CAPITULO 2

Nandin había pedido a Candy verla, con el pretexto de saludar a su sobrino se había presentado en la residencia pero no lo dejaron pasar, hecho que le había molestado llamándole la atención al personal de seguridad que estaba custodiando la casa.

— Señora Sharma.

— Si, señor Andrew.

— Pronto llegara su cuñado es importante que use el micrófono oculto y cualquier cosa no dude en hacérmelo saber con nuestro código de seguridad.

— ¿Cuñada que hermosa estás?

— ¡Bienvenido! ¿Vino Alisha contigo?

— No, estoy aquí por negocios, estarán presentes en la exposición de Amul, sin falta.

— Eso me deja tranquila, Amul necesita convivir con sus primos.

— Eso no sería problema si decidieras radicar en Londres. Lo dijo con una sonrisa que ha Candy le incómodo.

— Sabes perfectamente que mi difunto esposo prefirió vivir aquí y respetare su decisión, desde aquí puede darle seguimiento a los negocios y tengo a George a mi lado.

— Querida yo podría estar a cargo de los negocios de mi hermano.

— Para que tú te dediques al cuidado de mi sobrino.

— Hasta el día de hoy el cuidado de Amul no ha sido problema para mí. Amul no deja de sorprenderme cada día con su entusiasmo y las ganas de vivir.

— Piénsalo cuñada, podrías viajar con él disfrutar del dinero que te dejo mi hermano.

— ¿Qué me quieres decir exactamente, Nandin? Que me case con tu hermano por el dinero, que equivocado estas.

— Es lo que pensamos.

— Es lo que pensaron ¿Quiénes?

— Cómo no te embarazaste de Amul.

— No tengo que darte explicaciones del porque decidimos esperar, pero te las daré para que te quites esa idea que me case por dinero. Amul y yo decidimos esperar porque me avoque a buscar los mejores especialistas para el pequeño Amul aunque no lleva mi sangre lo quiero como si fuera mi hijo, sabes de los muchos viajes que hicimos al extranjero Londres, Francia, Japón… Embarazada no iba a poder moverme solo en Londres estuvimos tres meses, en Francia dos meses, ahí no fueron sus esposas Alisha y Yalitza para ofrecerse a ayudarme y ustedes tampoco, me quedaba sola con Amul porque mi esposo tenía que trabajar y regresaba con nosotros a donde quiera que estuviéramos viendo especialistas.

¿Dónde estuvieron ustedes? Ni una sola llamada para preguntar por la salud del niño, muere mi esposo y ahora si quieren cuidarlo. Se perfectamente que tu esposa no me tolera y tampoco quiere hacerse cargo de la custodia de Amul.

— Eso puede cambiar, hablare con Alisha ella entenderá.

— La custodia así como la fortuna de Amul la tengo yo, eso ya lo vieron con los abogados y no daré marcha atrás, no permitiré que Amul vuelva a ser un mueble más de la casa.

— Piénsalo cuñada.

— Puedo tomar eso como una amenaza.

— Tengo que irme.

— ¿No vas a ver a tu sobrino?

— Tengo una cita y se me hace tarde.

Candy se levantó y se sirvió una copa de vino, está sumergida en sus pensamientos recordando a su esposo, cuando se conocieron.

«No me imagine que una mujer fuera capaz de desenvolverse en un mundo de hombres, señorita Candy White»

Por el reflejo de la ventana pudo ver a Albert de pie, su corazón dio un vuelco tenía que controlarse.

«Qué te pasa Candy, tienes que controlarte apenas lo acabas de conocer, y mi esposo… »

A Candy se le hizo un nudo en la garganta al recordar a su esposo.

— Lo hizo muy bien señora.

— Señor Andrew, podemos dejar los formalismos.

— Siempre trato de mantener una distancia de respeto con mi empleador. Pero si tú lo deseas puedo hacer una excepción.

Candy se voltea sorprendida Albert estaba cerca de ella.

— Me parece mejor William.

— Puedes llamarme Albert me gusta más.

— Muy bien Albert, que piensas de mi cuñado.

— Él está interesado en el dinero, tengo mis contactos y su estado financiero deja mucho que decir.

— ¿¡Cómo!?

— Apuesta grandes cantidades de dinero, esos son los negocios que viene a ver a New York y las Vegas.

Sus finanzas están por quedar en números rojos, el gasto que hace la familia no tiene control. Y no sé…

— Se refiere a su amante, lo sé no tiene que ocultarlo creo que la única que no lo sabe es Alisha. Pero no soy quien para quitarle la venda de los ojos.

— Crees que el accidente de mi esposo fue provocado.

— Estoy trabajando en eso, pero salir a decir que fue un accidente sin concluir la investigación es muy sospechoso.

— Bien, quiero llevar a mi hijo al parque.

— De acuerdo preparare la salida.

Se cumplía una semana de su estancia en el hotel, el más feliz en regresar era Amul deseaba ver esa pintura que tenía guardada, nadie podía entrar a esa habitación sin su autorización.

— Candy.

— Si Amul.

— Ya quiero estar en casa.

— Pronto llegaremos y nuestra rutina será la misma.

— ¿Vas con George a trabajar?

— Así es, quieres ir conmigo a la oficina algún día.

— Me encantaría acompañarte.

— No sé diga más lo planearemos.

Llegaban a la residencia, Amul sorprendido porque el portón que nunca funcionaba estaba cerrado.

— ¡Candy arreglaron el portón!

— Siempre me ha parecido hermoso el diseño. Me alegro que lo hayan reparado.

— Además hay cámaras.

— Recuerda lo que hemos hablado de la seguridad.

— No lo he olvidado y tampoco mi contraseña.

Candy entro a la estancia no vio las cámaras dentro, Amul fue llevado a su habitación para su terapia.

— Albert acompáñame al despacho.

— Tú dirás Candy.

— ¿Dónde están colocadas las cámaras?

— Me puedes acompañar, por aquí por favor te presentare el nuevo personal.

Ellos son Edgar, Frederick y Mateo, desde esta habitación se vigilara, aquí están las pantallas.

— Pusieron cámaras…

— En las habitaciones no, solo en los pasillos, alrededor de la casa.

En un suburbio de New York

— Pensé que ya te habías arrepentido Nan.

— Te he repetido mil veces que no me gusta que me digas Nan.

— De acuerdo Nandin, traes el dinero.

— Una parte, la otra mitad al terminar el trabajo.

— No quieres esperar, esta reciente la muerte de tu hermano sería muy sospechoso que a la viuda le pase un accidente. Antes de la muerte de tu hermano regresaste a Londres para despistar, ¿regresaras a vivir a New York?

— Por el momento no, y los accidentes pasan todos los días, mi sobrino no debe ser tocado. Pero mi cuñada debe desaparecer así podré reclamar la custodia de Amul.

— ¿Y qué me dices de tu hermano?

— Él hará lo que le ordene.

— Si tú lo dices.

— En dos semanas será la exposición de mi sobrino en el museo Gadavari, quiero que vayan, ella ha cambiado a su seguridad. Y no pierdan detalle de sus movimientos.

— Así se hará.

Londres

— Yamir es necesario estar presente en la exposición de tu sobrino, solo son unas mugrosas pinturas. Sabes que tenía mis planes para ir Francia.

— Yalitza, he visto las pinturas de Amul me han cautivado debo reconocer que Candy es una buena madre aunque él no lleve su sangre.

— Tú también caerás en las redes de su encanto, querido.

— Con tus celos de nuevo mujer, sino quieres acompañarme me iré con mis hijos ellos deben estar con su primo.

— ¿Por qué regresamos a Londres? Estábamos en New York.

— Así lo sugirió Nandin, para que la ausencia de mi hermano fuera menos dolorosa, seguir en New York era más difícil para mí.

— Siempre haces lo que dice tu hermano, Amul era diferente.

— Mi hermano hizo su fortuna solo, nosotros lo hicimos aun lado, yo seguí a mi hermano mayor, pero Amul siempre tuvo visión para los negocios. La Petroquímica le rindió mejores frutos, incrementaron su fortuna, aparte está la de textiles.

Y nosotros somos la firma de bienes raíces Sharma, las empresas solo llevan el nombre aunque no estén vinculadas.


Candy estaba tratando de leer un libro, pero no podía habían ido por la tarde por la pinturas de Amul para la exposición, desde la vista de su cuñado Nandin no dejaba de sentirse inquieta, cerro el libro, salió de la habitación se olvidó por un momento de las cámaras y de ponerse su bata, fue a la cocina por un vaso de leche.

En la habitación de mando estaba Albert revisando las cámaras. Edgar, Frederick y Mateo descansaban en la pequeña habitación. Cuando vio movimiento en la planta alta amplio la imagen en pantalla, viendo a Candy en un camisón blanco con encaje a media pierna, su cabellera alborotada se quedó sin aliento.

«¡Cielos, es una mujer hermosa!» Cambio de cámara, pero en la pantalla seguía el recorrido de Candy a la cocina, cuando se percata que Candy empieza hacer movimientos con sus brazos desesperada, no lo piensa y sale rumbo a la cocina entrando de golpe.

— ¿Estás bien Candy?

— ¡Oh, Albert! Candy jalando su camisón con las mejillas rojas. Eh eh, si Albert baje por un vaso de leche pero me olvide de la seguridad. Albert se quita su saco y se lo acomoda, gesto que agradece Candy.

— Gracias no volverá a repetirse, siento haberte preocupado.

— Es mi trabajo. Le dijo con una sonrisa que ponía nerviosa a Candy.

En la habitación de la seguridad se había despertado Mateo

— Andrew que se me hace que ya te flecharon. Albert imaginando que uno de los chicos ya estaba en las cámaras, miro hacia ella con una mirada seria y salió de la cocina.

— ¡Buenos días, Candy!

—¡Buenos días! Listo para el momento esperado, tengo curiosidad por ver la pintura.

— Ya falta poco Candy no comas ansias.

— ¿Quieres salir al jardín después de desayunar?

— No, prefiero empezar arreglarme, no quiero fatigarme.

— Entonces te pondremos más guapo.

— Soy guapo Candy.

— Si, el niño más guapo que haya visto. Se acercó Candy para darle un beso en ambas mejillas.

— Tú eres la mujer más hermosa que haya visto, también lo decía mi padre.

— No hay que estar tristes.

En teatro Gadavari empezaba el movimiento el evento estaba programado para el mediodía, la prensa hacia su arribo.

Candy había elegido un vestido corto con rosas estampadas, sin manga. Amul la vio y se quedó sorprendido, es como se la había imaginado.

— Es hora de partir Candy, Amul.

— Si Albert ya estamos listos, Candy se ve hermosa… ¿Verdad Albert?

Albert sintió que se sonrojo, sintiendo la mirada de Amul que esperaba su respuesta.

— Si es muy hermosa. Candy no escucho porque Albert se lo dijo cerca del oído a Amul.

Al llegar al lugar la prensa empezó con los flashes, haciendo que Amul se intimidara, pero la mano de Candy y la sonrisa de ella le dieron confianza.

Entraron tomados de la mano, Sofía la niñera empuja la silla de ruedas, Albert y Edgar iban atrás de Candy, Frederick a lado de Sofía.

Amul mira la cámara.

— Señores les pido respeto. Decía George Johnson.

— Unas palabras Amul, ¿cómo te sientes?

— Algo nervioso, es la primera vez que tengo un micrófono enfrente.

— ¿Qué nos puedes platicar de tus obras? ¿Por qué pintar paisajes?

— Mi entorno desde pequeño ha estado rodeado de paisajes, cuando estoy cerca de la ventana veo un paisaje, aves pasando, las ramas de los árboles moviéndose, gente caminado, luces, estrellas dependiendo si es de noche o de día, si voy en automóvil veo una colina, agua y quisiera poder tocar todo con mis manos, y correr hacia a esa colina, esas imágenes vienen a mi mente y las plasmo doy rienda suelta a mi imaginación.

— Sabemos que tu padre lo trajeron de pequeño a Estados Unidos, el una vez contesto que no era una familia que siguiera las tradiciones.

— Así es.

— ¿Hay un paisaje de la India?

— Sí, hay varios es el lugar de origen de mi padre.

— Sabemos que lo recaudado formara parte de una fundación.

— Es correcto, para la fundación Amul Sharma White.

Candy al escuchar el nombre de la fundación tuvo que contener las lágrimas, ella lo quería como su verdadero hijo.

— Quiero que los niños reciban atención inmediata para que su desarrollo no se vea afectado, a mi lado esta una gran mujer que me ha aceptado como soy. Ella es la que me ha impulsado a buscar mis sueños. Candy White mi madre.

— Amul, hijo. Candy se agacho para abrazarlo ya no pudo contener sus lágrimas. George Johnson miro sonriente a Amul y le hizo un guiño. Albert estaba conmovido por las palabras de Amul.

— Gracias Amul, soy Edward Salinas de la cadena TVC sabemos que no debes fatigarte.

— Gracias a ti.

Sofía guiaba a Amul a su paso recibía saludos y felicitaciones.

— Amul estamos sorprendidos con tus pinturas.

— ¡Tío! Mis primos.

— Ellos no pudieron venir pero te mandan saludos.

— Gracias. Dijo Amul pero no quería que sus tíos vieran el dolor que le causaba estar lejos de la familia de su padre, puso su mejor sonrisa.

La persona encargada de la exposición se acerca a Amul y le dice que la pintura de su madre ha sido comprada al doble, y el comprador quiere mantener el anonimato.

— ¿De verdad? Sofía llévame a donde está la pintura "Dulce Mirada", mamá ven conmigo.

La pintura era una mujer rubia sentada en el pasto descalza sobre una colina, recargada en un árbol con un vestido estampados de rosas rosa pálido, la sonrisa sincera y mirada dulce era la imagen de Candy. Ella se llevó las manos a la boca.

Me sorprendí madre cuando te vi con el vestido de rosas, así te imagine.

— Por eso no querías enseñármela hijo.

— Era una sorpresa. Albert no perdía de vista a los cuñados de Candy, le pareció ver que Nandin cruzaba palabra con una persona que no alcanzaba a distinguir, le dio instrucciones a Frederick para que se fijara en el sujeto.

— La comprare.

— Ya está vendida señora.

— ¿¡cómo!?

— Si mamá ya está vendida pero te haré otra.

— Mamá ya me siento cansado.

— De acuerdo vamos a despedirnos hijo los invitados entenderán no te preocupes sé que deseas estar más tiempo pero tu salud esta primero.

— Nandin, Yamir nosotros nos retiramos Amul tiene que descansar.

— Candy. Dijo Yamir. Me gustaría visitarlos mañana.

— De acuerdo te esperamos para desayunar.

— Rebeca nos vamos.

— Si señora no se preocupe las pinturas han sido vendidas por arriba del precio estimado. ¡Felicitaciones Amul!

— Gracias Rebeca.

Llegaban a la residencia Amul era cargado por Albert que se había quedado dormido, en el trayecto.

— Sofía cuando despierte hay que darle sus alimentos.

— Si, señora.

— Gracias Albert, puedes retirarte. George me acompañas.

— Dime Candy.

— Sabes que negocios lleva Nandin aquí.

— Ninguno Candy, solo esta con Florence. ¿Hay algo que te preocupa?

— No hay manera que puedan quitarme a Amul.

— No, tú lo adoptaste le diste tu apellido, hoy me dio satisfacción escucharlo decirte madre.

— Si no sabes la alegría que me dio. Voy a descansar un rato, ¿te quedaras a cenar?

— No puedo negarme a cenar con ustedes.

— Frederick que averiguaste de la persona que estuvo cerca de Nandin.

— Estoy descargando la cámara disimulaban no conocerse pero su movimientos corporales decían lo contrario.

— Bien cuando lo tengas me avisas, voy a estar con George.

Candy llegaba a su habitación, vio el saco de Albert lo acerco a su nariz… su fragancia impregnada lo cierto era que no quería devolverlo.

— Si señora.

— Mary lleva el saco del señor Andrew a su habitación.

Caía la noche, Candy se puso un pijama de dos piezas tomo una manta y salió al jardín, unos ojos azules la observaban a distancia. Albert se debatía entre acercarse o quedarse admirándola.

— ¿Otra vez insomnio, Candy?

— ¡Albert!

— ¿Qué es lo que te preocupa?

— Albert puedo hacerte una pregunta.

— Las que quieras.

— ¿Cómo conociste a George?

— Humm bueno él es como un padre para mí, quede huérfano a temprana edad fui llevado a un orfanato, a los ocho años del cual me escape… vivía en la calle robe el bolso de una señora y corrí tenía dos días que no me alimentaba, solo quería tomar prestado para comprarme una hamburguesa, cuando choque con George me quito el bolso, la señora se acercó George le pidió que revisara si faltaba algo que él lo repondría y le entrego una tarjeta.

Después me llevo a comer una hamburguesa bueno fueron dos que me comí como si fuera a morir después de terminar esa deliciosa comida. Me llevo a su casa, me compro ropa y después me metió a un internado, él pago mis estudios en las vacaciones iba por mí y me quedaba con él, estás sorprendida.

— Bueno sé que George es una gran persona tengo tres años de conocerlo pero de su vida privada se poco, siempre se ha mantenido receloso de compartir algo personal. No tenías familia que viera por ti de pequeño.

— Sí, pero tenían sus propios problemas que preferí que me llevaran a un orfanato.

— ¿Por qué elegiste cuidar las espaldas de la personas?

— Es algo que me gusta, estudie economía y finanzas, tengo facilidad para los idiomas, durante mi formación académica me gustaba el deporte, así como tu practique defensa personal, aprendí a usar diferentes tipos de armas, conocí a un chico siempre andaba con seguridad y eso me llamo la atención. Al principio George no quería pero después termino aceptando.

— Así que él te hablo de mí y Amul.

— Él los estima bastante.

— Si nosotros también. Todo sería más fácil si mi esposo viviera, su familia piensa que me case por dinero.

— El peligro estaría presente de todas formas su hermano Nandin seria siendo un problema.

— Si es lo que dice George. Dijo Candy con nostalgia. Que descanses Albert.

Una semana después en el departamento de George, se encontraba Albert y Candy.

— Candy lo que voy a decirte quiero que te lo tomes tranquila.

— Tú dirás George. Candy suspiro.

— Llegaron los resultados de la investigación del accidente, fueron cambiadas unas piezas que no cumplían con el estándar de seguridad ya habían quedado obsoletas para ser usadas en la aviación. Se interrogo a las personas que hicieron el cambio, se checaron sus estados de cuentas con depósitos que superan por mucho su salario, están detenidos por ser cómplices de asesinato.

— Y sabes quién les pago.

— Solo lo conocen como Rosco pero por la descripción que hicieron con cuerda con el hombre que estaba con Nandin en el museo.

— ¡Cielos George! Estaban cerca, si les doy todo yo puedo sacar adelante a Amul él tiene un fideicomiso que le dejo su padre, conseguiré trabajo soy una mujer preparada, no quiero que nada le pase.

— No es a él al que quieren sino quitarte de en medio a ti. Y Nandin sabe de sobra que Amul solo quiere estar contigo, si tú no estás que otra opción tiene el pequeño Amul.

— George tu sabes que si me pasa algo, Amul quedaría a tu cuidado.

De regreso a la residencia Sharma, Albert se dirige a la habitación de Mateo y Frederick.

— ¿Qué me tienen con respecto a Rosco?

— Bueno Andrew de lo que sabemos es la misma persona que le pago a los técnicos, Nandin no se ha movido del hotel y al parecer viajara a Londres pasado mañana. Estamos buscando en nuestro sistema si Rosco ha sido detenido, todavía no arroja nada la base de datos.

— Bien espero la información.

Nandin llegaba a Londres, su amada esposa seguía de viaje con sus hijos, regresaría hasta dejar las tarjetas en cero, él sabía que ese tren de vida de derroche estaba llegando a su fin, y su única salvación era la herencia y negocios de su querido sobrino Amul y no descansaría hasta obtenerlo.

Corporativo Sharma

— ¡Buenos días! Margaret

—¡Buen día! Señora, las personas esperan por usted.

— En un momento los pasas por favor.

— Candy, llevare uno de los autos a servicio quiero asegurarme que no dañen los dispositivos que pusimos.

— Está bien Albert, tengo cita con unos inversionistas nuevos.

— Dejare a Mateo en mi oficina para cualquier cosa.

— Tranquilo Albert, estoy en la oficina.

— Nos vemos en un rato.

Así se despidió Albert, fue con Mateo que estuviera pendiente de cualquier movimiento en el corporativo.

— Andrew que milagro que te dejas ver. Dijo Samantha acercándose desde la primera vez que lo vio llegar con su jefa, había intentado acercase a él, pedir su número de teléfono, pero un Albert escurridizo la dejo en manos de Frederick y Mateo.

— Samantha, ¡buenos días!

— Ya te vas no quieres ir a tomar un café, y después podemos…mi jefa estará ocupada… hay tiempo.

— Gracias pero ya desayune y estoy en horario de trabajo, Mateo regreso más tarde.

— Si, Andrew.

— Hay que le pasa a tu amigo se resiste a mis encantos.

— Tal vez no eres el tipo de chica que le gusta.

— ¿Y cuál es si me puedes decir?

— Tendrías que preguntárselo a él, mientras esta de trabajo no tiene ojos para nadie más y casi siempre está trabajando. Así que tus oportunidades son nulas.

— Y tú qué me dices, podemos salir algún día, no soy libre Samantha, mi pareja es muy celosa y no quiero darle motivos, si Andrew se entera que tengo un desliz en horario de trabajo me despedirá sin pensarlo dos veces. Y nos has pensado que dirá tu jefa la señora Sharma si te ve coqueteando con el personal.

— Me tiene sin cuidado, ella se casó por dinero. Bueno creo que tomare el café sola.

— Adelante señores tomen asiento. Henry y Roy sabían que tenían los minutos contados no perderían tiempo, el hecho de que su guardaespaldas no estuviera presente era ahora o nunca de llevar a cabo el plan diseñado.

Henry se acercó a Candy, enseñándole una pistola, al mismo tiempo diciendo palabras amenazantes.

— Es mejor que mantenga la calma señora, o su querido hijastro sufrirá las consecuencias.

— ¿Qué le hicieron a mi hijo?

— Sera mejor que nos acompañe sin hacer ruido, saldremos por el privado al estacionamiento, no quiera pasarse de lista con nosotros

— Les daré todo lo que quieran, pero no le hagan daño a mi hijo.

Continuará…

Muchas gracias por sus comentarios y a las personas que me leen en silencio.

Nos leemos XOXO