Mientras tanto, en la casa del Maestro Roshi, Gokú y sus amigos tenían una celebración improvisada por la victoria de éste sobre Majin Boo

INTERVENCIONES

Mientras tanto, en la casa del Maestro Roshi, Gokú y sus amigos tenían una celebración improvisada por la victoria de éste sobre Majin Boo. Además, la familia de Krillin celebraba que gracias a Número 18 pronto podían mudarse de Kame House, pues ella había ganado una jugosa cantidad de dinero tras haber fingido su derrota ante Mister Satán. Ahora sólo esperaban el momento de cobrarla. El ambiente era sumamente agradable a pesar de los constantes reclamos de Milk por el peligro que sus hijos habían corrido durante los combates.

De pronto, debido a cierto comentario de Krillin, el destino de la familia Briefs se modificaría…

-¿Y se dieron cuenta del cambio que sufrió Vegeta? No sé ustedes, pero al menos yo lo noté bastante diferente. Para empezar dejó su orgullo a un lado para solicitar la ayuda de todos los humanos y así recolectar la energía que Gokú necesitaba.

-Y luego, eso de llevar a Bulma hasta su casa es algo que uno no se espera… -agregó Yamcha.

-Sí, eso es verdad chicos. El Vegeta que vi, luego de que se sacrificó para matar a Majin Boo, es otro –comentó esta vez Gokú.

-¡Pero también hay que decir que Bulma se veía diferente! ¿Ustedes no se dieron cuenta? –volvió a hablar Yamcha.

-No, de eso no me percaté. Pero bueno, tú sí debes conocerla, no por nada salieron durante tanto tiempo. Aunque reconozcámoslo, ella siempre ha sido extraña. Es muy voluble, y eso de vivir con Vegeta debió tener consecuencias.

Todos rieron ante las ocurrencias de Krillin, sin embargo, el antiguo ladrón del desierto no quitó el dedo del renglón.

-Lo sé, ella es algo, excéntrica. Pero a pesar de eso, algo no andaba bien. No sé, pero creo que Vegeta tendrá algunos problemas.

-¿Por qué lo dices, Yamcha? –Interrogó Gokú-. Vegeta hizo todo lo que pudo para proteger la Tierra, y te aseguro que no lo hizo por ti o por mí. Su motivación fue Bulma y también Trunks.

-¿Pero ella lo sabe? –habló la siempre distante Androide Número 18.

-¿Cómo?

La mujer rubia suspiró. Ese cabeza hueca en verdad le exasperaba. Aparte de hombre, era estúpido, así que tenía que explicarle con manzanitas lo que quería decir.

-Vegeta pudo haber hecho muchas cosas en su pasado. Pero me imagino que Bulma logró que él cambiara –en ese momento echó un breve vistazo a Krillin. Él también la había hecho cambiar-. Supongo que cuando ella lo vio destruir a todas esas personas en el torneo se decepcionó de tal forma que sólo un acto heroico por parte de él, donde demuestre que ella es importante en su vida, la haría cambiar de opinión.

-Bueno, entonces no hay de qué preocuparse. Ella fue la principal motivación en la lucha de Vegeta.

-Volvemos a lo mismo. ¿Ella lo sabe?

-Piccoro se lo dijo y yo también. Le conté que Vegeta se había sacrificado para poder vencer a Boo.

-Pero no lo hizo por ella…

-¡Claro que sí!

-¡Haz el favor de cerrar tu maldita boca hasta que termine! ¡Ella no lo sabe! Él mató personas y luego se sacrificó. A ojos de cualquiera eso suena a expiación.

-Ya veo… Pero es que ustedes no saben todo lo que pasó después.

-Gokú, creo que nosotros no necesitamos saberlo. Es a Bulma a quien tienes que contarle todo lo que sabes antes de que tome una drástica decisión. La conocemos, y ella es determinante cuando piensa algo –comentó Krillin quien, tras ver la situación y entender el punto de su esposa, empezaba a temer por el futuro de la familia de su amiga.

-Sí, probablemente tengan razón. Aunque en verdad espero que no sea así. De todas formas no está de más visitarla y hablar con ella. ¡Hey Milk! Regreso en un momento, no tardo.

-¿A dónde crees que…? –Y la pelinegra no pudo decir más, pues su esposo, empleando la teletransportación, desapareció en un instante-. ¡Ese Gokú! Nunca puede permanecer en un solo sitio.

En la Corporación Cápsula, Bulma comenzó con los preparativos para cuando Vegeta decidiera partir. A solas, en la inmensidad de su habitación, se permitió llorar cuanto quería. Trunks estaba ocupado con sus videojuegos, su padre estaba en el laboratorio, su madre cocinaba pastelillos o con sus mascotas, o algo… Y de Vegeta, no tenía ni idea. Vio que salió volando hacia rumbos desconocidos luego de una charla con su padre que duró no más de cinco minutos.

Vio su ropa. Toda la que ella le había elegido y la que él escogiera cuando se fastidió de "el terrible gusto en ropa" de ella. Sus artículos personales, su ropa de entrenamiento. El contenedor en el que estaban los trajes especiales de batalla al estilo saiyajin que ella le había creado… Tendría que decirle adiós a todo…

No lo soportó, se desplomó en el piso y sabiendo que nadie podría escucharla dejó que los sollozos que había contenido desde que Vegeta asesinó a esas personas en el torneo de las artes marciales salieran con total libertad.

Gokú llegó, y aunque de niño estuvo en la habitación de Bulma, desconoció el lugar. Bueno, era de comprenderse. Su habitación había cambiado. No era lo mismo ver el cuarto de una niña de 16 años al de una mujer madura cercana a los 40. Como era de tamaño considerable dilató un momento en encontrarla. Y lo que vio lo dejó helado.

Su amiga, su primera y única amiga estaba en el piso llorando tan amargamente como jamás la había visto. Por un instante no supo que hacer. Él no era capaz de entenderse con las lágrimas de una mujer, pero comprendió que no podía dejarla en semejante estado. Se hincó ante ella, y con voz suave la llamó por su nombre.

Bulma ya ni siquiera podía ver a causa del abundante llanto. Se sentía tan sola y sabía que esto era solo el inicio, pues cuando el amor de su vida partiera ese vacío en su alma sería permanente. Pero sencillamente no podía atarlo a lo que él no quería. Él no la amaba, o al menos no con la misma intensidad.

La voz de Gokú llamándola la asustó. Creía estar sola.

-Go… Gokú, ¿qué haces aquí? ¿Quién te dejó entrar?

-Use la teletransportación. Dime, ¿qué te pasa, por qué lloras así?

-Yo… no deberías estar aquí, no deberías verme así.

-¿Qué pasa? ¿Es por Vegeta? ¿Te hizo algo ese desgraciado?

-No, no. No es por él.

-Sé que no soy buen observador, pero tú siempre has sido muy mala mintiendo. Si te hizo algo, dímelo y acabaré con él ahora mismo.

-No, Gokú. Él no hizo nada. Todo lo he hecho yo.

-¿De qué estas hablando? Por favor, explícamelo, porque no te entiendo.

-No importa, en serio.

Gokú vio que, como en la batalla, si no la acorralaba, su siempre terca amiga no cedería, así que la tomó de los hombros y la obligó a encararlo.

-Sí, sí importa. Y en nombre de nuestra amistad, te exijo que me lo digas. Escucha. Cuando fue niño me apoyaste en todo lo que hacía. Estuviste en momentos en los que hasta el hombre más valiente del universo hubiera huido despavorido, y jamás he podido compensártelo. Por favor, dime qué pasa y si puedo te ayudaré con mucho gusto.

Ante eso no tuvo objeción. Se echó sobre el pecho del saiyajin y lo abrazó para enseguida derramar más lágrimas. Gokú la abrazó y esperó con paciencia a que su amiga estuviera lista para hablar. Esto no fue antes de veinte minutos de lágrimas ininterrumpidas. Bulma fue serenándose poco a poco y Gokú nuevamente la instigó a hablar.

-¿Crees poder contármelo ahora? –preguntó mientras la tomaba de los brazos y la ayudaba a ponerse de pie.

-Gokú… yo… yo he estado equivocada durante años –respondió mientras se sentaba a los pies de la descomunal cama.

-¿Equivocada? –Interrogó Gokú a la vez que se sentaba junto a ella- ¿Por qué?

-Por creer que un asesino cambiaría.

-¿Hablas de Vegeta?

-¿Quién si no? Lo forcé a convertirse en algo que no es. Y con eso sólo conseguí que su sed de sangre se incrementara. Yo soy la responsable de que tanta gente haya muerto en aquel torneo. Logré revivirlas en su momento, pero no podré hacerlo de nuevo, las esferas de aquí no pueden resucitar a las personas dos veces. Y Porunga sólo lo hizo con los asesinados por Majin Boo.

-No, eso no es verdad. Vegeta planificó todo de tal forma que las personas del torneo revivieran. El deseo fue que las personas que murieron desde que el mago Babidi llegó a la Tierra revivieran, a excepción de los malvados; no exclusivamente a los que asesinó Majin Boo.

-Una preocupación menos. Al menos esas personas están bien. Pero eso no cambia lo que él hizo.

-Bulma, ¿tú sabes que Vegeta peleó por ti?

-No, Gokú, no fue por mí, fue… fue… no sé por qué lo hizo, pero no fue por mí.

-¡Claro que sí! Yo estuve ahí, yo peleé con él. Cuando Vegeta mató a esas personas él y yo tuvimos un combate, y en medio de éste me dijo mucho más de lo que jamás imaginé. Generalmente no comento lo que otras personas me cuentan, pero debo hacer una excepción en este momento. Sé que su corazón se tranquilizó durante los años que estuvo contigo. Trunks y tú son todo para él. Compréndelo. Fue criado como Guerrero Saiyajin. Como el Príncipe Saiyajin. Y hasta donde sé, para ellos tener una familia no es algo normal. Por eso intentó dejarse dominar por Babidi, ya que él controla corazones malignos, para volver a ser el que fue cuando lo conocimos.

-Lo imaginé. Por eso es que le pedí que se fuera. Su naturaleza es la de un Saiyajin asesino.

-¡Pero es que ahora él quiere estar aquí! Babidi jamás lo dominó, pues su corazón no esta lleno de maldad. Él en verdad cambió. Es cierto, mató a esas personas, pero lo hizo para probarse a si mismo que podía ser el de antes, y no lo consiguió. Lo que siente por ti y por Trunks es más fuerte que cualquier sentimiento de maldad. Fue por ello que Porunga lo revivió.

-Ay, Gokú. Quisiera creerte, en verdad quisiera, pero es que…

-¿Por qué dudas? ¿Sabes que él únicamente aceptó hacer la fusión conmigo cuando le dije que Majin Boo te había asesinado?

-¿Tú y él hicieron la fusión? ¿La misma que Trunks y Goten? ¡Pero él estaba muerto!

-Lo sé, pero recuerda que Uranai Baba puede pasar de este mundo al de los muertos con total libertad, ella fue quien le pidió a Enma Daiosama que dejara su cuerpo unido a su alma y lo trajo de regreso a la tierra durante un día para pelear contra Boo. Y no, esta fusión fue diferente. Era permanente, y de no haber sido porque entramos en el cuerpo de Majin Boo y allí se deshizo, ahora seguiríamos siendo un solo guerrero. Imagínate la cara que hizo Vegeta cuando le propuse fusionarnos.

-Supongo que se negó.

-Boo nos puso una golpiza memorable, y él seguía diciendo que jamás se fusionaría conmigo, pero cuando le recordé que ese maldito había sido el responsable de tu muerte, accedió a hacerla. Eso quiere decir que eres importante para él, ¿no?

-Bueno, sí, tal vez estaba arrepentido, pero…

-Te diré algo que no pienso decirle a nadie. No es como si fuera un secreto, pero estoy seguro que a Vegeta no le gustaría que lo ande divulgando. Verás, cuando te fusionas con alguien es algo… sorprendente. Tus cuerpos son uno, tus órganos son uno, tus pensamientos y emociones también. No sé como explicártelo, pero… sentí lo mismo que Vegeta, y sé que él sintió lo que yo. En su alma no había odio, sólo sentí un enorme vacío. Él te ama, y no lo digo porque lo suponga, sino porque lo sentí. Tú y Trunks son todo en su vida. No hay nadie más para él.

-¿Y ahora qué se supone que debo hacer? ¿Imaginar que todo fue un sueño? ¿Continuar como si nada hubiera pasado? Además, él partirá.

-¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿A dónde? ¿Por qué?

-No sé, habló con mi padre, y todo dependerá del momento en el que la nave que Vegeta quiere esté terminada. Partirá al espacio, y lo hará porque yo misma le pedí que se alejara de mi vida. ¿Crees que cometí un error?

-Eso sólo lo puedes saber tú, y por otro lado, no creo que quisieras continuar como si nada hubiera pasado. Pero pienso que para empezar podrías hablar con él. Tienen muchas cosas que decirse.

-No, lo conozco. Él jamás me diría lo que en verdad quiere decirme. El orgullo del Príncipe de los Saiyajines está primero.

-Bueno, yo no estaría tan seguro si fuera tú. Te lo repito, él realmente ha cambiado. Espera a que vuelva y entonces hablen. En verdad creo que pueden solucionar sus problemas. Tengo que regresar con Milk, debe estar preocupada. Sólo piénsalo Bulma, ¿qué hombre que no está enamorado se pone celoso si alguien le ofrece a otra persona fotografías de su esposa?

-¡Espera! ¿Le ofreciste fotografías mías a alguien más?

-Ehm… b-bueno… sólo diré que Vegeta se puso furioso cuando se enteró. Tengo que irme. Adiós.

Bulma tomó una de sus zapatillas y la lanzó directo a la cabeza de Gokú, ésta dio en el blanco, y alcanzó a ver cómo él hizo un gesto de dolor antes de desparecer.

Gokú reapareció en una montaña, no demasiado lejos de la Corporación Cápsula. Vegeta estaba de pie en un barranco mirando hacia el horizonte en aparente concentración, igual que hacía años, cuando analizaba en completa soledad la mejor manera de acabar con los androides y Cell.

-¿Qué demonios quieres Kakarotto? Para mí fue más que suficiente pasar tanto tiempo contigo. Lárgate ahora mismo.

Pero Gokú hizo caso omiso y masajeó la zona en la que el tacón de la zapatilla de Bulma lo había golpeado.

-Bulma sigue teniendo muy buena puntería, y sobretodo fuerza… Y eso que no le mencioné lo de la cita… –dijo más para sí mismo.

Pero el fino oído del Guerrero de inmediato captó el nombre de su esposa en la oración. Sin voltear siquiera él le dijo:

-¿Qué rayos estabas haciendo cerca de ella? O mejor debo decir, ¿qué le hiciste para que te atacara?

-Hablé con ella y ahora tengo que hablar contigo.

-Ahórrate tus comentarios y desaparécete ya. Yo no tengo nada de qué hablar.

-Yo pienso que sí. A los dos nos interesa la misma persona: Bulma.

Ahora sí tocó una fibra nerviosa del Príncipe y de inmediato se lanzó hacia su interlocutor tomándolo con fuerza de su nuevo atuendo de entrenamiento estrellándolo en la montaña más cercana, la cual estaba a varios kilómetros de distancia.

-Eso sí que no, Kakarotto. Te prohíbo que te le acerques a ella. ¿Cómo puedes atreverte a semejante bajeza estando tú casado? Ella es mi esposa, imbécil, no lo olvides.

Gokú, con la finalidad de librarse del agarre, asestó el puño derecho directamente en la mejilla izquierda de su congénere alejándolo por unos momentos para explicarle.

-¡No, no, no! Vegeta estas en un error. Yo no estoy interesado en Bulma, no de esa forma.

Pero el saiyajin no cedió y volvió a tomarlo del cuello.

-¿Entonces de qué estas hablando? –dijo presionando el agarre.

-Acabo de hablar con ella. Me dijo que te está obligando a que te vayas. Y pienso que no debes hacerlo.

Respondió Gokú tratando de zafarse, pero no fue necesario pelear mucho, pues con lo dicho consiguió que Vegeta lo soltara y de inmediato le diera la espalda. Orgulloso, claro que lo era, nunca permitiría que él viera el dolor en su mirada.

-En primera, tú eres incapaz de pensar. En segunda, yo nunca hago nada por obligación. En tercera, lo que haga de mi vida es algo que a ti no te incumbe y mejor arregla tus propios asuntos antes de intervenir en la vida de los demás.

-Ella está sufriendo mucho. La encontré llorando.

Lo tomó por sorpresa que ella llorara. En todos esos años en los que vivieron juntos nunca la había visto llorar. Hubo combates contra enemigos sumamente poderosos. Peleas entre ellos. Gritos. Insultos. Problemas en la Corporación. Pero ella era tan fuerte que jamás lloraba, al menos no frente a él. ¿Y ahora, el imbécil ese venía a decirle que la había visto llorar? Eso en verdad era inconcebible.

-Es mejor que llore por mi ausencia a que sea yo quien le siga causando daño –dijo entre dientes, y únicamente con la finalidad de decir algo y no permitir que su archirival creyera que lo tenía acorralado.

-Vegeta. Conozco a Bulma desde que ella tenía 16 años. Siempre ha sido una mujer… rara. Pero sé con total seguridad que sus ojos nunca habían brillado como lo hicieron desde que tú entraste a su vida. Nunca podré comprenderla. En verdad es rara. Es decir, llevaba años saliendo con Yamcha. La mitad de su vida de hecho, y creí que eran el uno para el otro –en este punto el Príncipe frunció el ceño aún más y cerró el puño, estaba a punto de darle un golpe, pero Gokú siguió hablando como si nada-. Pero ahora que lo pienso, ellos siempre tuvieron problemas. Terminaban y luego se reconciliaban –eso concordaba con lo que Bulma en algún momento le contó sobre el insecto ese, así que aflojó la fuerza con la que apretaba el puño-. Salieron durante años y jamás se comprometieron. Luego llegas tú, el enemigo en turno que estaba en proceso de reformación, y aunque Trunks del futuro me avisó que ustedes dos terminarían juntos, no dejé de asombrarme con la rapidez que eso sucedió. ¿Cómo comparar más de 15 años de relación con poco más de un año de convivir con alguien? Definitivamente algo debiste hacer para impresionarla.

Vegeta razonó un poco. Es cierto, muchas veces había pensado en por qué había elegido a Bulma como compañera. Y a decir verdad, él nunca tomó esa decisión. Las cosas entre ellos ocurrieron de forma tan gradual que era difícil marcar una línea de inicio entre tantos acontecimientos. Cuando quiso darse cuenta no sólo le resultaba atractiva, sino que además ya estaba cortejándola, claro, al puro estilo saiyajin, no con esas estupideces que los terrícolas acostumbraban. Y realmente aquello no había sido una tarea sencilla. Ella, con su agudo ingenio y su cínico temperamento, se resistió durante un tiempo a la vez que lo incitaba. Pero eso sólo había vuelto la tarea aun más entretenida. Su resistencia hacía que el deseo se multiplicara al infinito. Tal y como en los combates, entre más fuerte era el oponente, más interesante era la batalla.

También había pensado en las razones de ella para compartir su vida con él. Y tampoco podía encontrarlas. Si sus amigos jamás aprobarían semejante unión, y sus padres, en el mejor de los casos, se mostraban indiferentes, entonces por qué arriesgarse a estar cerca de alguien que en el momento menos pensado la mataría sin el menor cargo de conciencia.

-¿A qué viene todo este palabrerío sin sentido? Te lo he dicho ya, nada de esto es de tu incumbencia.

-Y yo te repito que sí lo es. Ella es lo más cercano que he tenido de un familiar. Gracias a ella salí de la montaña Paoz y pude vivir todo lo que he vivido. Si Bulma sufre, entonces yo debo ayudarla. Y te aseguro que esta arrepentida de lo que te dijo.

-¿Arrepentida dices? ¡Eso es imposible! Esa mujer jamás se retracta. Es la persona más obstinada que he conocido.

-¡Mira quien lo dice! Si te lo digo es porque es verdad. Te pidió que te alejaras porque quiere que tú seas feliz.

-Esa es la excusa más pobre que pudo inventar. Ambos sabemos que lo que en verdad ocurre es que se cansó de mí, así como en su momento se fastidió del insecto aquel.

-¡No! –Dejó salir un sonido de frustración-. Ahora entiendo por qué están juntos. Son igual de tercos. ¡Bulma se fue al paraíso al morir, por eso no sabía todo lo que ocurrió en la tierra luego de que Majin Boo los mató! No sabía todo lo que hiciste por ella.

-Espera, ¿por qué estas hablando en pasado? ¡Fuiste a abrir tu bocota con ella! –el saiyajin giró para encararlo. No era posible que ese maldito chismoso le contara cosas tan personales.

-Y si lo hice, ¿qué? Tú no eres capaz de dejar tu orgullo a un lado para explicarle lo que pasó.

-¡Esta vez rebasaste la línea! ¡No tenías ningún derecho a contar cosas que no te conciernen! ¿Cómo te atreves a meterte en la vida de los demás?

-Se lo debo a ella, y también a ti. No es justo que después de todo por lo que pasaste las cosas terminen así.

-Así es la vida, Kakarotto. No siempre es justa. Pero quizá esta es la forma en la que debo pagar por mis pecados. No olvides quien fui.

-No lo olvido, pero tampoco puedo pasar por alto la persona en la que te has convertido. Ahora eres más terrícola que muchos de los que nacieron en este planeta. Sé que tú lo sabes, pero aún temes aceptar que cambiaste favorablemente.

-Kakarotto, quizá quieras largarte después de que te diga que ya no hay ninguna solución entre Bulma y yo. Por lo que puedo ver, nuestras metas ya no son las mismas. Cuando volví a la Tierra, mi único deseo era regresar a mi vida en familia. Recomenzar donde nos quedamos, como si toda esta locura hubiera sido una pesadilla…

-Pero eso es imposible, porque nada fue un sueño. Y para Bulma fue más real que para nadie. Pienso que a veces es necesario derrumbar lo que se construyó sobre una base frágil para luego edificar algo más sólido sobre una buena base. Quizá eso es lo que ustedes necesitan.

¡Kakarotto hablando con analogías! Eso en verdad era nuevo. Vegeta jamás creyó que su nivel de abstracción llegase a tanto. Pero había que aceptar que sus razonamientos eran coherentes. La base de su relación siempre se había tambaleado. La pregunta era: ¿cómo haría para fortalecer una base mal cimentada?

-Yo pienso que una buena base es el matrimonio –respondió Gokú como si estuviera leyendo la mente de Vegeta-. Milk siempre me ha dicho que su sueño más preciado desde niña había sido casarse. Espera, ahora que lo pienso, ¿los saiyajines también lo hacen?

Generalmente Vegeta jamás hubiera respondido una pregunta de esa índole, a la única persona a quien le aclaraba todo lo relacionado con su raza era a Bulma, y no sin cierta reticencia; pero debía aceptar que Kakarotto parecía estar genuinamente interesado en solucionar las cosas entre Bulma y él; y aunque no mentía al decirle que ese no era un asunto que le incumbiera, se lo agradecía. Por otro lado, "el insecto ese" era un guerrero de sangre saiyajin pura, era su derecho conocer algo sobre sus ancestros.

-En muy raras ocasiones se efectuaban uniones matrimoniales, y éstas eran únicamente cuando se formaban alianzas entre linajes, todas ellas por conveniencia. La naturaleza de un saiyajin está orientada hacia la batalla. Eso incluía a las mujeres, por ello ninguna mujer criaba a su hijo como lo hacen las madres terrícolas. Los niños saiyajines, guerreros desde la procreación, debían aprender en cuanto emitieran su primer llanto lo duro del combate. Es por eso que tú fuiste enviado desde el momento de tu nacimiento a otro planeta.

-Sí, eso fue cuando Freezer controló la raza Saiyajin, pero ¿qué ocurría antes de eso?

-Todo lo que sé es lo que pude leer en los pocos textos que hallé al respecto antes y después de que nuestro planeta explotó. Y si bien los infantes no eran enviados a planetas, al poco tiempo del alumbramiento comenzaban los entrenamientos. Lo más duro iniciaba cuando el niño aprendía a caminar. Muchas veces eran las madres quienes dirigían el entrenamiento.

-¿Y los padres?

-Tomaban la custodia del niño una vez que este cumpliera ocho años para la parte más severa de su educación. A partir de los doce se les consideraba como adultos y desde ese momento, su supervivencia dependía exclusivamente de ellos.

-¡Vaya! Eso era demasiado severo.

-Por algo los saiyajines somos tan temidos.

-¿Entonces no se casaban por amor?

-En los documentos jamás aparece esa palabra. Supongo que debieron existir excepciones, pero muy escasas. Los sentimientos de ese tipo ni siquiera eran importantes como para crear un registro de ellos. ¿Ahora ves que la existencia que llevamos aquí es antinatural para nuestra especie?

-Tú fuiste criado como saiyajin, yo no. Yo me considero un humano más. Y algo me dice que tú también lo haces.

-Te equivocas Kakarotto, para mí siempre ha sido un orgullo que por mis venas corra la sangre de guerreros formidables. No les envidio nada a estos humanos.

-¿Ni siquiera la facilidad que tienen para mostrar sus sentimientos?

-Eso quiere decir que he vivido con una terrícola que carece de esa cualidad. Ella no es como los demás, y supongo que por eso, para empezar, decidió correr la aventura de encontrar las esferas del dragón.

-Bulma es más expresiva que muchas personas que conozco. Sólo hay que ver como es capaz de hacer temblar la tierra cuando se enfurece o la valentía para postrarse ante seres poderosos. Además, es una madre amorosa por lo que pude ver. No sé si en el otro mundo viste que en un inicio ella no estuvo muy de acuerdo con el entrenamiento de Goten y Trunks para que realizaran la fusión. Tenía miedo de que su hijo resultara lastimado. Yo creía que Milk era quien me iba a hacer esos reclamos, y mira la sorpresa que me llevé.

-Ella nunca se opuso a que entrenara a mi hijo. De hecho yo la noté bastante entusiasmada al respecto.

-Quizá porque sabía que tú nunca le harías daño. Es sorprendente la habilidad que las madres tienen. He oído hablar de ese famoso sexto sentido de ellas, pero hasta que no ves con tus propios ojos a qué se refieren, no lo comprendes. Debe ser por ese sentido que ella confío en ti cuando nadie más lo hizo.

-Lo sé, me lo dijo, y por eso es mejor que me vaya ahora. Ella ya no confía en mí…

-¡Pues gánate su confianza!

-Lo haces parecer tan sencillo, pero aun si tuviera la pretensión de hacerlo, y no es así, no tengo la más mínima idea de cómo se hace eso.

-Si lo hiciste la primera vez…

-Tal vez tu pequeño cerebro no lo entienda, Kakarotto, pero te estoy diciendo que no sé cómo hacerlo porque nunca lo he hecho. Ella confió porque quiso hacerlo.

-¡Pero algo debiste hacer tú!

-No lo sé. Todo el tiempo amenazaba con matarla si se entrometía en mis asuntos…

-¡No, no, después de eso! ¿Qué fue lo que ocurrió para que ustedes dos…tú sabes… hicieran a Trunks?

-¿Y qué diablos te hace creer que te contaré eso? –respondió indignado ante semejante intromisión. ¿Cómo se atrevía a creer que él, el Gran Vegeta, le contaría los pormenores de su intimidad? Ahora que recordaba, Bulma llegó a contarle que Kakarotto había sido alumno de ese anciano pervertido que vivía en la isla... Sí, comenzaba a comprender, algunas mañas debieron habérsele pegado a ese soldado de clase baja-. Lárgate de aquí antes de que acabes con la poca paciencia que me queda. Como podrás ver, este no ha sido el mejor día de mi vida. Y encima tú, con tus estupideces vienes a complicarlo todo.

-Es que entiende Vegeta, no me puedo ir hasta asegurarme de que tú y Bulma no cometerán alguna barbaridad. Sí, sí, vas a empezar con eso de que a mí no me importa, pero sólo quiero que las cosas se arreglen. Mira, he pensado, y sólo es un consejo. Como tú y Bulma no quieren regresar a lo que tenían, pues empiecen de nuevo. Igual que cuando ustedes se acercaron por primera vez. No sé, quizá ella ya no quiera estar como antes, y aunque es orgullosa, estoy seguro que si le das una oportunidad para explicarse, ella te hará saber lo que quiere. Sé que tú no quieres que esto termine, pero tendrás que hacer tu orgullo a un lado para que puedan seguir.

Los esquemas del Príncipe Saiyajin, a estas alturas, estaban hechos añicos. Sólo eso podía explicar que, luego de liberar un suspiro, dijera:

-Qué irónica es la vida. Puedo pelear e incluso dar mi vida en el combate sin mayor temor. He tenido frente a mí a seres casi invencibles y no tiemblo ante ello. Pero Bulma es el desafío más grande que he enfrentado y antes de pelear me siento derrotado.

-Pues el Vegeta que conozco no se ha dejado vencer sin antes pelear. No puedes cambiar ese hábito ahora. Que tu orgullo te sirva para demostrarle que al Príncipe de los Saiyajines no lo pueden dejar a un lado de un día para otro.

El susodicho ni siquiera respondió. Era verdad lo que decía Kakarotto. ¡Cómo odiaba cuando tenía razón! Pero muy, muy en el fondo de su alma, le estaba agradecido. Sólo había una duda que carcomía su mente y quizá pondría en riesgo su posición de superioridad al hacérsela saber, pero eso ya no importaba demasiado en ese punto. Al demonio, sólo haría la pregunta:

-Kakarotto, cuándo te uniste con tu mujer, ¿la amabas?

Gokú, pese al calibre de la pregunta, no dudó en responder con total franqueza.

-Para ser honesto, no. Sólo lo hice para cumplir con una promesa que había hecho años antes. En aquéllos tiempos Milk y yo éramos unos niños, pero ella me hizo prometerle que cuando creciéramos nos casaríamos. Yo ni siquiera sabía lo que eso significaba, recuerdo que pensé que se trataba algo relacionado con la comida, por ello acepté. –Vegeta abrió los ojos con incredulidad. Sí, sólo alguien con las dos neuronas que tenía ese imbécil podía pensar semejante cosa-. Pero años después, en un torneo de las Artes Marciales, cuando iba a enfrentar a Piccoro, ella apareció para vengarse de mí por mi incumplimiento. Sí, era una chica muy bonita, pero yo no sentía nada que no fuera amistad, en todo caso.

-¿Entonces…?

-No te confundas, puede que en aquel tiempo no estuviera enamorado, pero al paso de tiempo, Milk logró que mi corazón la aceptara como algo más que una amiga. Ahora sé que le debo a mis hijos; ellos son la mayor felicidad que he tenido.

Vegeta lo escuchó con atención, pero a pesar de sus palabras, sabía que lo que él sentía por Bulma rebasaba con creces los sentimientos de Kakarotto. Él no podría expresarse de ella con la misma pasividad mostrada por su congénere. Si pudiera ponerlo en palabras, no tendría cómo empezar, porque no había un inicio, y sospechaba que tampoco habría un final. Él no sentía agradecimiento con Bulma por haber engendrado a Trunks. Esa había sido una consecuencia. Era a ella a quien él consideraba irremplazable.

Su máximo pesar al haber muerto era imaginar la eternidad que le esperaría sin su compañera. Tal vez ninguna de las uniones saiyajines empezara precisamente por amor, y curiosamente, eso convertía a Kakarotto en uno auténtico, sin que él lo supiera; pero comenzaba a comprender por qué, a pesar de la libertad que tenían para tener sexo con otros saiyajines, algunos de ellos se quedaban con su pareja de modo permanente. Y tomando en cuenta que la vida de alguien de su especie podía ascender hasta los 150 años con una salud bastante buena, era digno de considerar el tiempo que duraba una pareja.

Él, volvía a ser la excepción de su raza. Nació como guerrero prodigio y emocionalmente también era diferente. Los pocos saiyajines sobrevivientes se habían conmocionado al enterarse de la destrucción del planeta Vejita, aún sin tener ningún familiar. Él había perdido a su padre, y qué había hecho, inmutarse.

Claro, aquel Rey con quien compartiera el nombre, nunca mostró el mínimo afecto por él. Vegeta jamás olvidaría el día en el que Freezer le recordó a su padre el acuerdo que tenían para que él obtuviera la custodia del, en aquel entonces, pequeño saiyajin. Su padre se había enfurecido, pero no por verse en la obligación de ceder a su hijo, pues al Soberano de Vejita jamás le importó un bledo su vástago, sino por el hecho de rendirse ante las estúpidas exigencias del tirano.

Incluso recordaba con espeluznante nitidez, luego de haber sido entregado como si se tratase de cualquier esclavo a Freezer, los gritos de dolor que su padre emitía en la cámara principal de la nave del Icejin al pelear contra él, quien sin ningún esfuerzo, acabó con la vida de los "Guerreros de Élite" y del mismísimo Rey.

Sin embargo, todo sucede por algo… si Freezer no hubiera destruido a su padre, el mismo Príncipe, en un futuro, hubiera tenido que hacerlo. Ahora comprendía que no habría mucha diferencia si su padre hubiese seguido con vida. Aquel Rey era exactamente igual a Freezer y en algún momento, Vegeta se hubiera visto en la obligación de pelear a muerte con su padre por el trono del planeta Vejita.

Sí, indudablemente su vida como Príncipe, muy probablemente hubiera sido peor que como lo fue a las órdenes de aquel monstruo, quien al menos le daba trato preferencial pues sentía un poco de simpatía por aquel Saiyajin que le hacía ganar mucho dinero con sus conquistas.

Y ahora que lo pensaba, ¿qué hubiera sido de él de haberse criado del mismo modo en que lo había hecho Kakarotto? Quizá sería la sensibilidad personificada. No, definitivamente no cambiaría su modo de vida, por muy terrible que había sido, para convertirse en alguien por completo ajeno a él.

-Veo que estas inmerso en sus pensamientos. Quizá deba dejarte solo para que pienses las cosas. Después de todo, sabes donde puedes hallar a Bulma, y yo no creo poder hacer mucho más por ustedes. Por favor, búscame si… bueno, no creo que necesites algo, pero si quieres hablar, creo que sabes donde puedes encontrarme. En la medida de lo posible trataré de mantenerte al tanto de Bulma y de Trunks. Cuídate y no hagas locuras. –Gokú colocó ambos dedos sobre su frente dispuesto a irse, pero aún tenía algo que añadir- Por cierto, quizá la respuesta que di a tu última pregunta te desconcertó un poco. Ahora veo que no soy tan ajeno a mi raza como yo creía, sin embargo, tú sí amas a Bulma. Y te admiro y respeto por ello. Aún a estas alturas, yo no estoy muy seguro de saber si en algún momento he amado a Milk como tú a Bulma. No dejes que eso se desvanezca.

Y tras decir eso, Gokú desapareció. Vegeta se quedó impactado. Nunca había conocido a ningún amigo. Nappa siempre se había considerado como su mentor, su amigo, pero para Vegeta ni siquiera era un camarada. Recordaba con claridad el día en el que lo había asesinado al verlo tirado en el piso suplicando ayuda. Aquel rayo que lo fulminó era para que aunque fuera en el infierno entendiera que el honor saiyajin estaba ante todo. Y jamás debía pedir ayuda. El día de hoy, sin embargo, Gokú había sido brutalmente golpeado y él intervino para ayudarlo a recuperar energías, recibiendo una fuerte paliza por ello. Si eso no era amistad, muy al estilo saiyajin, claro, entonces no sabía lo que era.

Bien, qué haría ahora, esperaría un poco. No sabía si horas, días o meses. Sólo tendría que pensar varias cosas. Él no era impulsivo, así que lo mejor era analizar la situación antes actuar. Ya llegaría la solución pronto.

Continuará…

ICEJIN: Al empezar a escribir este fic, entré en varias páginas para averiguar qué tan verídicos eran algunos datos que llegué a leer en ciertos fics. Bien, en una página que mencioné la vez pasada (mil disculpas, pero no tengo el nombre de ella, aunque estoy casi segura que pueden acceder desde hispavista) mencionan que ICEJINS es un nombre bastante factible para denominar a la raza de Freezer, Cold (su padre) y Cooler (el hermano), ya que éstos tienen nombres relacionados con el hielo, ahora bien, esta ocurrencia viene principalmente de los fans anglosajones. He decidido hacer uso del término, haciendo la aclaración pertinente.

Ahora sí, vamos a lo interesante…

Mil y un gracias por sus lindos reviews. ¡Ustedes sí que saben como levantar el ánimo! Aprovecho para agradecer quienes han añadido esta u otra de mis historias a su lista de favoritas, es todo un privilegio para mí que me incluyan allí. Espero seguir siendo merecedora de su preferencia.

Como se darán cuenta, la clave de este fic está en Gokú. ¿Quien diría que nuestro despistado amigo se involucraría de semejante forma en la vida de Bulma y Vegeta? Ah, y mil disculpas por no hacer a un Gokú enamorado, pero para conveniencia de la trama, era necesario que las cosas fueran así. Sé que comprenderán.

Saben, cuando mi primo, a quien cariñosamente apodo Yajirobe, leyó la parte en la que Gokú habla con Bulma para tratar de tranquilizarla, me dijo que eso era imposible, que Gokú jamás haría algo así. Sé que tiene razón, pero… ni modo. En esta historia mi Kakarotto se preocupará por su amiga como nunca lo hizo. O sea, la conoce desde su infancia y prácticamente nunca se molestó en cuidar de ella a pesar de que casi es como una hermana… En fin, los dejo con esa reflexión…

Repito, un millón de gracias por sus comentarios, y no se angustien por la actualización, será pronto. Terminaré este fic antes que los que tengo pendientes, para así no estar debiéndoles tantas actualizaciones, jijiji!

Shadir: Gracias, muchas gracias. Espero que este capítulo sea de tu agrado… ¡Sayonara!

Calypso Belmonte: GRACIAS POR LOS CUMPLIDOS, mira, no tardé mucho en actualizar, así no te angustiarás con la espera. ¡Hasta pronto!

Metitas: No te angusties, te aseguro que seguiré con el fic, aunque aún no puedo determinar el final, pero un millón de gracias por tu review.

Xime B: Hasta me ruboricé con tus comentarios, jijiji. Pero de verdad espero que te esté gustando el fic. Sé que es difícil hacer algo novedoso con una pareja tan explotada como lo son Bulma y Vegeta, pero de repente apareció esta historia, y ni hablar, ¡a escribirla! Espero seguir contando con tu apoyo. DE VERDAD, ¡MUCHISIMAS GRACIAS POR ALENTARME!

Miikan: Tú y Xime B hicieron que mi cara se pusiera como lucecitas de navidad… y eso que falta medio año, jejeje… He contado con tu apoyo en Card Captors Sakura y realmente me es grato saber que este proyecto, que esta bastante lejos de la rosa historia de Sakura, te gustó. Sé que quizá querrás asesinarme (¡¡Pido clemencia!!) Pero muy probablemente tendrás primero el final de este fic que el de "Préstame tu cuerpo". Verás, en el otro estoy atrasada por falta de inspiración, y entre esos ENOOORMES espacios en blanco, vino este fic, y dado a ciertas condiciones que favorecieron pudiera iniciar esta historia en vez de continuar las que estaban pendientes, pero a las cuales no tenia acceso (créeme, es un larga cuento) es que ahora mismo estoy escribiendo el cierre de esta historia, que serán unas diez hojas, a lo sumo. Espero seguir contando con tu apoyo y esos maravillosos reviews que no sólo me hacen sonreír, sino reír y sonrojarme… Cuídate mucho y hasta pronto.

Sabrinadragonlady: La actualización no tardó, y espero continuar con este ritmo durante los capítulos que siguen. Muchas gracias por tu review, y ojala siga contando con ellos. ¡Hasta la próxima!

¡Hasta la próxima y gracias a quienes leyeron el fic y le pusieron alerta de actualización!