Los personajes le pertenecen a Hajime Isayama, pero la historia es completamente mía.


"El grito de alguien ha cambiado el temblor de la tierra. Sé el primero en comenzar desde cero. Diré hasta pronto y nos veremos en la noche."
Great Escape - Cinema Staff


Capítulo 2. Oportunidades.

Ingresó rápidamente a las cabañas luego de haber salido de aquella casa. Dejando a Annie completamente a su suerte.
Compartía la suya con Armin mientras que Mikasa se quedaba con Sasha, pero la mayor parte del tiempo ella permanecía con Eren y Armin.

Habían decidido que lo mejor para ellos era tener unas cabañas que quedaran cerca del bosque, era más cómodo y conveniente que permanecer en la ciudad. Eren se sentía más en sus aires y un poco más libre cuando estaba cerca de los árboles. Por su parte, Mikasa había comenzado a entrenar junto al capitán Levi, éste se aseguraba de que ella manejara perfectamente el equipo de maniobras tridimensionales, a su vez que la instruía sobre como girar mejor y hacer cortes más precisos.

Abrió la puerta de su cabaña y antes de que pudiera siquiera voltear correctamente Mikasa se le abalanzó y lo abrazó con más fuerza de la necesaria.

— Mikasa, ¿qué sucede? —preguntó confundido y levemente sofocado. Ni siquiera había pensado en devolverle el abrazo. No entendía nada.

Armin caminó hacia donde estaba él y decidió explicar por ella: — Estábamos preocupados por ti. Sabemos que te gusta salir al bosque solo, pero nunca te habías demorado tanto. —explicó, mucho más calmado que Mikasa. — Mikasa quería irte a buscar, pero le dije que te diéramos más tiempo.

— Hicieron bien. —respondió, soltándose lentamente del abrazo de Mikasa. — Saben que no me gusta que me estén vigilando.

— Estaba preocupada por ti Eren. Vas solo en el bosque… Te puedes lastimar. —musitó, manteniendo la bufanda en sus manos. — Te tengo que proteger, lo sabes.

— Sí, lo sé y lo agradezco. Pero apreciaría que me dejaran solo, sabes que sé cuidarme solo Mikasa. No por nada entrenamos todos los días. —respondió, caminando directamente hacia su cama. Se sentó.

¿Podría confiarles lo de Annie? No lo sabía, o tal vez sí. Mikasa la mataría sin rechistar, y Armin seguramente le daría la oportunidad de hablar, pero siempre pensaba con la cabeza fría y le diría a todos, solo por precaución. Contarle a cualquiera de los dos supondría un riesgo enorme para Annie. Aunque probablemente el no contarle a nadie supondría un riesgo para él.
Suspiró y se levantó de golpe, pasando a un lado de ambos sin decir nada.

— Eren, ¿a dónde vas? —musitó Armin. Ambos lo siguieron.

Eren caminó hacia la cabaña donde se encontraba la cocina. Al entrar, se encontró con Sasha y Connie peleándose por un trozo de carne, esta última venciéndolo al aventarlo para salir triunfadora con su comida. Mientras, Jean preparaba el ajedrez para jugar una partida. Le habló a Armin el cual accedió a jugar con él.
Eren admiró como sus compañeros (o los que quedaban) estaban disfrutando de su vida, o lo que parecía serlo. De repente imaginó lo que sería tener a todo su escuadrón vivo, a Annie, Reiner y Bertholdt con ellos. Simplemente conversando, viviendo, disfrutando de lo que pudo ser y no fue.
Muchas veces deseaba que lo que les sucedió fuera un sueño. Deseaba tener a todos sus amigos con él y regresar a los días donde eran tan solo unos cadetes aprendiendo.
Realmente quería que tanto Reiner, el fallecido Bertholdt y Annie regresaran con él. Pero era algo que ya nunca podría ser, aun cuando Annie estuviera a tan solo unos kilómetros de ahí.
Y apenas entró a la cabaña, imaginó por un momento, a Annie sentada en una mesa, sola pensando en sus propios asuntos, él podría acercarse y platicar y ella no se alejaría, porque nunca lo había hecho antes.

— ¿Eren, está todo bien? Luces un poco nostálgico. —preguntó Sasha acercándose con el trozo de carne en mano.

Eren parpadeo y la miró: — Sí, sí, no pasa nada.

Había muy pocos jóvenes ya, algunos eran soldados que habían sido encargados de cuidarlos, pero éstos difícilmente platicaban o se distraían, así que solo quedaba hablar entre ellos. Ya no se podían involucrar con los recién reclutados tampoco. Hanji decía que sería desalentador.

Caminó silencioso hasta una mesa, siendo seguido por Mikasa, la cual se sentó enfrente de él.

— ¿Quieres que te traiga algo de comer? Puedo ir y…

— No, Mikasa, gracias. No tengo mucha hambre en realidad. —respondió, simplemente recargando la cabeza en su mano y el codo en la mesa. Pensativo.

— Eren, ¿te pasa algo?

Éste alzó la mirada y observó por unos segundos a Mikasa, ¿realmente podría ser de fiar? No tenía ni idea. Sabía que si le decía así como así, esta decidiría matar a Annie sin siquiera dudar. Tenía que preparar el terreno ante cualquier cosa así que se le ocurrió ponerla a prueba.

— Nada en particular… Es solo que… ¿Recuerdas a Annie? —preguntó, aunque muy en el fondo sabía era una pregunta muy estúpida.

El semblante sereno de Mikasa se aseveró completamente, sus facciones se endurecieron y su boca se volvió una línea. Inquebrantable.

— ¿Cómo olvidarla? —preguntó, Eren notó la ligera ironía y la molestia en sus palabras. — ¿Qué pasa con ella?

— Estaba pensando en qué pasaría si saliera del cristal. —respondió.

— Esperemos que eso no suceda. No quiero que intente secuestrarte de nuevo. No volvería a dudar si es que intenta lastimarte. —musitó, bastante segura de sus palabras. Acto seguido se levantó y se fue por un trozo de pan y sopa, para Eren. — Ten, sé que no has comido y debes alimentarte.

— Te dije que no tengo hambre. —musitó, molesto ante la idea de que Mikasa matara a Annie sin siquiera darle una oportunidad de hablar. Nunca se la había dado, realmente. Aunque no podía culparla tan poco dado que parecía ser que ni ella, Reiner no Bertholdt les iban a dar tampoco una oportunidad.

— Lo sé, Eren, pero los entrenamientos son cada vez más severos y haz adelgazado mucho. Come.

Eren, sin rechistar, comenzó a comer. Era verdad que últimamente se estaba descuidando más de lo que era debido, y en los entrenamientos comenzaba a cansarse más rápido. Quisiera o no, debía mantenerse fuerte y sano, lo más que le fuera posible.

— Y… —intentó nuevamente. — ¿Qué harías si Annie saliera?

Mikasa dejó su cuchara con comida, levemente enfadada. No le gustaba en lo absoluto que le recordaran a alguien que había lastimado a Eren. Mucho menos una traidora.

— Matarla. —se limitó a decir y tomó de su vaso con agua. Continuó. — No olvides que ella mató al escuadrón del Capitán Levi, te secuestró o eso intentó y además trató de escapar. Merece la muerte y aun cuando no se la conceda yo, muchos estarían dispuestos a hacerlo. Incluso tú, ¿no?

Eren tragó saliva, solo recordar la muerte de Petra, Auruo, Gunther y Erd le puso los pelos de punta y se le quitó por completo el hambre. Ese había sido una de las experiencias más traumáticas de su vida, y en cierta manera le costaba creer que había sido un acto de la pequeña rubia que estaba ocultando en una casa y que apenas le llegaba al hombro.

— Y-yo…

— Eren, ¿lo harías no? Dijiste que lo harías. —dijo poniendo ambas manos en la mesa. Amenazante.

— Sí, supongo que eso es lo que tendría que hacer. —respondió finalmente metiéndose la cuchara llena de comida en la boca, asqueado.

— No te permitas olvidar que te traicionó. —musitó ella, muy segura de sus palabras. — Pero de cualquier forma, no creo que salga nunca de ahí.

Eren ya no dijo nada. Mikasa probablemente era la peor opción para contarle eso. No sabía cómo reaccionaría pero su reacción podría ser incluso peor que la de Levi y Hanji juntos. Ella actuaría sin pestañear, sin detenerse a pensar si había otra opción. Simplemente la mataría sin más.

Al atardecer, todos caminaron a sus cabañas pues ya era casi la hora obligatoria para dormir. Mikasa se despidió de Eren y Armin y entró junto con Sasha, la cual se despidió de ambos también.
Eren, apenas entró, se recostó en su cama, seguía pensativo sobre si podría confiar en Armin. Mikasa le había asegurado que no le daría a Annie una segunda oportunidad, ahora era tiempo de ver qué era lo que opinaba Armin.

— Eren. —lo llamó. — ¿Todo bien?

¿En verdad tanto se le notaba que no estaba bien? Era verdad que estaba más pensativo, pero no creía que se le notara tanto. Tenía que tener cuidado en sus palabras, Armin era demasiado inteligente Y perspicaz, debía pensar muy bien cualquier cosa que dijera.

— No me pasa nada Armin. —musitó, cerró los ojos e hizo un pequeño intento de ponerlo a prueba. — Solo estaba pensando en… Annie.

— Oh, Annie…

Eren se levantó y lo volteó a ver, ¿qué había sido eso? Parecía que lo había dicho con nostalgia, ¿era acaso una buena señal de que podía confiar en él? Era hora de verificarlo.

— Sí, ¿crees que algún día salga del cristal? —preguntó, esperanzado de que Armin le dijera algo positivo.

— No lo sé, han pasado 4 años, casi 5 de hecho. ¿No tendría que estar… —se detuvo un momento y tragó. No le gustaba usar ese término. —… Muerta?

— No lo sé.

Quería preguntarle en verdad sobre qué haría él si Annie salía, pero sentía que era demasiado obvio al respecto. No podía subestimar la inteligencia de Armin.

— A ti te gustaba, ¿no es así? —preguntó él.

Eren mantenía la mirada en la ventana, perdido. Estaba tan pensativo que no se había percatado de la pregunta que le había hecho Armin, volteó a verlo, parpadeó confundido. — ¿Qué dijiste?

Armin sonrío, a veces su amigo podría estar en las nubes. Eren últimamente se distraía con más facilidad.

— Que si a ti te gustaba Annie.

Eren palideció levemente. Confundido. La pregunta lo había tomado por sorpresa. Carraspeó la garganta, incómodo. — La verdad es que sólo la admiraba, la consideraba una… Amiga, aun cuando ella no considerara amigo a nadie.

Armin simplemente negó con la cabeza. Él no decía las cosas por decirlas. Siempre había notado que Eren pasaba mucho tiempo con Annie, aun cuando la mayor parte del tiempo se tratara de entrenamientos, Eren parecía demasiado cómodo con ella, para molestia de Mikasa que constantemente se quejaba de que siempre estaban lastimando a Eren, aunque él nunca pareció quejarse demasiado al respecto.

Y no solo eso, él recordaba cuando Eren emocionado contaba que ya había perfeccionado una técnica, normalmente parecía maravillado de los movimientos de Annie y él no entendía como una chica tan pequeña pudiera moverse tan bien.
Por lo tanto, lo notaba, aun cuando fuera un sentimiento muy pequeño, estaba ahí, pero suponía, Eren ni siquiera se daba cuenta.
No, nunca lo haría, era demasiado despistado, incluso para su propio bien.

— Vaya, siempre pensé que te gustaba de otra forma, parece que me equivoqué. —sonrío. Acto seguido se metió a la cama. — Buenas noches Eren.

— Buenas noches Armin.

Después de un rato, apagaron las luces. Cuando Eren escuchó la suave y calmada respiración de Armin, supo que estaba dormido.
A veces Armin era incapaz de dormir también. Volvía a su memoria la vez que salvó a Jean matando a aquella chica, también lo de Bertholdt aun cuando ni siquiera sabía cómo lo había devorado. Eren normalmente estaba ahí cuando se despertaba casi llorando y lo apoyaba. Era un apoyo mutuo que tenían desde siempre y Eren valoraba demasiado su amistad con Armin.

Se levantó con mucho cuidado intentando no hacer demasiado ruido. Salió de la cabaña y casi corriendo se dirigió al área de cocina.

No había mucha comida, pero de igual forma tomó 2 piezas de pan, un poco de sopa la cual metió en un recipiente de aluminio y una cantimplora llena de agua. Metió ambas cosas en una bolsa y salió. Era una noche particularmente fría, estaba haciendo algo de aire y las nubes se movían en el cielo con rapidez. Mientras, él no tenía ni la más remota idea de lo que estaba haciendo. Nuevamente se encontraba haciendo las cosas por mero impulso.

Pasó por el área donde la ropa se secaba en los tendederos, pensó que tal vez ella estaba demasiado incómoda con la ropa que estaba usando, así que se llevó el primer camisón que encontró y se dispuso a correr hacia la casa donde Annie se encontraba. O donde al menos esperaba que estuviera.

Había decidido que intentaría persuadirla de unirse a ellos, de ver si podía confiar, si podía intentar que ella se redimiera.
Probablemente era estúpido, ¿por qué cambiaría de bando así sin más? Había matado a personas por una razón que parecía ser más fuerte que ella, algo que él simplemente no podía comprender del todo, aunque podría intentarlo. No lo sabía.
Pasó por el pequeño río que se encontraba a unos kilómetros de la cabaña y siguió corriendo. Su condición física no era mala en lo absoluto.

Llegó, y la luna, lo único que le proporcionaba luz, había sido tapada por las nubes, así que comenzó a caminar a oscuras sin saber completamente a donde se dirigía.
Sin darse cuenta, se tropezó en el primer escalón que daba a la entrada de la casa, lastimándose la rodilla.

— Carajo. —musitó para sí.

Guiándose del mismo escalón, subió y entró a la casa. Para ese momento, las nubes que tapaban la luna se habían desvanecido y ésta finalmente brindaba toda su luz.
Caminó en silencio hasta que llegó al sótano. Abrió la puerta y en silencio bajó.

Entonces la vio, recostada en el catre, estaba en posición fetal y parecía estar dormida, o algo remotamente cercano.
Pero, apenas él hizo rechinar un escalón de madera, esta abrió los ojos cuan gato y lo miró.

— Regresaste.

— Y puedo ver que tú no te fuiste. —musitó, sorprendido de que después de horas, ella siguiera ahí. Él ni siquiera le había indicado que volvería. Sin embargo, lo había hecho. Caminó hacia donde estaba Annie y le mostró la bolsa de tela. — 4 años encerrada en un cristal deberían haberte dejado hambrienta, ¿no?

Ella, algo dudosa, tomó la bolsa y observó el contenido. Dos barras de pan, un recipiente de metal o aluminio tapado, una cantimplora y tela doblada.
Eren se sentó nuevamente en la silla de madera y la observó en silencio. Ella miraba la bolsa con cierta desconfianza. No le sorprendía, sí él se lo proponía, podría hasta envenenarla. Esperaba que ella entendiera que esas no eran sus intenciones.

Annie, con lentitud tomó el trozo de pan y lo olfateó, era pan fresco, de ese mismo día seguramente. Tomó un trozo y se lo llevó a los labios. No lo admitiría nunca, pero estaba tan hambrienta que no se había podido ni mover, además de que se encontraba deshidratada.
Primero tomó el agua, estaba demasiado sedienta, con la mirada de Eren puesta en ella se dispuso a tomar. No lo admitiría, estaba incómoda. No le gustaba que la miraran tanto y el idiota de los ojos grisáceos la estaba examinando.

Devoró ambas piezas de pan y acto seguido tomó el recipiente, sopa.
También de ese mismo día, abrió el recipiente y la tomó con más lentitud que con la que había comido el pan.
Cuando terminó, tomó el trozo de tela doblado y lo extendió, un blusón blanco de algodón. Sencillo y por lo que podía ver, cómodo.

— ¿Qué es esto? —preguntó observando la muda con desdén. No se tomó la molestia de agradecerle por la comida.

— Supuse que estarías más cómoda. —respondió simplemente, recargando el brazo en el respaldar de la silla.

— ¿Es de Mikasa? —preguntó, no la había mencionado antes aunque no tenía intenciones de hablar de ella.

— No tengo idea Annie.

Ella permaneció el silencio. Puso la muda a un lado y observó directamente los ojos a Eren: — ¿Por qué haces esto?

— Honestamente no lo sé. —respondió, acomodándose en la silla y manteniéndole la mirada. Ella no se inmutó. — Parece que actúo como si estuviera ayudando a la chica callada y seria que me ayudó a entrenar durante más de un año y que me mostró la realidad sobre lo que hacían los soldados.

Ella sonrió irónica, pero era una sonrisa cansada, un atisbo nada más: — ¿Ayudas a la que fingió que estaba de tu lado? No has crecido nada Eren.

— Nunca fingiste estar de mi lado. —respondió. — Nunca fingiste estar en ningún lado, siempre fuiste indiferente, aun cuando tus metas eran otras.

— Si sabes lo que hice, ¿por qué me ayudas entonces?

— No lo sé, solo lo hago. —dijo, recargando ambos codos en sus rodillas, miraba a Annie. — Y puedo ver que nunca te vas a sincerar conmigo, ¿verdad? Porque sé que tienes razones de peso, desde que supe la verdad yo-

— Respóndeme algo. —lo interrumpió, y él se quedó callado. — Aun sabiendo la verdad… ¿Por qué me intentaste ayudar después de que me acorralaron las personas que estaban escondidas?

Eren se quedó callado. Recordaba perfectamente lo doloroso que había sido ver como la tomaban a la fuerza y la tiraban al suelo, como vil traidora. Su cuerpo se había movido por cuenta propia, y si Mikasa no hubiera intervenido, seguramente la habría ayudado, como lo estaba haciendo en ese momento.
Ni él entendía por qué la estaba ayudando, pero de igual forma no intentaba darle demasiadas vueltas. Después de todo era la primera vez que decidía algo por cuenta propia, si se equivocaba, sería completamente su culpa.

— No sé de qué me hablas. —mintió. Intentando no recordar eso. No solo era un recuerdo doloroso. Sino que además, era levemente vergonzoso lo crédulo y estúpido que podría llegar a ser.

Ella no dijo nada, miró nuevamente el blusón y lo tomó, en verdad estaba demasiado incómoda con el uniforme militar que para variar le quedaba ya muy chico.

— Necesito que salgas. —dijo mirando a Eren con ojos filosos.

Eren enarcó una ceja, ¿ya planeaba irse? No podía permitirlo, antes tenía que hablar con ella, intentarlo más al menos.

— No, necesito hablar contigo. —se limitó a decir, Annie frunció el ceño, molesta.

— Necesito que salgas de la habitación. —respondió, detestaba darle explicaciones a alguien que simplemente no entendí señales. Tomó el blusón y se lo mostró con ironía. — Me voy a cambiar. ¿Quieres quedarte a ver?

Un leve sonrojo se apoderó de las mejillas del moreno. En verdad podía ser bastante estúpido en ocasiones. Sin decir nada más se levantó y salió del sótano, quedándose del otro lado de la puerta.

Annie permaneció en el catre unos segundos más después de que Eren salió. Realmente parecía ser el mismo idiota de siempre.
Se permitió oler el aroma que desprendía la prenda, era jabón de barra y perfume. No le agradaba la idea de ponerse algo que pertenecía a otra persona, pero parecía que no le quedaba opción, sentía que su pecho estaba comprimido, y aun cuando había adelgazado, el cristal había evitado que terminara en un estado demacrado, así que se había desarrollado bien, pero su condición sí había sufrido problemas.

Comenzó quitándose la sudadera color beige, olía a tierra y a mugre, además de que estaba llena de manchas de lodo. Permaneció con un sostén deportivo que usaba siempre para su comodidad, pero su pecho había crecido considerablemente y este ahora le apretaba. No le complacía el tener que ponerse un camisón blanco casi trasparente sin taparse, pero realmente estaba marcando hasta su piel blanca, dejando marcas rojizas.

Se lo quitó con cuidado y tomó el blusón, estaba igual de incómoda sin el sostén pero decidió dejarlo en el catre. La tela era de algodón y lino, muy suave y cómodo y muy en el fondo agradecía que Eren hubiera sido tan considerado.
No solo la estaba alimentando, también estaba proporcionándole más comodidad, ¿Cuál era su propósito? ¿Cuál era su fin? Ella lo había traicionado de la peor forma, ¿cómo es que estaba ganando compasión de su parte?
Casi podía odiarlo, no quería su lástima y tampoco su comprensión, de haberse revertido los papeles, ella lo habría devorado, ¿no?
No lo sabía tampoco, solo sabía que tenía que estar alerta ante cualquier cosas, no esperaba tanta bondad de alguien que se guiaba únicamente de la ira.

Después de quitarse todo y permanecer simplemente con la ropa interior y el blusón, subió descalza las escaleras y tocó la puerta. No sabía si Eren ya se había ido pues no había hecho ningún ruido.

La puerta se abrió y Eren simplemente la miró en silencio, Annie se dio la vuelta y caminó hasta que se quedó en el catre.

— Y bueno… —comenzó él, bajando también las escaleras. — ¿Qué planeas hacer?

Ella permaneció callada unos segundos. No tenía ni idea de qué era lo que iba a hacer. Estaba segura de que tampoco la habían buscado y aunque le había jurado a su padre el regresar, no sabía si realmente él seguía vivo, seguramente sí, pero, ¿la habría olvidado ya? ¿Quién era ella en esos momentos? Había sido olvidada por todos, era una persona muerta en vida.

— No lo sé. —se limitó a decir, sorprendiendo a Eren.

— ¿Planeas decirme las razones de por qué tanto tú como Reiner y Bertholdt nos traicionaron? —preguntó, esperanzado.

— No.

Eren, resignado, se levantó sin decir nada más. Debía imaginarlo, ella no hablaría, nunca. Hanji les había contado que cuando capturaron a Reiner, este prefirió la muerte antes que hablar. Tal vez era lo mismo con Annie. Tal vez ella le era completamente fiel a Mare.

— Debo irme. —musitó, y acto seguido tomó la bolsa y el recipiente ya sin sopa y caminó hacia las escaleras, pero la voz de Annie lo detuvo.

— Eren. —exclamó, él se detuvo y volteó. — ¿Cuánta gente sabe que estoy aquí?

— Solo yo.

— ¿Vas a delatarme por no hablar? —preguntó y Eren se acercó hasta que estuvo a un lado del catre.

— Honestamente me gustaría contarle a alguien… Pero ¿sabes lo que te haría Mikasa o el Capitán Levi? Incluso Hanji te destrozaría en segundos…

Ella no respondió. Eren continúo: — Tú le diste una oportunidad de vida a Armin, así que voy a darte lo mismo a ti. —musitó. — Además… Vi cómo devoraban a Bertholdt, en sus últimos momentos llamó a Reiner y a ti antes de morir. No quiero volver a ver a un camarada caer, no por diferencia de creencias.

Ella alzó la mirada y lo vio, sus ojos verdes observándola, siendo tapados por su cabello. — ¿te preocupas por mí?

— Me preocupo por todos, Annie. —se limitó a decir. Pero su mirada se oscureció momentáneamente y la miró, ella mantuvo la mirada pero sintió un recorrido nervioso por toda la espina dorsal. — Annie… Te estoy ayudando y no espero nada a cambio. Pero no te atrevas a traicionarme de nuevo… Ya no tienes un has bajo la manga… No tendría piedad si lastimas a una persona inocente.

Ninguno dijo nada más y Eren salió de aquel sótano y dejó a la pequeña rubia, no le dijo si regresaría. Annie creía que no, pero Eren sabía que sí.

Siempre regresaría.


Holaaaaaaa, como dije, capítulo cada semana. (? Tengo hasta el 4, y estoy algo bloqueada con el 5, pero voy bien y tengo tiempo. Además escribo partes individualmente que terminarán siendo parte de otros capítulos.

Ayer me puse a ver Ova's donde sale Annie y sigo convencida de que no es mala. De hecho, ¿ya leyeron el capítulo 94 del manga? Sale mi Annie. ️ Y me gustó el hecho de que Isayama le diera importancia al hecho de que veía un insecto todo el rato, ¿por qué hacerlo? Y más aun, ¿por qué asustarse de que la viera Reiner y Bertholdt como para matarlo? No sé, deja en dudas sobre la personalidad de la chiquilla rubia.

Ahora, espero estar manejando bien a los personajes, jajaja. En verdad estoy intentando evitar el ooc porque lo detesto muchísimo.
Espero les guste y muchísimas, pero muchísimas gracias por la aceptación y los reviews, intento responder a todos pero no puedo porque algunos no tienen cuenta, así que les agradezco por aquí.
Díganme lo que gusten respecto al fic. Los leeré con gusto.

Oh, por cierto, actualizaré cada lunes, no cada sábado. Olvidé aclararlo JAJAJAJA estoy actualizando prácticamente en martes porque, hoy se suponía que sería mi día libre, pero no, así que no tuve mucho tiempo. :( Pero bueno... ¡Saludos!

Les.