Hola, hola, Luna de Acero reportándose. KYAAAAAA! 19 PRECIOSOS REVIEWS! (se desmaya). Jamás ninguno de mis capítulos llegó a tantos reviews en fanfiction (logro desbloqueado). Parece que la historia gustó, je. Lamento no traerles un capítulo tan divertido como el anterior, pero había cosas que aclarar, así que prometo que en el otro les va a explotar la cabeza de tanto reír... Ok, no, pero les va a doler la panza, reto asumido! Ahora si a disfrutar!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son del fabuloso (y a veces sádico) Isayama Hajimé, que me hizo chillar con el Eren infiltrado, kyyaaaaa! Ojalá sea él.
Advertencias: Lenguaje vulgar, palabras altisonantes, feels a montones.
AGRADECIMIENTOS: d teufel (el primer review, yey!) - YAOI`BLYFF (mi autora favorita, voy a morir) - RivaiFem TA (la ama de las imágenes hard)
luisamargotp - JazLove98 - Ninko Nitorinbo (guauuuu, otra autora estrella!) - IngridAstrid (volviste hermosa! *llora emocionada) - Guest 1 - Guest Noa -
Xzero Kill (como amo tus reviews! Gracias!) - Nanao Himura (kyyyaaaa! A tí también te extrañé! Gracias, gracias!) - Guest 2 - Guest Kathy 8no descuides el trabajo, hermosa, pero gracias por comentar, me haces hiper feliz).
Sakura Igurashi de Taisho - My waifu preciosa Charly Land - Lia Primrose (aaaaah! morí... gracias por leerme, esto es un verdadero honor!) -
Guest 3 y Only Darkness Loveless (que lindas palabras, muchas gracias!).
A TODOS LOS FOLLOWS Y FAVOURITES! GRACIAS POR TANTO APOYO Y CARIÑO!
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"El perdón borra,
lo que el tiempo no borró".
Jaime Tenorio Valenzuela
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Levi suspiró por quinta vez en la mañana.
—En serio, algo te pasa, y debe ser algo serio –dijo Hanji mirándolo desde una distancia prudente-. Me hubieras dicho que andabas detrás del chico titán y ya, yo no hubiera metido tanto la pata.
—Nadie anda detrás de nadie, para tu información. Y vete, ve a realizar esos experimentos tuyos, o anda a acosar a Moblit, o yo que sé.
— ¿Sabes? Sería muy sencillo que fueras y le pidieras disculpas, estoy segura que Eren entenderá.
— ¿Y yo por qué diantres tengo que andar disculpándome, eh? ¿De qué mierda?
—Bueno, de ser un enano cruel que tomó sus sentimientos a la ligera… digo…
—Desaparece Hanji, te doy cinco segundos –la mujer se dio cuenta que iba muy en serio y obedeció.
El capitán se quedó solo y al fin dejó los papeles para mirar al vacío. ¿Qué debería hacer? Bueno, podría acercarse al cadete y decir "lo siento" rápidamente, y que el mocoso lo interpretara como se le viniera en gana. Aunque tampoco estaba completamente seguro de saber exactamente qué había hecho mal. ¿Al final qué había hecho mal? Si hasta decidió frenar toda la cosa esa de follar. Pero era feo, era feo ver los ojos del mocoso completamente apagados, que le esquivara la mirada y lo evitara como si fuera la peste.
— ¡Joder! –se lamentó porque, en su ansiedad, se había mordido un dedo y había sido fuerte. Sintió golpes leves a su puerta-. Adelante.
—Disculpe, capitán. El comandante me mandó estos reportes para que los revise.
El hombre sintió que algo se le removía en el pecho. Como si se le hubiera caído un órgano o algo por el estilo, como esos picos de hielo que aparecen en los techos de las barracas al amanecer cuando nieva, y luego con el calor del sol caen a la tierra. Se asustó un poco. ¿No se le habría arruinado algo adentro o sí?
— ¿Capitán? –dijo Eren que aún sostenía los papeles en el aire y el otro no se los había recibido.
—Oh, claro, dame eso. Escucha Eren, necesito verificar algo. ¿Podrías salir un momento de la habitación y luego volver a entrar? Como hiciste recién.
El joven frunció el ceño, pero el capitán hablaba en serio.
—Como usted mande, señor –dijo el joven haciendo caso. Salió, esperó unos segundos afuera, preguntándose qué carajos le pasaba la viejo ése ahora, y entró sin golpear. Lo vio abrir sus afilados ojos un momento y luego juntar sus cejas en el rictus habitual que tenía-. ¿Lo hice bien?
—Sí, perfecto. Mmm, escucha ¿alguna vez sentiste como si algo hiciera "ploc", adentro tuyo?
— ¿Eh? ¿Ploc?
—Sí, sí, es como un… "ploc", algo que se cae –Eren lo miró extrañado.
—No, capitán, creo que nunca sentí eso antes. ¿Se siente bien?
—Hazme un favor, llama a Armin, dile que venga a mi despacho. Luego que veas que él se va, vuelve a entrar.
—Ca-capitán, hay muchas cosas para limpiar y yo debería ir a las caball-
— ¡Es una orden, Jaeger!
— ¡Sí, señor!
Eren se fue mascullando molesto. Al final el capitán seguía igual que siempre, mientras él se consumía en la angustia. Le costaba mucho mantener su semblante tranquilo, porque le dolía profundamente todo lo que había pasado. Ese hombre sólo había utilizado sus sentimientos para ganar una apestosa apuesta. El capitán era malo. Buscó a Armin y le dio el mensaje. Estuvo esperando un rato hasta que el rubio se retiró y finalmente volvió a la oficina. Nuevamente obtuvo la misma respuesta del capitán, una mirada sorprendida y luego seriedad.
—Bien, si ya terminó con su… investigación, ¿puedo retirarme?
—Oh, espera un poco Eren –Levi se puso de pie y se acercó-. Escucha. Creo que las cosas no están del todo bien entre nosotros, ¿cierto? –Eren bajó la cabeza evitando responder-. ¿Podríamos conversar más relajados, y en privado, esta noche… en mi cuarto? –uno de los pies de Levi repiqueteaba intermitentemente contra el suelo por la ansiedad.
—No creo que sea lo mejor –dijo de manera tajante el cadete-. Realmente no me parece adecuado. No tiene por qué pensar que las cosas están mal, Heichou. Yo lo respeto y lo admiro, eso no ha cambiado en absoluto. ¿Podemos hacer de cuenta que nada sucedió, por favor? Creo que ahora es más importante concentrarse en nuestros deberes como soldados.
—Oh… Claro, claro, es lo mejor.
—Bien, si eso es todo, pido permiso para retirarme –Levi asintió y Eren se retiró, apenas pasó la puerta el capitán volvió a las planillas y suspiró de nuevo.
— ¡Carajo! Sólo tenías que decir que sí, ¿qué demonios pasa contigo?, mocoso de mierda.
—0—
Levi se sacó el uniforme y se puso la ropa de civil antes de bajar al sótano. ¿Qué tan molesto estaba Eren? Bueno, eso no importaba, si las cosas seguían mal, le ordenaría que lo perdonara y asunto resuelto. Mocoso idiota, primero lo atosiga y le sigue el juego, para después decirle que… alguna mierda de sus deberes como soldado. No recordaba bien porque realmente había quedado perplejo ante su negativa. ¡Ja! Cualquiera mataría por estar con él, sí, eso, matarían titanes, personas, se sacarían el corazón de ser necesario, y ese idiota se daba el lujo de rechazarlo.
Llegó justo cuando Eren se colocaba los grilletes. Se acercó a verificar como siempre. Notó que el cadete no lo había seguido con sus bonitos ojos ni una sola vez.
—Por cierto –dijo antes de cerrar la reja-. Toma.
Depositó en las manos del cadete un jugoso y apetitoso durazno. Y mierda que le había costado conseguir esa valiosa fruta. De hecho estuvo debatiéndose como dos horas entre si se lo comía o se lo regalaba, pero después del rechazo de esa mañana necesitaba sentir que se podían solucionar las cosas.
— ¿Qué es esto?
—Un trozo de mierda –Eren lo miró desconcertado-. ¿Tú qué crees que es, Eren? Tch.
—Entiendo que es una fruta, una muy buena por cierto, pero… ¿qué significa?
— ¿Tienes algún problema con los duraznos? ¿Te generan gases o algo? –Eren negó con la cabeza-. Entonces menos preguntas y trágatelo de una vez.
— ¿Por qué me dio esto? –dijo al fin el joven con el semblante levemente molesto.
Levi dudó unos segundos pensando muy bien qué responder, porque para ser honestos ni él estaba del todo seguro. Pero era un hombre rápido para salir de aprietos.
—Es… una ofrenda de paz y buena voluntad –el joven se quedó perplejo-. Algo así como, una forma de decir que todo está bien. Bueno, ya, cómelo antes de que me lleve la luz.
Eren le extendió la fruta de regreso.
—No, gracias -El capitán esta vez no pudo reaccionar en absoluto-. No puedo aceptarla, este acto puede prestarse a malas interpretaciones y no, no quiero. Ya le he dicho que todo está bien entre nosotros, de todas maneras he cenado bien, no tengo hambre, tenga –indicó acercándole la fruta lo máximo que las cadenas le permitían.
Levi la tomó sin decir nada y salió para cerrar con cerrojo. Se sentó a la pequeña mesa, junto a la vela y sacó un pequeño libro para leer. Por supuesto, no podía concentrarse ni siquiera en la primera palabra de la hoja. ¡Maldito mocoso, culo sucio! Está bien, lo había rechazado dos veces, nunca más en su puta vida le iba a dar una oportunidad igual. Además teniendo tan buenos prospectos, venir a preocuparse por un idiota, que encima era un peligro para la raza humana si llegaba a descontrolarse.
Cuando lo escuchó dormir, cerró el libro y soltó un suspiro bien hondo. Ni siquiera podía conciliar el maldito sueño, porque estaba esa "cosa" en el pecho, que era como un pedo pero más arriba. Y era molesto, y era como… Levi se quedó pensando, afilando la mirada, ¿angustia? ¡Ja! No tenía nada de qué angustiarse. Todo estaba excelente, todo. Miró su mano a la tenue luz de la vela. Eren se la había sostenido por casi dos horas aquella vez. Lo había besado. Nunca le había permitido tanto a alguien. Pero tampoco era como si hubiera sentido algo especial, más bien fue como… lo natural. Sí, no iba a negar que se espantó cuando se enteró como era esa cosa del sexo entre hombres pero… con el tiempo… tal vez lo hubiera considerado.
Bueno, era obvio que con el chico titán las cosas no iban a mejorar. ¡Qué remedio! No se diga más, buscaría otro u otra, el tiempo se le estaba acabando y tenía que ver cómo lograr su cometido. Pensó un poco, la recluta Sofía parecía un prospecto adecuado. Era notable lo mucho que lo miraba, y que incluso en las pocas veces que sus miradas se cruzaron (porque no hubo oportunidad de saludarse siquiera), ella se había sonrojado. Bien, tendría que ser así.
Ya con la mente más despejada, retomó el libro y pudo seguir leyendo con tranquilidad. Miró el durazno a un costado, lo tomó entre sus dedos, pero aunque estuvo a punto de morderlo, no pudo. Con su increíble habilidad de sigilo, ingresó al cuarto de Eren, si es que se podía llamar cuarto a eso, y dejó la fruta en el cajón que oficiaba de mesa de luz a un costado. Notó que tenía un pie destapado. Tomó el borde de la manta que él mismo le había dado anteriormente y tiró de ella para taparlo. Fue entonces que sintió de nuevo ese "ploc", cayendo dentro de su pecho, como su una gota gigante de agua impactando en un estanque.
Recordó perfectamente, la calidez del regazo de su madre y como ella lo cubría gentilmente con la única frazada que tenían. Se llevó la mano a la boca para contener un poco sus sentimientos, de repente ese recuerdo lo había sacudido, como una burbuja apareciendo repentinamente y tomándolo por sorpresa. Salió y volvió a sentarse, mientras miraba como la vela se consumía.
—0—
Levi llamó a Sofía para que lo ayudara con un reporte. Era una treta por supuesto. Fueron a las caballerizas, y mientras la chica hacía un relevo de los sementales, Levi se dio cuenta que sería imposible. Notaba que efectivamente su presencia perturbaba a la mujer, que se sonrojaba por todo, pero lo único que le faltaba es que se enamorara de un viejo como él o peor, que la embarazara. Por lo que la descartó rápidamente. Además lo irritaba que fuera tan nerviosa y tan… roja, así que pronto la mandó a su escuadrón de nuevo.
Hora de buscar un soldado como él. Podría ser uno de los veteranos, no era necesario liarse con un pendejo.
—0—
—… Cuatrocientos veintidós repuestos de cuchillas… dieciséis uniformes… treinta y dos equipos de gas… veinticinco, no, veintiocho caballos… ocho plumeros…
— ¿Ocho plumeros? –preguntó el comandante, levantando la cabeza. Levi lo miró aburrido-. De verdad, ¿ocho? Son elementos caros, Levi, ¿no pueden ser cuatro?
— ¿Me lo dice el que autorizó una dotación de diez botellas de whisky importado?
—Es el aniversario de la Legión.
—Joder, seis plumeros afelpados… cuatro escobas… cuatro escobillones…
—De todos los escuadrones el tuyo siempre es el que más gasta en insumos de limpieza.
—No es algo de lo que deba avergonzarme, más bien todo lo contrario. Vendrá Zacklay con seguridad, será mejor que todo esté brillando.
—Mira, yo pondré todo, solo esperemos que aprueben el presupuesto.
—Dale una botella de vino importado a Pixis y te aprobará lo que sea.
El rubio rio con algo de fuerza y Levi lo miró sin interés.
—Eres imposible. Por cierto, no me pasaste el reporte de Eren de la semana pasada.
—Lo tengo en mi escritorio, terminemos con el pedido de reemplazo y te lo mandaré. De todas maneras no hay nada relevante para destacar.
— ¿De verdad? Admito que no tuve tiempo de asistir a los entrenamientos y eso, pero… Hanji dice que Eren está un poco triste o algo así. Fíjate por favor, sería un desperdicio que hubiera problemas con su poder de titán si su estado anímico lo afecta.
—Mmm… Seis docenas de jabón para la ropa…
—Ahora que lo pienso, tú tampoco tienes buen semblante.
—Erwin, desde que nos conocemos siempre me dices lo mismo.
El comandante dejó los papeles y se acercó al capitán, puso su pesada mano sobre su hombro y lo miró con suavidad.
—Algo te pasa, Levi, nos conocemos demasiado bien. ¿Qué sucede?
—Nada, ¿vamos a terminar con la maldita lista o qué? –Levi lo miró desde abajo, maldiciendo que el otro fuera tan condenadamente alto.
—Con mal semblante y todo, no dejas de destacarte siempre.
— ¿Qué carajo significa eso?
Erwin sonrió con melancolía y volvió a los papeles. Levi lo miró fijamente unos segundos.
— ¿Pasa algo? –preguntó el de ojos celestes.
— ¿Puedes hacer eso de nuevo? –El comandante lo miró sin comprender-. Poner tu mano en mi hombro. Vamos, no te estoy pidiendo que mates un titán.
Erwin sonrió curioso del pedido y se acercó con confianza para repetir el movimiento.
—Oh… -dijo Levi con decepción.
—Levi, oye… -Erwin se acercó bastante pero el capitán estaba distraído con las hojas, momento justo en el que entró Eren sin anunciarse.
—Co… mandante… -dijo mirando la escena asombrado. Erwin se alejó de inmediato y miró al cadete con seriedad-. Siento interrumpir, la líder de escuadrón Zoe requiere su presencia en el laboratorio, dice tener novedades sobre la investigación del poder de endurecimiento.
—Bien, dile que me reuniré con ella en unos minutos, Eren.
—Me retiro.
Cuando el joven se fue, el comandante habló.
—Debería haber golpeado, ¿no crees?
—Ni modo, la puerta estaba entreabierta.
— ¿En qué estábamos? –preguntó Erwin haciéndose el desentendido mientras se acercaba de nuevo.
— ¿Podemos terminar con esta cosa? Tengo muchas actividades pendientes para hoy y estoy perdiendo mi valioso tiempo contigo.
Erwin suspiró y volvió a su escritorio.
—0—
Esa noche en el calabozo Eren estaba muy enfurruñado.
—Oi, ¿qué te anda pasando que andas preocupando a todos? La cuatro ojos dice que estás deprimido o algo así.
—Estoy en perfectas condiciones.
—Como sea, no soy un maldito psicólogo, apresúrate a sacar toda tu mierda rápido, que necesitamos saber más cosas sobre tu poder.
—Señor, ¿me deja hacerle una pregunta personal?
—Adelante –dijo mientras revisaba aburridamente las cadenas.
— ¿Tan desesperado está por tener sexo que incluso acepta ese trato de parte del comandante?
Levi lo miró de una manera desquiciada, si sus ojos hubieran sido dos cuchillas, con seguridad Eren hubiera quedado desmembrado.
—Repite de nuevo eso, mocoso impertinente –le dijo Levi con voz grave y casi escupiéndole las palabras en la cara. Pero se sorprendió al ver los ojos de Eren llenos de lágrimas.
—Está bien… no me importa… -habló Eren conteniéndose lo máximo posible-. Lo aceptaré, si eso es lo único que le interesa… está bien si soy yo, ¿verdad?
—Tú ya perdiste tu oportunidad –le respondió de manera altanera el capitán mientras se alejaba.
— ¡Capitán! –Lo llamó casi desesperado-. Con-conversemos, conversemos por favor.
El joven sostenía la colcha entre sus manos con fuerza y Levi pudo deleitarse con el fuego de su mirada otra vez y entonces… lo sintió de nuevo. Esa cosa que se movía en su pecho y resonaba como un "ploc". Se acercó despacio y se sentó a un costado de la cama sin decir nada. Eren, suspiró aliviado entre dientes y le tendió la mano. Estuvo al menos dos minutos con su mano extendida, hasta que al fin Levi la agarró.
—Cuando era un niño, solía sentarme en las colinas frente a las murallas… y pasaba muchas horas imaginándome como era el mundo que hay detrás de éstas… ¿Usted… qué cree que haya?
—No lo sé, no tengo tanta imaginación.
—Armin dice… Armin tenía un libro que le sacó a su abuelo, un libro prohibido…
— ¿Eh? ¿Un libro prohibido?
—Sí, contaba sobre muchas cosas extrañas del mundo de allá afuera. Cosas que nunca hemos visto. Para ser honesto… no estoy seguro que la mitad de esas cosas existan. Hay animales raros. Y hay un lago tan grande que nuestros ojos no llegan a verlo por completo, le dicen mar. Y está lleno de peces y criaturas extrañas. ¿Sabe que es lo más desconcertante de todo? –Le habló mirándolo apasionado-. El libro decía que esas aguas eran saladas. ¡Saladas! Yo ni siquiera puedo imaginar algo así… pero… si eso de verdad existe… quiero verlo… Nosotros prometimos… que alguna vez lo veríamos juntos…
—Esa es una linda promesa…
—Usted también debe venir. Quisiera que nos acompañara.
—Bien, si no me come un titán.
— ¡No diga eso! –exclamó Eren con preocupación-. Ni siquiera haga una broma al respecto, por favor. Capitán… prométalo… prometa que irá con nosotros a conocer el mar. Por favor.
Levi bajó la mirada a la unión de sus manos, se sentía… a gusto… no era desagradable… Entonces comprendió una cosa. Los roces del día a día con otras personas, el inevitable contacto de cualquiera, era molesto, era casi insoportable… pero ahora… ¿por qué ahora no? Y de alguna extraña manera se imaginaba ese lago gigante bajo un ardiente sol de verano, y Eren saludándolo desde la orilla con esa maravillosa sonrisa que era casi como su marca personal.
— ¿Capitán? Usted… está sonriendo… -dijo Eren mirándolo anonadado. Levi carraspeó y volvió a su rictus habitual.
—Está bien… prometo que haré lo posible por acompañarte a ver eso que llaman mar, si tu prometes que harás lo posible por sobrevivir.
—Si yo… si yo muriera… ¿me extrañaría, capitán? –preguntó el cadete con suavidad y los pómulos arrebolados. Pero por toda respuesta recibió un violento golpe en la cara. De inmediato miró asustado al capitán, que apretaba los dientes y tenía su otra mano en puño, mientras no soltaba el enlace de sus manos.
— ¡No te atrevas a morirte, pendejo! ¡¿Me oyes?! ¡ES UNA ORDEN! ¡No estás autorizado a morir!
Eren agachó la cabeza y sonrió.
—Sí, señor… Por cierto… -comentó mientras se sobaba la mejilla lastimada-. ¿Comería el durazno conmigo? Yo… lo guardé –Eren lo sacó de debajo de su almohada y se lo alcanzó.
Levi deshizo el agarre y tomó la fruta a la vez que sacaba su navaja para comenzar a cortarlo. Levantó un gajo y lo acercó a la boca de Eren. Estaba jugoso y en su mejor punto.
—Mmm, es… delicioso –Levi se llevó un pedazo a la boca e hizo un mohín de molestia.
—Malditamente dulce, tch.
Cuando acercó el siguiente trozo a la boca de Eren unas gotas del jugo se deslizaron por sus blancos dedos. El joven no quería que la fruta goteara y manchara la cama o peor, ensuciara al obsesivo capitán. Por lo que prácticamente sin pensarlo, lamió rápidamente las mismas evitando que escurrieran.
Levi se quedó perplejo, sentir la caliente y sedosa lengua del muchacho, le había producido una extraña sensación, claramente sintió como se le erizaban los poros de la piel de su brazo hasta su codo. ¿Qué había sido eso? Tragó en seco inconscientemente.
—Lo siento, iba a gotear sobre las sábanas –se excusó el joven con la boca llena y algo temeroso de que el hombre se fuera a enojar, pero no le dijo nada. Al contrario, tomó otro jugoso trozo y repitió el acto.
Eren oscureció su mirada. Lo tomó delicadamente de la muñeca, introdujo la dulce pieza de pulpa entre sus labios para prácticamente tragarlo casi sin masticar y lamió delicadamente las siguientes gotas, cerrando los ojos y concentrándose en el sabor de la piel de Levi. Dispuesto a que le partiera la madre si quería por tal atrevimiento, pero iba a disfrutar todo lo que pudiera. Deslizó el índice del capitán entre sus labios y succionó con lentitud, luego lo miró, sus esmeraldas brillando.
Levi sintió cosquillas en su entrepierna, el corazón se le disparó alocado. Agarró con firmeza la mandíbula de Eren y tiró de su rostro para acercarlo al suyo, entonces lo besó con ligereza primero, respirando apenas agitado, y luego volvió a besarlo con algo más de confianza.
Los labios de Eren eran dulces y suaves, como el durazno que acababa de caer en el piso. Pero a ninguno de los dos le importó demasiado el paradero de la fruta. Eren ladeó su cabeza y entreabrió los labios apenas para capturar los finos labios de su capitán. Nunca pensó que un beso pudiera removerle de esas maneras las emociones. Luego de unos instantes, Levi se alejó un poco y lo soltó.
—Escucha… lo siento, Eren… es verdad que… bueno… lo de la apuesta… pero…
Se quedó callado, como si no supiera qué decir a continuación.
— ¿Pero? –lo animó Eren mirándolo embelesado.
—Pero… no haría esto con nadie más.
Eren se mordió el labio inferior y bajó la cabeza, completamente rojo, mientras asentaba su mano contra la del capitán.
—Yo… yo tampoco…
—0—
— ¿Qué te tiene tan contento, ah? Cuenta –le exigió Hanji mirándolo con sus ojos de loca.
— ¿De donde sacas que estoy contento?
—No jodas, Levi, tu aura está lleno de mariposas y flores flotando.
—Hanji, ¿aspiraste pegamento "sin querer" de nuevo?
—Me ofendes, enano. Bueno sí, me intoxiqué un poco sin querer esta mañana, pero eso no quita de que estás radiante como una margarita floreciendo.
—Ya, deja de drogarte hazme el favor.
—No seas así, sabes que tus sucios secretos están a salvo conmigo.
—Yo no tengo sucios secretos… todavía… Por cierto, ¿por qué salió corriendo Moblit de tu laboratorio ayer por la tarde? Parecía aterrado y se iba prendiendo los botones de la camisa del uniforme.
— ¿Escuchaste eso? –dijo la mujer alarmada.
— ¿Ah? ¿Qué cosa? Yo no escuché nada.
—Sí, sí, es como una chicharra saltarina –Levi la miró enarcando una ceja-. Iré a investigar –dijo y desapareció del lugar.
—Cobarde… y acosadora… aaah…
Levi tomó el reporte de Eren en sus manos y sintió la cosa en su pecho removerse por todas partes, ahora no solo hacía ploc, también pum, pim y bam. Ya se estaba acostumbrando, después de todo… era agradable.
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By Luna de Acero… sonriendo…
