Disclaimer: Los personajes de ésta historia pertenecen al grupo CLAMP, yo solo los tomé prestados para narrar éste FanFic, el cual es de mi exclusiva autoría.

Capítulo II

En búsqueda del novio para Sakura

Aparcamos mi Mercedes fuera del local donde concretaríamos nuestro preciado almuerzo de los sábados. Tomoyo y yo habíamos tomado la costumbre de compartir el almuerzo de cada sábado en un restaurante de la ciudad, de alguna manera, esto caracterizaba nuestra amistad.

"Grand Kitchen Tokio" se podía leer arriba de una elegante puerta vidriada que nos invitaba a adentrarnos al lugar. Había pasado exactamente una semana desde aquella salida con mi amiga, donde unas copas de más nos hicieron pasar por variadas emociones repartidas a lo largo de una sola noche. Como las apuestas, los acuerdos y los tratos eran un tema para tomarse bastante a pecho en nuestra amistad, hoy yo tenía que cumplir mi parte y correr con los gastos que implicara la comida. No tendría cara si quisiera haber desmentido que había pasado un buen momento aquella noche y me había divertido a lo grande, como hacía mucho tiempo no solía hacerlo. Porque sí, efectivamente fue eso lo que pasó y no hacía falta ser genio para concluirlo.

Los pedidos ya habían sido hechos y esperábamos pacientes la llegada de los deliciosos platillos a la mesa. Tomoyo no había sacado ningún provecho de la situación, abusándose y pidiendo los platos más caros y extravagantes de la carta, para mi suerte. Lo ordenado no se alejaba de lo típico, ya que siempre solíamos concurrir a aquel modesto restaurante de la ciudad.

Entre unas copas de vino iniciamos nuestras charlas de siempre, hablando sobre trivialidades, el trabajo, y alguno que otro chisme renacido en la semana. Porque pese a ver a mi amiga casi todos los días y compartir almuerzos en horas de trabajo, el sábado al mediodía era un momento sumamente especial.

−Dime Sakura, ¿qué tal el nuevo gimnasio al que comenzaste a asistir hace un par de semanas? –me preguntaba al momento en que una camarera depositaba los despampanantes platos en nuestra mesa.

−Bastante bien, es mucho más cómodo que el anterior, al que solía ir.

− ¿A qué te refieres con "cómodo"? –remarcando esta última palabra.

−Hmm, cómodo en varios aspectos diría yo –me tome mi tiempo para explicar mi respuesta− por ejemplo, el salón es mucho más amplio, con variados aparatos, duchas y vestidores –mi amiga dibujaba una graciosa y pequeña "o" con sus labios− pero lo principal de todo, es que asisten en su mayoría sólo mujeres.

− ¡Vamos Sakura! Tú siempre tan tímida. Así va a ser muy difícil que conozcas al digno hombre de ti.

−No asisto al gimnasio con ánimos de conocer hombres –rodé los ojos al momento que decía esto− solo quiero mantener mi estado físico.

−Lo que digas, pero al menos cuéntame, ¿tienes un bonito y formidable instructor en tus clases? –definitivamente ése comentario me puso como un tomate, y mi amiga lo notó, por lo cual soltó una risita.

−Sí, mi instructor es bonito, también formidable si así quieres llamarlo, pero no está en la lista de cosas que me interesen.

−Está bien pequeña Sakura, no voy a seguir atosigándote con mis preguntas que sé que te incomodan –y dicho esto sonrió− pero ¿Hubo algún nuevo suceso que quieras contarme, surgido de tus clases de crossfit?

−Nada relevante, simplemente conocí a una chica un tanto alocada, pero con buenas intenciones por lo que pude apreciar.

− ¿cómo se llama? Quizás la ubico.

Tomoyo llevaba muchos más años que yo viviendo en Tokio, después de todo ella cursó secundario y preparatoria allí. Era un año mayor que yo, y actualmente vivía en un modesto departamento que su madre le había regalo al graduarse de Diseñadora de Modas. Yo en cambio, me mudé a esa gran ciudad cuando comencé mis estudios en la universidad. Adquiriendo, con la ayuda de mi padre y mi hermano, un pequeño pero acogedor departamento, en el que aún continuaba residiendo. Así fue como abandoné mi natal Tomoeda. En los primeros años como universitaria, me aboqué casi por completo a mis estudios. Hasta que, con el propósito de alivianar los gastos de mi familia, decidí buscar un empleo propio. En primera instancia conseguí trabajo como camarera en una cafetería, nunca me quejaría de aquella primera oportunidad. Además, fue mi jefa, en aquel entonces, quien me dio aviso de la vacante como ayudante en la editorial, ella conocía muy bien cuál era la carrera que yo cursaba en la universidad. Y así fue como presenté mi Curriculum y, quizás milagrosamente, corrí con la suerte de ocupar ése cargo perfecto para un primerizo.

−Su nombre es Arimi Koishikawa, aunque es algo menor que nosotras, y es modelo según me estuvo contando –largué la información que conocía.

− ¿Modelo? ¿Tienes idea a qué agencia pertenece? –Tomoyo conocía parte de ése círculo social por razones obvias de su trabajo.

−No estoy segura si lo habrá mencionado en algún momento –lo dije recordando con una sonrisa de preocupación, por todas aquellas veces en que me pregunté si sería posible que Arimi tenga un botón de pausa oculto en algún lugar de su cuerpo−. Esa chica realmente habla demasiado.

−Entiendo… Sakurita, pienso que tú también podrías ser modelo –de nuevo su gesto simpático que denotaba tranquilidad y a la vez seriedad en sus palabras.

− ¡¿Q-qué?! ¡Tommy, sabes perfectamente que yo no estudié tal cosa!

−Sé que eres recibida de la carrera de periodismo Sakura, yo me refería a que lo tuyo es simplemente innato, y podrías tomarlo como una actividad extra –lo decía con un brillo en sus ojos−. Además yo sería muy feliz de poder diseñar las mejores prendas para ti.

−Tomoyo… tú ya diseñas prendas para mí –le respondí rodando los ojos y sujetando mi cabeza con una mano.

−Claro que sí, ¡y me encanta!, pero me refería a diseños listos para lucir en una pasarela –la conmoción en las palabras de mi amiga desbordaba−. Prométeme que lo pensarás.

−Está bien, lo pensaré –le respondí en un suspiro de resignación. Y seguido a esto, la vi festejando con pequeñas palmaditas que denotaban su emoción.

Y así concluyó el almuerzo, pasando por un delicioso postre, y sí, terminando en una Sakura que desembolsaría el dinero suficiente para pagar el total de la cuenta. Valió la pena.


¿Cómo era posible que ésta muchacha hablara tanto y al mismo tiempo levantara pesas con diez kilos de cada lado? Yo apenas podía coordinar mi respiración, y eso que cargaba con algunos kilogramos menos que ella.

− ¿Sabes Sakura? Me simpatizas demasiado, pienso que eres una persona muy agradable –dijo luego de finalizar un extenso monólogo que no estaría segura si podría repetirlo con lujo de detalles.

−Yo también pienso tal cosa de ti Koishikawa –le sonreí, al mismo tiempo que dejaba el pesado elemento en el suelo.

−Ya te dije que puedes llamarme por mi nombre –lo decía con una expresión de fingido fastidio.

−Lo siente Arimi, tienes razón, ya habíamos acordado llamarnos por nuestros nombres –y esto en realidad fue cosa del primer día en que la conocí− será cuestión de costumbre.

−Tardas bastante en adquirir una costumbre –rió con el comentario− te conozco hace semanas y yo te llamo Sakura desde el primer día.

−Lo siento –dije agachando la cabeza. Ello solo sonrió como dando a entender que el tema tampoco merecía una disculpa.

Arimi Koishikawa era una joven de 20 años que aparentaba ser un tanto inmadura y con un ego demasiado crecido, quizás el hecho de ser modelo colaboraba con acrecentar esto último. Tenía el cabello rubio, largo y lacio, al parecer le dedicaba bastantes horas en la peluquería; su ojos eran color celeste agua, aunque no estaba segura si lo que traía eran en realidad unos pupilentes; su piel era blanca pero con un leve bronceado, aunque a leguas podía notarse que no era natural ni tampoco producto del sol. En fin, una chica bastante reconstruida para su edad, pero no dejaba de resultar bonita. Además, era evidente que llevaba algunos años trabajando su cuerpo en el gimnasio, y habían dado sus buenos frutos por cierto, sus piernas estaban bien torneadas y sus glúteos tonificados, su físico era puras fibras y su abdomen bien marcado. Sus pechos quizás eran unos implantes porque a mi parecer, aunque no resultaban exagerados, eran perfectamente redondos y levantados, no sería raro que se haya hecho un retoque. Yo no era de las mujeres que se desarmaban por criticar a otra con la apariencia como la de ella, quizás por ello había decidido tomarme como una aliada y a la vez presa de sus largos monólogos.

−Si mal no recuerdo, me dijiste que eres Jefa de edición en la revista J Magazine –Ahora nos dirigíamos a concluir la rutina con unas especies de sogas o tensores.

−Sí, y tú me dijiste que eres modelo.

−Exacto, y en un par de semanas la agencia Models Inc. mandará un grupo de chicas, entre ellas yo –dijo remarcando esto último con emoción−, para hacer una serie de fotografías de la nueva colección de la temporada Spring/Summer –reí ante el estilo que le daba al decir tal cosa en otro idioma.

−Eso es estupendo, no dudes en buscarme cuando estés dentro de las instalaciones de la revista –le dije con una gran sonrisa− No olvidaré mencionárselo además a una gran amiga, ella es la principal encargada de los diseños de moda y fotografías.

− ¿De verdad? ¡Wow, Sakura! Soy tan afortunada de haberte conocido.

Pasamos a elongar luego de los ejercicios y por último a las duchas y vestidores. Definitivamente Arimi no se había callado ni un solo segundo, en los que hilvanaba palabra tras palabra. Incluso mientras tomábamos una rápida ducha, me hablaba casi gritando para que la oyera desde un cubículo a otro. ¡Qué mujer! Y es que en verdad no era mala, pero había algo en ella que no me cuadraba, quizás en ocasiones resultaba sonar algo hueca, y otras un tanto vanagloriosa o egocéntrica. Pero por alguna razón la tenía pegada como lapa cada vez que iba a tomar mis clases en el gimnasio.

−Sak, ¿Puedo llamarte así cierto? –Asentí sin remedio−. Dime, ¿tienes novio? −Ahora resultaba ser que la mayoría de las personas se preocuparían por mi triste vida amorosa.

−No, tampoco creo tener tiempo para tener uno.

Soltó una carcajada ante mi comentario –Lo dices como si se tratara de tener una mascota a quien dedicarle tiempo −y hasta yo reí con tal suposición−. No es necesario estar atosigándose a cada momento, solo es cuestión de organizarse y hacerse espacios en los cuales puedan verse.

−Sí, tal vez, pero por el momento tampoco tengo a nadie con quien corresponder –y sonreí apenada.

−Eso no es problema, mi novio tiene un amigo que podría hacer una excelente pareja contigo –pude notar en sus expresiones cómo empezaba a planearlo todo−. De hecho es muy apuesto, si no fuese porque es el amigo de mi novio, estoy segura que no lo hubiera dejado pasar –sonrió con cierto aire de malicia.

¿Lo habría dicho en sentido de broma? No es que sea pecado mirar las amistades de tu pareja y apuntarlas en tu escala de belleza, pero de ahí a fantasear y además comentarlo abiertamente frente a una persona que ni siquiera es de tu absoluta confianza, creo que tal vez sonaba un tanto desubicado. Pero lo tomé con la mayor gracia que pude, por eso esbocé una sonrisa forzada con una gotita en mi frente.

−No es necesario Arimi.

−Claro que lo es, de hecho ya mismo le voy a mandar un texto a mi novio, y así hacer los planes para éste mismo fin de semana –y mientras decía esto sacaba su teléfono para escribir el famoso mensaje, evidentemente.

− ¿No crees que sea un tanto apresurado? Apenas es lunes –Ninguna buena excusa venía a mi mente para impedir el extraño plan.

−De ningún modo, cuando menos te das cuenta ya es viernes, además de éste modo impedimos que ellos hagan algún plan diferente –cómo era posible que hablara y escriba el texto a la vez−. Dime, ¿te parece bien éste sábado?

−Bueno, no tengo nada para el sábado, así que supongo que estaría bien –Aún dudaba de aquello en lo que me estaba metiendo.

−Perfecto. Iniciamos la misión "En búsqueda del novio para Sakura" –sonaba bastante cómico, pero por lo visto ella hablaba en serio y se lo estaba tomando muy a pecho.

En serio, ¿en qué locura me acababa de meter? Es decir, con lo poco que la conocía podía notar lo alocada que era esta niña, y su novio quizás resultaba ser otro niño ególatra. Pero… ¡¿Qué?! ¡Y peor aun!, ¿qué tal si el famoso pretendiente era un chiquillo que apenas había cumplido su mayoría de edad? "Ay Sakura, siempre piensas en los pequeños detalles un poco tarde".

−Pero dime Arimi, ¿Qué edad tiene el amigo de tu novio? –Me aventuré a preguntarle con prisa, ya que ella se dirigía a la salida casi corriendo.

−No te preocupes por ello Sak –Lo dijo entre risas− Tengo que irme, mi novio me espera en la esquina ¡Adiós!

Tal vez al menos tendría la oportunidad de comprobar si su novio era un chiquillo como yo me estaba imaginando, por eso comencé a juntar mis cosas y meterlas en mi bolsa con bastante apuro. Hice lo que pude, pero cuando salí del local no divisé a Arimi hacia ninguna dirección, y tampoco tenía idea a qué esquina se habría dirigido. No tenía caso, no podría constatar si mis suposiciones eran correctas. Ya estaba metida en la rara misión que la propia rubia había denominado "En búsqueda del novio para Sakura", y solté una carcajada para mí misma ante lo gracioso que sonaba ése título.


−De verdad Sakurita, ¿puedo ir a filmarte en esa cita a ciegas del sábado? –Insistía Tomoyo haciendo pucheritos mientras conversábamos en mi oficina.

Era miércoles, y a media mañana mi amiga había decidido pasar por mi oficina para preguntar cómo me encontraba. Y porque siempre terminaba contándole cada suceso de mi vida, le mencioné el raro plan en el que me había metido para el fin de semana.

−No es necesario grabar vergonzosos momentos de mi vida en un vídeo –me lamentaba.

−Quizás él termine siendo el hombre de tus sueños –rió con esto y yo la mire con una expresión levemente horrorizada en mi cara.

−Simplemente iré porque ya quedé en un acuerdo, y cumplo con mi palabra –lo dije seriamente− pero no tengo interés en conocer a ningún niño rico y mimado.

− ¿Y cómo sabes que se trata de un "niño rico y mimado"?

−Por la forma de ser que tiene Arimi Koishikawa, adivino la clase de gente con la cual se codea –expresé mis conjeturas.

Mi amiga rió con mi comentario –Ay Sakura, no deberías ser tan prejuiciosa.

¿Prejuiciosa yo? Sé que mi amiga no lo había dicho en tono de ofensa, pero esa palabra me caía como un balde de agua fría. Y es que siempre trataba de manejarme de la mejor manera en la vida, respetando a los demás y mostrando tolerancia hacia todas las personas, que por cierto nos caracterizábamos por poseer varios defectos. Definitivamente "prejuiciosa" era una palabra que quería eliminar de mi lista de cualidades, si es que realmente fuese una de ellas.

− ¿De verdad piensas que soy una prejuiciosa? –pregunté agachando la cabeza.

−Saku, no te lo tomes así, lo dije en tono de broma –me animaba Tomoyo con una sonrisa−. Además, ésta es tu oportunidad para conocer a un joven que te ayude a quitarte de tus cavilaciones a ése amor fugaz que viviste hace un par de semanas.

Tomoyo se refería a Shaoran Li, el chico castaño de profundos y hermosos ojos ámbar, el dueño de mis pensamientos de cada noche desde que había vivido aquel corto pero agradable suceso en un bar de Tokio. Y sí, no había podido olvidar lo ocurrido, tristemente no me era fácil tal cosa, y me martirizaba por no haberle pedido su número de teléfono para no perder el contacto.

− ¿cómo logras leer mis pensamientos? –Me limité a agregar.

−Somos amigas, y te conozco lo suficiente –Lo dijo regalándome una enternecedora sonrisa−. Y por el mismo motivo, yo también iré a la cita de éste sábado, ¡claro! Camuflándome en alguna mesa diferente pero no tan alejada.

−No hay caso contigo, definitivamente –ambas reímos−. Pero ni se te ocurra llevar tu cámara.

−Saku, por favor, si hasta pareciera que no me conoces.

Realmente era de vicio pedirle a Tomoyo que no hiciera tal cosa. Así que simplemente sonreí resignada ante las raras ocurrencias de mi amiga.

−Está bien Tommy, lleva tu cámara, tú mejor que nadie sabes cómo pasar desapercibida –y dicho esto, su sonrisa era de triunfadora.


¿Qué tal, mi querídisima gente? Estoy demasiado feliz por los reviews que recibí del primer capítulo. ME ENCANTA QUE SE COPEN, EN SERIO. Tengo que confesar, que con el primer rw que recibí (que por cierto fue de Euberoma) comencé a saltar de la alegría y emoción… por favor, entiéndanme, soy nueva en esto jaja. No voy a dejar de mencionar también a ELISA LUCIA V 2016; Sakurita136; kyouko87 y; deahtz ¡GRACIAS! En verdad, no podía contener mi alegría al leerlos. Voy a tratar de responder individualmente la próxima.

***QUIERO PEDIR DISCULPAS*** si este capítulo les resulta un tanto tedioso o aburrido, y es que apeeeenas hay una mención de nuestro castaño favorito. Y sí, yo también lo extrañé horrores mientras escribía. Pero créanme, era necesario que sea así. Tal vez por eso no quise demorar más con éste capítulo, creo que no valía la pena la espera jaja.

Una cosita más que quiero contarles, conseguí un trabajo (estoy DEMASIADO feliz)… Pero claro, ello implica que podrían haber retrasos para subir los capítulos, ¡PERO OJO! No se preocupen, no voy a abandonar la historia, es muy feo eso. De hecho yo también lo padezco seguido.

Por último… ¿Quién será esa cita a ciegas de Sakura? Chan Chan Chaaan… ¡LO SABREMOS EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO! Jajaja

¡Saludos gente linda!

Flor.