Nota: ¡Hola!... Ya sé que es muy pronto para actualizar pero es que ya tengo varios capítulos escritos así que puede ser que actualice dos veces al día o dependiendo si va gustando o no el Fic.
Sin más rodeo aquí está el segundo capítulo, ojalá les guste.
Los personajes de Gravity Falls son propiedad de Alex Hirsch y Disney, yo solo los uso para entretenimiento.
Capitulo II
-Despierta dormilón, ya es horaaa…. ¡Arriba Dippy! – La voz de Mabel retumbó por toda la habitación además de la cabeza de un Dipper todavía dormido. El chico solo soltó un quejido y trató de apartar a su hermana que se había sentado encima de él aplastándolo.
-Mabel, baja ya… ¡Me estás aplastando!-gritó Dipper molesto. La chica soltó una risita y bajó de la cama esperando a que su hermano se levantara de una vez.
-Ya son las siete, si no te levantas llegaremos tarde al Instituto- canturreó Mabel mientras movía de forma graciosa las manos. Dipper se desperezó y miró a su hermana que aun vestía su pijama con dibujos de corazones y estrellas. –Ya, ya…no puedo creer que ya sea lunes - se quejó mientras se levantaba de la cama.
De pronto la señora Pines abrió la puerta de la habitación de Dipper bruscamente buscando a Mabel con la mirada.- ¿Pero qué haces aquí Mabel?, no debes entrar en la habitación de tu hermano así como así, ve a tu cuarto y alístate que se hace tarde- Mabel rodó los ojos y caminó con desgana a su habitación. La señora Pines miró a Dipper y le sonrió dando a entender que ese era su saludo de buenos días para él.
Desde el sábado los señores Pines habían montado guardia por las noches para evitar que Mabel se escabulla a la habitación de su hermano y viceversa. Aunque Mabel despertó gritando el nombre de Dipper y no pudo dormir una noche, los señores Pines no la dejaron salir de su habitación. Eso jodía mucho a Dipper, aunque desde la seis de la mañana el toque de queda quedaba sin efecto y Mabel podía huir a la habitación de su hermano como lo hizo hoy.
Dipper se alistó para volver a la rutina escolar y pronto ya estaba listo. Hoy si usaría su típico gorro de Gravity Falls. Se miró al espejo que tenía en una de las paredes de su habitación juntos a un montón de fotografías de sus veranos en Gravity Falls y dibujos que Mabel había hecho y pegado según ella para ambientar el cuarto de Dipper. El cuarto de Dipper era tan de nerd que ya se lo imaginaran- Además del espejo y las fotografías tenía posters de películas y extraterrestres, un librero con libros de ficción, misterios y conspiraciones, un escritorio lleno de papeles, su computadora y cuadernos, un armario, una cama y una fotografía enmarcada de él y Mabel de cuando tenían 12 años que tenía un lugar especial en su mesa de noche además de ropa regada por el suelo- la habitación normal de un chico de 17 años.
El reflejo que le devolvió el espejo le gustó. Vaqueros rotos, una camiseta negra con dibujos de notas musicales y sus vans. Agarró su mochila y salió para desayunar.
-Ya era hora señor Dippy - Dip-Dop – le dijo Mabel que se encontraba sentada tomando su desayuno. Dipper la miró ysonrió. Ya no se veía tan demacrada como días anteriores cuando no podía dormir y parecía un zombie el resto del día; vestía un sweter verde con brillos un poco ajustado, unos short vaqueros ,medias largas de colores y sus vans además de sujetarse el pelo con sus típicos cintillos esta vez de color verde. Hoy Mabel estaba de ánimos y eso alegró a Dipper y pudo notar que a su madre también.
Dipper se sentó a lado de su hermana y también tomó su desayuno mientras tonteaba con Mabel que lo molestaba haciéndole muecas y pateándole debajo de la mesa.
Por fin terminaron el desayuno y se dirigieron al Instituto en la camioneta de su madre.
Durante el trayecto Dipper no apartaba la mirada del camino y Mabel se dedicaba a mirar por la ventanilla. Parecía irónico que Dipper y Mabel no podían salir juntos a ver una película en el cine sin que sus padres se molestaran pero no tenían problemas con que vayan juntos al Instituto, era como una broma de mal gusto. Dipper disfrutaba sus momentos de ir al Instituto ya que eran los pocos momentos a solas que tenía con Mabel.
La camioneta giró en una esquina y Dipper decidió romper el silencio.- ¿Le dirás a mamá y a papá sobre la escuela de arte?- Mabel volteó a verlo y se encogió de hombros.
-Si quieres, yo podría hablar con ellos o algo así- dijo mirando por un segundo a su hermana y volviendo a poner su vista en el camino. Mabel rodó los ojos y se acercó a su hermano.
-¿Y tú, ya decidiste a que Universidad entrarás?- preguntó la chica con una ceja levantada. Dipper giró una vez más, avanzó un par de metros, se estacionó en su lugar y paró el motor. Miró a las personas que entraban al Instituto y después se giró a mirar a Mabel.
-Creo que eso ya lo sabés- le respondió desabrochándose el cinturón de seguridad y tomando su mochila y las llaves de la camioneta.- No podremos estar juntos para siempre, tienes que estudiar- dijo Mabel acercándose más al rostro de su hermano. Dipper acortó la distancia y besó con ternura los labios de su hermana ignorando lo que había dicho.
-Oye, no trates de evadir esta conversación-dijo Mabel. Dipper se encogió de hombros y le sonrió- Aun no estoy seguro de que estudiar- mintió el chico. Dipper ya tenía claro lo que quería. Quería estudiar Ingeniería, quería ser como su tío Ford pero eso significaba años de separación de Mabel.
Mabel entrecerró los ojos. No le creyó, sabía cuándo mentía pero no dijo nada. Se desabrochó el cinturón, tomó sus cosas y bajó del auto-Me mimas demasiado- susurró Mabel antes de mezclarse con los demás estudiantes.
Dipper caminó a su primera clase, Física Avanzada. Dipper y Mabel ya no coincidían en ninguna clase, como Mabel había perdido varias clases tenía que ponerse al día si quería graduarse ese año, además que Dipper tomaba clases avanzadas y claro Mabel no tomaba esas clases para nerds como ella lo llamaba.
La clase del Señor Robinson- el maestro de Trigonometría Avanzada- estaba a punto de terminar, pero antes de que la campanilla sonara el Señor Robinson llamó a Dipper para que se acercara a su escritorio.
-Bien muchacho-dijo el señor Robinson acomodando sus lentes y mirándolo fijamente. El señor Robinson tenía un gran parecido con el Doc de Volver al Futuro solo que su maestro vestía un traje marrón con un ridículo moño verde.
-El Profesor Garric y yo hemos hablado sobre ti y creemos que tienes potencial para entrar a una buena Universidad y queríamos recomendarte-le dijo el Señor Robinson sonriéndole y entregándole un par de panfletos con logos de universidades prestigiosas. Dipper abrió mucho los ojos y solo asintió.
-Entiendo que aún no te hayas decidido, pero creo que es una oportunidad única para ti y no queremos que desperdicies tu vida-Dipper abrió la boca para decir algo, pero no tenía palabras y solo pudo gesticular un Gracias que parecía más un susurro que otra cosa.
La campanilla sonó, la clase terminó. El señor Robinson sonrió, le dio palmaditas en el hombro y salió del aula dejando a un Dipper pensativo.
Era su oportunidad de alcanzar su sueño, pero no podía dejar a Mabel. Mordió su labio inferior y suspiró mientras tomaba sus cosas y caminaba rumbo a la cafetería.
-¿Ya sabés que el baile será en 3 semanas?- comentó Ryan el mejor amigo de Dipper mientras comía su pizza - Entiendes que significa buscar una chica para llevarla a bailar y claro, si tienes suerte follarla- dijo con una sonrisa socarrona. Dipper rodó los ojos y se dedicó a terminar su emparedado de carne que había comprado.
Ryan Fitzgerald aunque parecía un chico bueno con sus lentes y su lindo pelo rojo, era el chico más friki y pervertido que Dipper había conocido. Lo conoció en la secundaria cuando ambos fueron metidos a los basureros por unos brabucones, la amistad fue inmediata. Además de ser un fan de todas las historietas de superhéroes que existían, era un fan irremediable de las Guerras de las Galaxias y claro no podía faltar su juego favorito Calabozos, Calabozos y más Calabozos.
-¿No me digas que no piensas asistir al bendito baile?- le dijo dramáticamente mientras le daba una patada a Dipper.-Auch!... ¡¿estás loco o qué?!- espetó Dipper pateándole de regreso. Ryan rió con fuerza y lo miró esperando una respuesta.
-Aún no lo sé, creo que hay que encontrar pareja primero- dijo encogiéndose de hombros. Ryan se acercó y miró a un lado de la cafetería y volvió a mirar a Dipper- ¿Crees que Mabel quiera ir conmigo?- preguntó mientras sonreía de forma extraña. Dipper lo fulminó con la mirada y se ganó la risa burlona de su amigo.
-Vale, hermano celoso, Mabel está prohibida, lo entiendo- dijo mientras seguía riendo. Dipper se sonrojó por el comentario de Ryan y miró hacia donde estaba Mabel.
-¿No me digas, que como eres un perdedor llevarás a tu hermana al baile?- le dijo burlándose. Dipper lo pateó por debajo de la mesa. Volviendo a mirar a Mabel que ahora estaba riendo con un grupo de chicas.-Claro que no- dijo Dipper nervioso. Ryan lo volvió a patear para luego levantarse y llamar la atención de su amigo.- oye, tengo clase de Biología… ¿Hoy a las cinco, una partida de C ,C y más C en mi casa?- Dipper se levantó también y asintió mientras caminaba a su siguiente clase del día, Literatura.
El regreso a casa fue silencioso, ninguno de los hermanos Pines había dicho una palabra. Al llegar a casa, Mabel se encerró en su habitación y Dipper salió al patio trasero a fumar.
Miró el cielo que se encontraba despejado y se veía tan azul que sus ojos le dolieron después de unos segundos. Sacó un cigarrillo que Ryan le había preparado con su mejor mota y lo encendió, le dio una calada para luego expulsar una nube de humo.
Sus pensamientos fueron a su futuro, a las universidades, a Mabel y al bendito baile. No quería pensar por lo que le dio otra calada esperando que la mota haga efecto.
Un momento después ya no pensaba, solo admiraba el cielo que parecía que se había puesto más hermoso en un segundo. Se quedó ahí sentado hasta que el efecto pasó.
Miró su reloj y vio que llegaba tarde a su cita de juego. Subió rápidamente a su habitación, se cambió de camiseta –por una de color negro con el logo de una banda de rock que ya no le gustaba- y se puso una camisa a cuadros verde encima.
Salió de su habitación y se dirigió al cuarto de Mabel. Miró a su alrededor esperando que su madre le impida el paso, pero nunca apareció. Golpeó un par de veces la puerta y la abrió encontrándose a una Mabel en sostén y en shorts vaqueros pintando en un lienzo. El rostro de Mabel tenía algunas manchas de pintura además que se había sujetado el pelo en un moño alto.
Dipper entró y cerró la puerta con cuidado para no llamar la atención de su madre que seguro estaba en el estudio de al lado. Mabel levantó la vista del lienzo y sonrió a su hermano que se acercaba a ella.
-¿Te llegó la inspiración?- preguntó Dipper mirándola de pies a cabeza para luego sonreír de forma coqueta. Mabel lo empujó juguetonamente para luego abrazarse a él y rodear su cuello con los brazos.
-Mamá está justo al lado de este cuarto- dijo Dipper agarrando la pequeña cintura de Mabel y acercándola más a él. – Y parece que no es ningún problema para ti- respondió Mabel dándole un pequeño beso en los labios.
Dipper sonrió y le devolvió el beso con ansias. Mabel le correspondió mientras sentía que temblaba en sus brazos pero de repente Dipper se separó y le dio un tierno beso en la frente. Mabel lo miró confundida y Dipper le sonrió-Tengo un juego de Calabozo, Calabozos y más Calabozos y no puede ser cancelada… Solo venía a despedirme - le dijo mientras acariciaba la cintura y la espalda . Mabel hizo una mueca graciosa y lo empujó para volver a tomar su pincel y pintar nuevamente.
-Pues que tengas suerte, Sir Dippingsauce… y patea el trasero de Ryan – le dijo con una sonrisa divertida. Dipper rio y salió de la habitación para buscar a su mamá y avisarle de su salida. Entró al estudio de su padre y la encontró leyendo detenidamente un libro con una hermosa portada.
-Iré a la casa de Ryan y no sé a qué hora regresaré- le dijo a su madre que levantó la vista de su libro para mirar a Dipper. –Bien, no llegues muy tarde- dijo para luego dedicarle una sonrisa- Te amo, cariño- dijo con fingida dulzura que a Dipper le dio nauseas.
-Es la cuarta partida que pierdo- se quejó Ryan mientras prendía un cigarrillo y le daba una calada. Dipper sonrió triunfante y anotó en un cuaderno todas sus victorias.-Eres un tramposo, estoy seguro- dijo Ryan mientras se acostaba en el suelo y fumaba su cigarrillo. Dipper rio con fuerza y también prendió un cigarrillo. Miró a su alrededor y soltó el humo que acababa de fumar.
Dipper y Ryan se encontraban en el sótano de la familia Fitzgerald. El lugar fue trasformado en una especie de habitación de juegos lleno de comic, DVDs , CD , un gran televisor y de figuras de acción.
El suelo estaba cubierto por una alfombra verde muy peluda y cómoda que servía como lugar de enfrentamiento. Era más divertido acostarse en el suelo y jugar calabozos, calabozos y más calabozos, era como más cool.
-Y bien, ¿ya te has follado a alguien?- preguntó el pelirojo mirando desde su posición a Dipper que se encontraba también acostado en el suelo en ese momento.
Dipper rió ante la pregunta de su amigo y no sabía si era porque fue una pregunta muy divertida o la mota ya estaba haciendo efecto.- Si, ya he follado- respondió el castaño cubriendo su cara con su gorra.
Ryan se incorporó rápidamente y rio con fuerza. Al parecer la mota ya hacía efecto. – Fue con esa chica rubia ¿verdad?, como era su nombre, Karla… la sexy Karla con quien saliste un par de meses- dijo Ryan con una sonrisa pervertida. Dipper se sentó y asintió. Ryan aplaudió y le dio palmaditas en el hombro a su amigo- Eres todo un héroe, el puto amo- dijo entre risas. Dipper comenzó a reír también y apagó el cigarrillo que aún le quedaba en el cenicero, ya fue suficiente de risas por hoy.
Karla fue la primera novia oficial de Dipper. Una hermosa chica con curvas y cabellera rubia que de la misma nada se había fijado en él. Y por dos meses fue popular. Con ella fue su primera vez en el sexo, y gracias a ella aprendió algunos trucos pero Dipper no la amaba. Durante ese tiempo Mabel lo había besado y todo cambió, Dipper dejó a Karla por Mabel y así como de la noche a la mañana, Dipper Pines volvía a ser un don nadie. Pero por estar con Mabel valía la pena, eso pensó Dipper y lo seguía pensando.
-Pero que hizo para que la dejaras- dijo Ryan mientras se ponía de pie.- Apenas duraron dos meses-Dipper se encogió de hombros y se puso nuevamente su gorra.- Eres raro, yo nunca hubiera dejado ir a una diosa como esa- Dijo el pelirojo dirigiéndose a la puerta para traer nachos con queso.
