Y cuántas veces ella había deseado ver a otra persona en su lugar.

Si Sora había aceptado salir con Yamato era porque no tenía esperanzas de llamar la atención de Taichi en ningún momento. Así que, cuando el rubio, un chico con talento, amable, pícaro, le dijo que se había enamorado de ella, Sora se dijo que oye, se merecía ser feliz. Y no perdía nada en intentarlo.

Ahora sí, nunca había dejado de seguir al castaño en las sombras. Ella siempre estaba ahí, escondida. Él era como su proyecto personal. Sí. Todo empezó un par de años después de conocerlo. Había sido su cumpleaños y se había comprado una cámara de fotos. Un día vio a un grupo de chicos divirtiéndose y los hizo una foto. Al verla con el zoom, se fijó en uno de los muchachos. Su pelo revoltoso y ojos color chocolate la llevaron de inmediato a aquel uno Agosto de 1999.

Sora jadeó y se acercó más a los amigos que bromeaban bajo la Torre de Tokyo. Sí, era él.

Con cuidado a no ser descubierta, Sora aumentó el zoom del aparato y comenzó a fotografiar al chico.

Sin saber por qué, cuando el grupo de separó, la pelirroja siguió al chico hasta su casa en Odaiba, y hasta se quedó abajo, en los pórticos, para ver a qué piso entraba. Más tarde, al subir ella misma, comprobó que era el apartamento número 1306.

A partir de ahí, había comenzado a 'casualmente' encontrárselo en todos lados. Ella siempre tanía su cámara lista y hasta había ahorrado para comprar una impresora de fotos.

Lo que ella al principio veía como un juego, una curiosidad, atracción... pronto vio que, en su adolescencia, todo eso evolucionó a amor.

Sora cerró los ojos y suspiró. Las memorias, siempre ahí para recordarle que no todo en la vida es fácil. No, no si la persona que adoras, con la que quieres compartir tu tiempo no sabe que existes.

La pelirroja salió de la cocina y se dejó caer en el sofá. No tenía ganas de nada, era Domingo, estaba cansada y un poco deprimida, sobre todo porque los dos chicos con los que estaba vinculada 'románticamente' pasaban de su cara.

Así que cogió su portátil y, apoyándolo en su regazo, decidió mirar su correo.

A parte de correos llenos de imágenes curiosas por parte de Mimi; tenía un e-mail de su trabajo.

Su jefa le decía que al día siguiente fotografiaría a 'unos campeones', que así, aparte de seguir con la línea de 'cosas de moda' de la revista, podrían atraer algún nuevo lector.

Sora se preguntó quiénes serían esos campeones. Sólo esperaba que fuesen normales, y no chulitos con su supuesta victoria subida a la cabeza.

La pelirroja decidió ver una película que se había descargado hacía poco. Cuando llevaba unos tres cuartos de hora vistos, su timbre sonó. Dejando el portátil en el sofá y con cara de extrañeza, Sora fue a ver quién estaba fuera. Tras la puerta se encontró a su mejor amigo, un joven rubio de grandes ojos azules, que sonreía ampliamente.

"¡Takeru!" la chica saltó para abrazar al chico, que la sujetó de la cintura.

"¡Hola, Sor!" dijo él, feliz.

"¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo?" preguntó Sora mirando al chico sin soltarlo.

"No me hace falta excusa para venir a verte." repuso Takeru encogiéndose de hombros. Sora sonrió. "Sin embargo..." la pelirroja lo miró con ojos muy abiertos. "Oh, no es nada malo. Al contrario. Es sobre Miyako..." comenzó el muchacho.

Sora sonrió con ganas y abrazó a su amigo sin dejarlo acabar.

"¡Por fin! ¡Lo sabía!"

El rubio rió y se sonrojó visiblemente.

"Venga, pasa..." Sora señaló con la cabeza al interior de su casa yTakeru entró. "Cuéntame, ¿qué dijiste? ¿Qué dijo?"

Takeru se sentó en el sofá de su amiga mientras esta apartaba el portátil y ocupaba la misma posición que hacía unos minutos. El rubio suspiró y comenzó su historia.

"La pedí que se reuniese conmigo en el café de la esquina, el que está junto a la Torre de Tokyo…"

"Oh, lo conozco, es un buen sitio."

"¡Déjame empezar, Sora!" replicó Takeru.

"Perdón…" las mejillas de la chica hacían juego con su pelo.

"Gracias… Pues quedamos allí porque…. Tenías razón, no podía guardarme esto más tiempo. Total, que la invité a un café y comenzamos hablando de tonterías, ¿sabes? Como el trabajo y esas cosas."

"No me lo puedo creer. Trabajáis juntos, ¿por qué habláis de trabajo?"

Takeru le echó una mirada fría a Sora y ésta se calló enseguida.

"Gracias." Repitió el rubio. "Bueno, el caso es que de repente se lo dije, le dije que me gustaba y que querría darle una oportunidad a lo nuestro."

"¿Y qué hizo ella? ¡Oh, Takeru, es tan bonito!"

El rubio soltó un bufido. "Te aseguro que si vuelves a interrumpirme, me largo."

"Perdón. Pero, ¿qué dijo?"

El chico no pudo evitar sonreír. "Pues se puso colorada y me dijo que llevaba años queriendo salir conmigo. ¿Te lo puedes creer? Años, años callándonos las cosas y sentíamos lo mismo…"

Sora se quedó muy quieta, esperando a que su amigo continuase.

"Bueno, ¿ahora ya no dices nada?" Takeru levantó una ceja.

"Oh, sí, perdón…" Sora sacudió la cabeza. "¡Me alegro tanto por ti, Takeru!" dijo ella sonriendo ampliamente. "Te lo mereces. Los dos os lo merecéis."

El chico no pudo evitar inclinarse y abrazar a Sora. Se conocieron cuando ella tenía catorce años, y él doce. Resumiéndolo mucho, la había pillado con las manos en la masa, sacando fotos a Taichi con su cámara escondida tras un árbol en el parque.

"¿Qué haces? Preguntó el pequeño niño rubio con los ojos azules muy abiertos, mirando a la niña pelirroja que se agazapaba tras el tronco del gran árbol, con una cámara negra entre las manos.

La muchacha se sobresaltó y aferró la cámara con fuerza.

"Nada." Respondió rápidamente.

"Mentira. Te he visto hacerles fotos a esos chicos. Eso es muy raro, ¿sabes?"

"¡Pues si no te gusta, vete y no mires!"

"¿Por qué haces fotos?"

"No te importa." Sora se estaba empezando a hartar del chico. Además, se había puesto colorada.

"Claro que no. Pero me aburro. Y si no me lo dices, igual aviso a Tai y a sus amigos de lo que estás haciendo."

"¿Tai?" preguntó la niña con un nudo en el estómago. Así se llamaba el castaño que le gustaba.

"Sí, Tai, el chico de pelo marrón." afirmó el rubio señalando al chico en cuestión.

"¿Lo conoces?" murmuró Sora, con miedo a que su juego se acabase.

"Claro que sí, todo el mundo conoce a Taichi Yagami..."

'Así que se apellida Yagami…' pensó Sora.

"…es el mejor jugador de la liga juvenil de fútbol, ¿sabes?"

Sora levantó una ceja, de repente interesada en lo que el rubio le contaba.

"Sí, no me mires así. ¿En tu colegio no hay ligas de fútbol? Seguro que el Instituto Odaiba os ha dado miles de palizas. Taichi es genial. Nunca he hablado con él pero todos dicen que es genial. A mi amigo Daisuke le firmó un autógrafo el otro día. Daisuke casi lo enmarca. Idolatra a Taichi."

"Oh, ya veo." dijo Sora. De repente se le ocurrió una idea. "Sí lo sabía, por eso hago fotos. Algún día seré reportera. Tengo que empezar por algo." mintió la pelirroja, intentando así que el chico la dejase sola.

"Oh, ¿me puedo quedar contigo? Parece un juego guay."

Sora suspiró y asintió. "Pero no hagas ruido, ¿vale?"

Desde entonces, Sora y Takeru habían comenzado a ir juntos a partidos de fútbol, y al cine, y al parque. Se hicieron muy amigos. Sora consideraba al rubio el mejor amigo que había tenido en su vida, sobre todo porque en su instituto sólo hablaba con chicos porque era demasiado 'poco femenina' para salir con chicas.

Eventualmente, al cabo de unos meses, Sora admitió que ella no sabía que Tai jugaba al fútbol, sino que estaba colada por él. Takeru se enteró de toda la historia y ahí, su amistad se afianzó y su confianza incrementó.

El rubio sabía todo sobre Sora, ella todo sobre él. Eran los mejores amigos, al fin y al cabo, a pesar de que la chica siempre había deseado que fuese Taichi el que ocupara ese lugar.

"Bueno, ¿y tú?" preguntó Takeru, sacando a la chica de sus pensamientos.

"Oh, ¿yo?"

"Sí. Sé que Yamato y tú lo habéis dejado." dijo él con la mandíbula rígida.

"Uhm, sí. Takeru, no vas a creer lo que me ha pasado ayer." Sora tenía una sonrisa boba en la cara, sentía el corazón en un puño y mariposas en el estómago.

Y oh, qué bien conocía Takeru esa cara, esa postura. Qué bien conocía a la pelirroja.

"Taichi." susurró.

Sora asintió. "Hemos hablado. Me ha traído a casa en su moto, lo he abrazado." Consiguió decir con voz temblorosa.

La cara del rubio se iluminó por la suerte de su amiga.

"¡Dios, felicidades!" gritó él. Sora se sonrojó. "Sora, es fantástico. Quizá os hagáis amigos."

"No seas bobo." Sora miró al suelo. "Me trajo a casa por pena, no porque le guste. Además, no nos parecemos, no somos del mismo mundo; él es guapo, divertido, la gente lo adora…"

"Y tú eres guapa, inteligente, y la gente que te conoce te adora." afirmó Takeru dando una palmada en la pierna de la chica. "Mira, sabes lo que opinaba de Yamato. Lo habéis dejado, y has conocido oficialmente a Taichi. Eso parece una racha de buena suerte. No la dejes malgastarse, ¿vale?"

Sora lo pensó un momento. Aún la dolía un poco que Yamato la hubiese engañado, con Jun nada menos. Pero era Taichi. Y sólo pensar en la posibilidad de ellos dos juntos, su sonrisa nacía con fuerza.

"Ah, ¿ves?" dijo Takeru. "Ya tienes esa sonrisa enamorada. No sé qué hacías con Yamato. Taichi es mejor para ti."

"¿Tú crees?"

"No lo creo, lo sé." Dijo el rubio cuando el timbre de la puerta sonó de nuevo.

Sora se levantó, abrió y se encontró con Mimi, que vestía la misma ropa del día anterior y sonreía como una quinceañera.

"¿Mimi?" preguntó Sora, confusa. "¿Qué pasa? ¿Estás bien?"

Mimi sonrió aún más y asintió. Sin esperar a que su amiga dijese nada, entró en el apartamento.

"Oh, hola Meems."

"¡Hola Takeru!" dijo la castaña con voz aguda.

"Mimi, ¿qué narices te pasa? Me preocupas."

"¡No, no!" dijo la aludida negando con ímpetu. "No, estoy genial, estoy fenomenal, Sor. ¡Creo que me gusta Koushiro!"

Sora frunció el ceño. "¿Kou… Koushiro?" hizo memoria. "¡Oh! El amigo de Tai…"

Takeru levantó una ceja y se incorporó. "Esto… es una charla de chicas, ¿no?"

Mimi lo miró con ojos brillantes y asintió. El rubio suspiró con una sonrisa, rodó los ojos y se dirigió a la puerta.

"Sora, te llamo más tarde, o ya nos veremos, ¿vale?"

Sora rió. "Por supuesto. Adiós, Takeru."

Cuando el muchacho cerró la puerta, se giró y miró a Mimi, brazos cruzados, mirada escéptica y mordiéndose el carrillo.

"¿Y bien?"

Mimi suspiró. "Sora,es un chico fantástico. Tiene mi edad. Es súper listo, estáestudiando informática avanzada y además sabe un montón de cosas, ¿sabes? Su casa está llena de libros y aparatos electrónicos. Y él es tan dulce…"

"Espera, rebobina. ¿Has ido a su casa?"

"¡Pues claro! ¿Qué pasa, Taichi no vino aquí?"

"¡Por supuesto que no!" Sora se puso colorada.

"Oh, ¿fuisteis a su casa, entonces?"

"¡Mimi! ¡No! Me trajo a casa y se largó. Yo no mantengo relaciones con el primer guapo que se me pone por delante."

"Llevas sin ser soltera demasiado tiempo, cielo. ¡Vive un poco!" Mimi cerró los ojos, colocó la cabeza mirando hacia el techo y sonrió de nuevo. "Kou y yo hemos vuelto a quedar mañana. Esta noche ha sido genial…"

"No quiero saberlo."

"Fuimos a por un batido y luego le pregunté donde vivía y me lo dijo y estábamos tan cerca… Y yo lo besé. Y luego lo hicimos, ¿sabes? El amor. Y es un chico súper dulce. Y tierno. Y gentil. Y hoy me ha hecho el desayuno. Es un poco calladito, pero eso me da igual."

"No quería saberlo, Mimi. Honestamente, no me creo que te acuestes con el primer chico mono que pillas."

"Y yo que no lo hagas. Taichi era un bombón, y creo que le gustabas."

"No seas boba. Además, si era un bombón, ¿por qué te fuiste con su amigo?"

"Tengo un punto débil con los cerebritos."

Sora rodó los ojos.

oOo

Taichi se levantó tarde aquella mañana, y hubiese dormido mucho más de no ser por Koushiro, su mejor amigo, que había llamado al timbre.

"¿Qué?" preguntó Tai, huraño como siempre que se despertaba, con ojos legañosos, pelo aún más revuelto que de costumbre y vistiendo apenas un pantalón de chándal gris y viejo.

"Buenos días a ti también…" dijo Koushiro, entrando y dejando una bolsa de papel en la encimera de su amigo. "Café y un donut."

"Uhm, gracias. Te perdono el haberme despertado tan pronto." Dijo Tai sacando el donut y dándole un mordisco.

"Taichi, son casi las dos."

"Lo que yo te decía, pronto."

Koushiro rió mientras su amigo probaba el café.

"¿Y qué te trae por mi humilde morada?"

"Uhm…" Koushiro se puso colorado. En su mente, era mucho más fácil hablar de chicas con Tai. Oh, iluso de él. Nunca era fácil. "Ayer me lo pasé bien con Mimi.." dijo al fin.

"Oh, ¿la delgadita?" dijo Tai acabando de comer. "¿Qué hicisteis, fierecillas?"

"Pues…" Koushiro enrojeció aán más. "Fuimos a por unos batidos y luego a mi casa."

"Ah, eso me gusta, Kou. Supongo que lo hicisteis, ¿la vas a volver a ver?"

El pelirrojo asintió. "Sí,y sí. Tengo ganas de verla, es una chica genial, divertida, y creo que me gusta."

"Uh, es más serio de lo que creía. ¿Qué tal es?"

"Ya te lo he dicho, genial, diver…"

"No, en el catre, coño."

"No sé si responder a eso. Uhm. Bien. Genial, supongo."

"Tomaré eso como un 'Es la hostia', pero en tu idioma."

Koushiro frunció el ceño.

"Bueno, y tú con su amiga?"

"¿Sora?" Tai levantó una ceja. "Digamos que la salvé el culo y la llevé a casa. Es un poco sosa. Aunque muy mona, y no está nada mal. Las he visto mejores."

"Pues a mí me pareció perfecta para ti."

"¿A qué te refieres?" preguntó el castaño, terminando su café y mirando a su colega con la ceja levantada.

"Pues digamos que se la debe dar muy bien eso de dar malas contestaciones, según vi. Ella parece más educada que tú, de todas formas."

Taichi le dio al chico una colleja.

"¡Au!" Koushiro se frotó la coronilla.

"Me alegra ver lo agradable que me consideras."

"Me alegra que te alegre. Joder, ay, qué daño."

"Tú te lo has buscado, pequeño saltamontes. Por cierto, veo que vienes listo para la fiesta."

"¿Qué fiesta?"

"No es una fiesta, bueno, más o menos. Yutaka, el vecino de arriba, ha aprobado todas este trimestre y quiere celebrarlo. Me ha invitado, y a ti. Vamos a ser pocos, unos diez o así. Música, algo de beber y poco más. Visita de cortesía."

"Oh, ya veo."

"De todas formas, tengo que ir a comprar algo para llevar. Un vino barato, algo de comer, no sé."

"Quizá una tarta…"

"Sí. Bueno. Tengo que ir al supermercado de todas formas. Volveré en media hora o así."

"¿Y yo?"

"Puedes usar mi portátil, sé que esas cosas te gustan, cariño…" dijo el castaño riéndose y poniendo morritos a su amigo, que rió y se dejó caer en el sofá mientras Tai iba a su cuarto y se quitaba su improvisado pijama.

El castaño se puso unos vaqueros y una camisa relativamente nueva y poco usada y unas playeras. Cogió su cartera y se dirigió a la puerta.

"¡Hasta luego!"

"Nos vemos…" respondió Koushiro desde el sofá, levantando la mano como despedida.

Taichi caminó hasta el supermercado donde siempre compraba, frente al edificio de Fuji TV. Allí saludó a Megumi Hatagami, la cajera, una joven morena y tímida de diecinueve años con la que Tai había salido unas cuantas veces y que estaba colada por el chico, siempre de manera sana y educada.

"Hola, Taichi." Dijo con su voz dulce y agitando la mano.

"Megumi." Tai asintió con la cabeza y sonrió a la chica con sinceridad. Le caía bien, era agradable y una buena amiga, al fin y al cabo.

Junto a la caja, cogió una cesta y se dirigió a los pasillos. Mentalmente repasó la lista de la compra. 'Una barra de pan… leche… pizza… embutido… sushi congelado… huevos… oh, el pastel para Yutaka… sí, le llevaré un pastel de chocolate y… ¡mierda!' Tai dio un paso hacia atrás para evitar caerse.

oOo

Sora había comenzado a comprar allí porque Yuuko Yagami, la madre de Taichi, frecuentaba el lugar. Además, la gustaba el sitio. La cajera era joven, pero amable, y los productos de calidad. Así que, cuando se mudó a prácticamente Odaiba, decidió que ese sería su supermercado.

Y necesitaba comprar cosas para la semana. Mimi se había ido a comprar ropa, así que ella aprovechó.

Llevaba puestos sus vaqueros y una blusa. Había añadido un pañuelo al cuello, pero al salir de casa se dio cuenta de que, a pesar de ser invierno, no hacía demasiado frío, y se lo quitó, poniéndolo en el bolsillo trasero de su pantalón.

En el súper había aire acondicionado y calefacción, para acabar.

Y qué casualidad, o como dijo Takeru, racha de buena suerte, cuando giró para cambiar de pasillo y se chocó de bruces con Taichi Yagami.

"¡Mierda!" soltó el chico, trastabillando un poco para atrás y sacudiendo la cabeza. Se fijó en quién había chocado con él. "¿Sora?"

La pelirroja pestañeó con fuerza. Sí, su buena suerte había aumentado en los últimos días…

"Taichi…" susurró ella.

"Cuanto tiempo… ¿me echabas de menos?"

Sora pensó rápido. No se podía permitir un desliz como el de la noche anterior.

"¿Qué haces aquí?" preguntó, frunciendo el cejo, como si no supiese que Tai vivía cerca.

"Mi casa está a cinco minutos, cielo."

La pelirroja se sonrojó, la había llamado cielo. Eso significaba su nombre, además. Tai se percató de ello y sonrió.

"Uhm, veo que sí que me echabas de menos…"

"Te lo tienes muy creído, ¿eh?"

"Tengo mis razones." Sora entrecerró los ojos. "Vale, lo siento. ¿Llegaste bien a casa anoche?"

"Sabes que sí."

"¿No crees que me merezco algo a cambio?" dijo Tai, una idea cruzándole la mente.

"Ya te dije gracias."

"No. Tengo una fiesta y quiero llevar algo de comer, pero no sé qué tarta llevar. ¿Y si me ayudas?"

"¿Eso es todo?"

"Bueno, ya te lo dije, un beso estaría bien…" el castaño esbozó su sonrisa de medio lado y el estómago de Sora dio un vuelco, la pelirroja tuvo que luchar por no temblar.

"Ja,ja. Eso es todo, gracias." Se dio la vuelta y comenzó a andar hacia los congelados.

Taichi se quedó mirándola. Pues no, no estaba nada mal, tenía buen culo, desde luego. Sora se giró de nuevo y se dio cuenta de qué estaba haciendo el muchacho, haciendo así que su cara y su pelo tuviesen el mismo color.

"¿Vienes o no? Tengo cosas que hacer." Consiguió decir ella.

"Voy, voy…" el chico caminó hasta situarse a su altura y juntos fueron a la nevera de tartas.

"¿Conoces bien al chico?" preguntó Sora.

"¿Quién te ha dicho que el anfitrión es un chico?" repuso Taichi, perspicaz.

Sora sintió cómo su estómago se desplomaba. ¿Una chica?

"Lo había supuesto, lo siento…"

Tai soltó una carcajada. "No, es un chico, mi vecino de arriba. No lo conozco mucho, es… majo. Hablamos. Buen vecino."

"Entonces no lleves las grandes. Opta por estas. Son para cuatro o cinco personas y las de chocolate están de muerte."

Tai tomó nota mentalmente. 'Así que le gusta el chocolate, bien.' Porque, con beso o sin él, antes o después, el castaño de dijo que conseguiría que Sora aceptase tener una cita con él.

De algún modo, Tai sacó, a partir de eso, temas de conversación del estilo '¿Vas a muchas fiestas?' mientras ambos acababan sus compras.

Sora no pudo evitar pensar que, quizás, parecían una pareja, y sonrió.

"¿Qué?" preguntó Taichi, sonriendo a su vez.

"¿Uh?" Sora parpadeó. "No, nada. Eres más majo de lo que parece"

"Gracias." Tai rió a carcajadas. "Tú eres menos hosca de lo que pareces."

"¡Oh, vaya!" Sora fingió estar herida. "Gracias…"

"Un placer, señorita…" respondió él, sus ojos marrones sonriendo a la vez que sus labios.

Fueron juntos a pagar. Primero pasó Sora, que enrojeció cuando Megumi tuvo que pasar por la luz roja los tampones, ya que Taichi ahogó una carcajada.

Luego le tocó el turno al chico, que comenzó a hablar con la cajera de manera natural, amable. Sora no pudo evitar estar un poco celosa mientras la morena apoyaba su mano en la de Tai mientras ambos reían.

Tras acabar, salieron a la vez y la pelirroja mantuvo conversación (el tiempo, cuánto llevaba viviendo en Odaiba…), evitando así tener que despedirse del castaño tan pronto. Caminaron juntos hasta el bloque de apartamentos del chico, que era el que estaba en frente al que tenían sus padres, es decir, donde él había vivido hasta ser mayor de edad.

"Bueno… te dejo en paz." Dijo Sora cuando se detuvieron frente al portal.

"Puedes pasar, si quieres." Dijo Taichi con tono pícaro. "La fiesta va a estar bien."

La pelirroja tuvo que luchar por no decir que sí.

"No, mañana tengo que trabajar. Además, no conoceré a nadie."

"Me conocerás a mí…" Tai dio un paso adelante, y Sora no se movió, fijando sus ojos carmesí en los chocolate del muchacho. Jo, qué guapo era…

"Uhm… no, creo que no…" rió ella con suavidad, como una colegiala. Decidió que, si tantas ganas tenía él de llevarla a su casa, que se lo trabajase.

Tai sonrió de lado y dio otro paso, juntándose a ella y dándola en la cintura con el dedo.

"Algún día dirás que sí."

"Algún día…"

Taichi se inclinó y la susurró en la oreja.

"Te guardo la palabra."

Rápidamente, se incorporó y se abrió la puerta de su edificio. Sora sonrió, pero se dio cuenta de que en la mano que el chico levantó para despedirse… ¡estaba su pañuelo!

La chica se llevó la mano al bolsillo de su pantalón. Vació.

"¡Eh! ¡Devuélveme eso!" la chica corrió hacia el portal pero la puerta estaba cerrada. "Mierda…"

Murmurando por lo bajo, volvió andando a casa, cruzando el Rainbow Bridge.

Entró a su apartamento y colocó el contenido de las bolsas en su sitio. Miró el reloj. Las seis y media. Uhm. Tenía hambre.

Como adoraba cocinar, y creía que se lo merecía, Sora decidió preparar uno de sus platos favoritos, filete con verduras.

Pasó la siguiente hora y pico cocinando todo cuidadosamente; los vegetales cortados a la perfección, la carne en su punto.

Cuando se sentó a degustarlo, se dijo que ojalá Taichi estuviese ahí. Y fue un deseo que la salió de repente, no como fan-acosadora que podría ser considerada; sino como chica que se estaba colgando también por la personalidad del muchacho, que hasta entonces, sólo se había imaginado…casi. Los recuerdos la asaltaron de nuevo.

"¡GOOOOOOOL!" las gradas de la derecha, llenas de gente vestida de rojo, vibraron cuando la afición del equipo de fútbol juvenil del Instituto Odaiba se puso de pie para alabar al jugador que lucía un '1' en el pecho.

Sora tenía la cara pintada de rojo, a juego con su sudadera, y sacaba fotos como loca mientras Taichi estiraba los brazos y luego el equipo se le abalanzaba.

La muchacha dejó la cámara un momento para aplaudir y vitorear, al mismo tiempo que el árbrito pitaba tres veces para indicar que el partido había acabado.

La multitud bajó de sus asientos, el equipo perdedor se fue con la cabeza baja mientras los ganadores se quedaban en el campo para hablar con los fans. Sora respiró hondo y se dirigió al capitán. Él.

"Uhm… ¿Taichi?" dijo ella. El chico, de dieciséis años, se giró y levantó las cejas con sorpresa para luego sonreír.

"¡Hola!" dijo con alegría.

"Muchas felicidades. ¡Lo has hecho genial!"

"Gracias…" El muchacho no sabía si la chica lo decía por quedar bien o porque sabía de lo que hablaba.

"El regateo de tu equipo es increíble. ¿Y las fintas? Las fintas que hacéis dan envidia. Ojalá mi técnica fuese como la tuya. O la mitad de buena." Soltó la pelirroja para demostrar que sabía de fútbol.

El castaño amplió su sonrisa. "Vaya, ¿juegas?" Ella asintió. "¡Genial! Muchas gracias… Uhm… bonito maquillaje."

Sora rió.

"¡Eh, Yagami!" dijo una voz, provocando que ambos jóvenes se girasen. "Deja de ligar y vamos a cambiarnos."

Sora dio gracias por tener la cara pintada, pues ahora estaría de exactamente ese mismo color. Taichi hizo un signo con el dedo corazón a su compañero y se giró a Sora.

"Bueno, un placer. Me voy. ¡Gracias por animarnos!"

Sora asintió con ilusión. Taichi trotó hacia los vestuarios. A medio camino se giró y siguió corriendo hacia atrás.

"¡Eh! ¡La próxima vez, ven sin la cara pintada!"

A esas alturas, Sora volvía a sonreír como una cría. Sacudió la cabeza y recogió el plato de la cena que ya había acabado.

Se sentó en el sofá y terminó de ver esa película, abrazándose a sí misma. Qué frío.

A las doce más o menos, se fue a la cama. Puso el despertador, se cambió al pijama y enseguida estaba frita.

"BEEP BEEP"

Sora abrió un ojo, apagó el despertador y bostezó. No tenía ganas de trabajar. Malditos Lunes. Pero tenía una sesión que hacer y no podía faltar. Los campeones… Uhm.

Medio dormida, se duchó, vistió con unos pantalones marrones y jersey beige y desayunó sus cereales con leche y café.

En una hora estaba calzada y lista para trabajar.

El estudio estaba en Hikarigaoka, y para llegar tenía que coger el bus. En el trayecto, para variar, pensó en Tai, en ella, en Mimi y Koushiro…

Cuando entró al edificio, su jefa la saludó y la llevó al plató donde se realizaría la sesión. En él estaba un grupo de unos nueve o diez chicos jóvenes, todos vestidos de forma casual. Eran atléticos, claramente deportistas y Sora podría jurar que conocía a uno o dos de algo.

"Hola a todos." Dijo, dándoles la mano a cada uno. "Soy Sora Takenouchi, yo haré las fotos para el reportaje sobre… uhm… vuestra victoria."

Uno o dos rieron y Sora se sonrojó y se giró para preparar su cámara.

"Bien, estamos todos, ¿no? Por favor…"

"No, falta el capitán." Interrumpió uno, el que más familiar le resultaba a la chica.

"¿El capitán?"

"No, mira, está ahí…" dijo otro, señalando con la cabeza a alguien que estaba tras Sora.

"Siento llegar tarde…" dijo una voz jadeante tras de Sora, provocando un escalofrío en ésta.

La chica se giró, el capitán dejaba su mochila de deportes en el suelo y se incorporaba. Pero no llegó a reunirse con su equipo, se detuvo mirando a Sora.

"Vaya… hola."

"¿Tú? ¿Voy a fotografiar al Tokyo FC?"

oOo

N/A: Bueno, aquí está el capítulo dos. Ya sé que he tardado tres semanas, pero como bien sabe SophieMJensen, estaba en Inglaterra, leyendo con lagrimillas en los ojos vuestros reviews gastando el saldo de mi móvil. Jej.

Este cap es más corto que el anterior, casi 700 palabras menos, pero no puedo más TwT... Estoy cansadita.

Es más aburrido pero tiene recuerdos así que da algo de trama a la historia.

~Ya tengo pensada esta historia, tendrá siete, ocho quizá y como mucho diez capítulos. Para mi siguiente y ya planeada historia, necesito que me digáis: ¿Qué queréis, otro Taiora o un Michi?

Estoy abierta y apoyo ambos ships así que lo que prefiráis. Eheheh. B3

Reviews:

·Zulema: Me alegro de que te guste, de verdad ^_^ Sí, es bonito que se encontrasen de peques y sí, ya ves que Kou y Mimi hicieron algo más que tomar un batido... B)

·Anaiza18: Waaaa, ¡mucahs gracias! Ojalá éste te parezca interesante también.

·Lucy-Yagami: Aquí tienes la parte 2 ^_^ ¡Ojalá te gusteeee!

·SophieMJensen: WAAAAA. UN REVIEW TUYO. -Dead- No sé si eso de que Tai te recuerde a hache es bueno o malo xD No quiero parecer una mala escritora-copiante ^_^"

Muchisimas gracias por leerlo y qué bien que te haya gustado...

Sí, ojalá esto ocurriese en la vida real... -Dream...-

Ah, sí iba por ti lo de las citas, pero esque copié tu usuario y como lo copié de un link no sale xD

·IVYMON: Muchísimas gracias :'D

·Rosie'Kastillo: No lo dejo así, tranquila... estaba fuera y no podía actualizar, yo que soy mu lista la comencé justo el día antes de irme de viaje xD

Curiosidad: Para el capítulo 1, mientras escribía escuché: Number one de Skye Sweetnam; Better than revenge y Picture to burn de Taylor Swift; Cuídate de LOVG; Unwritten de Natasha Bedingfield; Let go de Vanessa Hudgens y Time after time de Eva Cassidy.

Para el cap. 2: Eclipse de Beth; Coming for you de Jojo; Deseos de cosas imposibles de LOVG; A thousand miles de Victoria Justice; Look after you de Louis Tomlinson y I don't mind if you don't mind de Ron Pope.

De alguna manera, me inspiraron ^_^ ¡Y las recomiendo todas!

Una vez más, dejad reviews. Críticas constructivas, comentarios... eso sí, si venis a decir que es un horror, que lo odiais y que soy malísima, ahorráoslo porque no voy a responder a eso.

¡Gracias!