Capítulo 1


La temprana luz del alba se calcó por las finas persianas de bambú que cubrían las ventanas, y cayeron sobre las finas y blancas sábanas que cubrían su cuerpo hasta el pecho. A pesar de que hace apenas unos minutos los rayos del sol se habían dejado aparecen en el horizonte, los ojos del genio Hyuga ya estaban bien abiertos y despiertos.

No sabía muy bien, pero desde que tenía memoria su organismo simplemente reconocía la hora exacta antes del amanecer para despertarse y empezar su día. Siempre había sido así, y no importaba si la noche anterior hubiera ido a entradas horas de la noche a la cama. Solo en dos ocasiones su cuerpo se había dado el lujo de dormir hasta la hora que el sol casi desaparecía de nuevo por el oeste.

La primera fue después de una de sus misiones más importantes, cuando aun siendo Genin se enfrentó ante uno de sus oponentes más difíciles de toda su vida, Kidomaru del Sonido. Había despertado en el hospital, y por primera vez en mucho tiempo se había sentido completamente relajado y en paz. Tal vez era porque había dormido cuatro días enteros después de que le hubieran practicado el Jutsu Curativo de Reanimación y Regeneración, o tal vez fue el hecho de ver a su prima Hinata durmiendo en uno de los sillones de la habitación, descansando su cabeza en uno de los hombros de su compañera de equipo de toda la vida, quien también dormía serenamente. En ese momento no pudo reprimir una sonrisa completa.

La segunda fue justo después de su examen Jounin. Esa calurosa tarde de verano se ganó dos costillas rotas, un esguince en la muñeca derecha, varios moretones de todos los tamaños y un nuevo logró a su carrera como shinobi. Aquella misma tarde de verano, después de una ceremonia rápida e improvisada en la arena donde él, dos shinobis de Kumogakure y una kunoichi de Iwagakure lograron pasar todas las pruebas; de que las felicitaciones de sus amigos y cierto sensei sobrepasar su límite de contacto físico establecido y que Hiashi-sama le brindará el más franco "Buen trabajo, Neji" de toda su vida, fue directo a su habitación y, sin importarle la suciedad y el sudor pegado a su piel, se hecho sobre su cama y durmió hasta la tarde del día siguiente.

De ese hecho tuvo que pasar un año para que todo el equipo Gai estuviera al mismo nivel, en el que sus dos compañeros de equipo, sin querer quedarse atrás del prodigio Hyuga, entrenaron hasta que tanto sus cuerpos como sus mentes estuvieran preparados para rendir el examen Jounin. Ese año las pruebas fueron en invierno, pero nada pudo detener a Lee y Tenten de convertirse en los nuevos Jounins de Konoha.

Para celebrar el nuevo logro del equipo Gai –porque, según las mismas palabras de Gai, el que Lee y Tenten se convirtieran en Jounins era un logro de todo el equipo- los cuatro fueron a uno de los pocos restaurantes tranquilos de la Konoha.

Las horas pasaron rápidamente, entre conversaciones, bromas y anécdotas. Cuando llegó la hora de que cada uno fuera a su respectivo hogar, Neji no dudo en ofrecer escoltar a Tenten hasta su pequeño departamento, ignorando la petición de Lee de querer literalmente "cargar" a la joven kunoichi por media aldea, según él para evitar que la "dulce flor del equipo Gai" pescara un resfriado.

"Un par de copos de nieve no me matará, Lee" dijo Tenten al Maestro del taijutsu para después salir del restaurante e ir junto al genio Hyuga hasta su hogar.

Ambos caminaron por las blancas y frías calles de Konoha, como era de costumbre, en total silencio, o por lo menos Neji. Tenten siempre se las arreglaba para hablar de cualquier cosa en cualquier momento y, aunque parecía a simple vista que Neji no la escuchaba, él estaba más que atento a cada palabra que su amiga decía.

"Sabes", dijo la Maestra de las Armas de pronto mientras se apretaba la chaqueta que llevaba en los hombros, "aun recuerdo el día en que ascendiste a Jounin, hace ya un año".

Ya habían avanzado más de medio camino cuando los faroles de la aldea se encendieron uno detrás de otro. Las luces brillantes al lado del camino le daban cierto brillo a la nieve que caía desde alto del cielo, él mismo que ya comenzaba a oscurecerse. De un momento al otro el frío invernal se hizo más latente, obligando a que Tenten, inconscientemente, se acercase más al cuerpo de su acompañante, instintivamente en busca de calor.

Neji no se molestó en apartarse.

Caminaron unos minutos más en silencio, disfrutando simplemente de la compañía del uno al otro, hasta que divisaron las luces encendidas del pórtico del edificio de tres pisos donde vivía la kunoichi. Después de sacudirse la nieve de las botas, ambos Jounins atravesaron el portal y subieron las escaleras, el tintineo de las llaves de Tenten en su bolsillo como el único sonido presente.

Ya en la puerta del modesto departamento y antes de abrirla, Tenten giró sobre sus talones, quedando frente a frente con Neji y alzando la mirada un poco para compensar los centímetros de más que le llevaba el Hyuga.

"También recuerdo todos los obsequios que recibiste ese día" exclamó de nuevo sonriendo, rompiendo el silencio.

Neji arqueó una ceja, esta vez intrigado por el súbito tema de conversación.

"A qué quieres llegar, Tenten?" preguntó con aquella voz profunda.

"Nunca pude darte el mío," y como la talentosa kunoichi que era, Tenten despareció de su vista, entrando a su departamento rápidamente y dejando a un poco desentendido Neji esperando en medio del pasillo.

A pocos segundos la joven volvió a salir, pero ahora con una pequeña caja entre las manos.

"Mantou" dijo Tenten muy suavemente, viéndolo directamente a los ojos, "significan larga vida y prosperidad" continuó, y una de esas sonrisas que muy raras veces se dejaba ver ante los demás apareció en el bronceado rostro de la nueva Jounin enmarcado por algunos mechones de cabello mojados por la nieve que comenzaba a derretirse.

Neji le devolvió la sonrisa.

Aun conservaba la cajita detalladamente adornada en una de las repisas de su habitación.

Después de levantarse de su cama caminó lentamente hasta dicha repisa y pasó una de sus manos sobre el pequeño dragón dorado que estaba grabado en la tapa. Era más que obvio que no era uno de los ostentosos regalos a los que estaba acostumbrado a recibir, pero si era uno de los más especiales.

Redirigió su atención del objeto hacia su ventana y pudo ver como la claridad de la mañana se hacía más notoria. Sin perder más tiempo se dirigió a su siguiente actividad de todas las mañanas.

Varios miembros del clan que ya se encontraban despiertos lo saludaron respetuosamente mientras caminaba por los pasillos en dirección al cuarto de baños. Un poco de agua caliente siempre le ayudaba a despejar su mente.

Después de un relajante y refrescante baño se encontró a si mismo otra vez en su alcoba, preparando el poco equipaje necesario para su viaje. Un toque pausado en su puerta lo alertó. La suave y apacible voz de Hinata atravesó el papel de arroz de los paneles que los separaba.

-El desayuno está listo, Neji-nisan.

-Gracias, Hinata-sama -le respondió con la cortesía de todo Hyuga.

A pesar de que todos los miembros del clan, o al menos la mayoría, comían en un mismo salón general, tanto Neji como Hinata prefería desayunar en una de las mesas acomodadas en la cocina, apartados de la a veces presente tensión que genera tener varios pares Byakugans a tu alrededor y vigilando cada uno de tus movimientos.

Ambos comieron en silencio, Hinata también ya acostumbrada a este hecho más que conocido sobre Neji. La joven aun recordaba cómo años atrás se ponía más que nerviosa cuando estaba en presencia de su primo y sus tan característicos silencios. Era una suerte que tuviera a Tenten y Lee como compañeros de equipo.

-Saluda a Tenten-san y Lee-san de mi parte -dijo la heredera del Souke mientras se ponía de pie para depositar su plato y vaso vacíos en el fregadero.

Neji simplemente la observó y asintió.

Caminaron juntos hasta la entrada principal de la enorme residencia Hyuga. Una vez en la puerta y antes de que comenzara a alejarse Hinata le dedicó una de sus tímidas sonrisas.

-Suerte en tu misión, Neji-nisan. Sé que todo saldrá bien.

Las palabras de su prima no dejaron de dar vueltas en su cabeza durante todo el trayecto hasta las imponentes puertas de Konoha.

"Sé que todo saldrá bien."

-Esperó que tengas razón, Hinata-sama.


Notas de autor: Capítulo 1, y aun no llegamos a la misión. Quise describir un poco de cómo es la personalidad de Neji según mi perspectiva y la relación con los otros personajes, por lo que verán varios de estos flashbacks en los capítulos siguientes. No saben lo que tuve que pasar al escribir este capítulo. En resumidas, perdí las dos últimas hojas de Word y tuve que reescribirlo todo esta misma noche. Justamente son las 5 a.m, pero no importa! (Dios, muero de sueño…)

Ya nos estamos acercando al Nejiten, yeih! Muchas muchísimas gracias a todos los que leyeron y dejaron un review. Espero con ansias sus comentarios sobre este capítulo.

Para aclarar un poquito algunos detalles, los Mantou son mejor conocidos como bizcochos chinos, y son servidos también como dulces. Según me contó una de mis maestras taiwanesas, también se hacen mantous en forma de melocotón. El melocotón en la cultura china representa una vida larga y próspera, así que me pareció un lindo detalle agregarlo a la historia. También lo puede buscar en internet para conocer más sobre este plato que por cierto es muy rico. Cualquier duda o sugerencia no tengan miedo de escribir.

Si más que decir, nos vemos el próximo capítulo. (¡Quiero dormir!)