"¡Maldita sea, Tsunade-shishou! ¡Mira en los líos que me metes!" pensaba Sakura.
— Sakura — le llamó su prima de cabellos amatistas — ¿Sigue todo como lo dejamos? ¿O has ido a la casa a hacer arreglos o cosas así?
— Pues sólo fui ayer para dejar mis cosas y limpié un poco — dijo la cereza.
— Sakura-sama ¿De dónde conoces al Uchiha? — preguntó Yanagi.
— …Alguna vez fuimos compañeros de equipo — respondió Sakura secamente, sin permitir que los recuerdos regresaran.
Detrás de ellas iban el rubio hiperactivo favorito de todos y su "hablador" amigo de cabello azabache. Este aún seguía en estado de shock aunque no lo demostrara y no lo admitiera. Por otro lado, el rubio aprovechaba la ocasión para conocer más a la familia de Sakura, puesto que nunca había visto ni a sus padres; también intentaba conocer mejor a los otros dos amigos de Sasuke, Suigetsu y Juugo, porque a la pelirroja no le hablaba. Con Kakashi le hubiera gustado haber hablado también, pero estaba tan concentrado en su libro que no le contestaría.
— Por cierto — dijo Rengyo interrumpiendo la conversación —, ya va siendo hora de comer… ¿Por qué no compramos algo y lo comemos en casa? — le preguntó a Sekoia.
— Por mí no hay problema — respondió el castaño.
— ¿Y qué compramos? — preguntó Yanagi entrando en la conversación.
— ¡Ramen! — gritó Naruto metiéndose a la conversación, y, al parecer, auto-invitándose.
— Me parece bien — dijo Yanagi con una sonrisa.
— Muy bien…— dijo Naruto —¡Sakura-chan, vamos al Ichiraku!
— De acuerdo…
Llegaron a la mansión Haruno. No era muy grande la construcción, pero los jardines sí lo eran. Había una pequeña vereda, hecha con piedras lizas y de color blanco, que llevaban a una fuente que se posicionaba enfrente de la entrada a la mansión, esa fuente tenía lirios dentro de ella. Alrededor de toda la casa había unos rosales de rosas rojas, y detrás de ellos había unas enredaderas que cubrían parte de las paredes de la casa. Mientras ellos iban caminando por el camino de piedras pudieron apreciar que había muchos árboles de flores en la parte delantera de la casa y detrás de ella se podían ver las puntas de unos árboles enormes.
— ¿Ésta es tu casa, Sakura-chan? — preguntó el rubio que se encontraba distraído con todas las flores.
— Así es… ¿por qué? — preguntó Sakura mientras rodeaba la fuente.
— Por nada — murmuró el rubio. La casa no se parecía absolutamente en nada a lo que él estaba acostumbrado, es decir, a su departamento.
Caminaron un poco hasta llegar a la entrada. Sakura miró a Naruto, parecía un niño pequeño que descubría algo totalmente nuevo, ella sonrió. Sasuke la miraba, ella sonreía, sonreía por Naruto. Sasuke bufó y miró a dónde se encontraba su clon, Sai. Cómo lo odiaba, simplemente no lo podía tolerar. Su sonrisa estúpida y falsa le invitaba a golpearlo justo en el centro de su pálida cara.
— ¡Hogar dulce hogar! — exclamó el castaño de ojos jade con una sonrisa al abrir la puerta, interrumpiendo los pensamientos asesinos del menor Uchiha.
La entrada de la casa era linda, y hogareña. Todo estaba hecho con madera, suelo, paredes y techo. En la entrada había una pequeña mesa con un florero y una flor de cerezo, en el lado derecho e izquierdo de la entrada. Debajo de estas mesas había unas pequeñas repisas para dejar los zapatos. Más adelante había un escalón, después de eso había un poco de espacio y frente a ellos se encontraban unas escaleras. Los pasillos del piso de abajo eran dos, y cada uno iba por un lado diferente de la escalera. Del pasillo que iba por el lado izquierdo parecía haber tres puertas, y del lado izquierdo, había dos. Se podía ver el final de los pasillos, había unas grandes puertas de cristal que le permitían el paso a la luz del sol. Y más atrás de esas puertas había algo así cómo un bosque.
— Bueno, yo iré a servir esto — avisó la Kiri levantando el ramen que llevaba en las manos —. Ven, Naruto — ya que el rubio llevaba las 15 rasiones de ramen que él se comería él las llevaba. El rubio siguió a la amatista hasta que entraron en la tercera puerta del pasillo izquierdo.
Sin decir nada, Sakura se adelantó a los demás y subió las escaleras, Kana y Momiji se miraron y subieron detrás de ella. Una vez se retiraron, el Uchiha miró de reojo al rubio de ojos jade.
— Rengyo ¿o me equivoco?
— No, ese es mi nombre — dijo el aludido sonriendo — ¿Se te ofrece algo, Uchiha-san?
— Mi habitación — demandó el azabache.
— Ah… pues, los guío a todos de una vez — dijo refiriéndose al Hebi —. Kakashi-san, Sai-san, siéntanse con la libertad de recorrer la casa — comentó.
— Mi habitación — repitió el Uchiha.
— Ah, sí, claro — balbuceó Rengyo —, en seguida se las muestro, Uchiha-san. Síganme, por favor — pidió el rubio de ojos jade a los integrantes del equipo Hebi. Lugo se giró y comenzó a subir las escaleras que se encontraban frente a ellos. Acto seguido los Hebi y Sekoia le siguieron.
— Linda casa — juzgó Kakashi, que por primera vez despegaba por dos segundos la vista de su preciado libro para ver la residencia de su ex-alumna.
— Kakashi-san… ¿quiere ir al jardín? — preguntó algo tímida la chica de cabello y ojos color verde claro, a Sakura siempre le pareció muy parecida a Hinata. El hombre de cabellos plateados le respondió con una sonrisa bajo su fiel mascara indicando un "sí", entonces la chica miró al pelinegro que veía muy concentrado cada parte de la casa — Sai-san ¿usted también quiere ir? — preguntó Yanagi.
— Seguro — afirmó el artista con una de sus sonrisas. La chica comenzó a caminar mostrándoles, junto con la chica de cabello azul, el camino al jardín, que más bien, parecía un bosque.
El pelinegro veía detenidamente cada lugar de la casa, seguro se encontraba evaluándola. "Pues no está tan mal la casa de la molestia" sentenció el azabache. El final de las escaleras daba a mitad de un pasillo. Al igual que el piso de abajo, el diseño era totalmente de madera. A la derecha había dos puertas, ambas café pero con un círculo, seguramente el símbolo del clan. Sí, lo era. Sakura siempre llevaba uno parecido en su ropa. En una puerta el círculo era de color verde y en la otra puerta, era azul. Ellos giraron a la izquierda, donde había otras dos puertas pero con los círculos en color amarillo y en color naranja, después de ellas se acababa el pasillo, pero se abría otro a lado derecho, a dónde ellos se dirigieron. En ese pasillo, había 5 puertas más, una tenía el símbolo de los Haruno en color rojo y la otra en color café más oscuro que la puerta, las dos del final puertas del final tenían el mismo símbolo en color blanco y la ultima puerta sin ningún símbolo "será el baño" pensó. Seguramente el pasillo del otro lado sería igual.
— Uchiha-san, ésta es su habitación — dijo Rengyo señalando una de las puertas con el símbolo blanco.
— ¡Si Sasuke-kun se queda aquí, yo me quedaré allí! — dijo Karin señalando la otra puerta con el símbolo en blanco.
— …De acuerdo — murmuró el castaño y antes de que lo notara, Sasuke casi le da un golpe con la puerta de su cuarto al cerrarla.
— ¡De nada! — se escuchó la molesta y sarcástica voz del rubio de ojos jade desde el otro lado de la puerta. "La habitación tampoco está tan mal, pudo haber sido peor" pensó el moreno al ver el cuarto que le dieron. La verdad es que aquella habitación era linda, no era grande, pero tampoco era lo que se le llamaba 'mediano'. Tenía una cama de madera de color claro, con las colchas y las almohadas en color blanco con el símbolo Haruno en negro. Al lado de la cama había una mesita de noche, del mismo color, con una lámpara blanca sobre ella. En la habitación había también un ropero grande de madera, con un símbolo Haruno blanco partido a la mitad en medio de este, que funcionaba como perillas. Había también un escritorio color de madera, con una silla y cerca de él unas repisas. En la habitación había una ventana cubierta con unas cortinas blancas, el Uchiha se acercó y las abrió. La ventana daba con el patio trasero, era muy hermoso. Tenía árboles de todo tipo y más atrás era lo que parecía un bosque. Árboles altos, bajos, anchos, angostos, pinos, ébanos, secoyas. Eran una infinidad. Pero justo frente a la mansión había un claro, con muchos árboles de Sakura rodeándole y un estanque, no precisamente pequeño, a la izquierda. Se veía muy bien.
Después de ver toda la habitación, el Uchiha se sentó en la cama "Sakura…" pensaba "ella me servirá" Y es que desde en la mañana que escuchó que su ex-compañera de equipo era líder de su clan, jonin y aprendiz de la Hokage, pensó que ella le serviría para cumplir su segundo objetivo, rehacer el clan Uchiha. Y es que, si no era ella ¿Quién más? ¿Karin? ¡Antes muerto! Esa 'mujer' era lo más insoportable que había en el planeta, Sakura era molesta, no insoportable, además, la voz de Karin era chillona, la de Sakura, dulce. Y podría seguir comparando a Karin con Sakura pero no lo haría por dos razones, la primera, porque era molesto, y la segunda, porque no terminaría. Además, sería muy sencillo usar a Sakura, ¡ella estaba enamorada de él y prácticamente besaba el suelo por donde él caminaba! Sería la mujer más feliz del mundo si se lo llegaba a proponer y, obviamente le diría que sí, lo que hacía todo más fácil.
— Oye, Naruto — llamó la pelimorada de ojos jade a el rubio que la acompañaba —, tu quieres mucho a Sakura-chan ¿verdad?
— Claro — Naruto, que cambió su mirada del ramen que se encontraban calentándose, a sus manos, las cuales tenía sobre la mesa donde se hallaban sentados —, yo no tengo familia, y Sakura, desde hace muchos años, ha sido algo así como una hermana para mí.
— Entonces la conoces desde hace mucho — el rubio asintió —. En ese caso… ¿Sabes por qué Sakura-chan se pone triste y habla de manera seria en cuanto el Uchiha es mencionado?
— Obviamente — dijo el rubio "Si ella es familiar de Sakura-chan ¿Cómo es posible que no lo sepa?" pensó intrigado al ver el rostro de la kunoichi de cabellos morados, notó que quería que se lo contara — ¿Por qué no lo sabes tú?
La chica se desconcertó un poco ante la pregunta, pero respondió — Fui enviada a una misión poco antes de que Sakura cumpliera los once años, aquella misión se extendió y la terminé hace unos meses, pero por… asuntos clasificados, no había podido volver… pero en verdad me interesa saber que le sucedió.
— Bueno — murmuró el rubio —, es una historia muy larga, pero intentaré resumirla un poco... A Sakura-chan siempre le gustó el teme de Sasuke y cuando el teme, Sakura-chan y yo, quedamos juntos en el equipo Sakura se enamoró más y más de él. Luego al teme se le ocurrió largarse de la villa e irse con Orochimaru, y, en el proceso, dejo a una Sakura inconciente en una banca cerca de la entrada de Konoha después de decirle quien-sabe-que-cosas sólo por haber intentado impedir que se fuese de la villa. Eso y que después de muchos intentos de encontrarlo, dimos con él y no intentó matar en más de 3 ocasiones.
— Entiendo — murmuró Kiri mientras se levantaba y se dirigía a la salida.
— ¿A dónde vas? — preguntó Naruto con curiosidad mientras cambiaba la mirada de la Haruno al ramen, y luego de nuevo a la Haruno.
— Lo mataré — respondió sencillamente la amatista, pero se detuvo al notar la mano del rubio en su brazo.
— No lo hagas — pidió Naruto, Kiri estaba a punto de reclamarle, pero la mirada de Naruto la detuvo —. Créeme cuando te digo que eso pondría peor a Sakura-chan… además, el tendrá su castigo — dijo con voz seria. "Estará dolido" pensó la de ojos esmeralda al ver que Naruto tenía un semblante serio, enojado y triste a la vez —, si Tsunade-obaachan se niega a dárselo, yo se lo daré… tiene que saber lo que le ha provocado a Sakura, y tiene que compensárselo.
— Naruto… — murmuró la de cabello morado, después bufó — Vale, no lo mataré, por ahora.
— Con eso me basta…— dijo el rubio, después recordó la comida y miró a dónde se encontraba su ambrosía — ¡Ahh! ¡Ya está el ramen!
La mujer de los cabellos amatistas se acercó dónde se encontraban los ramen y los movió todos a una bandeja de color plateado, seguramente de plata — Naruto, avísale a los demás para que vengan a comer ya ¿quieres?
— Claro — el rubio salió de la cocina para hablarles a los demás.
La Haruno tomó la bandeja y la llevó al comedor. Aquella era una habitación muy amplia, tenía una mesa café oscuro para 16 personas con unas sillas que le hacían juego. En el centro de aquella mesa había un florero grande con flores rosas. Cerca de la mesa, arrimado contra la pared, estaba un mueble, café oscuro también, con un cristal que dejaba ver que dentro del mueble había una amplia vajilla de platos y vasos blancos. Había una ventana grande con cortinas blancas. En una de las paredes había una especie de estandarte, con un dibujo de una espada con muchos adornos y unas flores de sakura. Ese emblema cambiaba cada vez que había un nuevo líder del clan, como esta vez era Sakura la líder, era lógico que las flores fuesen de un cerezo, esa era la flor de Sakura y la llevaba en su escudo y en su espada. Siempre la llevaría consigo. Al igual que los demás de la familia, que llevan las flores o plantas que tienen por nombre… es parte de ellos.
Al poco tiempo llegaron Sakura, seguida de Kana y Momiji. Ambos corrieron al ver la comida y se sentaron juntos en la mesa, tomaron un plato de ramen cada uno y comenzaron a comer. Yanagi entró a la habitación, seguida de una inexpresiva Ajisai, y al verlos les dio un pequeño manotazo para que soltaran los palillos.
— No deben de comer, sino hasta que todos estén en la mesa — dijo Yanagi —. Es de mala educación — ambos chicos bufaron y se cruzaron de brazos. Yanagi se sentó junto a ellos, y Ajisai a su lado, dejándola entre ella y Kana.
Después, gruñendo porque Karin iba pegada a él, entró Sasuke a la habitación junto con el Hebi. Sakura, quien momentos antes se había sentado, desvió la mirada con algo de enfado. Sasuke sonrió mientras se sentaba, la Haruno estaba celosa. Sakura bufó, no quería a Sasuke cerca.
Seguido entraron Sekoia y Rengyo, hablando animadamente de las experiencias que habían tenido respectivamente al estar lejos de la aldea, realizando misiones especiales cada uno por su cuenta. Se sentaron en la mesa sin dejar de hablar. Ellos siempre se habían llevado muy bien, y cuando ellos estaban juntos, y serios, había un ambiente increíble. Ambos eran altos, y de complexión grande. Eso, sumado al aire maduro que emanaban, provocaba respeto, y solía tranquilizar a Momiji y a Kana cuando se aceleraban de más.
Naruto y Sai, seguidos de Kakashi quien leía su libro fueron los últimos en entrar. Naruto iba hablando muy divertido con Sai, quien sonreía de manera sincera esta vez. Naruto llamaba a Sai "su obra maestra", puesto que lo con él hizo lo que con Sasuke nunca pudo. Hizo que fuera más animado y alegre, le amplió su mundo y lo alejó de los movimientos que el odio provocaba en el mundo ninja.
— Linda casa la que tienes, feita linda — dijo Sai sentándose a la derecha de Sakura, cosa que no le agrado al Uchiha. Esa patética imitación suya, no solo le quitó su lugar en su equipo, sino que ahora le intentaba quitar a su Sakura. Porque ella era suya y de nadie más, ella le daría los descendientes que él tanto ansiaba. El Uchiha apretó los puños bajo la mesa, ya odiaba a ese payaso.
— Muchas gracias, Sai — dijo sonriendo la pelirosa.
— Por cierto, Sakura-chan, me enteré de que hace poco regresaste de una misión junto con el teme, Neji y Yamato ¿Qué tal les fue en ella? — preguntó el rubio hiperactivo sentándose entre la de cabellos morados y la de los azules.
— Pues bien… pero hicieron tanto ruido que nos costó un poco más detenerles — dijo la cereza — ¿no es verdad, Sai?
— Si… la verdad es que eran más fuertes de lo que parecían — murmuró el artista pelinegro.
La comida transcurrió tranquila, todos platicaban entre sí, excepto, claro está, el chico de cabellos azabache y de ojos negros, perteneciente al Hebi. Al final de la comida Rengyo, Sekoia, Yanagi y Ajisai llevaron todos los platos a la cocina. Después de unos momentos Kana y Momiji fueron a la cocina, ya que se decidió que ellos serían los encargados de lavarlos.
— Sakura-chan — llamó la de cabellos morados del clan Haruno con una sonrisa en su rostro — ¿Qué tal si vamos al patio? Quiero ver que tanto has mejorado, aunque, según me ha dicho Naruto, sé que no eres débil. También que eres candidata para ser una de los nuevos "Sannin Legendarios", al igual que él y Sai, ¿no es verdad? — Sakura asintió y el moreno Uchiha se levantó de la mesa. Esto era el colmo. En menos de un segundo se encontraba dirigiéndose a su habitación.
— ¡Sasuke-kun! — gritó la pelirroja de anteojos del equipo Hebi, antes de ir corriendo tras el Uchiha.
— Me aseguraré de que esa no rompa nada durante el berrinche que seguro hará cuando Sasuke le cierre la puerta en la cara — dijo Suigetsu, que, acompañado de Juugo, abandonó la habitación en busca de la pelirroja loca.
"Débil" esa palabra resonó en la mente de la kunoichi de cabellos rosados. Para cuando despertó de su ensimismamiento, Kiri movía una mano frente a ella, y ella, Kiri, Naruto, Kakashi y Sai eran los únicos en la habitación. La amatista la vio reaccionar y desistió de su actividad.
— ¡Hasta que reaccionas, Sakura-chan! — dijo el rubio hiperactivo.
— Lo siento ¿me decían algo o algo así? — preguntó la cereza.
— Que si quieres ir a entrenar un poco conmigo — respondió Kiri.
— Vale, Kiri-neechan — dijo la Haruno mientras se levantaba.
— ¡Sakura-chan! ¡Qué patio más grande! — pronunció el rubio al ver el tamaño del patio de su casi hermana.
— ¿Realmente lo crees? Pues, supongo que al haber crecido aquí nos debimos de haber acostumbrado ya el tamaño — murmuró Kiri — ¡Hey, Naruto!... ¿él siempre lee ese libro? — preguntó señalando al ex-sensei de cabello plateado del rubio y la de cabellos rosados, que, desde que lo vio por primera vez, rara vez despega la mirada del libro y que ahora se encontraba regresando al interior de la mansión para leer en paz.
— No- dijo el rubio —, a veces lee el primero, a veces lee el tercer libro… cuando sale uno nuevo no deja de leer ese.
— Entonces, Kiri-neechan… ¿En verdad quieres que peleemos en serio? — preguntó Sakura desde en medio del claro.
— No me gustaría hacerte daño, Sakura-chan — dijo la ninja de cabellos morados y ojos verdes, a lo que Sakura frunció el seño ¿la estaban subestimando de nuevo? —. Aunque… creo que esta vez me preocupa más que no me vayas a hacer daño a mí —confesó — Ya que con la que me enfrento… será una de los nuevos "Sannin Legendarios".
— Entonces peleemos en serio — dijo la cereza adoptando una posición de combate.
— Antes de eso, Sakura — interrumpió Kiri — ¿Ya lo tienes? ¿Lo pudiste desarrollar sola? Porque si ya lo tienes lo deberíamos de usar ambas…
Sakura abandonó su pose y sonrió — ¡Deberías irlo activando, Kiri-neechan! — Naruto, Sai y Kakashi, que se encontraban sentados cerca de la puerta que daba con la casa no las entendían ¿Qué querían usar las Haruno?
Hace poco que había subido a su habitación, prefería no ver al artista frustrado ese. Ahora, no conforme con todo lo que ya le había quitado, le daban a ese bastardo la oportunidad de conseguir un puesto para el que seguramente él, Uchiha Sasuke, estaba más calificado. Aunque seguro se lo darían ahora que regresó.
Aburrido de su posición, se sentó cerca de la ventana. Quizá el ver el bosque le tranquilizaría un poco. Y así fue, hasta que la molesta "kunoichi", si es que se le podía llamar así, de cabello rosado caminó hasta el centro del claro, seguida por su prima de cabello morado. Quizás habían peleado, ya que el Uchiha notó que Sakura se ponía en posición de ataque. Pero algo dijo la mayor ya que Sakura abandonó su pose sonriendo y le dijo algo. Luego de eso, ambas bajaron sus rostros y quedaron ocultos en sus flequillos.
Ninguno de los que presenciaban lo que sería en algún momento una batalla sabía muy bien que era lo que ocurría. Es más ni sabían de qué era lo que estaban hablando, pero lo que si sabían era que las dos chicas comenzaron a emitir mucho chakra, eso se sentía en la presión del aire.
— Shihai ken…- dijeron ambas chicas aún con la cabeza gacha -…¡Chikyuugan!- las dos levantaron la cabeza, ambas con la mirada distinta. Sakura no poseía aquellos hermosos e inocentes orbes jade que la identificaban, ahora tenía una mirada rosa, del mismo tono que su cabello. Aunque aún así aquella mirada que poseía ahora era bonita, no lo era tanto como la antigua. La mirada de la amatista cambió de ojos verdes, a unos ojos morados, un poco más oscuros que su cabello.
— Veo que no mentías, Sakura-chan — murmuró.
— ¿Por qué habría yo de hacerlo, nee-chan? — dijo molesta la cereza con las manos en la cintura.
— Claro… el caso es que lo tienes ¿no? — mencionó la amatista.
— Cierto — dijo la ahora chica de ojos rosas, tomando de nuevo posición de ataque — Ahora sí, Kiri-neechan.
— Vale, vale… sí que eres impaciente — murmuró la ahora mujer de cabello y ojos morados, adoptando, igual, una posición de ataque —, a la cuenta de tres ¿va?
— Uno — dijo la pelirosa.
— Dos.
— ¡Tres! — a las fracciones de segundo ambas kunoichi ya se habían lanzado a correr una contra la otra.
"¡¿Qué rayos?" era lo único que cruzaba la mente del Uchiha. En definitiva estar fuera de Konoha no le hizo ningún bien. Rápidamente se movió de su lugar y comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación. Él no se perdería esta pelea, no lo haría aún así tuviese que soportar al "señor sonrisas".
— ¿A dónde vas, Sasuke-kun? — preguntó la chillona voz de Karin y después ella apareció pegada a su brazo. No podría ver bien el combate entre ese par de Haruno si ella estaba con él.
— Ahora no, Karin — dijo fríamente el Uchiha soltándose del fuerte agarre de la de los anteojos.
— ¡Pero, Sasuke-kun!
— ¡He dicho que no! — dijo cortante el Uchiha mientras doblaba el pasillo para ir al patio de abajo. Karin, le siguió ¡no se quería ir de su lado! Después de todo, ella sería quien le diera a Sasuke los herederos que tanto anhela, ella se aseguraría de ello. Si de Sasuke se trataba, ella era capaz de matar a toda la "competencia". Ambos llegaron al patio y ella se asustó al ver a la niña chicle y a la pelo de uva intercambiando una serie de patadas y golpes que, de seguro, con uno de ellos matarían a cualquiera que se les acercara. Quiso regresar a la casa, pero al ver que su Sasuke-kun se sentaba junto a la "basura", como denominó a los otros, ella optó por sentarse también.
— ¿Qué hacen? — preguntó el Uchiha. Algo raro en él, pero, en aquel momento realmente tenía curiosidad.
— Ellas querían entrenar — le respondió Sai, provocando un gruñido de parte del Uchiha.
La de ojos morados se encontraba realmente en problemas. Si uno de los golpes de Sakura le daba directamente, se podría despedir de la integridad física de alguno de sus huesos, eso era seguro. La cereza le intentó dar un golpe en la cara, pero la de cabello amatista se agachó, aunque Sakura fue más rápida que sus reflejos. De un segundo a otro pasó lo que temía, uno de los golpes de Sakura encestó en su estomagó y la mandó varios metros lejos, hasta que un árbol detuvo su viaje. Debido al impacto escupió un poco de sangre. Con algo de trabajo se reincorporó y pudo ver a Sakura para en el mismo lugar como si nada.
— ¿Ahora si me tomarás en serio y dejarás de jugar, Kiri? — preguntó la kunoichi aspirante a Sannin desde lejos.
— Vale, Sakura, tu ganas, me dejaré de juegos— la amatista, se agachó un poco y con uno de sus pulgares limpió algo de aquel líquido carmín con el que segundos antes había manchado el césped de su bello jardín. Se puso de pie, con una mirada seria hacia la kunoichi de cabellos rosados que acababa de golpearla. Lo que estaba sucediendo era algo muy nuevo para los que veían la pelea desde una distancia que ellos consideraban "prudente" ya que nunca, ni siquiera Kakashi, habían visto a algún Haruno peleando con su Kekkei Genkkai.
— ¡Sakura Seigyo! — gritó Sakura, al momento unas grandes ramas salieron de cada uno de los lados de la cereza —¡Sakura no Yari! — aquellas ramas, que ahora eran más del tamaño de un tronco, se dirigían hacía Kiri a mucha velocidad, lo cual para ella, era algo fatal; sin embargo, para los espectadores era algo hermoso, ya que a lo largo de su camino extendía más ramas con flores de cerezo.
— ¡Kiri no Tate! — en ese momento, unas ramas salieron del suelo, entrelazándose entre ellas formando algo así como un escudo con flores moradas. El ataque de Sakura chocó contra aquella muralla hecha de kiris. La chica de ojos y cabellos morados, saltó la barrera que ella misma había hecho y cayó en una de los troncos que Sakura había usado para su ataque y al momento de estar en contacto con este se echó a correr hacía donde la chica de cabellos y ojos rosas. Aunque no pudo hacer mucho, ya que a mitad de camino, una rama salida del otro tronco se enredó en uno de sus pies y la levantó al aire. En ese momento Sakura comenzó a correr a donde ella, seguro la golpearía.
Kiri no quiso averiguarlo, hizo que una rama con la punta afilada se levantara del suelo y traspasara la rama de Sakura que la sostenía. Kiri cayó con una rodilla en el piso y rápidamente saltó hacia atrás.
— ¿Corriendo? ¿Huyes, Kiri? — dijo Sakura sarcástica. Se había detenido en cuanto vio que Kiri comenzó a alzar una rama para cortar la que ella la había atrapado segundos antes.
La de cabello morado ignoró el comentario y mordió su dedo — Bien, Sakura, veo que has mejorado — con el dedo llenó de sangre hizo un círculo en el aire, lo curioso es que el líquido no cayó al piso, sino que se quedó en el aire con la forma que la mano de la Haruno amatista le había otorgado, luego puso su mano en el centro y una nube de humo la tapó.
Sakura se llevó un dedo a la boca también y lo mordió provocando que un hilillo de sangre saliera de él, después de ello repitió el acto de su prima.
Al despejarse ambas nubes de humo, se pudo ver que en la mano de la amatista había una especie de sable. Por otra parte, en la mano de la cereza estaba la espada que hace rato habían visto en el dibujo del estandarte que se hallaba en una de las paredes del comedor.
— ¿Qué se supone que hacen? — preguntó el artista.
— Es nuestro Kekkei Genkkai — dijo Sekoia que había salido de la casa a ver por qué el alboroto — Así como los Uchiha tienen el Sharingan y como los Hyuuga poseen el Byakugan, nosotros poseemos el Chikyuugan, que también fue conocido en alguna ocasión como "La Flor de Konoha"… Aunque nosotros no nos preocupamos por darnos a conocer, como otros clanes, con que nosotros y el, o en este caso la, Hokage estemos enterados de nosotros y nuestro Kekkei estamos bien.
— Entonces… el Chikyuugan permite controlar las plantas — concluyo Sai después de ver cómo su amiga era capaz de controlar las sakuras.
— Básicamente… sí, aunque es algo un poco más complejo — dijo el castaño —. Al nacer te entregan a una planta, árbol, fruta o flor en específico, dependiendo de la Rama en la que estés. Por ejemplo, a mi me dieron a las secoyas, porque mi rama debe de ser fuerte, espiritual y físicamente.
— A mi me dieron a las benikanames — interrumpió la pelirroja que apareció ahí —, porque mi rama debe ser silenciosa y mortal, y las benikanames son pequeñas, pero son fáciles de controlar para asesinatos rápidos y precisos — dijo sonriendo cómo si estuviera hablando de perritos y gatitos.
— De acuerdo…— murmuró Sekoia mientras la miraba con cara de no entenderla — y esa es la que "controlas" como dices — dijo el castaño de ojos verdes, regresando a su explicación y viendo al pálido pelinegro —. Pero… esa es la primera "etapa" del Chikyuugan, además, con ayuda del Chikyuugan, puedes ver la energía vital de las personas, o plantas o animales, o cualquier cosa, pues, viva — pero al ver la cara de confusión de Naruto explicó un poco mejor — Por ejemplo, si haces un kage bushin todos tienen chakra, pero solo el original tiene la energía vital.
— Entiendo… creo — dijo Naruto volviendo su mirada a donde las dos chicas. Metales chocaban entre ellos. Este entrenamiento más parecía una batalla a muerte, pero, según Sekoia dijo, "ese es un entrenamiento normal". "¡¿Qué rayos tiene esto de normal, 'ttebayo? ¡Parece que se quieren matar de verdad!" pensaba el rubio de ojos azul cielo con temor de que Kiri no fuese a dañar a Sakura-chan.
— Sin embargo — continuó el Haruno —, no todos tienen desarrollada ésta habilidad de ver la energía, o hay algunos que ni siquiera la tienen... como yo — confesó.
— ¡Sakura-sama, Kiri, dejen de pelear ahora mismo! — gritó potentemente Rengyo desde la entrada al jardín, interrumpiendo a Sekoia. Las chicas cesaron de su actividad y desparecieron las armas en unas nubes de humo.
— ¡¿Qué quieres, Rengyo? — gritó enojada la amatista.
— ¿Rengyo, qué no vez que estábamos entrenando? — repuso molesta la cereza.
"¡Eso no es entrenar 'ttebayo! ¡Eso es quererse matar!" pensaba el rubio.
"En definitiva será ella. Ella me dará mis descendientes" pensó el moreno. Si antes la quería para ello, ahora la necesitaba para ello.
— Vale, vale — murmuró el moreno — pero ahora están entrando a ordenar sus habitaciones.
— ¿Qué te crees mi nana, Rengyo? — preguntó burlona la mayor.
El rubio la miró molesto — No, no soy tu 'nana', Kiri. Pero debes de ordenar ya tus cosas porque mañana en la mañana vamos a ir a donde la Hokage y, te conozco, luego vas a andar desesperada porque no encuentras nada en tu habitación y no vas a tener tiempo de arreglar tu cuarto por las misiones.
— Hmph — musitó la amatista, y molesta desactivo su Kekkei, después entró a la casa. ¡Por qué tenía que tener razón el maldito y molesto rubio! Naruto y Sai entraron a la mansión después de ella y Rengyo se quedó mirando a Sakura.
— ¡No te preocupes, ya voy! — dijo desactivando el Chikyuugan y comenzando a caminar a la mansión.
— Vale — dijo el rubio, después entró a la mansión seguido por Sekoia. Pero al Sakura estar pasando junto al Uchiha, este le tomó un brazo, no muy cortésmente, y la detuvo.
— Vamos a hablar — dijo, más bien, ordenó el azabache a la chica de cabello cereza. Esta prefirió no oponer resistencia, lo más probable era que si no aceptaba la "oportunidad" ahora, él le estaría hostigando hasta que hablasen. El moreno la guió a alguna parte del bosque que la familia de la Haruno tenía en el patio. Soltó a Sakura y el caminó unos pocos pasos más, quedando de espaldas a la chica.
— ¿Me ibas a decir algo, Uchiha? — preguntó con un deje de molestia en su voz y con los brazos cruzados — Porque si no es así deberíamos de-
— Sakura, considérate afortunada, a partir de hoy eres la novia del último y más poderoso Uchiha — dijo firmemente el moreno, con una cara de superioridad y una sonrisa plantada en la cara. La de cabello rosa tenía una cara que reflejaba el hecho de que no se lo podía creer.
