Disclaimer: Todos los personajes y la historia original de Harry Potter pertenecen a la gran Rowling, yo solo los uso a ellos y a su increíble mundo para jugar un rato con ellos y divertirme escribiendo.
Longfic con partes de la nueva y la antigua generación situado dos años después del epílogo. Spoilers de toda la saga pues no cambio nada que salga a lo largo de los libros. ¿Podría haber regresado de alguna manera el señor tenebroso?
N/A: Ey! ¿Qué hay lectores? No voy a dar un discurso sobre mi tardanza porque no puedo decir mucho, solo que lo siento bastante pero que ha habido unos problemillas, que no voy a dejar el fic tirado NUNCA y que espero que disfrutéis leyendo tanto como yo lo he hecho escribiendo de este capítulo. Muchas gracias a los que han comentado y a aquellos que marcan como favorito y leen entre las sombras. Un abrazo y feliz verano!
P.D. Estoy pensando en convertir esto además de lo que ya tenía pensado, un poco en un Scorpius-Rose, pero siempre con sus debidas explicaciones, etc, etc. Vosotros ya me diréis que pensáis. ¡MUACKS!
CAPÍTULO 2. HOGWARTS
Un extraño y espléndido lugar, iluminado por miles y miles de velas suspendidas sobre cuatro largas mesas donde había muchos alumnos ya sentados y mirándola. Al final había también una larga mesa donde, supuso ella, estaban sentados los profesores. El techo estaba cubierto de estrellas y astros que junto con las velas iluminaban la estancia.
Avanzaba con un gran grupo, pero nadie iba tan asustado como ella. Una bruja bastante alta que portaba un gran sombrero negro puntiagudo los miraba atentamente. Lo posó sobre un taburete y el sombrero empezó a cantar una extraña canción, al terminar los que iban junto a ella se acercaron un poco más. La bruja de cabello negro canoso fue llamando uno a uno alfabéticamente para seleccionarlo para una casa.
Cuando le llamó a ella, Lily Potter avanzó sin percatarse de que la gente murmuraba. Qué extraño, sus hermanos no le habían dicho nada sobre que tenían que murmurar… Se sentó en el taburete y le pusieron el sombrero encima. Ya no veía nada, solo sentía el peso de su destino sobre su cabeza. El sombrero seleccionador habló tan bajito que solo ella le escuchó, "Harías cualquier cosa para lograr lo que te propones, eres perseverante e inteligente ¿No es así?" Pero ella pensó que nunca haría daño a nadie, aunque no lo dijo en voz alta si no que se quedó con los ojos muy cerrados y los puños muy apretados esperando oír una buena noticia. De repente el sombrero gritó "¡SLYTHERIN!" y Lily abrió los ojos horrorizada.
La mesa que estaba en el extremo izquierdo aplaudió aunque extrañada. Todo sucedió en unos instantes, Lily miró a la profesora, después a sus hermanos en la otra mesa y al momento salió corriendo hacia el vestíbulo, hacia los terrenos de Hogwarts. Aquello no podía estar pasando… No era cierto… No lo era… De repente se encontró con un muchacho que debía tener sus mismos años. Llevaba un uniforme negro con detalles en verde esmeralda y era alto para su edad, de cabello castaño oscuro y piel clara, muy atractivo. A Lily le sorprendió que pensara en un desconocido de esa manera, sea como sea al verlo paró y lo miró. El niño habló en un extraño idioma, como siseando pero Lily lo entendió a la perfección.
-Perteneces a Slytherin y estarás aquí… PARA SIEMPRE…
Entonces Lily si que salió gritando horrorizada, y llegó al bosque prohibido, giró la cabeza pero nadie la seguía, nadie la buscaba, siguió corriendo hasta perderse en la profundidad del bosque. Y cuando se arrepintió de haber llegado hasta ahí, se oyeron sus gritos, solo sus gritos…
-¡NOOOOOOOOO!
-¡Lily despierta! ¡DESPIERTA!
Albus zarandeó un poco a su hermana y Lily Potter abrió los ojos. Estaba tumbada en el suelo del compartimento dónde se había montado en la estación.
-¿Qué… qué ha pasado? – Preguntó ella, aunque no necesitaba preguntarlo porque suponía que había estado gritando en sueños.
Albus Severus miró atentamente a su hermana, estaba temblando. Tenía los ojos rojos, como si hubiese llorado. Realmente parecía muy nerviosa y asustada. Vio que tenía marcas de golpes en las rodillas y supuso que antes de que ellos llegaran se debía haber caído del asiento. Andrew Jones, al amigo de Albus y Rose hizo un gesto con la cabeza a Albus para que le dijese algo a su hermana.
-¿Lily qué ha pasado? - Preguntó finalmente – Hugo dice que has empezado a gritar y a moverte, ha venido corriendo a buscarnos.
-Es que… he tenido una pesadilla – contestó ella, pero Albus creyó que no había sido una pesadilla corriente, de lo contrario les daría más detalles. Cuando le preguntabas algo a Lily siempre tenías una respuesta, aunque durase tres horas porque hablaba, hablaba y hablaba y no paraba.
-¿Seguro que estás bien? – insistió Rose
-Que sí, que sí de verdad, que deben ser los nervios – De repente se acordó de que él en su primer año estaba igual de nervioso. Lily no debía de tener ganas de hablar con ellos en ese momento porque asintió una última vez con la cabeza y después se puso a hablar con Hugo sobre las casas y sobre cómo se imaginaban que sería todo.
Rose, Albus y Andrew se levantaron y salieron pero no fueron a su compartimento si no que se quedaron un rato de pie en el pasillo.
-¿Qué mala cara tenía no? – preguntó Andrew
-Bah será por los nervios de saber en qué casa le va a tocar, lo cierto es que lleva nerviosa todo el verano, por eso mi padre nos llevó a ver a los unicornios, porque a ella le encantan y pensó que le tranquilizaría
-Yo pienso que no debería ponerse nerviosa – añadió Rose – no tiene motivos
-¿Por qué lo dices? – Albus frunció el ceño, el también estuvo nervioso cuando le tocaba venir a Hogwarts, sabía lo que le pasaba a su hermana, o lo creía vamos.
-Porque toda tu familia ha estado siempre en Gryffindor ¿No? – contestó ella – bueno y de hecho, toda nuestra familia
-Sí pero puede haber excepciones – añadió Andrew – ha habido generaciones de magos que por ejemplo han estado en Slytherin y de repente alguno ha ido a Ravenclaw, o a… Gryffindor, no sé
Albus se acordó de que su padre le contó que su padrino fue a Gryffindor cuando toda su familia había estado en Slytherin y se preguntó si a Lily le podía llegar a pasar lo mismo. ¿Sería mejor si le contaba que como último recurso podía hacerle una petición al sombrero seleccionador?
-¡Pero Albus! ¿Tu hermanita también tiene mieditis como tú, cuando llegaste al colegio sin saber hacer magia? – Albus, Andrew y Rose se giraron para ver quien narices se metía en la conversación. Scorpius Malfoy, acompañado de dos amigos suyos de Slytherin, les miraba demasiado seguro de sí mismo para dejar de creerse superior - ¿Debe ser un problema genético no? ¿Una caguetis crónica potterfírica quizás?
-Cállate y vete a tu vagón Malfoy – contestó Andrew
-¿Por qué no te callas tú mejor, eh sangre sucia? – le contestó Scorpius arrastrando las palabras y con una sonrisa de suficiencia en la cara
Albus y Andrew sacaron instintivamente su varita, aunque Rose murmuró algo parecido a que no merecía la pena. Andrew era hijo de muggles, sí, ¿Y qué? Le ponía nervioso que gente como los Malfoy utilizaran aún ese tipo de términos, y en concreto le ponía nervioso Scorpius. Sus padres habían comentado alguna vez que los Malfoy no son la clase de familia a la que uno deba cogerle aprecio y tener confianza, al parecer a ellos tampoco le cayó bien el padre del estúpido que tenían delante en aquellos instantes.
-¡Oh sí! ¡Un duelo en el vagón del tren! – exclamó jubiloso Scorpius que junto con sus dos amigos había sacado también la varita – Me encanta, sí, porque nosotros somos tres y vosotros dos…
-Di mejor tres Malfoy – contestó Rose poniéndose en guardia – Me uno a ellos porque no quiero ver como al no saber hacer magia lanzáis las varitas en vez de los hechizos y les sacáis un ojo.
Albus y Andrew rieron con ganas, Scorpius palideció unos instantes pero momentos después enrojeció y se disponía a lanzar un maleficio cuando llegaron James Potter y unos amigos que eran de un curso más adelantado.
-Yo que tú lo pensaría dos veces – dijo mientras pasaba por al lado suyo
-Sí "Escorpión", al fin y al cabo estás en el vagón de Gryffindor ¿No? – Le retó el mejor amigo de James, Sean Hornby - mejor vete a tu sitio y no saldrás mal parado.
Scorpius enrojeció todavía más, parecía un pimiento rojo conservado durante mucho tiempo y al que se le había añadido todavía más colorante rojo. Echó una última mirada asesina a Albus, Andrew y Rose, que contenían las carcajadas para no llamar demasiado la atención, hizo un gesto a sus dos amigos y se marchó hacia su vagón con estos siguiéndolo. Una vez se hubo ido, los tres amigos hablaron entre risas, porque era difícil olvidar la cara que se le había quedado.
-Perdonad que nos hayamos metido – dijo James - pero hemos oído al tonto de Scorpius Escorpión Malfoy molestando en el vagón de Gryffindor y…
-… No hemos podido resistirnos a venir, intimidarlo y dejarlo un poquito en ridículo – siguió Sean – aunque parecía que os las arreglabais bien
-Con él es fácil arreglárselas bien – contestó Rose – pero me habría gustado hacerle bailar con taranta… ¡Jane, aquí!
Todos se giraron porque en ese momento llegó Jane Thomas que era la mejor amiga, aparte de Andrew y su primo Albus, de Rose. Dormían la una al lado de la otra en el dormitorio de las chicas de Gryffindor y tenían mucho en común. Albus, James y Lily solían invitar a menudo a sus primos y amigos, por eso más de un verano, Andrew, Sean y Jane habían coincidido con los demás y se habían conocido.
-¡Hola a todos! – saludó Jane, y no lo dijo a nadie en particular, si no en general pero se quedó unos segundos mirando soñadora a Sean.
Rose sabía que a Jane le gustaba Sean pero estaba convencida de que era algo pasajero, de que no era en serio porque no se conocían tanto. Además no sabía cómo explicarle que a esas edades, el hecho de tener un año más era decisivo, y que Sean seguramente se fijaba en otras chicas basándose en criterios distintos y que probablemente buscaba otra cosa. Cuando Rose le decía todo esto de una forma delicada, Jane contestaba "Lo que pasa es que tú aún no te has enamorado, ya verás cómo cuando te pase entenderás que el amor no entiende de edades, ni de sangre ni de ninguna de esas absurdas cosas que la gente se empeña en decir que entiende" Y dicho eso daba una cabezada, como afirmando y zanjando el tema. Ella no paraba de decir que llegaría el día en que Sean maduraría, se fijaría en alguien como ella y después de que le hiciese sufrir un poquito acabaría saliendo con él. Era un caso perdido.
-Hasta luego enanos – bromeó James mientras los dos se iban otra vez a su compartimento, Jane sonrió exageradamente y cuando se fueron volvió a su posición de intentar ser seria y madura, sin éxito…
-Katie Finnigan y su hermano me han dicho que han conseguido entradas para el mundial de Quiditch del verano que viene – dijo entusiasmada, como si pensase que podía duplicar las entradas para quedarse con alguna.
-¡Es imposible! – exclamó indignado Andrew - ¡Pero si todavía no están en venta! ¿Cómo han…?
-¡De verdad! A veces te haría un maleficio palalingua – Le interrumpió ella - ¡Sí es que no me dejas terminar! – y negó con la cabeza por la impaciencia de Andrew - Su padre trabaja en el Departamento de Juegos y Deportes mágicos del ministerio y le ha conseguido entradas por ayudar a organizar la competición, ¡Tiene más de 30! Voy a ver si consigo alguna ¿Vale Rose? No muchas, para nosotras, Albus… James y Sean obviamente, Lily, Hugo, mi hermano… ¡Y si tienes suerte puede que también te consiga a ti Andrew!
Después de decir todo eso muy rápido y gesticulando mucho con las manos se marchó corriendo hacia uno de los compartimentos más alejados pero todavía en el vagón de Gryffindor. Andrew se quedó mirando el sitio por el que se había marchado Jane y se giró hacia Albus y Rose murmurando algo parecido a "Tiene que ser una broma" porque la verdad es que a Andrew le encantaba el quiditch.
Andrew y Jane mantenían una relación complicada, eran como el aceite y el agua. Cuando estaban juntos no podían evitar repelerse y discutir. Pero como solo se juntaban algunas veces durante su estancia en Hogwarts de momento no habían hecho daño a ningún inocente.
-Venga, volvamos a nuestro compartimento, luego me reuniré yo con ella y, tranquilo Andrew, haré que si consigue entradas, también haya una para ti – dijo Rose, dándole unas palmaditas en la espalda
Albus Severus Potter, Rose Weasley y Andrew Jones entraron en su compartimento y se cambiaron la ropa muggle por las túnicas de Hogwarts. Estuvieron un rato más sentados hablando e intercambiando cromos de magos de las ranas de chocolate, Albus y Andrew sobre todo estaban muy concentrados buscando un conjuro para convencer a Rose de que les cambiara a Bowman Wright, el creador de la Snitch Dorada, por alguno de sus valiosos cromos de importantes y famosos magos, pero no había manera.
-Si queréis al pequeño Wright será mejor que le preguntéis a alguno de séptimo como hacer un hechizo para duplicar los objetos, aunque que sepáis que he oído que Alan Flisses lo intentó y tuvo una semana entera la cara llena de chocolate – dijo mientras pasaba la vista entre los cromos de ambos amigos sin inmutarse si quiera – al parecer los creadores de los cromos de las ranas de chocolate sabían lo que hacían al crearlos y debieron poner algún embrujo para quien intentase hacer trampas al coleccionarlos.
-¡Venga Va! – Le suplicó Andrew - ¿Y por Cassandra Vablatsky? Fue una buena bruja…
-¡Y la tatarabuela de Trelawney! ¿No te parece curioso tener a un familiar de una profesora en los cromos?
-¡Venga ya! No me timéis – contestó ella mientras hacía un gesto divertido – La profesora Trelawney, según dicen, no merece ni el título de profesora, mi madre dice que fue, es y será una farsante.
-Pero el cromo no es de Trelawney, ¡Es de su tatarabuela! – insistió Andrew.
-Ya Andy pero si así es su tataranieta seguro que Cassandra no era muy diferente.
Y no volvieron a replicarle porque Rose siempre tenía respuestas, la gran mayoría de ellas acertadas, para todo. Albus había oído a sus padres decir que Rose "ha heredado la inteligencia de su madre". Nunca había visto a su tía en el colegio por supuesto, pero sabía que en los T.I.M.O.S. había sacado nueve extraordinarios y un supera las expectativas. Tampoco sabía los detalles al completo de esos exámenes, pero desde luego eso era algo que estaba muy por encima de las notas que podía llegar a sacar James el año siguiente cuando se examinara o él mismo cuando le llegara la hora.
Finalmente llegaron a la estación de Hogsmeade dónde Hagrid, el guardabosques, llamaba a los alumnos de primer año para guiarlos a los botes que los llevarían a Hogwarts a través del lago. Albus se despidió de Lily con la mano y vio que esta, aunque iba hablando y riendo con Hugo, seguía un poco preocupada, pero esperaba que no fuese por nada importante. Después Andrew, Rose y él caminaron un poco más lejos de la estación, hacia el principio del sendero donde los esperaban más de una centena de carruajes.
Se montaron en uno de ellos junto con dos chicas de Ravenclaw, que no serían mayores de doce años y que no paraban de cuchichear la una a la oreja de la otra y viceversa, soltaban risitas nerviosas y miraban a Andrew parpadeando exageradamente. Le saludaron y Andrew les devolvió el saludo mirándolas sorprendido y completamente desconcertado. Andrew era atractivo, más atractivo al menos que la mayoría de los chicos de su curso; Era más bien alto para su edad, tenía el pelo de un color castaño claro, ojos azules profundos y muchas pecas salteadas por toda la cara. Rose y Albus intercambiaron unas sonrisas de burla que disimularon rascándose la nariz y Andrew fue incómodo todo el trayecto.
Cuando llegaron al castillo, se bajaron de los carruajes y Albus tropezó con algo al empezar a caminar, pero supuso que había sido con alguna piedra. Caminaron los tres por el vestíbulo mientras Albus y Rose le hacían burlas a Andrew imitando a las chicas de la diligencia, cuando entraron al gran comedor, detrás de bastantes alumnos de cursos mayores, todavía no había llegado los de primer año, así que sin esperar a que se lo dijeran fueron a sentarse en un sitio en su mesa relativamente cerca del taburete donde más tarde se haría la selección (Así podrían ver de cerca a sus hermanos). Jane llegó poco después, como siempre, revolucionando la situación. Parecía un torbellino, siempre hablando y moviéndose muy rápido y despareciendo y apareciendo de repente porque tan pronto llegaba como se iba. Se sentó al lado de Rose y en frente de Albus y Andrew.
-Qué, ¿Has conseguido las entradas? – preguntó esperanzado Andrew
-Pues no, Katie dice que su padre todavía no le deja venderlas por si hay que hacer algún tipo de cambio – contestó ella sin dejar de mirar a un lado y al otro de la mesa, como buscando algo o alguien – de todas formas, a mi me parece que tampoco las tenía sacadas, que lo que quería era alardear – e hizo un sonido despectivo queriendo recalcar lo tonta que era la idea de querer destacar entre los demás.
-O bien si las tiene pero es cierto que todavía no puede decir nada o dárselas a alguien – sugirió Andrew con un tono que pretendía dejar claro que era ella la que no estaba en lo correcto.
-O bien solo quieres llevarme la contraria
-O bien te crees genial y por eso piensas que siempre tienes razón
Jane se quedó mirando a un punto fijo en el techo como meditando y después añadió:
-Bah, solo quieres contradecirme
-¿Pero acaso eres tan amiga de Katie como para que te regale sus entradas? –volvió a preguntar Andrew
-¡Por supuesto que sí! – contestó ella indignada y pegando un golpe en la mesa, a causa del cual Rose, Albus y los que se sentaban alrededor suyo pegaron un bote - ¡El año pasado compartimos bandeja en herbología y replantamos juntas mandrágoras!
Andrew murmuró algo parecido a "¿Y después de eso no te ha presentado a tu familia?" pero solo Albus pudo oírlo porque en ese momento comenzaron a entrar los alumnos de primer año y su risa quedó disimulada entre el ruido que hacían al andar y los cuchicheos de la gente. Rose buscó a Hugo con la mirada y lo encontró escuchando asombrado lo que le decía un chico bajito y delgado que aparentaba dos años menos de los que tenía, también vio a Lily murmurando algo que a juzgar por el movimiento de sus labios decía "Es exactamente como lo imaginaba". La profesora Macgonagall, también directora del colegio se presentó y fue llamando uno a uno para que se sentaran y el sombrero decidiera a que casa los enviaba.
Sophie Abbert y Eddie Belby fueron a Ravenclaw; Trevor Boot a Gryffindor; Zacharias Grease y Joe Whitby a Hufflepuff; y Hannah Flint a Slytherin. Cuando le tocó a Lily, Albus vio como cruzaba los dedos detrás de la espalda y murmuraba palabras todo el rato (Parecía que estuviese rezando). Unos segundos después de que el sombrero seleccionador le dijese algo que solo ella pudo oír, este gritó "GRYFFINDOR" y Lily sonrió muy aliviada mientras iba a sentarse en la mesa que le correspondía. Luego Marge Puckle fue a Ravenclaw y Oliver Rivers a Hufflepuff. Amanda Siusser también fue a Gryffindor y a Boris Vott le tocó Slytherin. Con Hugo pasó algo parecido a Lily, después de que tanto el sombrero como Hugo se sobresaltaran un momento el sombrero lo mandó a la misma casa que a su prima.
Albus y Rose les miraron y se sonrieron tranquilos, aunque la selección se hizo muy pesada porque cada vez que nombraban a uno, Jane hacía algún comentario del tipo "Ese tiene cara de Kneazle", "Seguro que el boggart de aquel es un espejo" o "¡Qué niño tan mono!" hasta que Andrew se cansó y le dijo que como no se callara no volvía a discutir con ella nunca y Jane consiguió mantenerse en silencio el resto del tiempo porque su pasatiempo favorito era molestarle. A continuación comenzaron el banquete durante el cual todos los compañeros de su curso se informaban al completo de su verano.
Después la profesora Macgonagall dio el mismo discurso de todos los años; advirtiendo que el bosque prohibido estaba obviamente prohibido, que no se permitía vender pociones tranquilizantes y menos en épocas de exámenes y que solamente podrían ir a Hogsmeade aquellos alumnos que estuvieran en cursos superiores a 3º y que hubiesen traído una autorización firmada. Se le notaba un poco nerviosa cuando presentó a los nuevos profesores; anunció que el antiguo profesor de Defensa contra las artes oscuras Rudolph Wailne, había tenido que abandonar su puesto por motivos personales, cosa que los alumnos no lamentaron pues era bastante desagradable (especialmente con los Gryffindor) y en sus clases el ambiente era siempre frío; en su lugar tendrían como profesor a Ernie Macmillan, un chico alto y corpulento que parecía una persona tranquila y capacitada para enseñar esa asignatura.
Cuando terminó de hablar, los prefectos de cada casa guiaron a los demás a sus correspondientes salas comunes. Albus vio a los de Hufflepuff irse por un camino que había hacia un lado del gran comedor y a los de Slytherin dirigirse a las mazmorras pero no alcanzó ver dónde se dirigían los alumnos de Ravenclaw. Ellos subieron por la gran escalera, cosa que resultó bastante horrible porque después del cansancio del viaje no les apetecía por nada del mundo subir todos aquellos peldaños. Cuando llegaron al 7º piso, dijeron la contraseña "Huevos de Doxy" y entraron. Andrew y Albus se despidieron de Rose y Jane y subieron al dormitorio de los chicos y se pusieron el pijama. Andrew dijo algo antes de quedarse profundamente dormido pero Albus no le escuchó. Después del movidito día, él también estaba deseando entrar en el mundo de los sueños.
*Un fanfic con reviews es un fanfic feliz.*
