Todos los personajes de the legend of zelda pertenecen a nintendo, así como todo su contenido intelectual

Capitulo 2

El sufrimiento de dos princesas.


El sol iluminaba radiantemente esa mañana la Aldea Ordon, todo era paz y tranquilidad, se sentía el olor a pasto y hierba, que era muy característico del lugar; todo estaba muy silencioso, hasta que el sonido de un carro tirado por caballos rompió ese silencio a la entrada de Ordon, era el carro que llevaba a los niños y a Ilia de regreso a su hogar, después de que la noticia sobre la victoria de Link sobre Ganondorf llegara a oídos de los habitantes de la Aldea Kakariko, Renado tomó la decisión de que era tiempo de que los niños e Ilia regresaran a su aldea con sus familias, el peligro había pasado y todo volvería a la normalidad eventualmente.

A la orilla del rio de la aldea, se encontraba Bo, jefe de la aldea y padre de Ilia, se disponía a pescar el desayuno con una caña de pescar algo vieja pero todavía funcional, cuando repentinamente el sonido que producían los cascos de los caballos en su galopar llamaron su atención.

Al voltear la mirada, pudo ver como se detenía el transporte que era tirado por dos equinos, así mismo pudo ver aquella mujer de prominente busto sentada dirigiendo el carro que traía de vuelta a los niños de Ordon, "¡Que tal, Jefe Bo!" Saludó amistosamente Telma desde el carro, al mismo tiempo que notaba la mirada de extrañeza de Bo, pues él nunca la había visto. Antes que Bo pudiera reaccionar, una voz familiar lo hizo salir de su trance, "¡PADRE!", gritaba Ilia al mismo tiempo que se abalanzaba con un abrazo hacia él, tenía sus ojos llenos de lagrimas de alegría.

"¡Ilia, eres tú, hija mía! por fin estas de vuelta, veo que Link logró lo que prometió", sollozaba de alegría Bo, al mismo tiempo que abría los brazos para abrazar a su preciada hija.

"¡Sí Padre! ¿acaso no ha llegado la noticia a Ordon de la hazaña de Link?", preguntaba Ilia algo curiosa y sorprendida.

"No hija, no hemos tenido noticias aun de Link, pero es maravilloso poder tenerte a mi lado otra vez y saber que Hyrule a sido salvado", contestaba Bo al tiempo que volvía a abrazar a su hija.

Era evidente que Link aun no había regresado a la aldea; todavía nadie sabía de la noticia en Ordon, después de abrazar y besar de alegría a su hija, Bo se percató de que Telma ayudaba a bajar a los niños del carro que los había traído de vuelta.

"Oh disculpe mi falta de cortesía" decía el Jefe de Ordon a Telma, al mismo tiempo que se apresuraba a ayudarla con los niños.

"Permítame ayudarle mi señora, soy el Jefe de esta aldea que tiene por nombre Ordon", comento Bo al mismo tiempo que tomaba la mano de Telma y se inclinaba a besarla. "y por lo visto ya sabe mi nombre", agregó el Jefe de la aldea.

"Si Ilia me ha platicado mucho de usted y de su aldea, y es un honor, poder traer de regresos a sus niños de vuelta a casa" respondió Telma con una sonrisa cálida.

Todos los adultos salieron de sus casas al escuchar el alboroto que se produjo cuando los niños pisaron nuevamente la tierra de su hogar, todos gritaban de alegría, Talo Levantaba los brazos en forma de victoria después de la aventura que tuvieron y de saber que Link, su héroe, había derrotado al mal y liberado a Hyrule de todos los problemas que ahora se veían distantes, Colin solo buscaba con la mirada a su madre y padre en alguna parte de la aldea, cuando al fin pudo ver a su madre, corrió hasta ella, que apenas venia saliendo de su casa con su hermanita en brazos, Beth saltó a los brazos de sus padres cuando los vio nuevamente, sin embargo, había alguien que no festejaba.

"Hhmm ... Vaya de nuevo a la vida aburrida de Ordon, no se por que Renado no me permitió seguir con mi negocio en la aldea Kakariko, si fui yo, el que logró levantarlo de la nada" vociferaba Malo mientras caminaba al encuentro de sus padres con esa calma que lo caracterizaba.

El ambiente se llenó de alegría, besos, y abrazos, cuando de pronto se escuchó la voz de Bo, "Tenemos que celebrar este reencuentro con nuestros hijos y así mismo, la victoria de Link, tenemos que empezar los preparativos para cuando nuestro Héroe regrese a casa y lo podamos recibir como es debido", Expresaba Bo a toda su gente con alegría.

"Y… seria un honor que nos acompañar mi señora" se dirigía Bo a Telma "también tenemos que agradecerle a usted, que se haya tomado la molestia de traer de regreso a nuestros hijos", continuó Bo.

"A decir verdad no me gustaría ser grosera, en verdad me encantaría quedarme, pero tengo que regresar a mi taberna en el pueblo del castillo, ya que no acostumbro dejarla sin mi supervisión por mucho tiempo, pero quizás cuando se de una vuelta por ahí pueda pasar a visitarme", le respondió humildemente Telma a Bo.

"Ya veo a decir verdad, Rusl aun no ha regresado, de hecho ahora que lo menciona, él me comentaba que siempre se reunía en una taberna en el pueblo del castillo con sus compañeros estrategas", comentaba Bo algo preocupado.

"Así es, mi taberna es donde se reúnen, de hecho son como parte de mi familia, porque pasan más tiempo ahí, que en algún otro lado", afirmó Telma al mismo tiempo que sonreía.

"Al menos permítame acompañarla de regreso al castillo, ya que el viaje puede ser algo peligroso para una mujer sola", comentaba Bo.

"No se preocupe jefe yo se cuidarme sola, además usted tiene que quedarse a preparar todo para el regreso de Link, solo es un día de camino al castillo, y créame yo siempre eh sabido arreglármelas sola, además, todavía es temprano, si parto ahorita llegaré al anochecer", contestó bastante segura Telma, dicho eso, el jefe de Ordon terminó por aceptar la decisión de Telma.

Una vez que Telma se despidió de todos en la Aldea continuó su regreso en dirección al castillo de Hyrule.

"Padre quisiera comentarte algo", se apresuró a comentar Ilia a su progenitor, una vez que terminó de saludar a todos los demás habitantes de Ordon.

"Que pasó hija, cuéntame que ocurre", respondía Bo un tanto curioso.

"Eh decidido que cuando Link regrese, ¡me casaré con el!" Dijo Ilia a su padre con una expresión de alegría y ansiedad.


Después de un largo camino de dos días en el desierto Zelda y Link por fin habían alcanzado llegar al lago Hylia, habían podido descender sin la ayuda de la teletransportación de Midna con la ayuda de un hechizo de Zelda, que permitía descender lentamente en caída libre para poder evitar el impacto con la tierra, comenzaba a anochecer, el cielo nuevamente se tornaba Color rojizo con tonalidades amarillas, El recuerdo de Midna era inevitable.

La travesía que Link tuvo con Midna realmente lo había cambiado, no solamente en madurez y experiencia, si no en su corazón y sentimientos, al tener una apariencia de una pequeña diablilla, con una mirada pícara, traviesa y a la vez calculadora, sus sentimientos no habían podido pasar de lo que era una hermosa amistad, había aprendido a quererla como una compañera de la aventura, casi como una hermana, pero él sabía que ese sentimiento había cambiado al verla en su forma real.

No pasó mucho tiempo desde que abandonaron el desierto y se detuvieron a pescar algo para la cena, Link logró capturar dos pescados de buen tamaño, la travesía en su reciente aventura había hecho a Link bastante hábil para atrapar peces en las partes bajas del lago, una vez que logró capturar dos de buen tamaño se dispuso a hacer una fogata para cocinarlos.

Zelda lo miraba detenidamente, pero no se sorprendía de la habilidad que él poseía para sobrevivir, pues ella ya estaba acostumbrada a verlo en muchas ocasiones hacer lo mismo.

"Lo quieres bien frito o término medio", le preguntó Link a Zelda sacándola de sus pensamientos.

"¡¿Eh...?!, ...Ah... que sea bien frito, gracias Link, de hecho te ayudaré a cocinarlos", respondió Zelda un tanto distraida.

"No es problema es muy sencillo créeme" contestó Link con una sonrisa, al mismo tiempo que levantaba su mano derecha para impedir que Zelda se levantara del lugar donde se había sentado a descansar, Link sabia que Zelda estaba acostumbrada a vivir como lo que era, una princesa y que quizás no conocía ciertas cosas cuando se vive en la travesía y la aventura, "quizás te parezca muy rudimentario todo esto, pero solo será en lo que llegamos al castillo", agregó Link.

"Si tan solo supieras Link", pensó Zelda al mismo tiempo que lo miraba limpiar los pescados con una pequeña daga que sacó de uno de sus bolsillos.

La noche los alcanzó ahí mismo, por lo que tuvieron que acampar, improvisando con algunos troncos y hojas de plantas grandes, que crecían cerca del lago, lograron levantar un pequeño refugio que los protegería del frio, así mismo la fogata también les ayudaría a pasar la noche.

Una vez que terminaron de cenar, Zelda se sentó a la orilla de la fogata abrazando sus piernas y mirando al fuego un tanto pensativa, con un semblante de tristeza.

"¡Vaya! Al parecer será una noche tranquila, me eh dado cuenta que, desde que vencimos a Ganondorf los criaturas peligrosa han disminuido considerablemente", irrumpió Link el silencio, mientras se encontraba de pie mirando hacia los alrededores, haciendo guardia.

"Sabes Link, creo que debería yo hacer guardia en lo que duermes un rato, ya que desde que salimos del desierto no has podido descansar bien, solo has dormido unos cuantos minutos durante el día, cuando nos detenemos a descansar y todavía estamos a dos días de llegar al castillo", le sugirió Zelda un tanto preocupada.

"No te preocupes, afortunadamente con tan solo dormir un poco en el día, es suficiente para recuperar mi energía, recuerda que mi vida siempre fue en una granja y estoy acostumbrado a dormir poco", contestó link sonriendo, "quizás no lo sepas pero cuando Midna y yo estuvimos buscando las partes del espejo del crepúsculo, hubo ocasiones en que solo podía dormir algunos momentos en el día, pero afortunadamente en esta ocasión no tenemos a criaturas que nos estén asechando a toda hora", agregó Link mientras se sentaba a un lado de Zelda.

"Claro que lo sé Link, yo estuve ahí", Pensó Zelda muy en su interior.

"¿Te pasa algo? has estado un tanto pensativa" preguntó Link un tanto preocupado.

"No pasa nada, es solo que estoy algo cansada, mi cabello esta hecho un desastre, caminar por el desierto, te hace saber cuanto puedes sudar en un día, no sabes lo mucho que deseo una ducha con agua caliente". respondió Zelda tratando de sonreír lo mas creíble posible.

"Sí, en eso tienes razón, este tipo de travesías no son para una princesa", comentó Link.

"Midna es una princesa y las pudo hacer que te hace pensar que yo no puedo hacerlas", contestó Zelda un tanto molesta.

"Yo no he dicho eso, es solo que no creo que tú estés acostumbrada a este tipo de aventuras, además en ningún momento metí a Midna en la plática", contestó hábilmente Link.

"Lo cierto es que conocí más a Midna de lo que te conozco a ti", agregó Link con tono bajo de voz, dando la sensación de tristeza en sus palabras.

Zelda sólo pudo voltearse y limpiar una lagrima, que había brotado de uno de sus ojos, sin que Link se diera cuenta.

"Quizas no conozcas mucho de mí Link, pero yo, sí de ti", volvió a pensar Zelda muy en su interior.

Ambos terminaron de comer los pescados, que Link había preparado, en silencio.

"Será mejor dormir Link que te parece que yo tomo la primer guardia y tú recuperas tus fuerzas para la segunda", comentó Zelda al mismo tiempo que se incorporaba sobre sus pies.

"¿Estás segura?, a decir verdad, he notado que hay menos peligros por los que preocuparse desde que derrotamos a Ganon, está bien, pero si notas algo inusual no dudes en despertarme, solo dormiré un par de horas" aceptó Link, pensando que si se reusaba a aceptar su ofrecimiento, ella volvería a tomar sus comentarios como ofensivos.

Al día siguiente Link levantó a Zelda muy temprano, los primeros rayos del sol iluminaban el lago de una manera mágica, la noche había sido tranquila, Zelda no tuvo ningún problema en hacer guardia y había despertado a Link dos horas pasada la media noche, para que pudiera hacer la segunda guardia, lo que hizo que pudiera dormir un poco más y así recuperar su energía.

"¿Descansaste bien?", preguntó Link.

"Sí, aun que la noche siempre es muy fría en estos rumbos", contestó Zelda al mismo tiempo que se dio cuenta que había hablado de mas.

"¿Ya antes habías pasado la noche en estos rumbos?", preguntó Link bastante extrañado.

"¡No...! ...Claro que no", se apresuró a contestar Zelda, "pero tú sabes, una princesa debe conocer su reino, y he sabido a través de algunos soldados, que han acampado por aquí, que las noches pueden ser muy frías por estos rumbos", continuó Zelda esperando que Link creyera su mentira.

"¡Oh ya veo! Bueno, al menos estas al tanto de lo que pasa aquí afuera", dijo Link con una sonrisa.

Los dos se encaminaron hacia terreno más alto, una vez que pudieron llegar a una planicie mas elevada, Link pudo llamar a Epona.

"Bueno ya solo estamos a medio día, llegaremos al castillo antes de que obscurezca, realmente no puedo esperar a tomar una ducha caliente en alguna posada del pueblo", Comentó Link ansioso.

"Pero... puedes tomar una ducha en el castillo Link, después de todo eres el Héroe de Hyrule no veo por que tengas que buscar una posada para poder tomar una ducha", cuestionó Zelda al héroe.

"Bueno, pero tú sabes, no estoy acostumbrado a grandes baños y grandes lujos, créeme estaré bien en una posada, además de que tendré que partir a primera hora mañana a Ordon, debo saber si todos están bien", contestó el joven.

"¡Pero Link!..." Se apresuró a contestar Zelda, al mismo tiempo que Link puso su dedo índice sobre los labios de la princesa, para evitar que continuara hablando.

"No te preocupes estaré bien" insistió el espadachin con una sonrisa.

Como lo había prometido Link, llegaron cuatro horas después del medio día al castillo, una vez que llegaron a la entrada del pueblo, Link sacó una túnica gris de uno de sus bolsillos que llevaba a lo largo de su cinturón, y se cubrió con ella.

"¿Qué haces Link?" preguntó Zelda un tanto extrañada.

"No quiero que nadie me reconozca" contestó el joven héroe.

"Pero, la gente espera tu llegada, eres su salvador, de hecho habrá una ceremonia en tu nombre", dijo Zelda algo exaltada.

"Precisamente, eso es lo que no quiero, no quisiera recibir ningún nombramiento simplemente me gustaría un buen trago en la taberna de Telma, tomar una ducha caliente y dormir hasta mañana para partir después a Ordon" contestó Link de manera tranquila.

No importó que argumentos diera Zelda, Link simplemente se negó, una vez que Link dejo a Zelda a la entrada del castillo escoltada por una docena de guardias, se dirigió a la Taberna de Telma.

Una vez que llego al lugar, notó que Shad, Ashei, Auru y Rusl no se encontraban, de hecho la taberna estaba vacía, solo se encontraba Telma, atendiendo la barra como era costumbre.

"¡Link! Es bueno verte de nuevo muchacho", Dijo Telma al mismo tiempo que abrazaba a Link efusivamente.

"Vaya que tiene un abrazo fuerte esta mujer," pensó Link, al mismo tiempo que retomaba su aliento después de que Telma había comprimido sus pulmones con ese abrazo.

"Todo el pueblo solo habla de ti muchacho, de hecho tengo entendido que habrá una ceremonia a tu nombre" comentaba la dueña del lugar.

"Nada de eso Telma, mañana temprano parto para Ordon, tan solo viene a tomar algo antes de ducharme y dormir que buena falta me hace", contestó Link.

"Vaya veo que eres modesto chico, entonces eso explica la túnica que traes puesta, supongo que no quieres que nadie te reconozca," comentó Telma.

"Exactamente, por eso te pediré que no le digas a nadie de mi estancia aquí", dijo Link al mismo tiempo que se sentó en un banco en la barra.

Telma le procuró un gran tarro de la mejor cerveza que tenía, al mismo tiempo le comentó que los niños se encontraban bien, así como Ilia y que ella los había llevado a la aldea de Ordon; Link se sintió mas aliviado al saber que ellos se encontraban bien.

Después de retirarse a la posada mas cercana, Link notó que el sol comenzaba a ponerse en el ocaso, tan pronto como pagó, su habitación con quince rupias subió para poder ducharse y caer completamente rendido en la cama, ni siquiera se cobijo, sólo cayo en un profundo sueño.


Todo era muy silencioso en aquella habitación, de grandes ventanas, la poca iluminación provenía de la luz rojiza y amarillenta del cielo de aquel mundo, donde el ocaso es eterno, que se filtraba a través de los cristales de dichas ventanas.

Al centro del cuarto, había una lujosa cama que hacia juego con el resto de la habitación resaltando la elegancia de tonalidades negras, blancas y azules brillantes, con cortinas que colgaban del techo y caían hasta el suelo, de un negro transparente que cumplían la función de rodear los cuatro lados de la cama, impidiendo que se pudiera ver hacia el interior de este espacio de descanso, digno de la princesa de ese mundo.

Midna descansaba de su gran travesía reuniendo sus fuerzas poco a poco, haber vivido tantas experiencias, en tan corto tiempo, en el mundo de la luz la había dejado agotada, repentinamente un voz resonó en su mente que la sacó abruptamente de su sueño.

"¡LINK!" Gritó desesperadamente la soberana del mundo del crepúsculo, al mismo tiempo que se incorporaba de su posición de descanso quedando sentada en su cama respirando agitádamente y sudando, llevó su mano derecha a su pecho y la izquierda se apoyó sobre su cama para poder sostenerse, parecía que todo había sido solo un sueño, pero una vez que pudo situarse en la realidad volvió a escucharlo.

"Midna" decía aquella voz que resonaba en sus oídos y mente, esa voz era inconfundible, de un salto salió de su cama, abrió una de las cortinas negras que la rodeaban y corrió a una puerta de cristal que daba a un balcón del cual se podía apreciar todo su reino, lo único que pudo ver fue aquellas nubes color ámbar y volver a escuchar "Midna" era inevitable, las lágrimas corrieron por su hermoso rostro celeste, apoyó ambos manos sobre los balaustres de cristal de aquel balcón.

"¡Link! ¿Eres tú? o ¿es que acaso me estoy volviendo loca?", se cuestionaba Midna cayendo sobre sus rodillas y llevándose ambas manos a su rostro, lo único que pudo solo fue llorar por un largo tiempo.

"No se que voy a hacer, ni siquiera se si quiero seguir viviendo en este mundo que es mi hogar, desde que regresé no me he podido recuperar del todo y la responsabilidad de dirigir mi reino me es indiferente, tengo que sacarte de mi corazón Link o simplemente moriré", se decía a si misma la princesa del crepúsculo mientras permanecía de rodillas dejando caer infinidad de lágrimas al suelo.

"¿Qué vas a hacer Zelda?", Se preguntaba Midna a si misma, "escuchar tu voz Link, me hace arrepentirme de haber destruido ese espejo…" se lamentaba la princesa del crepúsculo.