Un saludo bien grande para aquellos que esperaron este segundo capitulo de "aunque traten de alejarte de mi" y mis muy sinceras gracias a rei-videl3, sakuyah, shadir y stasxenia que me ayudaron a seguir la historia y mover mi cabecita para que esto siguiera adelante mil y un gracias! Nuevamente.

Este capitulo es un poco mas corto, pero vienen nuevas y mas interesantes situaciones que los harán tambalearse de la silla.

En este segundo capitulo (para aquellos que no les gusta mucho la tercera persona) va a haber más dialogo y expresión de sentimientos entre ellos. Pero pues como se dan cuenta será en pocos minutos de lectura larga, así que no se desesperen mientras leen el narrador omnisciente ya que después habrá para una lectura más corta y amena jiji…

Sin mas que decir, aquí va el 2º capitulo, que lo disfruten al máximo y que sientan sus emociones salir.

Notas:
Las "palabras en comillas" son los pensamientos
Las "palabras en comillas y cursivas" son recuerdos


Aunque Traten De Alejarte De Mí

Capitulo 2
¿También Piensas En Mi?

La voz que salió de la ventana recorrió todos los rincones de la habitación en compañía del viento. Era grave y reflexiva aunque tenía un aire de preocupación que hacía que no perdiera su encanto. A los oídos de una chica cualquiera la harían derretirse al instante, pero en Videl esas palabras solo producían que la inquietaran y entristecieran como no hubieran compensación.

"¿Que hace aquí?"

Dio media vuelta a su cabeza. Le dolía como nunca, pero esto no impediría que viera a aquel hombre que le acababa de hablar, o más bien, preguntar lo que hace momentos había dicho en su soledad. La ventana se encontraba a la derecha de su cama, por encima de la cabecera. Sus ojos se posaron en el marco inferior de ésta, donde posaba una fuerte mano trigueña. No podía ver mucho a esa altura, ya que se encontraba arriba de su cabeza, así que subió sus ojos para encontrarse con el esplendor de su cuerpo, aquel que le robaba el aliento y avivaba su interior.

Ahí estaba él, con medio cuerpo dentro de la habitación sostenido por solo una mano, y el otro fuera combatiendo contra la gravedad.

- G-ohan…

Nada de lo que pudiera decir podía remediar lo que hace unos segundos había dicho. Gohan seguía en la misma posición, en el mismo lugar mirando, esperando una respuesta de su parte la cual nunca saldría si seguía mirándolo como tonta. Pero con el susto que le había dado, del cual no se había recuperado, no podía articular palabra alguna y menos con esos ojos sentenciantes sobre ella. El destino le estaba jugando sucio, como podría ser que en ese preciso instante, en esos pensamientos, en esas 5 palabras que salieron de sus labios, la persona menos esperada hubiera escuchado lo que había dicho sobre esta, por haber dicho cosas sin sentido, por no haberse callado y en ese caso mejor haber pensado, se hubiera escondido nuevamente en sus pensamientos como recientemente hacía.

Gohan percibió que seguía flotando fuera de la ventana sin ningún propósito. Las sirvientas de la mansión estaban algo acostumbradas a las llegadas de su novia por la ventana en esas noches largas, así que no se habían escandalizado al ver a alguien flotando fuera de esta. Pero si alguien aparte del personal de la gran casa lo vieran, se aterrarían al ver que una persona esta flotando en una ventana de la mansión Satán como si nada estuviera pasando. Así que sin ningún permiso, del cual ya no necesitaba, entró completamente a la habitación y se posó cerca de su cama. Ahora estaba más cerca de Videl y ésta seguía sin emitir un sonido.

Videl nunca pudo imaginarse que alguien la estaba escuchando fuera de la habitación, ni menos la persona de la que se estaba quejando. Su lamento era debido a que, anterior a lo que estaba pasando en la habitación, ese silencio de parte de los dos personajes, ella estaba reflexionando lo que pasaba en su noviazgo con Gohan. No se retractaría de su comentario, ni mucho menos le daría la razón a él, por lo que no perdería la oportunidad de poder hablar sobre la situación que le incomodaba desde un principio. Así que con el valor que le quedaba se le enfrentó, aunque estuviera débil tanto física como mentalmente esto no la detendría, ella era Videl Satán y no se dejaría intimidar fácilmente de un hombre.

Se levantó como pudo tratando de no ser muy brusca con su cabeza. Al quedar medianamente sentada, sosteniéndose de solo un brazo, comenzó a hablar.

- No…quería decir eso, lo que pasa es que… – Sus palabras fueron interrumpidas por el dedo índice de Gohan, que se posó en sus labios que recién había abierto con dificultad. La cara de serenidad que tenia hasta el momento desapareció para dar paso a una de preocupación que trataba de disimular con una pequeña y acogedora sonrisa típica de él.

- Mejor no hables, – Había retirado su dedo de aquellos cálidos labios. Ahora su voz hacia quemar su cuerpo, escasamente cubierto por las sabanas, que la inundaban de un calor que solo había sentido en su intimidad. – lo que debes hacer ahora es recostarte.

- No Gohan, no entiendes… - Nuevamente fue interrumpida por él, pero esta vez por su mano sobre la suya. Era tan tibia, radiante de energía, no como la de ella que se encontraba algo fría por la tensión que le producía al ver a Gohan frente a ella, tratando de silenciarla. El hacer eso la indignaba y enojaba. Por lo que evadió los anteriores sentimientos y se puso seria. Videl no era de esas chicas que hacen lo que le piden con facilidad sin hacer ningún reproche o comprender el grado de mando con el que le hablan. Gohan no le estaba hablando con impunidad, ni mucho menos le estaba gritando, pero le estaba forzando a hacer algo que ella no quería y eso no era así.

- Videl… entiendo que quieres hablar conmigo.

"Pues si lo entiendes, déjame"

- Pero ahora no. – No lo soportaba, aparte de que le estaba mandando a recostarse ahora se creía dueño de la situación y los actos que ella debía hacer y no. Eso fue la gota que derramó el vaso, sintió que le hervía la sangre, la cabeza estaba que se le estallaba por el dolor que se había aumentado debido a la impaciencia que tenia para hablar con él. Gohan creía que con decirle que se recostara e hiciera lo que él le pedía se sentiría mejor, pero para Videl esto no era mas que un acto de cobardía, y la haría sentir peor el percibir que su novio no era mas que un cobarde, por no enfrentarse a las circunstancias. – Recuéstate…escúchame que es lo mejor, por favor.

- ¡NO! – Se molestó al punto de gritarle, sacudiéndose por el arrebato que le dio, y alejar su mano de la de él. No permitiría que la conversación se aplazara otra vez, no le importaba que fuera en esas condiciones y en ese ambiente, pero con tal de salir del encierro de su mente, del desgano de su corazón, haría lo posible por expresar lo que sentía pese a las circunstancias. Su enfado le estaba haciendo mala racha, como no, si el personaje que tenia en frente la había tornado de un contexto de calma a todo lo contrario. Aun así trataría de calmarse para expresar sus pensamientos y sentimientos con más desenvoltura y que no se volviera una pelea segura. – Escúchame por favor a mí.

Los ojos de Gohan se ensancharon al tiempo en que videl gritó, no se esperaba esa reacción de parte de ella, ni menos cuando violentamente apartó su mano de la suya. No entendía que había ocurrido, pero para averiguarlo debía llevar las cosas más allá y dejar que Videl hablara. Pero su resistencia era poca y debía calmarla lo más pronto posible antes de que se desmayara de nuevo o empeorara su situación. Con lo que le dolía verla así, alterada gracias a él, y con su salud en conflicto, permitió que ella hablara como quería y él muy atentamente escucharía.

Videl notó la reacción del hombre al que le acababa de gritar. Gohan ya comenzaba a disminuir su asombro y permitir que sus facciones cambiaran a un modo serio y de derrota. Se veía que le costaba mucho tomar la decisión de dejarla proseguir, y ella no sabe muy bien porqué. Ha de ser que se dio por vencido y percibió que sus intentos eran en vano, o que ella era muy testaruda y debía seguirle la corriente para que se calmara. Ojala fuera la primera.

- Esta bien, - Finalmente alguien habló, el silencio que se sentía en la habitación se estaba volviendo abrumador y aún así ninguno se dirigía la palabra. Desde que Videl habló pasaron unos minutos antes de que pudieran comentar algo después de la impresión, sobretodo la de Gohan. – te escucho.

- Gracias.

- Pero con una condición. – Deseando que Videl no estallara esta ves, le dirigió esa frase que tanto costaba sacarle la mejor respuesta. Aceptación. Puesto que ella no se dejaba tratar con personas que le planteaban términos para estar en un buen ambiente. O eso creía él.

Suspiró. – ¿Cual seria? – Dejo caer por completo la sabana que cubría levemente la parte superior de su cuerpo. Videl se encontraba muy cansada como para pelearle por algo que no sabía aun. Dejó que Gohan le dijera cual era la condición que le permitiría continuar, o más bien empezar, la conversación que deseaba tener hace mucho.

- Bueno dos… Primero, que te arregles la camisa.

- ¿De que hablas?

Gohan señaló la blusa que traía medio puesta en su cuerpo. Era de tirantes y uno de estos estaba caído, demasiado caído para su agrado, y causaba que se viera un poco de su pecho semi-descubierto. La sabana que traía puesta levemente tapaba ese inconveniente, pero ahora no estaba y por tal ninguno se había percatado de lo que pasaba dentro del manto blanco. En la cara de Gohan, que se encontraba desviando la vista hacia abajo, se notaba un caminito rojo por debajo de sus ojos, mientras que la de Videl se tornaba colorada a punto de reventar. A parte de que traía una ropa distinta a la que normalmente usa, no tenía sostén y esto aumentaba su mortificación. Rápidamente subió el malicioso tirante y se acomodo el resto de su ropa. Traía su blusa de tirantes, la cual no volvería a utilizar nunca más y menos en la presencia de Gohan. Un pantalón corto de tela muy suave que llegaba hasta la mitad de su muslo. Medias nocturnas especiales para el clima frío. Nada combinaba en lo más mínimo. Tenía el cabello suelto y no traía sus escasos accesorios.

No se había percatado lo suficiente, del cambio de ropa que tenía. Cuando apagó la luz, antes de sumergirse en sus recuerdos y pensamientos, se dio cuenta que tenía otra ropa puesta, pero tanta era la preocupación que tenia por su padre, Gohan y por ella misma, que no se dispuso a pensar el porqué de su repentino cambio. Ahora que pasaba el mayor bochorno de toda su vida es que lo notaba. Que suerte. Ahora tenía la inquietud de averiguar quien la había cambiado, y ese probablemente haya sido quien la rescató del desmayo.

- Que pena…

- No…no te preocupes. – Gohan seguía con la cabeza abajo, pero manteniendo el contacto visual esta vez. Se podía ver que su franja roja disminuía.

- ¿Cual es la segunda? – Deseaba que Gohan cambiara de tema rápidamente. Aunque temía que le advirtiera de alguna otra situación bochornosa en la que se pudiera encontrar.

-Bueno… - Subió la cabeza y mostró un rostro maduro, serio. Ya no había pista de lo que había pasado momentos atrás. Videl presentía que iba a regresar al comienzo, lo conocía muy bien, ese rostro, esas facciones, le demostraban que iba a seguir intentando aunque ella se negara. Hasta que se llegara a un acuerdo. – Que te arropes lo suficiente, y mientras voy a la cocina recuéstate, y al hacerlo hazlo con delicadeza. Te traeré un poco de agua, es lo mejor para la fiebre que tienes y para el des…

- Pero…

-Tranquila hablaremos, pero primero quiero procurarme que estés en buenas condiciones por el momento. Ven déjame mas bien ayudarte a recostarte, no deseo que te marees.

Asintió. Como una niña pequeña obedeció y se dejo guiar por el Gohan que tenía en frente. Se veía tan sereno, pero preocupado a la vez. Como si no quisiera que le pasase algo malo a ella. Era muy distinto a las veces que él intentaba ayudarla de esta forma, puesto que ella rápidamente rechazaba su ayuda y lo hacia todo por si misma, y por eso desistía prontamente. Pero esta vez, este Gohan, no haría caso a sus caprichos y seguía con su plan. Cual sea que fuese.

Él tomó la sabana que se encontraba desordenadamente cerca de su cuerpo y la hecho a un lado muy delicadamente. Sintió las manos de Gohan sobre sus brazos. La tomo con mucha delicadeza, como una muñeca de porcelana. Pronto sus manos de deslizaron hasta su espalda. El roce de sus cuerpos hacía su piel de gallina.

- Agárrate de mí.

Su respiración se sintió cerca de su oído. Un escalofrío se sintió en todo su cuerpo al escuchar su voz tan cerca de ella, de su ente, de su ser. No supo porqué sus brazos se abrieron y se depositaron en su cuello tan lentamente. Todo parecía estar en cámara lenta para ella. Gohan se apartó un poco, se inclino a un lado, movió una de sus manos hasta su cintura y la otra hacia atrás de la rodilla, en la corva. La iba a alzar para recostarla boca arriba en su cama.

La morena sentía como el mundo, la habitación, sus cosas, se alejaban y los dejaban solos, abrazados, cercanos. Quería que ese momento se quedara en su memoria aunque solo haya sido por un instante y para recostarla, esto no impediría que se imaginara que volaban juntos como antes. Antes. Cuando nada era pecado, donde todo salía bien, que sus actos eran apasionados, y el porqué no existía.

Al bajarla pareció como si toda la ilusión se desmoronara y se viera de nuevo en su cuarto. Notó que la bajo con cuidado, con precaución, como había sentido al principio al alzarla. Cogió la sabana que descansaba en el borde de la cama y la utilizó para cubrir su cuerpo hasta los hombros. Ya sentía frío, el sol estaba preparándose para esconderse así que la noche llegaría en unas horas, aunque su frío era más por su resfriado que cualquier otra cosa.

- Gr-acias.

- Ya vuelvo. Quédate así un momento mientras regreso. – Decía Gohan al tiempo que le movía un mechón de pelo que tenía alborotado en su rostro. Antes de irse le dio un tierno beso en la frente que cautivo todos sus sentidos y puso en un ritmo acelerado su corazón.

La pelinegra veía como su novio desaparecía muy lentamente detrás de la puerta, hacia el pasillo que se dirigía a la cocina.

"¿Que rayos pasó aquí?"

Videl repasaba una y otra vez los momentos sucedidos. Lo que comenzó como una situación de desespero instantáneamente se transformó en una disputa para después convertirse en atracción física. Sus sentimientos fueron al mismo ritmo y esto afectaba la conversación que pronto tendrían.Videl debía tener en claro las emociones con las que se iba a defender. Claro está que las palabras serían las mismas, pero la intensidad con las que salieran dependerían de que tan decidida estuviera al proyectarlas.

Todo lo pondría en claro, el abandono, la falta de atención y sus sentimientos. No deseaba que al estar en desacuerdo o en oposición se tornara en una pelea. Eso era lo que quería evitar, así que hablaría con calma y pausadamente, tampoco quería llevarse un desmayo como el que acaba de pasar.

"Te amo Gohan, por eso espero que no te hayas alejado lo suficiente de mi."

Esperó impaciente a que Gohan regresara, anhelando que no hubiera ningún inconveniente cuando regresara a su cuarto. Tampoco deseaba que su padre lo detuviera en esas charlas que tenían cada vez que veía a su pareja y ella estaba ausente. Esto demoraría un tiempo así que cruzaba dedos para que no se entrometiera esta vez.

La cabeza le dolía como nunca, como no, el disgusto que había pasado al principio había aumentado su malestar y no había pasado aunque se haya calmado en los brazos de Gohan.

Se estaba demorando mucho, bueno era una mansión. No. Era mucho tiempo lo que se estaba demorando, de pronto su padre tuvo alguna conversación con él. Mierda. Ahora tenia que ir a buscarlo y rescatarlo de las palabras tardías de su queridísimo progenitor. O tal vez era que no había pasado mucho y ya creía que hacia falta. No podía creerlo sentía sola… muy sola.

Que problema era levantarse ahora de su cama. Lo haría decididamente pero con calma para que su cabeza no rebotara. Se puso de medio lado y corrió sus piernas hacia la orilla de la cama. Ya estaba preparada para levantarse cuando…

- ¿Que haces?

- Ah… oh Gohan, es que pensé que… te demoraste mucho así que…

- …Ibas a buscarme. – Terminó Gohan muy pausadamente la frase a la vez que le reprimía con sus ojos azabaches.

- Así es. – Lo dijo al tiempo que agachaba la cabeza.

- Videl sabes que te dije que… - …"Me recostara hasta cuando regresaras", lo se pero… - Nada de peros. Bueno no importa, ya que estas tratando de levantarte te ayudare para que te puedas tomar el agua que te traje.

Gohan dejó el vaso de vidrio, que traía desde la cocina repleto de agua, en la mesita de noche que se encontraba a un lado de la cama. Se acercó y levantó a Videl muy cuidadosamente. Ella se estaba hartando de esta escenita pero que podía hacer, si lo hacia por si sola podría marearse y empeoraría las cosas, así que muy de mala gana se dejó acomodar. Se dio cuenta que temblaba, parecía que no se recuperaba del desmayo.

- Ya esta. Ahora toma, el agua esta un poco fría, por lo que esta mojado el vaso, así que ten cuidado al cogerla.

- Si.

¡CRASH!

El vaso calló al piso y se quebró todo. La mano de Videl seguía tendida hacia Gohan temblando fuertemente con la cara agachada. El agua se escurría por todo el lugar humedeciendo los zapatos de Gohan que se encontraba tieso con la cara apesadumbrada.

- Perdón Go…

- No te preocupes amor. – Sus palabras salían con un gran dolor. El ver a su novia tan mal lo asustaba como no tenia idea, era primera vez que pasaban por esto. Puede ser que Gohan fuera muy bueno en medicina, aunque fuera un científico, pero era complicado con ella, ya que era muy testaruda aunque fuerte y capaz, pero ahora estaba tan débil y dócil que lo estremecía el verla en ese estado. – Ya recojo esto.

Videl se sentía mal, ahora estaba muy débil y eso le asqueaba. Todas sus fortalezas se fueron al carajo con el vaso que había terminado roto y mojado en el suelo.

Gohan salió de la habitación nuevamente para ir por el trapero y luego recoger los pedazos esparcidos por el suelo. Videl quedo nuevamente sola en esa gran habitación. Estaba confirmado, la ausencia que sentía, la soledad que la aprisionaba no era más que el producto de esas largas noches en espera, las insistencias de parte de ella y su cuerpo frío por el aislamiento de sus cuerpos.

Lo extrañaba tanto que ahora el solo hecho de salir un momento de su habitación la soledad entraba y acariciaba su cuerpo. Lo necesitaba, ahora más que nunca y parecía que él no entendía la falta que le hacia. Ahora estaba muy débil. Quería que entrara ya a su habitación, que le ayudara a evitar la depresión y le dijera las cosas mas lindas que pudieran sacar sus labios, que sus manos recorrieran su cuerpo, delinearan su figura y que la besara con pasión. De pronto sonaron unos pasos y su cara se ilumino, pero quien llegó fue una asistenta corriendo hacia su habitación.

- Señorita Videl¿se encuentra bien? Es que me pareció escuchar un vidrio quebrarse y…

- Si, me encuentro bien, - Su cara volvió a agacharse y expresar la mayor tristeza que pudieran pronunciar sus facciones. - no paso nada solo se cayó el vaso.

- ¡Ah, ya lo recojo!…

- No se preocupe Akemi, ya traje el trapero, la escoba con el balde y el recogedor. – Dijo una voz masculina detrás de la sirvienta, Akemi se volteó y se encontró con el cuerpo de Gohan sonriente y cargando los utensilios de aseo que fue a buscar hace algunos segundos. Ella salto de la impresión ya que Gohan hablo repentinamente detrás de ella.

- ¡Oh joven Gohan que susto me ha dado! Y que eficiente es, trajo todo de una vez, ya le ayudo no se preocupe que yo arreglo esto.

- No, así esta bien, fui yo el responsable así que me haré cargo, este tranquila que yo lo resuelvo.

- Pero mi responsabilidad es…

- Akemi, regresa a tus labores que Gohan ya dijo que se encargaba. – Videl alzó la cara a la vez que decía su mandato. Quería que por solo ese momento los dejaran solos, así fuera para limpiar el desorden ocasionado por ella.

- Si señorita Videl. – Y salio rápidamente de la habitación. Gohan se movió solo para dejarla pasar y volver a su posición.

Los dos se quedaron mirando en silencio. La chica no entendía porque él se había echado la culpa por su incidente, sabiendo que todo fue al no agarrar bien el vaso por su mano temblante. Gohan decidió entrar por completo a la habitación caminando lentamente. No quería que los pedazos grandes de vidrio se quebraran más.

- ¿Porque dijiste eso? – Gohan siguió caminando hacia el lugar del evento, Videl continuaba sentada donde Gohan la posó para tomarse el líquido transparente, que en el momento, se encontraba esparcido en su blanco suelo.

- ¿Decir que? – Dejó el recogedor y la escoba en una esquina del cuarto cerca de la cama. Cogió el trapero y el balde y empezó su labor de secar el piso con el, haciendo caso omiso a la forma interrogativa con la que su compañera le hablaba.

- Decir que fue tu culpa, sabiendo de antemano que fue mía

- ¿Que objetivo tiene esta pregunta? – Gohan terminó de secar el piso y dejo el trapero dentro del balde para que no se chorreara mas agua. Los pedazos de vidrio seguían esparcidos por todo el piso.

- Pues que crees que soy una debilucha – Dijo la ojiazul con un tono desafiante – y no quieres que nadie se entere que tú, un gran saiyajín, esta con una mujer común y corriente que se resfría por un ¡estúpido sereno Ah…!– Esto último lo dijo alzando la voz, sacando a la luz sus más profundos pensamientos y ofuscaciones a causa de un vidrio que se había clavado en su pie izquierdo producto de su rabia. Se había levantado inconcientemente mientras expresaba las últimas palabras. Gohan se le quedo viendo con una cara de confusión y negación. ¿Como podía ser tan terca?

- ¿De donde sacas semejantes objeciones? – Se inclino para estar a la altura de su pie lastimado. Lo cogió muy suavemente para no herirla más e inspeccionó el estado de su miembro inferior.

- Porque es obvio. Es por eso que me has estado evadiendo… Ahora me he dado cuenta. – Videl bajo la cara hacia un lado para que él no viera como sus ojos se nublaban por las lágrimas que querían salir, pero no por su dolor físico sino por el interior.

- ¿De que hablas? – Gohan dejó lo que estaba haciendo y se acercó a su rostro, posó dos dedos debajo de su mejilla muy tiernamente intentando mover hacia sí la cara de Videl, que muy de mala gana se negaba dándole vuelta a su rostro para no mirarlo. – ¿Videl que quieres decir con todo esto?

- Que ya no te importo como yo antes creía. – Su voz fue disminuyendo poco a poco mientras hablaba. La carrera que querían hacer sus lágrimas para ver quien llegaba primero a su mejilla comenzó. Se sentía vulnerable frente a él. Cerró los ojos en un acto desesperado de autocontrol y terminar la maratón producto de sus ojos.

- Siempre me has importado, y mucho…

- Entonces porque me evitabas, porque me dejabas sola, porque me sentía en un rincón aprisionada por tu propio abandono, porque no salías conmigo, porque te refugiabas en tus libros, o en excusas baratas ¿porque Gohan, porque? – Ya su voz estaba llegando al límite, había gritado como nunca. Su manos se posesionaron de su ya de por si destrozado rostro dejando escapar las lagrimas con mas abundancia. No lo había dicho todo, pero se había desahogado de alguna forma, aunque no era suficiente. No debía llorar por una causa perdida. No. No debía ser una causa perdida, no si ella no lo creía, a menos de que él si.

Gohan quedo en completo silencio, pero sin quitarle la vista de encima. No le gustaba lo que escuchaba, no sabia que había llegado a tanto…no.

Siguió hablando la ofendida. Vio que su compañero no emitía palabra alguna, ahora tenía la razón. Pensaba que era un caso perdido.

- No sabes cuanto tiempo he esperado tu presencia cerca a mi, no entiendes que daría todo lo que estuviera a mi alcance por tenerte conmigo así sea un segundo más. Pero veo que tu no. Ya no te importa nada…ni nadie.

- Videl… por favor, no me malinterpretes… - Respiró hondo cerrando los ojos para conservar calma. – Yo solo… - Abrió los ojos rápidamente, estaba decidido a decirle. – Lo que pasa es que…

- ¡Hija porque gritas! – Dijo una voz gruesa desde el pasillo interrumpiendo las palabras que Gohan ya comenzaba a emitir con fuerza y decisión. Parecía preocupada a la vez que se mostraba indignada. – ¿Que ha pasado?

Mr. Satán entró repentinamente a la habitación donde se encontraban los novios. Estos voltearon de la impresión. No debieron hacerlo. Él observo todo. Los vidrios en el suelo. El trapero. Gohan arrodillado. Videl sentada llorando. Sus ojos rojos. Su pie. Sangre.

Sus ojos se ancharon de un modo escalofriante. Su hija, su fuerte y dedicada hija estaba hecha un mar de lágrimas, además de estar lastimada físicamente también lo estaba sentimentalmente. No podía soportarlo, y parecía ser culpa de la otra persona que se encontraba en esos momentos en la habitación. Si era así no se lo perdonaría nunca, así fuera hijo de aquel hombre fuerte llamado Goku.

- Papá… - Videl agacho rápidamente la cabeza para secar el río de sal que tenia por toda la cara. Ahora quien sabe que cosas pensaría que había pasado. – No te preocupes solo…

- Gohan sal inmediatamente de aquí. – Mr. Satán tenía la mirada fría y negra. Gohan no entendía porque su suegro se comportaba de esa manera. Sabía bien que la conversación que antes llevaban había sobrepasado la línea de consideración, pero no tanta como para echarlo de la mansión de esa manera. No quiso poner las cosas peor de lo que estaban así que no renegó ni se defendió, tan solo se fue parando a la vista perpleja de Videl que estaba mas resentida que él.

- Papá – Repitió nuevamente pero esta vez con seriedad. – No puedes echar a Gohan así como así sin entender las cosas. No ves con claridad…

- Veo las cosas muy bien Videl, y por eso me entrometo, por tu bienestar.

- Pero… - Videl trato de levantarse sin reparar en su daño, pero su pie maltratado se lo impidió sintiendo un corrientazo por toda la pierna izquierda recordando su "incapacidad". – Aggh…

- No te pongas en pie Videl, déjame ayudarte…

- No la toques, ya has hecho suficiente. ¡Sámara traiga el kit de primero auxilios rápido!– Gohan se sintió apuñaleado en lo más profundo de su ser. Ahora su padre también estaba en contra suya sin ninguna aclaración de parte de él. Esto no podía empeorar más, todo parecía no ayudar en nada. Nada. Tendría que ponerle frente a Mr. Satán antes de perderlo y no poder estar con Videl como quisiera. Pero tendría que hacerlo sin alborotar más a su contrincante.

- Mr. Satán, por favor no piense cosas que no son, lo único que quiero hacer es ayudar. – Miro delicadamente a Videl que se tocaba el pie para calmar su dolor. Esta le regresó la mirada, pero no con ternura sino con una mezcla entre tristeza y rencor. – Solo quiero lo mejor para ella en estos momentos, por eso le pido que no me tome rencor sin entender lo que esta pasando. – No había quitado la mirada de los ojos azules de Videl que lo miraba extrañada. Parecía que también se lo decía a ella indirectamente. Gohan por fin volteó a ver a la otra persona que lo miraba silenciosamente, reflexionando.

La empleada llamada por su patrón llego al instante con el estuche blanco repleto de vendas, líquidos y más. No esperó mucho para darse cuenta de lo que debía hacer, pero no podía sin permiso de Mr. Satán. – Ya traje todo señor¿puedo proceder?

Gohan seguía en el mismo estado y en el mismo lugar que antes. Nadie se había movido un milímetro desde la aparición repentina del dueño de la casa en plena discusión. Todos estaban a la expectativa de la respuesta del héroe que salvo al mundo. No se espero más de un minuto cuando este abrió la boca.

- Puede proseguir a curarle el pie a mi hija.

Gohan no esperó más y salio volando taciturno de la habitación no antes de decirle una palabras en susurro a Videl cerca de su oído.

- Después hablaremos cuando se calme todo.

Y desapareció de la habitación dejando la luz de la luna entrar.

Que daría por tenerte
Conmigo un segundo más
Daría todo por saber
Que también piensas en mí


Comentarios de CaHo:

Uy ahora si se puso feo… Mr. Satán parece no entender, y la situación no ha mejorado mucho para ellos. Además, que habrá querido decirle Gohan a Videl antes de ser interrumpido por Mr. Satán o en sus pensamientos? Videl seguirá luchando o se resignara? Todo al tiempo en el que le explicará lo sucedido a su padre para que no se compliquen más las cosas. Muchos interrogantes se están creando a partir de esta historia y remolinos de confusión…pero para poder resolverlos y desenvolver el nudo hay que pasar al siguiente capitulo! No se desanimen y sigan conmigo. Únetenos a este episodio de la vida de esta singular pareja…hasta la próxima, amigos!

CaHo
Haneko-chan