Chapter II
Los aldeanos de su alrededor quedaron petrificados al ver en las condiciones en las cuales había llegado su protectora; el rostro manchado de sangre seca, sus vestimentas empapadas del mismo líquido y en su espalada un bulto extraño de ropas rojas que a pesar de haber empapado por completo la espalda de la joven; un brazo escapaba de su resguardo y de su mano goteaba el mismo liquido carmín, haciendo un increíble contraste contra la nieve que esa estación precedía.
Al ver que nadie de los maltrechos y desgarbados aldeanos reaccionaba para ayudarla ella decidió empezar a impartir las órdenes.
"necesito que los hombres me ayuden con el"-espeto con voz potente, que hizo que los pocos presentes masculinos dieran un respingo.
"y que las mujeres me hagan el favor de lavar esta ropa y si en el debido caso no se quita la sangre… quémenla. – las mujeres asintieron.
Después de eso noto que ningún hombre se acercaba; lo que la hizo fruncir levemente el entrecejo.
"que les pasa; que acaso no me entendieron".-contesto con una voz destellante de molestia
"no entiendo para que usted se molesto en traer aquel cadáver". Profirió una voz roñosa y algo molesta, dando demasiado recalque a aquella última palabra, disfrazándose perfectamente entre la multitud de personas que poco a poco se generaba debido al suceso; provocando murmullos y protestas de los demás; alebrestados por las últimas palabras.
Las mujeres se separaron del tumulto y calladas solo recorrían la mirada de una lugar a otro expectantes.
La joven torció un poco el gesto, debido a que sentía que sus fuerzas le fallaban y con seriedad miro a todos los ahí presentes.
Y con paso torpe ella misma se dirigió a la gran casona que se montaba esplendida en uno de los montes colindantes con la pequeña y maltrecha aldea.
Todos la vieron dirigirse hacia allá callados y sin intenciones de hacer nada por ayudarla, hasta que una pequeña voz llamo la atención de todos.
"es que acaso no les da vergüenza!!".-inquirió una voz infantil, furibunda y femenina.
La chica solo sonrió de manera muy suave y volteo a ver a su pequeña hermana.
"Kaede".-fue todo lo que emitió en respuesta.
La niña hacia un enorme puchero y acomodo como pudo su sombrero y su abrigo de paja y camino a zancadas grandes con dirección a su hermana.
Cuando llego a ella; la niña le sonrió, para que al voltear con el resto de la aldea su rostro mostrara coraje, con sus enormes ojos castaños brillosos.
"mi… hermana mayor hace todo en esta aldea, nos cuida y nos enseña a vivir; curándonos, sanándonos, protegiéndonos y así es como se lo pagan!!".-espeto con voz furiosa y algo rota por lo que parecían sollozos y pequeños hipos.
Todos los presentes se mostraron enternecidos pero eso no evito que todos los aldeanos bajaran la cabeza en señal de desazón…
Sabían que eso era cierto mas sin embargo se habían atrevido a desconfiar de a aquella persona que tanto les había ayudado a pesar de su corta edad.
"le pido que me perdone su eminencia".-rompió el silencio la misma voz roñosa.
Haciendo que todos los demás dieran vista a la persona de la voz, dando a notar un señor ya aciano con sus piel ceniza, llena de arrugas y sus pocos cabellos ya blancos tomados en un peinado similar al del resto de los hombres, sus ropajes mostraban signos de vejes y desgaste, iba descalzo y se tomaba las manos en señal de nerviosismo.
La joven solo asintió cuando vio que su pequeña hermana estaba apunto de abrir la boca.
Después de eso unos cuantos hombres se acercaron a la joven y por fin le retiraron al joven de la espalda, no pudiendo evitar aquel eseptisismo; era raro si, ya que su protectora jamás había traído a un forastero…
Y de ahí se dirigieron a la gran casa, esta parecía de un feudo, y así lo era pero se relata que la ponderada familia había sido cruentamente devorada por una horda de hambrientos demonios.
Su estructura externa contaba en una gran muralla de piedra con un pequeño techo de tejas azules desquebrajadas en muchas de sus partes, varias hiedras hojas y musgo era su decoración, su acceso contaba con unas grandes puertas de madera algo roídas y con sus detalles metálicos chirriantes y oxidados dando a notar lo antiguo de la casa…
Su estructura interna era todo lo contrario a comparación de la pobre fachada, constaba de una edificación de un piso, de forma rectangular, colindada por hermosos pisos de madera bellamente lustrada, con unas escaleras de acceso a la estructura, siendo resguardados por sus amplios techos de tejas azules idénticos a los de la muralla pero mejor cuidados, con sus formas angulosas, sus paredes se conformaban de puertas corredizas de una madera en tono amarillo oscuro con ventanas blancas de papel de arroz, y grandes pilares de madera finamente talladas de un color chocolate oscuro que hacia contraste, la casa como todas las edificaciones lujosas de la época, se encontraba mas arriba del nivel del suelo sostenida por pilares internos adheridos a la estructura; la casa contaba con un perímetro que iniciaba desde la muralla hasta la casa y esta formaba a ser el jardín delantero… este en la primera se veía hermoso ya que era adornado por muchos sakurambos y muchas flores… pero al estar en pleno invierno solo se limitaba a observar árboles desnudos de hojas y un suelo acolchado y blanco por la nieve…
Los pocos temerarios que llevaban consigo al forastero quedaron sorprendidos…
"estas jóvenes si que le han dado vida al lugar".-emitió aquel anciano de voz roñosa.
"y que lo diga Matsumoto; este sitio es hermoso.- emitió una voz mas joven.
Después de esas palabras todos subieron las escaleras de acceso a la residencia…
Pasaron el recibidor y los pocos que tenían se despojaron de sus sandalias; caminaron por el pasillo principal, hecho de la misma madera y en igual estado que laque los recibió en la parte del exterior, hasta que notaron frente a ellos una puerta corrediza exactamente igual que las del exterior pero su color cambiaba a un amarillo mas oscuro y que el pasillo tenia una bifurcación de derecha e izquierda.
Quedaron un momento sin saber que hacer, pero optaron por correr la puerta y ver que era el salón principal…
Su piso hecho de tatami verde y una mesa rectangular y larga de madera oscura casi negra con varios cojines en un tono púrpura oscuro a su alrededor y de fondo arriba de una pedestal de madera café claro se mostraba la eminente figura de oro labrada de su dios sintoísta, con pergaminos a los lados y sus respectivos inciensos.
Optaron por dejarlo ahí, no sabiendo que más hacer, antes de cerrar las puertas una inclinación a la omnipotente figura y con premura se retiraron de ahí; dejando al chico a su suerte…
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Una mujer joven un tanto delgada entro apresurada a su destartalada cabaña y le brindo una yucata blanca, a la joven esta se cambio en unos arbustos y le paso los ropajes y las sandalias que la mujer tomo con repugnancia enmarcada en su cara ojerosa.
La joven hizo camino hacia la cascada que nacía un poco lejos de ahí, pero conforme avanzaba sus paso eran seguidos, y la joven no tuvo que pensar mucho para saber de quien se trataba.
"Kaede, que crees que estas haciendo".-espeto con voz suave pero con un tono cercano al reproche.
"p-pues que mas… acompañarte, hermana".-exclamo con simpleza y un tinte de nerviosismo.
"por que no mejor vas a jugar con Tashi? Es aburrido lo que yo hago mejor ve y divierte un poco nos veremos para la cena".
La niña suspiro en derrota; sabía que no podría hacerla cambiar de parecer.
"de acuerdo hermana pero cuídate si?".- respondió con una linda sonrisa, de esas que sabia que su hermana mayor necesitaba.
La joven solo asintió y se perdió en los arbustos con su objetivo anteriormente propuesto.
Las mujeres se dispusieron a tratar de limpiar el atuendo…
Pero sin éxito, la sangre al parecer se negaba a despegarse del atuendo, además el invierno sobre sus cabezas y el agua del rió era demasiado fría como para que sus manos la soportaran causando entumecimientos.
Así que sin mucho reparo, fue a parar arriba de una pila de ramas y hojas secas después con unas rocas crearon chispas y el atuendo no tardo en arder y consumirse…
Mientras una de las mujeres mas ancianas Oyami se aventuro a la casona, con riesgo de ser atacada por el imprevisto huésped para sacar las prendas nuevas y de ahí fue a buscar a la joven, camino un tramo para escuchar el sonido potente de la cascada, empujo algunos arbustos que impedían su visión y la vio ahí, en la roca que justamente estaba debajo de la caída de agua, esta era colindada, por rocas y por árboles añosos y muy altos con espesas hojas a pesar de el clima, el agua formaba un pequeño lago que luego disminuía en dimensiones para formar un río que llegaba hasta la aldea.
Ella se encontraba sentada en posición de "flor de loto"; desnuda con los ojos cerrados, y las manos entrelazadas apoyadas en sus piernas, dejando que el agua helada le recorriera todo su cuerpo limpiándolo.
"yo no se por que te haces esto". murmuro con voz ronca y apagada, La anciana mujer, morena de cabellos grises, tomados en una coleta baja, ojos cansados y negros, con un kimono de un azul marino sin motivo alguno.
"por que si no lo hago puede acarrear efectos secundarios, el estar cubierta de la esencia de esta sangre". – respondió abriendo los ojos con lentitud y mirándola imperturbablemente.
"de acuerdo, de acuerdo…".-hablo con molestia "pero sal de ahí, ven vístete antes de que mueras congelada". – hablando con resignación.
"si Oyami-bachan". – mientras le sonreía saliendo de aquella cascada.
nadaba en las aguas y se apoyaba en las rocas para salir sintiendo una horrenda sensación de ser traspasada por miles de agujas al tener contacto directo sus pies con la nieve más no lo dio a notar como ya era su costumbre.
Y dejaba que la vieja mujer le ayudara a vestirse.
"eres una joven hermosa, pero deberías arreglarte un poco mas". – pronuncio con admiración, mientras le ponía la prenda oscura en sus hombros y ella se la acomodaba, tomaba un listón de las manos de la anciana y se amarraba el cabello con sus acostumbrados mechones a los lados.
"tu mejor que nadie sabes, que no puedo hacer esas cosas me distraerían de mi tarea".- asevero con molestia.
"si no hubiera existido esa horrenda perla tu no sufrirías así, mírate solo tienes 15 años y te tienes que comportar como una muñeca guerrera". – espeto con rabia.
Pasándole la prenda inferior y ella pasaba sus entumecidas piernas por la tela.
"pero el hubiera no existe… la gema esta aquí y bajo mi cuidado, además yo no sufro y no soy una muñeca guerrera". – replico, arrebatándole las sandalias y poniéndoselas.
"si tan solo tu pudieras ver lo que yo veo… pero cambiemos de tema ya nos debemos ir, este frió me esta congelando mis roídos huesos". – decía mientras tomaba la yucata blanca de una de las piedras.
Tiempo después la vieja mujer la dejo en la entrada de la casona, mientras con sus pasos lentos por la nieve se dirigió a su propia cabaña.
Bueno hasta aquí lo dejo…
Para mi se me hizo un capitulo bastante largo pero descuiden que para el próximo si saldrá InuYasha, solo deben de esperara un poco…
Pero es que tuvo mucho problemas y es el por que de que actualizo hasta ahora…
Perdonen tratare de no demorar tanto para la próxima…
Agradecimientos:
Willnira, Lady Sakura Lee, DaRk-DrEaM-FP, justwontdie, Satsuki Haru, Aabla, Kattycap, serena tsukino chiba y Isis-Aome
Y bueno sin nada más que decir me despido de ustedes, hasta la próxima actualización!!!
Atte: MICH-SAMA
JusT WoNt DiE
