Notas del autor:

Basado en un sueño que tuve. Se centra en un Universo alterno en donde Tsubasa es un poderoso zorro espiritual de nueve colas que se enamora de María, una mujer de oficina ordinaria. Todos los conocidos de María desconocen la naturaleza de Tsubasa ya que suele mostrarse como un perro para evadir preguntas no deseadas. Y como si fuera competencia, llega el Dr. Ver haciendo que Tsubasa se ponga celosa. Relación establecida.


Escrito original por Xesphanite

Traducción hecha por Alondra Scarlett

Correción por RandomTranslations


Tsubasa se estiró perezosamente sobre el colchón antes de cerrar los ojos y hacer una divertida mueca por la posición tan perfecta en la que le daba el sol. Esa sí que era una buena vida, o por lo menos hasta que sintió como algo le golpeó directo en la cabeza.

— ¡Tsubasa! ¡Deja de vaguear, tengo que limpiar! —Exclamó una exasperada María, con el trapo que había usado para golpear a la susodicha en su mano. Tsubasa apenas abrió los ojos para mirar a su amante molesta.

— ¿Porque debes que limpiar cuando sabes que todo volverá a estar igual? —Pregunto Tsubasa sin moverse ni un centímetro.

—Porque estaremos viviendo en nuestro desorden si no lo hago—María miró a Tsubasa, y ésta no sintió algún tipo de malicia o verdadera molestia.

—Recuerdas que puedo limpiarlo todo con chasquear los dedos, ¿verdad María? —Recordó Tsubasa indirectamente.

—Lo sé—se enfurruñó María con una expresión insegura y tímida en la cara—Es solo que no quiero depender de ti en todo—Murmuró desviando la mirada.

Todo el cariño por su adorable humana se acumuló en el corazón de Tsubasa, causando que soltara una pequeña risa por fin levantándose de la cama acercándose a la chica.

—Para mí no estaría mal que lo hicieras—Dijo Tsubasa de manera sincera mientras dejaba caer sus dos manos sobre las mejillas de la Cadenzavna, inclinando ligeramente su rostro para poder mirarla a los ojos. La piel tan suave que estaba bajo sus manos se calentó rápidamente una vez que Maria dio un pequeño asentimiento. Satisfecha, las manos de Tsubasa viajaron a la cintura de la peli-rosa en un pequeño agarre para sentarse en la cama llevando a María consigo.

— ¡¿T-Tsubasa?! —Exclamó Maria al perder el balance en los brazos de la mencionada.

—Limpia después y abrázame ahora. Por fin es tu día libre y te quiero toda para mí—Dijo Tsubasa con toda seriedad mientras se recostaba completamente jalando a Maria, dejándola encima de ella.

Maria negó con la cabeza en señal de exasperación, pero sin hacer intento alguno de soltar el agarre de Tsubasa, está sin embargo quedó complacida cuando María se abrazó a ella con fuerza, escondiendo su cara entre su cuello. Tsubasa dejó un beso en la parte en la cabeza de María soltando un suspiro alegre, visiblemente contenta por el calor tan suave que le otorgaba María.

Estuvieron de esa manera por bastante tiempo, con el riesgo de que Tsubasa cayera dormida cuando lánguidamente dejó su mano caer sobre el largo cabello de María y acariciarlo, mientras que Maria simplemente se dejaba hacer, pero la peli-azul se percató de que ella no estaba durmiéndose, sino que solo disfrutaba de su cercanía.

De cualquier manera, ellas no fueron capaces de disfrutar más de aquel momento cuando el timbre del apartamento de Maria comenzó a sonar. Tsubasa abrió los ojos fuertemente cuando María se alejó de ella para ponerse de pie y con la firme intención de abrir la puerta, ya sentada, sus ojos índigos miraron como la oji-verde realmente se disponía a hacerlo. Fue entonces cuando María se detuvo y miro a Tsubasa, ignorando momentáneamente el incesante sonido del timbre.

—Tsubasa...—Pronunció con un toque de petición. Tsubasa suspiró, ya sabía que era lo que le pediría, que se transformara de nuevo en un perro. Sinceramente ella no lograba comprender porque necesitaban mantenerlo todo en secreto. Bueno, siendo sinceros, Tsubasa era una criatura mitológica, y mucha gente le catalogaría como demonio al saber su verdadera naturaleza.

Pero aun así María podría por lo menos dejarle permanecer en su forma humana en presencia de sus amigos.

— ¡Ellos preguntaran quién eres y de donde apareciste! ¡Y no puedes decirles que eres un zorro de nueve colas! —Dijo María un poco histérica al saber lo que estaba pensando y por supuesto, a Tsubasa no le quedó más que obedecer.

Resopló y siguió el camino de Tsubasa, observando cómo la puerta fue abierta revelando a un hombre de cabellos blancos y gafas. Su pelaje se tensó cuando olió la obvia atracción que sentía por María, notando la evidente mirada lasciva que le lanzó.

—Dr. Ver. —Recibió María con una forzada sonrisa— ¿A qué debo su visita? —Tsubasa podía notar que claramente a María no le agradaba mucho su presencia, así que lo miró con sus ojos índigo brillando con malicia. Apenas había pasado un minuto de que había llegado y Tsubasa ya odiaba a ese tipo.

—Nastassja me encargo que te trajera estos documentos. Necesita urgentemente un reporte para mañana, ¿no te lo dijo? —Respondió ese tipo llamado Dr. Ver con una sonrisa alzando una ceja de manera coqueta, aunque en su opinión parecía más que tenía un tic.

—Es mi día libre—María frunció el ceño mientras que tomaba el sobre.

— ¿No crees que soy un buen compañero por haberte traído esto? —Ver sonrió tomando la mano de María con la suya. Tsubasa apretó la mandíbula gruñéndole de manera amenazante.

María simplemente le brindó una sonrisa algo nerviosa, mientras se ponía de manera enteramente consciente como un escudo entre Ver y Tsubasa.

— ¿Algo más? —Preguntó María al notar que Ver no parecía abandonar el lugar todavía.

—Podrías invitarme algo de té por traerte todo esto personalmente—Sugirió con una sonrisa coqueta y Tsubasa no necesito ninguno de sus poderes para notar los inútiles intentos de Ver para pasar más tiempo con María, intentos que le irritaron aún más cuando Maria dio un suspiro derrotado para abrir más la puerta dejándolo pasar. María de verdad a veces era demasiado buena para su propio bien. Ver entró con confianza acariciando el hombro de Maria en lo que él esperaba que fuera flirteo, más para su buena suerte María lo alejó y pasó completa mente de él.

—Pórtate bien—Dijo María inflexible en un tono de voz tan bajo que solamente el tan sensible sentido del oído de Tsubasa podía escuchar. María acaricio ligeramente la cabeza de Tsubasa antes de girarse con Ver, definitivamente a ella no le gustaría el hecho de que llegara a lastimarlo. —Pondré esto en mi habitación, si me disculpan...—Dijo retirándose.

Le estaba costando a Tsubasa todo su autocontrol el no morderlo cuando se acercó a ella con un aire despectivo, por lo que solamente le gruño.

—Estúpido perro—Dijo Ver con absoluto desdén, pero sin hacer intento alguno de tocarla— ¿Qué demonios hace María con un chucho como tú? Cuando ya sea mía me aseguraré de que lo primero que haga sea tirarte a la calle—Le dijo a Tsubasa como si fuera el barro en sus botas. Tsubasa podía dejar pasar el insulto, pero... ¿Tener la audacia de decir que haría a María suya? Eso era todo, tendría que enseñarle una lección para que no volviera a decir estupideces.

Tsubasa se acercó a él, sintiendo un poco de satisfacción cuando retrocedió.

Tsubasa le gruñó, sintiendo una pequeña satisfacción mientras daba un paso hacia atrás, sin embargo, eso estaba lejos de ser suficiente mientras mostraba su verdadera forma. Tsubasa no cambió a su tamaño completo, pero ella sabía que estaba siendo aterradora. Como un perro, Tsubasa solo alcanzaba el muslo de Ver, pero gracias a su cambio, su cabeza ahora le alcanzaba el pecho. Su cuerpo era cada vez más y más grande. Sus garras rascaban el suelo de madera y sus colmillos que quedaron al descubierto. Sus ojos color índigo cambiaron a un profundo rojo sangre, y sus pupilas emitían un aire de advertencia y una muerte segura a quien se atreviera a mirarlos, y por último, cada una de sus nueve colas se desplegaban con una intensa llama azul.

Ver tropezó hacia atrás y aterrizó de espaldas por la repentina transformación de Tsubasa en un monstruo, gemía patéticamente con sus ojos como platos. Tsubasa no pudo evitar dar una sonrisa sádica prácticamente oliendo su miedo y estaba bastante segura de que se hizo pis en los pantalones, no había podido siquiera gritar; pero sorprendentemente se puso de pie listo para huir, pero no rumbo a la puerta, no, nada de eso. Para el ligero asombro y alegría de Tsubasa, Ver corrió hacia las ventanas de cristal y arrojó todo su peso sobre ellas. Parecía que gracias al miedo prefería saltar sobre la ventana para evitar traspasarla e ir hacia la puerta, una ventana a quince pisos de altura… vaya que interesante…

Inmediatamente, Tsubasa se dio cuenta de que María iba a matarla si le permitía aVer caer a su muerte. Por no hablar de las complicaciones de otros seres humanos entere de ello. Rodando los ojos, Tsubasa tele-transportado Ver de nuevo en la habitación con un movimiento lento de su cola. Ver había desmayado y estaba lleno de sangre con varios cortes y contusiones a lo largo de su cuerpo en su acción temeraria estúpida. Su forma enorme sin causar daño fue a través de los muebles mientras se olió Ver para asegurarse de que aún estaba vivo. Ella arrugó la nariz ante el olor rancio en sus mojados pantalones pero al menos él todavía estaba vivo.

— ¡¿Qué está pasando aquí?! —María finalmente apareció por el marco de la puerta de su pieza al escuchar el sonido de los vidrios rompiéndose. Se detuvo de inmediato al ver a Tsubasa en su verdadera forma para después reparar en el destartalado y sangrante cuerpo de Ver, y finalmente la ventana rota. Tsubasa tuvo la decencia de hacer un gesto de dolor cuando María le miró con desapruebo. Para ser una criatura mitológica, Tsubasa se miraba exactamente igual a un venado atrapado por un cazador, María por su lado se veía como si no supiera que hacer, si enojarse o entrar en pánico o cualquier otra cosa. Tsubasa la miró, viéndose culpable mientras que se acercaba a María y acariciaba su mejilla con su hocico a manera de disculpa.

Finalmente, María suspiró, poniendo una mano sobre su cabeza y acariciando la ligeramente.

— ¿Podrías por favor reparar esto? —Pidió María y Tsubasa agitó una de sus colas. Mágicamente la ventana se reparó sola, quedando como nueva y las heridas de Ver desaparecieron, y ahora simplemente estaba inconsciente en el piso—Ahora, ¿podrías decirme que pasó? —Pregunto con dureza—En tu forma humana, por favor.

Con un suspiro Tsubasa regresó a su forma humana.

—Quería asustarlo—Admitió Tsubasa después de que María le viera expectante—Estaba diciendo que te haría suya—bufó con desdén mirando al hombre con el mismo sentimiento. María guardó silencio por un momento y cuando Tsubasa la miró, en lugar de ver enojo solo encontró algo de exasperación, más que nada por la situación que por ella.

—Tsubasa... A mí él ni siquiera me agrada. Lo sabes ¿verdad? —Le dijo Maria y Tsubasa asintió.

—Pero él podría hacer algo que no quisieras—gruñó con desconfianza— ¡No tienes idea de lo mucho que te desea! —Tsubasa sintió perder el control de sus emociones por lo que mordió el labio—Yo solo... No quiero que esté cerca de ti—Soltó enfurruñada—Quisiera mostrarle que tú ya eres mía.

—Realmente te enloquece mantenerlo en secreto—Dijo María después de una pausa, de manera suave, para después depositar un beso en la mejilla de Tsubasa, ésta no respondió, pero Maria ya sabía que era lo que Tsubasa diría— ¿No habíamos dicho que yo soy tuya, así como tú eres mía? — pregunto con suavidad, acercando su cara a la de Tsubasa. Sus narices se acariciaron y la peli-azul solo pudo sentir la respiración de María en sus labios. La cercanía ayudo a Tsubasa a relajarse un poco, y asintió—No deberías sentirte celosa, Tsubasa—Suspiró ligeramente antes de besar brevemente sus labios—Tu eres la única a quien amo.

—Lo sé—Respondió Tsubasa. Rodeando con sus brazos la cadera de María y la besó de nuevo. El beso esta vez era mucho más profundo, y María gimió contra sus labios en acuerdo.

María estaba recuperando el aliento cuando rompió el contacto, pero fueron las siguientes palabras lo que más llamó la atención de Tsubasa.

—Te presentaré a mis amigos la próxima vez, como mi novia—La Cadenzavna se rió un poco—Pero debes saber que ellos me van a preguntar cómo y cuándo fue que nos conocimos

—Tsubasa entendió a que se estaba refiriendo, tendrían que fabricar toda una historia acerca de eso. A decir verdad, no es que le gustara mucho mentir, pero era necesario, simples humanos no creerían la verdad.

—Mientras todos ellos sepan que eres mía me da lo mismo—Murmuró la Kazanari mientras apretaba su agarre de manera posesiva. Maria hizo un sonido de aceptación para después depositar un último beso en los labios de Tsubasa y alejándose un poco de ella.

—Ahora, ¿podrías hacer algo con él? —Pidió señalando con la mirada a Ver—Puedes hacer que olvide todo esto, ¿verdad?

—Claro, si es lo que deseas—Dijo de manera burlona chasqueando los dedos, haciendo que Ver desapareciera de ahí y reapareciera en el lobby del primer piso. Estaría algo mareado y desorientado cuando despertara, pero no tendría memoria alguna acerca de lo que había pasado, pero quedaría el miedo que Tsubasa había sembrado en él. Quedará aterrado de volver a algún lugar medianamente cerca de allí—Con eso es suficiente—Le dijo Tsubasa mirando a María con una sonrisa triunfante.

—Bien—Maria asintió en aprobación—Ahora, ¿me ayudas con los reportes? —Preguntó con una sonrisa y Tsubasa asintió sin pensarla nada. Haría cualquier cosa si eso significaba que estaría con María.

Y con eso dicho, ambas chicas volvieron a la habitación de María con las manos enlazadas.


Notas del traductor:

No quiero sentirme tan inútil así que he releído las traducciones anteriores y comencé a hacerles correcciones en lo que mi coloaborador me ayuda traduciendo otras cosas.

Uzuki: Bro! Ayrton told me que eras rápido pero no creí que tanto, haha. Espero que no te incomode random sentences in my answers, but, termino con la cabeza fundida después de tanto español. Descuida, yo le mandaré tus saludos. No soy precisamente nuevo, pero si he estado too absent recientemente.