Todos los personajes que reconozcan son de JK Rowling, lo demás es mío...


Como se portaron tan excelentemente bien, aquí tienen otro capi! Qué les parece si se portan igual que en el capi pasado? =D

Para quien me preguntó por qué no podía usar mis guiones dobles... la pagina me los borró, simplemente =(


-Tenemos cinco horas volando y no veo nada

Harry iba delante de Sirius en la escoba, el animago giraba y volvía a girar más por insistencia de Harry que intentaba controlar la escoba y tenía miedo de que se le cayera y entonces sí que Lily iba a matarlo; que por ganas propias.

-Ya va a amanecer

-Pero si recuerdo que estaba en las afueras, no entiendo

-Estará escondida, últimamente está muy de moda y de hecho no deberíamos estar aquí

-Pero… todo es diferente -bajó la mirada, tenía unas terribles ganas de soltarse llorando - ¿me llevarías a otra parte? -entusiasmado volteó a ver a Sirius

-Después, Lily se levanta demasiado temprano, bajemos aquí y roguemos para que la pelirroja no se dé cuenta cuando lleguemos -y sin decir más, inclinó la escoba y justo en ese momento escuchó ruido, parecían dos apariciones - ¡demonios! -exclamó, olvidó la escoba y levantó en brazos a Harry

- ¡Ey no, bájame!

Con una mano Sirius tapó la boca al niño pero ya era tarde, los dos encapuchados los habían visto.

-Demonios, quédate aquí -acostó a Harry en la tierra y sacó la varita, agradeciendo que solo fueran dos comenzó a atacar. Desde donde estaba, Harry comprobó que su padrino era hábil, ni siquiera escuchaba los hechizos que lanzaba y podía fácilmente contra esos dos - ¡acuéstate! -en un momento de distracción cuando Harry intentaba ayudar, un rayo impactó en Sirius arrojándolo varios metros

-Vaya, vaya, vaya ¿pero qué tenemos aquí?

Harry levantó la mirada rápidamente, él conocía esa voz de hecho odiaba esa voz. Bellatrix Lestrange le sonreía, en una mano llevaba la varita y en la otra una daga de plata. Al verse en peligro y sin varita no se le ocurrió otra cosa que gatear y morderle la pierna con toda la fuerza que pudo. La mujer lanzó un alarido de dolor y sorpresa, empezó a patear intentando quitárselo. Un rayo rojo le impactó en el pecho y la mandó a volar, pero al mismo tiempo lanzó la daga, Harry gritó cuando ésta le cortó el brazo.

-Vamos -Sirius lo levantó y desaparecieron justo cuando más mortífagos llegaron -demonios ¿estás bien? -aparecieron en el patio de la casa Potter, Sirius se apresuró a revisar a Harry que intentaba no llorar pero por raro que le pareciera le era casi imposible - ¡por todos los…!

El corte era profundo, corría desde el hombro hasta el codo.

-Debo llevarte a... -Sirius murmuraba apresurado pero se interrumpió cuando el foco de la cocina se encendió -esencia de díctamo, Lily debe tener

Levantó a Harry y suspiró, el niño no se había quejado porque lo había levantado y sospechaba que era tan orgulloso como James. Corrió hasta la cocina, atropelló a James que en pijama y con cara de pocos amigos abría la puerta.

-Después… dime que la pelirroja tiene esencia de díctamo por favor -pasó a toda velocidad, dejó a Harry sobre la mesa y desesperado comenzó a trastear en los armarios de la cocina -díctamo James, necesitamos díctamo

James se acercó a Harry que se había desmayado pero antes de llegar bajó la mirada, sentía el piso pegajoso y húmedo. Se asustó al ver grandes manchas de sangre, tardó poco en relacionar la desesperación de Sirius con el piso manchado y Harry desmayado sobre la mesa.

- ¡Lily! -gritó, patinó al salir de la cocina - ¡Lily! -volvió a gritar en las escaleras, se golpeó varias veces al subir pues la sangre en sus pies lo hacía resbalar y se cayó al toparse con su esposa a medio pasillo.

- ¿Qué pasa? ¿Qué tienes en los pies James, es sangre?

-Díctamo, esencia de díctamo rápido

- ¿Quién está herido?

- ¡Rápido Lily!

Lily asintió y regresó corriendo, James estaba demasiado alterado pero no pudo evitar revisar la habitación de huéspedes camino a la suya y con el corazón latiendo furiosamente corrió por la esencia al ver la cama vacía. Llegó a su habitación y fue directo al pequeño armario del fondo, con la mirada buscó la poción.

- ¡Lily!

Las manos le temblaban, el grito de James no ayudó en nada. Apartaba con cuidado los frasquitos pero con el segundo grito de su esposo tiró varios. Por fin cuando tuvo medio estante en el piso encontró lo que buscaba, lo aferró y volvió corriendo, James no estaba en el pasillo por lo que se apresuró a seguir las huellas hacia la cocina.

- ¡Por Merlín! -la escena con la que se encontró le quitó la respiración y la ancló al piso que estaba casi por completo teñido de sangre al igual que Sirius que intentaba cerrar un corte horrible en el brazo de Harry. James amarraba su pijama alrededor del brazo mientras le hablaba al niño intentando despertarlo, al ver a su esposa sin moverse fue él por el frasquito y volvió con Harry, con cuidado e intentando que la mano no le temblara lo aplicó a la herida.

Nadie se movió mientras la herida se cerraba y las manos de James no dejaron de temblar ni cuando se sentó en una silla. Sirius se dejó caer en el piso, enterró el rostro entre sus manos. La pelirroja pudo acercarse, su sentido de sobrevivencia pareció activarse al ver a los dos hombres bloqueados.

-Mi niño ¿qué pasó? ¿Por qué está bañado en sangre?

-Estaba… fuimos… él me dijo… lo siento Lily, no discutiré contigo si no quieres que vuelva -Sirius levantó la cabeza, su rostro bañado en arrepentimiento. Se tiró del cabello impotente, se sentía demasiado mal.

-James, ayúdame a llevarlo a la cama. Sirius necesito que vayas por un medimago y lo traigas a punta de varita si quieres, explícale más o menos lo que ocurrió aquí.

Lily comenzó a dar órdenes y los hombres obedecieron mecánicamente. Sirius fue a la chimenea y James levantó a Harry.

-Vístelo por favor

La bruja suspiró, no sabía lo que había pasado pero no le gustaba nada que Sirius hubiera dicho eso. Sacó su varita y se dispuso a limpiar la cocina. Pero los hechizos que conocía eran inservibles había demasiada sangre por todas partes y no salía. Tuvo que ir a la biblioteca y revisar varios libros para dar con el hechizo indicado, si Sirius no se hubiera visto tan afectado lo habría puesto a limpiar sin magia. Cuando regresaba a la cocina, escuchó que alguien llegaba por red flú, después dos pares de pies corrían por las escaleras por lo que se apresuró a limpiar, el hechizo aseguraba que si la sangre no era fresca sería más difícil; cuando la cocina no parecía matadero muggle corrió hacia la habitación de huéspedes, al llegar sintió que el alma se le iba a los pies al encontrarla vacía.

- ¡James!

- ¡Acá! -el grito de su esposo venía de su propia habitación, la desesperación no le dio tiempo de sorprenderse porque estuvieran ahí.

El medimago dejaba un montón de pociones en su mesita de noche cuando ella llegó.

-Aunque no despierte, cada media hora le dan esta que es para que reponga la sangre más rápido. Las demás -señaló la mesita de noche -tienen etiqueta con el horario, es importante… -se interrumpió mirando a los dos hombres que seguían cubiertos de sangre, suspiró y se giró hacia Lily que se acercaba lentamente -señora, es importante que le den las pociones a cada hora exacta, la esencia de díctamo ayudó mucho pero si queremos descartar venenos, maldiciones y demás es mejor que sean estrictos con el tratamiento

-Descuide -se apresuró a responder, podía respirar tranquila al ver como el pecho de Harry subía y bajaba con un poco más de ritmo

-Que guarde reposo absoluto, si pueden evitar que se levante para hacer sus necesidades sería mejor…

James y Sirius se permitieron intercambiar una mirada de duda, no creían que Harry fuera a querer, pero no abrieron la boca.

-Deberá despertar por la tarde, vendré como a las… ¿a qué hora se duerme?

-A las seis -susurró James al oído de su amigo, un poco más tranquilos podían bromear, Sirius asintió rápidamente

-Ocho treinta -contestó Lily seria, Sirius tragó saliva. Ahora que la pelirroja estaba segura de que Harry estaba bien, lo iba a despellejar.

-Bien, vendré a las ocho para revisarlo

-Muchas gracias -susurró Lily -lo acompañamos -les mandó una mirada furiosa a los dos hombres que aguardaban junto a la cama, ellos se apresuraron a seguirla.

Mientras Lily despedía al medimago, Sirius y James fueron a la estancia. Sirius tiró la túnica que se había puesto sobre el pijama y se sentó abatido. James se quedó de pie frente a él, también quería una explicación.

- Muy bien -Lily apareció con varita en mano -quiero saber qué rayos pasó

-Es que… Harry quería que… -levantó la mirada hacia la pelirroja, deseó desaparecer pero se obligó a seguir hablando -no creí que pasara nada, hacía mucho que no atacaban y en medio de la nada…

- ¡Sirius!

-Lo llevé a buscar a un amigo, quería saber si vivía aún. Estábamos en medio de la nada buscando la granja donde vive, bajamos para aparecernos aquí y…

- ¿Bajaron? ¿De dónde? -James lo interrumpió

-Me llevé tu escoba, lo siento, te compraré otra

- ¡Qué más da una escoba, casi matas a mi hijo! -exclamó Lily, apretaba con fuerza la varita de la que hacía saltar chispas rojas

- ¡Lo siento! Te juro que no quería, no creí que fueran a aparecer dos mortífagos ahí… no había nada

-La casa estará oculta ¿no pensaste en eso?

-Cuando no encontramos nada, sí James sí lo pensé pero… me tomaron por sorpresa. Lo protegí, les juro que lo protegí -estaba a punto de llorar, arrepentido, avergonzado, temeroso de que James le retirara su amistad prefería que Lily lo desollara vivo -pero lo tenía acostado en la tierra, solo eran dos y casi los vencía cuando intentó pararse no sé para qué y… me dieron -se tocó el abdomen con tanta fuerza que se le escapó un mueca de dolor.

Lily con el ceño fruncido se acercó, bastó una mirada para que Sirius no se moviera mientras ella levantaba la playera que usaba de pijama, tocó los moretones que se extendían por todo el torso y gran parte del vientre

-Creo que te quebraron algunas costillas, demasiados moretones -cuando terminó su análisis lo miró de forma asesina a lo que el hombre se encogió -no sé si te los mereces por bruto -suspiró -pero no comprendo cómo te dejaste manejar por un niño de seis años

-Es que no tiene seis

- ¡Me vale un pepino la edad que tenga! -Lily se enderezó - ¡sigue siendo menor que tú! ¡¿No se supone que eres muy listo?! ¡Quiero saber como demonios te convenció!

-Dijo que me contaría cosas que ni el profesor Dumbledore sabía, que no le había dicho todo cuando…

- ¡Por esa tontería tú…! ¡Te voy a matar Black!

Arriba, Harry ya había despertado. Curioso miraba la habitación que no conocía aunque sospechaba que era la de sus padres. Brincaba con cada grito que daba Lily, le habían contado del carácter que tenía pero había creído que exageraban. No quería quedarse sin padrino dos veces pero se sentía demasiado débil, además, no tenía muchos deseos de que lo regañaran y lo castigaran por el tiempo que durara en ese lugar, sospechaba que a Lily no le importaría si tenía diecisiete años o seis.

- ¡Eh recordé mi edad! -exclamó emocionado.

Abajo Lily seguía gritándole a Sirius. Harry volvió a acomodarse y cerró los ojos, si podía retrasar los gritos hacia él, lo haría. Despertó cada media hora cuando Lily le hacía tomar una poción, fingió estar adormilado y no saber lo que ocurría durante todo el día pero para su desgracia no pudo seguir fingiendo en la noche, cuando el medimago llegó.

-No he podido hacerlo comer -decía Lily cuando entraron a la habitación

Harry abrió los ojos cuando alguien lo destapó y comenzó a quitarle la camisa.

-Hola muchacho, eres muy afortunado de haber encontrado a alguien que te quiere tanto -era un hombre de edad avanzada el que le sonreía, Harry se preguntó qué cuento le habrían contado sobre su enorme parecido con sus padres.

El hombre lo revisó siempre con una sonrisa que Harry le regresaba pero tan pronto el anciano se movía y dejaba al descubierto a Lily que lo miraba muy seria, la sonrisa del niño se borraba inmediatamente.

-Está muy bien, dele la poción para regenerar sangre cada dos horas durante el día de mañana solamente y las demás por una semana más. Ahora solo me falta tomarle la temperatura

Harry abrió la boca pero el medimago intentó girarlo mientras le bajaba el pantalón.

-No -murmuró Harry y se sentó firmemente

-No hay otra forma -de su túnica sacó algo muy parecido a un termómetro muggle, de repente la mano temblorosa de un anciano se apretó con fuerza en el brazo de Harry y el instinto infantil afloró nuevamente, simplemente abrió la boca y mordió la mano del mago.

- ¡Harry! -exclamó Lily sorprendida

El niño se barrió por entre las piernas del medimago y corrió fuera de la habitación, la puerta se cerró como por arte de magia y no respondía al alohomora. Harry patinó en el pasillo pero logró mantener el equilibro, llegó a las escaleras y bajó de dos escalones. James y Remus platicaban en la estancia e intentó correr hacia ellos pero no contaba con Sirius que en ese momento abrió la puerta principal y al intentar correr se le enredó en las piernas derribándolo, los dos fueron a dar al piso.

- ¡Harry! -el gritó de Lily alertó a los otros dos, James salió corriendo de la estancia pero se detuvo en el recibidor mirando a Harry que desesperado intentaba desenredarse de entre las piernas y la túnica de Sirius.

Poco después se escuchó una explosión en el piso superior y fue justo lo que Harry necesitaba, salió de un brinco, asustado miró las escaleras, después a James y de nuevo a las escaleras.

- ¡Ayúdame, sálvame! -gritó y se abrazó a las piernas de James

Lily bajaba muy seria, seguida por el medimago que se revisaba la mano.

-Ven aquí inmediatamente -ordenó la pelirroja, Harry se aferró a las piernas de James

- ¡No estoy resfriado! ¡Debe haber un hechizo para saber la temperatura! -apretaba cada vez más fuerte las piernas de James, cuando éste bajó la mirada, Harry intentó poner una expresión que diera lástima -no dejes que me meta esa cosa por… ¡por favor!

-Qué… ¿qué pasa Lily?

-Deben tomarle la temperatura -contestó la pelirroja, señaló al medimago que seguía con el tubito de cristal en la mano

-Harry, no pasa nada ya deberías saber que no te hace nada -James lo miró más serio, pero Harry se metió entre las piernas del hombre y se aferró más

-Eso no va en la boca ni entre las axilas ¿dónde crees tú que pretende meter esa cosa?

- ¡Eh no, sobre mi cadáver! -Sirius se puso de pie de un brinco y cubrió a Harry, James asintió rápidamente.

-El hechizo solo sirve a partir de los once años porque… -el medimago intentó explicar pero Harry lo interrumpió

- ¡No me importa, no me voy a dejar!

-No seas grosero -lo regañó Lily, seguía muy seria pero poco después suspiró, no podría quitar a Sirius de ahí ni despegar a Harry de las piernas de James. Se disculpó con el medimago y lo acompañó hasta la puerta, al menos James aceptaba un poco más a Harry.

-Estás en problemas -rió James, con Harry aún aferrado a su pierna regresó al sofá, Harry se quedó de pie.

- ¡Mordiste al medimago, te escapaste y casi mueres!

-Pero… -Harry intentó hablar pero se interrumpió, Sirius negaba con la cabeza muy efusivo, Remus también negaba aunque más discreto y James se había puesto junto a Lily, no sabía si estaba molesto por lo que había hecho o porque había llegado a dar problemas solamente y por su culpa Sirius casi había muerto lo que lo convertía en un mortífago declarado.

- ¡En medio de la noche y como está todo! -Lily siguió regañándolo.

Harry bajó la mirada, la pelirroja tenía razón, había arriesgado su vida pero él solo quería mirar a su amigo y asegurarse de que su vida no había cambiado. Nada más lo iba a mirar dormido en su habitación que parecía un horno, con su nariz larga y el cabello rojo, solo quería volver a ver las personas que él había considerado una familia por casi seis años, los únicos que lo habían aceptado y brindado un hogar. Y de pronto empezó a sorber la nariz, sin que fuera su intención su labio inferior sobresalió y su mirada se aguó. Empezó a temblar por contener el llanto.

- ¿Harry? -Lily se acercó temerosa, puso una mano en el hombro del niño.

Harry levantó la cabeza y soltó el llanto, lloraba como un niño pequeño como si en verdad tuviera seis años. Sorbía la nariz y se frotaba los ojos con las dos manos.

-Solo… solo quería ver a Ron, yo nada más quería ver a mi amigo -y siguió llorando, balbuceando y temblando de los pies a la cabeza. Solo se le entendía el nombre de su amigo entre los balbuceos -perdón

Fue el recuerdo de su bebé llorando que se unió a la sensación de ese niño desvalido y sufriendo lo que ablandó a Lily aunque sabía que no era su Harry se sentó junto a él y lo abrazó.

-Tranquilo Harry, tranquilo -le acariciaba el cabello mientras le susurraba al oído. De reojo miró a su esposo con expresión rara, parecía shockeado, cuando James reaccionó agitó la cabeza y frunció el ceño, después se fue. Sirius intentó ir tras él pero Lily lo detuvo -déjalo Sirius , necesita estar solo.

Sirius asintió no muy convencido. Lily levantó a Harry y lo subió a sus piernas para abrazarlo mejor pero el niño reaccionó, dejó de llorar de repente y sonrojado miró a la pelirroja que lo observaba.

-Lo… lo siento, no sé que pasó -murmuró, Lily abrió los brazos para mirarlo mejor pero Harry se apresuró a pararse -perdón

-Descuida Harry

-Es que quería ver a Ron… ¡Ginny, tengo que verla! -exclamó de repente, el entrecejo de Lily se juntó al ver el brillo que había aparecido en la carita que seguía bañada en lágrimas pero los ojos de Harry –sus ojos- sonreían -por favor, quiero verla, necesito verla y saber que está bien

- ¿Cuál es el apellido de tu amigo y quién es esa Ginny?

No supo por qué, pero se sonrojó con la mirada de Lily.

-Weasley, Ginny es hermana de Ron y… fue mi novia

- ¿Saliste con la hermana de tu amigo? -Sirius estaba sorprendido, lo miraba incrédulo

-Mi mejor amigo, Ron Weasley…

-Los Weasley no tienen hijas -James apareció de nuevo, seguía igual de serio y llevaba un trozo de tele roja que se apresuró a hundir en su pijama cuando Lily lo miró

-Es verdad, tienen puros varones -Remus se acercó pensativo

-No, no, Ginny es la séptima no habían tenido hijas hasta la séptima generación

-Hijos de Arthur Weasley ¿no? -James se sentó enfrente de él, Harry asintió -él me dijo que tenían seis varones

- ¿Son amigos? -ya no le importó que James lo aceptara o no, corrió hacia él

-Lo miré alguna vez en el ministerio

- ¿Cuándo? ¿Cuándo fue la última vez que lo viste?

-Pues hace… -miró al techo, cuando bajó la mirada estaba triste -cinco años -murmuró, pareció apretar algo en un bolsillo de su pijama

-Ginny no había nacido, ¿sabes dónde vive? ¿Podríamos ir?

-No, no podemos -James se puso de pie, parecía molesto. Harry se congeló al ver esos ojos avellana furiosos, no pudo moverse e incluso sintió miedo.

- ¡Lo asustas! -Lily apareció de pronto junto a Harry, James parpadeó y sin volver a ver a Harry salió de la estancia, se escuchó cuando azotó la puerta principal. Sirius corrió tras él, Remus en cambio se acomodó en uno de los sillones -lo siento Harry

-Está bien, yo lo siento

Lily suspiró, se acuclilló y tomó de los hombros a Harry.

-Hijo, yo hablé con Molly Weasley en Hogwarts hace unos meses y me dijo que tenía seis hijos… pero… se puso muy seria, como James cuando… -respiró hondo, no le dolía tanto como antes al pensar en su pequeño, ya no estaba ese enorme agujero que se abría en su pecho cada vez que pensaba en su hijo; quizá Harry había empezado a sanarla. Su mirada se entristeció un segundo pero eso bastó para que Harry comprendiera.

- ¡No, no, no, no! -Harry negaba rápidamente con la cabeza, empezaba a hiperventilar -Ginny no… ella no pudo… -la mirada del niño se desenfocó y pronto puso los ojos en blanco, su centro de gravedad pareció cambiar, sus piernas no respondían y se desmayó.

Cuando despertó estaba acostado en su cama de la habitación de huéspedes, una silueta que se dibujaba contra la pared hizo brincar a Harry, por instinto buscó su varita en la mesita de noche pero solo encontró pociones.

- ¿Mamá? -murmuró con miedo, la silueta negó y Harry desesperado buscó algo que pudiera ayudarlo, tomó una esfera de no supo qué y la arrojó, la silueta se agachó y la esfera salió por la ventana.

La silueta agitó su varita, la ventana se arregló y la esfera apareció en la cama de Harry.

-Que bueno que despertaste, debes tomar algunas pociones -James salió de la sombra pero Harry no supo si tranquilizarse o asustarse más cuando el hombre se le acercó.

James revisó las pociones, sirvió algunas en diferentes vasos y se giró hacia Harry.

-Toma -le dio el primer vaso

-Iugh, parece poción multijugos -y como niño pequeño apretó los labios

-Ya te aliviaste ¿eh? -parecía querer bromear pero realmente le costaba, Harry se dio cuenta pero el asco que le daba la poción que parecía lodo ganó - ¿quiero saber cuando bebiste poción multijugos?

-Tenía doce años -masculló Harry, apenas separó los labios -y la preparó Hermione -suspiró -no quiero arriesgar a nadie pero en verdad necesito verla… ella… ella… -el labio comenzó a temblarle, los ojos le picaban

-Te llevaré… -lo interrumpió James antes de que llorara, Harry se frotó los ojos y lo miró expectante -si haces méritos, termina el tratamiento y si no das ni un solo problema en dos semanas, te ayudo a encontrar a tus dos amigos

Harry echó un vistazo al montón de pociones que ocupaban las dos mesitas de noche, cada una más asquerosa que la otra.

- ¿Eso sabe como la poción multijugos?

-Depende de quien sea -James se alzó de hombros, tranquilamente puso el vaso de la poción en la mano de Harry, volvió junto a la ventana y se recargó en ella -el resto de vasos también.

El niño suspiró, se tapó la nariz y bebió la poción, el sabor era peor que cuando bebió la poción multijugos en segundo año. Y las siguientes pociones no mejoraron mucho, pero la última era dulce y la habría disfrutado si no lo hubiera noqueado, ni siquiera pudo discutir los términos de su acuerdo, se durmió en un segundo.

Por la mañana Lily lo despertó cariñosamente, le había subido el desayuno.

-Podía bajar

-No, guardarás reposo absoluto -su tono no era de regaño, sino que parecía ilusionada por alguna razón -y dado que te gustan tanto las cosas muggles usarás esto -puso una bacinica sobre la cama, antes de que Harry pudiera abrir la boca dijó: -o un pañal, lo que tú quieras

-Pero…

Pensaba desesperado como salvarse de eso pero alguien corrigió la garganta en la puerta, cuando miró hacia ahí sintió que algo frío le recorría todo el cuerpo, James estaba recargado en el marco de la puerta. ¡Por eso lo había visitado en la noche! Y él que tontamente había pensado que por fin lo aceptaba un poco, que se preocupaba por él ¡pero no! Solo quería que complaciera a Lily. Le mandó la mirada más molesta que pudo. James se fue, iba riendo. Harry se removió incómodo, le estaban entrando ganas de ir al baño y no precisamente a tirar aguas.

Lily siguió ahí junto a él mientras desayunaba, al terminar recogió los platos y salió prometiéndole que en unas horas le daría un baño de esponja. Harry se preguntó si ese sería su castigo. Se quedó acostado, solo miraba la bacinica que no pensaba usar. Cuando Lily volvió fingió estar dormido pero esperó a quedarse solo para pararse, pegó el oído a la puerta y dejó de respirar intentando escuchar el mínimo ruido. Solo la ocasional voz de James le llegó, estaban abajo. Abrió la puerta con mucho cuidado, asomó la cabeza, miró a un lado y al otro antes de salir corriendo hasta el baño, para su desgracia la puerta se abrió en el momento en que llegaba.

- ¿Harry?

- ¡No le digas a nadie, no le digas a nadie! -puso las manos juntas y a punto estuvo de brincar

-Vuelve a la cama y será mejor que pongas algo de agua en esa bacinica, no quieres saber de lo que puede ser capaz Lily -Remus le sonrió, con la cabeza le indicó el camino a las escaleras, alguien subía.

Harry se apresuró a ir a su cama, afortunadamente aun tenía algo de agua en el vaso de la mesita de noche, lo vació en la bacinica y se hundió en la cama.

-Hola cariño -Lily le sonrió, llevaba una esponja y una vasija chica -te daré un baño

-Puedo ir al baño

-Perdiste mucha sangre

Harry levantó la mirada, James estaba recargado contra el marco de la puerta… de nuevo.

Lily asintió y Harry ni siquiera se movió cuando Lily comenzó a desvestirlo, solo cerró los ojos cuando la pelirroja comenzó con el baño de esponja.

-Dejaré que te laves ahí solo

Abrió los ojos cuando Lily dijo eso, la mujer levantó la colcha que cubría a Harry y le arrojó la esponja dentro, le besó la frente.

-Creo que te daré más fibra -murmuró Lily de repente, revisaba la bacinica -te subiré un tazón de brócoli al vapor

Harry se quedó mirando la puerta por donde Lily acababa de salir, aterrado miró a James.

- Me estás castigando ¿cierto? -casi pudo jurar que James sonreía antes de cerrar la puerta.

Durante los días que le siguieron, Harry tuvo que soportar grandes tazones de verduras a vapor, apenas lograba aguantar hasta la noche y que todos estuvieran dormidos para correr al baño. Si bien le alegraba enormemente que lo cuidaran si se enfermaba, realmente se sentía muy bien pero entre la exageración de Lily y el desinterés de James, Harry se incomodaba y hasta le irritaba un poco. Solo Sirius y Remus lo visitaban, Sirius le había dicho que el profesor Dumbledore había preguntado sobre el accidente pero Lily llegó antes de que pudiera decirle más. Pasó una semana y media antes de que Lily lo dejara bajar a cenar, Harry se alegró tanto que no se quejó al ver el enorme tazón de brócoli que lo esperaba y aún así se le atoró en medio de la garganta cuando recién empezaba a cenar.

-Peter llega mañana y para festejar los invité a cenar -anunció James, pocas veces Harry podía verlo tan entusiasmado

-Haré un pastel y…

Harry empezó a toser escandalosamente, James que en ese momento se estiraba por la sal, le palmeó la espalda.

- ¿Pettigrew? -preguntó cuando por fin pudo pasar el trozo de brócoli

- ¿Lo conociste? -Lily sonreía, siempre le sonreía

-Lo miré un par de veces -murmuró Harry, sentía que estaba hirviendo, apretó los puños con furia.

- Te va a encantar, es algo distraído a veces pero es un gran tipo…

Si James no estuviera hablando sobre Pettigrew quizá Harry se habría alegrado de que le hablara como si se conocieran de siempre, como si ya hubiera aceptado que era su hijo. Pero conforme James hablaba, Harry se molestaba más.

-No pueden decirle quien soy -dijo de pronto, su mirada molesta intentaba desaparecer el brócoli, apretaba con fuerza el mantel, los condimentos empezaron a moverse.

- Es mi amigo, Sirius y Remus lo saben

James se puso en guardia rápidamente, Lily en cambio miraba con detenimiento de Harry a lo que extrañamente se movía.

- ¡No, no deben! -el salero explotó

-Claro que le voy a decir, confío en él porque… -la silla junto a James salió volando, curioso miró hacia todas partes, Lily ya se había puesto de pie

-Harry tranquilízate, estás haciendo magia involuntaria

- ¿Magia? -murmuró James

-Lo siento, perdón… a veces me siento como si tuviera seis años -apenas se escuchó el susurro del niño, miraba el brócoli como si temiera que fuera a salir corriendo. Respiró hondo antes de levantar la mirada -por favor, no pueden decirle a todos que vengo de otra dimensión, tampoco quien soy porque Vold…

- ¡No digas ese nombre! -lo interrumpió James, Harry completamente sorprendido lo miró

- ¿Está maldito? ¿Vendrá si lo digo?

-No, solo…

-Entonces lo digo ¡Voldemort!

- ¡Harry! -la cara de James se deformó con furia, golpeó la mesa y se puso de pie, Harry bajó de la silla rápidamente, por instinto se escondió entre las piernas de Lily. Unos segundos después reaccionó y salió, pero siguió pegado a la pared. James lo señalaba con la varita.

-Basta, basta James por favor -Lily se puso frente a la varita pero James no la bajaba

-Que no diga ese nombre

-Lo digo, no le temo a un nombre… -Harry hablaba molesto, James temblaba -me dejó huérfano obligándome a vivir en un lugar donde nadie me quería, le temían a lo que yo soy -conforme el niño hablaba, la molestia de James disminuía poco a poco, Lily ya se había girado hacia él, algunas lágrimas bajaban por sus mejillas -y me dejaban muy claro que no era bien recibido pero no tenía a donde ir, nadie, no temo llamarlo por su nombre… yo lo maté, Voldemort no era más que un mago que mató a muchos, primero me dejó huérfano, después me dejó sin familia -dio media vuelta y salió del comedor.

Subió las escaleras corriendo hacia su habitación, se tendió en la cama furioso consigo mismo. No debía haber dicho nada de aquello pero no había podido callarse. Le había shockeado que sus padres se asustaran cuando él llamó por su nombre a Voldemort, pero más lo había descolocado la reacción de James. Respiró hondo y golpeó la cama. En ese momento llamaron a la puerta y poco después Lily entró, fue a la cama y se sentó junto a Harry, comenzó a acariciarle el cabello.

-Harry

-James se va a enojar porque estás aquí

-Eres tan testarudo como él ¿lo sabías?... Tienes que comprender que es muy difícil para James, solo escuchar ese nombre le recuerda…

-Y no decir el nombre ¿le va a regresar lo que perdió? -Harry se sentó, se limpió el rostro con las manos y miró a Lily -espera, ¿sigue vivo? ¿Sigue haciendo de las suyas?

-Pues está menos activo que hace cinco años pero… sí

Harry bajó la mirada, un montón de cosas se pasaban por su cabeza a gran velocidad. De pronto miró a la pelirroja.

- ¡Ya sé por qué estoy aquí! -exclamó emocionado -quizá no les pueda ayudar a recuperar a su hijo -estaba tan emocionado intentando ordenar el mar de ideas que golpeaban su mente que no notó la mirada de Lily que se había entristecido por un segundo -pero puedo ayudarles a derrotar a Voldemort

Lily miró a esos ojos tan parecidos a los suyos, algunas veces miraba la inocencia infantil que deseaba ver pero en otras ocasiones como esa encontraba una madurez que le rompía el corazón. Era cuando recordaba que ese niño no tenía seis años y que no era su pequeño. Quizá debería escuchar a James y no encariñarse con él, aunque ya estaba dispuesta a arriesgar todo para que el niño viviera.

- ¿Y James? ¿Mamá?

Lily sacudió la cabeza, disfrutaba cada vez que la llamaban así.

-Abajo, en el jardín trasero…

-Aquí estoy, iba a acostarme -refunfuñaron desde la puerta, Harry no estaba seguro desde cuando estaría escuchando. Pero apartó eso de su cabeza.

-Discúlpame por haberme portado así, pero es que en mi… de donde vengo, ustedes murieron, tú -señaló a James que se había quedado en la puerta -te enfrentaste primero a Vol… a él -se corrigió rápidamente al ver la expresión de James -para que mi madre y yo pudiéramos escapar pero te mató, después fue por mí, a ella la quería dejar vivir pero mi madre no lo dejó, se interpuso y por su sacrificio ese monstruo desapareció por mucho tiempo y a mí dio una protección extra -se levantó el flequillo para que pudieran ver su cicatriz, esperó un par de minutos para que asimilaran lo que acababa de decir. James se había sentado junto a Lily y la aferraba contra sí -eso pasó porque un amigo los traicionó, aquí muchas cosas son muy diferentes a lo que yo viví pero a ti te engañó James… no quiero que vuelva a pasar, no sé si Pettigrew será un mortífago o no pero por su culpa ustedes murieron, Remus vivió mucho tiempo como marginado y Sirius pasó doce años en Azkabán por su culpa así que… por favor, no le digan quien soy -se interrumpió por un bostezo, de repente estaba agotado

- ¿Azkabán? -preguntó Lily aterrada

- ¿Protección? Antes dijiste que lo habías matado, cómo…

Pero Harry ya se había quedado dormido. La pareja se puso de pie, Lily le puso el pijama, le gustaba hacerlo sin varita. Lo arropó y abrazada a James salieron de la habitación, en la puerta los dos lo miraron.

-A veces parece que simplemente tiene seis años -murmuró Lily

-Pero hace un momento me dio la impresión de que tenía más de diecisiete -suspiró James, abrazó a su esposa y cerraron la puerta.

Por la mañana Harry despertó cerca de medio día, asustado se vistió rápidamente y bajó corriendo. Casi choca contra una figura bajita y rechoncha al bajar las escaleras.

- ¡Ey, quién eres tú!

Harry levantó la mirada, el hombre que lo miraba no se parecía en lo absoluto al Pettigrew que él recordaba, no era apuesto como el resto de los merodeadores pero no tenía apariencia ratonil. Pero por los ojos pequeños y desconfiados, sabía que era Peter Pettigrew y no pudo evitar lo que salió de su boca aunque se arrepintió al escuchar la tos junto a él.

-No te importa -la mirada de Harry destilaba un odio tan grande que sorprendió a James

-Es el sobrino que te dije que cuidábamos mientras encontraban parientes más cercanos ¿recuerdas a mi tío abuelo Archie?

-Eeh no, creo que no…

-Peter, siempre tan descuidado, anda vamos que Lily nos dejó cervezas de mantequilla y wisky de fuego, ve a asegurarte de que Sirius no se acabe la comida

-Mucho gusto niño -Peter saludó a Harry antes de irse pero el niño estuvo a punto de enseñarle el dedo medio y lo habría hecho si James no lo hubiera cogido en brazos.

Atravesó la cocina en brazos de James y salieron al patio trasero.

-Ve a jugar a…

-Tengo diecisiete

-Lo sé, pero si te dejo adentro pareces capaz de ahorcar a Peter

-No sería tan mala idea

- ¡Harry! -James respiró hondo intentando calmarse

- ¿Dónde está mi mamá?

-Fue a Hogwarts con el profesor Dumbledore, quiere ver si encuentra la forma para que puedas ver a tus amigos, ¿recuerdas que hablamos sobre eso? -James lo miraba desde su altura, tenía en claro que no era su hijo, que no era un niño en realidad y por eso se sorprendió al ver que se enfurruñaba de brazos cruzados.

-Dijiste que si hacía todo el tratamiento y ya me dieron de alta

-No pasaron dos semanas y… mira, solo compórtate con Peter y te llevo

-Está bien… pero ¿puedo entrar? Comienza a nevar

James levantó la cabeza, había olvidado que era diciembre.

- ¿Puedo tomar cerveza de mantequilla?

-No creo que a Lily le guste la idea, estás muy chico, tu cuerpo es chico -aclaró, Harry hacía los mismos gestos que Lily cuando estaba por interrumpir teniendo razón

- ¿Me preparas chocolate caliente entonces?

-Está bien -suspiró derrotado.

En la cocina, Remus ya preparaba chocolate caliente para tranquilidad de James; Sirius y Peter platicaban en el desayunador. Harry respiró hondo antes de sentarse frente a Peter.

- ¿Dónde vivías, Harry? -preguntó Peter interesado, el niño lo ignoró -es curioso que se llame igual a… -y entonces fue cuando Harry lo miró pero Peter pareció triste

-Un tío muy querido se llamaba así -murmuró James apagado -así que es algo común en la familia aunque sea lejana

Por primera vez Harry puso atención a James, no había notado lo mal que se ponía cada vez que alguien mencionaba algo relacionado con aquel día. Desde que había llegado supuso que James solo lo odiaba pero no era así, quizá Sirius tenía razón y James no quería volver a sufrir tanto, era una protección y él lo comprendía. Pero solo por eso su odio hacia Peter se incrementó y su mente empezó a trabajar, podría dar con algo para demostrarle a James que Pettigrew era un traidor.

Y mientras Peter intentaba entablar conversación bajo la atenta mirada de los otros tres, Harry solo lo ignoraba y pensaba cómo desenmascararlo ¿Pero cómo? ¿Cómo? Unos segundos después el mismo Peter le dio la idea cuando se rascó el brazo… la marca tenebrosa, no recordaba en que brazo la tenían pero si le quitaba la túnica podría verla… todos podrían verla.


P.D... Espero señales de vida... extraño mis guiones dobles T_T

SA