#01. Sentido del Tacto.

"Sobrevivir"

Apenas respiraba, sentía que su pecho se contraía duramente en una espasmódica situación de agotamiento. Todo era burdo a su alrededor. Realmente no podía ver nada, contraía los ojos desde hacía mucho tiempo, no tenia la fuerza suficiente para abrirlos. Oscuridad y nada más.

Todo parecía tan irracional, hasta el extremo en donde no podía dominar sus sentidos, solo reposaban, solo estaban dormidos. No concebía si había alguien cerca de él, solo recordaba vagamente la irrupción que habían llevado a cabo después de que recibieran la noticia de la emboscada a Dumbledore. Todo había pasado tan rápido que la sensación de llegar tarde era abrumadora. Tarde. Todos llegaron tarde esa noche a Hogwarts, incluso llegaron tarde para él.

Lo siguiente que supo es que algo con extremo filoso traspasaba su piel rasposa, que algo totalmente maligno se metía por sus venas para hacerlo reventar. Implosión. Pronto todo regresaría y estallaría a la inversa dentro de su cuerpo, completando la fase de envenenamiento.

Atendía a rugidos furiosos, alaridos que rebotaban contra las paredes de piedra añeja sin tener en cuenta en los primeros minutos, que los ruidos aturdidores provenían de su garganta, mientras Fenrir Greyback diluía su sangre para convertirlo en un ser maldito.

Su cuerpo se curvaba extrañamente cada vez que le succionaban el alma, cada vez que para él, la vida parecía alejarse. Sabía que llevaba poco tiempo en esa situación insondable, pero para él parecía una tortura que no pretendía acabar. Su cuello se mostró rígido y sus pies se estiraron involuntariamente mientras sentía que su cuerpo se cubría más y más de ese nuevo sentimiento. Esa maldad que lograba sacarlo de toda racionalidad que desbordaba normalmente.

En su ligera conciencia del terreno donde se encontraba, sabía que era una base muy dura, fría. Cortante. No sabía decir si era el lugar o su cuerpo, pero si que se sentía realmente miserable. Y eso no podía ser nada bueno. Conscientemente se abría a la luz, caminaba hacia ella, mientras sentía una suave ponzoña atravesar su cuerpo, un líquido extraño y demasiado ligero corría libremente. Lo hacía sudar. Lo hacía odiar. Misteriosamente, sentía que odiar era la respuesta. Sin estar seguro a quien odiar.

Sus dedos engarrotados eran señal de que llevaba demasiado tiempo con los puños asidos a su pecho como un fuerte calambre que no dejaba ceder. Su boca torcida en un mohín quejumbroso solamente indicaba que su situación era demasiado dolorosa. Más allá incluso del simple malestar físico. Más allá del hecho de una simple herida en la muñeca derecha, lo que Bill Weasley estaba experimentando en esos momentos, ni de cerca se parecía a un poderoso "cruciatus". Todo se remitía al fuerte dolor, malestar irracional, caída libre directo al suelo y sin ningún tipo de salvación.

La temperatura comenzaba a ceder, su cuerpo mostraba ligeramente un descenso. Mientras las extremidades totalmente expuestas se congelaban en un ansioso grito por dejar la vida, por una vez, dejar de sentir el terrible mal que se apoderaba lentamente de él.

Su respiración se acompasaba, o más bien se detenía, para el caso era lo mismo, su conciencia era casi nula lo que remontaba un remanso tremendo de tranquilidad y eso era, lo que realmente estaba disfrutando. La pérdida de la realidad.

De pronto, grandes temblores sobresaltaron su cuerpo cansado. Lo tomaron por sorpresa. Y si hubiera estado al pendiente de sus sentidos, los hubiera podido parar antes de que se descargaran contra él con toda la furia contenida. Con toda la malévola gracia de un golpe seco en la cara. No sabía si estaba vivo, si tenia esperanzas o simplemente, si se debía a los escasos minutos antes de vivir su propia muerte. Lo irónico de sus pensamientos, aun es esos momentos, lo hicieron torcer una mueca que le devolvió la tortura del momento. El dolor.

Frío.

Solo sintió frío de nuevo y ya no supo donde estaba.

Tiempo.

Sofoco, tensión, preocupación, algo no andaba bien y su repentino despertar de la superficie que contenía su cuerpo, lo hizo capaz de lanzar un grito ahogado. Cuando necesitó aire, su garganta le pasó factura. Irritada, solo accedía a regañadientes a darle un poco del tan preciado oxígeno.

Todo a su alrededor se hizo mas claro, todo se oía más fuerte, era mas sensible, tenía un desagradable sabor en la boca y un olor bastante extraño llegaba a su nariz. Un grito agudo cruzó por su mente dañada. El propio grito de su conciencia advirtiendo el desertar de un monstruo.

Ahora estaba medio vivo, en otro cuerpo, lo sentía. Todas las células se mostraban con un rápido movimiento de la punta de su cabello hasta el dedo pequeño del pie, todo pedía a gritos desplomarse y Bill esperó.

Esperó el rechazo, los gritos aterrados, el alejamiento de su familia, de ella. De Fleur. Pero no pasó.

En cambio supo que si bien no iba a estar completamente libre, sus sentidos le permitirían creer que no estaba totalmente dañado. Su sentido del tacto, ese que lo había acompañado la primera vez que dio un roce de mejilla a Fleur para saludarla aquella tarde en Hogwarts, lo devolvió a la vida una vez más.

El roce de la mano de la misma chica que le hizo sentir una vez los vergonzantes nervios de un adolescente, era la misma que caía cálidamente a través del dorso de su brazo que exponía una herida irregular. Recorría cálidamente, infundiendo valor, regresándole calor. De pronto y sin saber como, su cuerpo parecía de nuevo suyo, y lo único que supo se remitía al afronte del odio y del amor en su cuerpo. Por supuesto, el amor estaba dando la más dura de las batallas.

Y el despertó.

Despertó siendo hombre lobo.

-Fin-


Rose, Wendy, Stef y hermioneyron

Gracias!

Beta: Nayades