Maya se apoyó en la puerta del gimnasio del instituto alquilado, con los brazos cruzados delante de su pecho mientras observaba a Stacie y Philip compartir su primer baile como pareja casada.

La ceremonia había ido sin contratiempos, a excepción de que Philip no había preparado los voto (como Maya sabía que haría). Sin mencionar que ella sospechaba que tenía resaca, al igual que todos los padrinos de la boda. Pero aparte de esos pequeños problemas la ceremonia de matrimonio había ido a las mil maravillas, y Maya se había sentido triunfal una vez que se besaron y caminaron por el pasillo.

Esa había sido la primera parte, ahora lo único que quedaba era conseguir esta parte de la fiesta fuera del camino y luego por fin podría salir.

Y no demasiado pronto porque, incluso desde su posición, Maya se dio cuenta de que el cirturón que Stacie se había puesto para esconder su embarazo, estaba a punto de romperse. Y una vez que se haya roto, la agitación seguiría después. Habría preguntas, confusión y, sin duda, una gran pelea.

Pero demonios, ese no era el problema de Maya.

Se sacó el auricular para comunicarse con Missy.

"¿Dónde está el padrino, Missy?"

"Lo último que vi, es que estaba con una de las damas de honor en el armario del conserje al final del pasillo. ¿Era alta y de pelo castaño rojizo? ¿Gran escote?"

Candance, correcto. Había visto al padrino mirando el amplio escote toda la tarde, y pensó que ocurriría en algún momento. Lo que se sea.

"Que desastre..."

Maya sacudió su cabeza con disgusto, levantando su portapapeles para asegurarse de que había tenido en cuenta todo. Ya era hora de irse, de todos modos.

Sip, parecía que todo estaba en su lugar.

Missy apareció a su lado, un poco sin aliento por tener que caminar para ver si las cosas estaban listas.

"¿Por qué no puedes hacer las rondas la próxima vez?" Missy dijo con fastidio.

"Por que tu eres mi asistente." Maya respondió aburrida.

Se quedaron en la puerta en silencio un momento, mirando como Stacie felizmente puso su cabeza en el hombro de Philip, una sonrisa brillante en su cara. Él la abrazó con fuerza, su expresión también en calma y feliz. Era una visión perfecta. Marido y mujer, por fin, se abrazan en la pista de baile, el centro de atención recae sobre ellos, meciéndose suavemente con la música.

Le daba ganas de vomitar.

"¿Crees que durarán?"

Maya los miraba impasible.

Stacie tendría al niño y luego se daría cuenta de que su marido era una mierda irresponsable, inmaduro y sin perspectivas. Él presionaría por la luna de miel, ella diría que no porque quiere cuidar de su hijo. Entonces Philip iría en un "viaje de negocios" con su secretaria, quién era la dama de honor. No contento con eso, Philip seguiría eludiendo sus responsabilidades como padre, y pasaría varias noches en su oficina, probablemente follandose a su secretaria.

Maya no tenía ninguna duda. No había posibilidad de que estos dos payasos duraran.

"Les daré un año y medio, como máximo." Maya resopló, estirando sus brazos sobre su cabeza.

Maya se sintió alegre y casi mareado después de terminar el trabajo. Ahora podía celebrar otro trabajo bien hecho, emborracharse, y luego dormir.

Lo que sea que pase con Philip y Stacie seguro como el infierno no era su problema.