Chapter 1: This is just the beginnig…

Un silencio sepulcral inundaba la estancia, no se oía absolutamente nada, ni una respiración, ni un solo latido de algún corazón. Era esa clase de silencio que anticipa cuando algo grande va a suceder, el frio se desplazaba lentamente por ese pasillo del instituto de Mystic Falls, recorría los lockers vacíos de los estudiantes que disfrutaban hoy de su ultimo día de estudiantes, del inicio de su independencia.

Con la fría brisa de esa noche de verano volaba solitariamente un panfleto para comprar la túnica para la graduación, revoloteaba un cartelón del baile de graduación que ya se había celebrado y que estaba mal pegado. Las escasas luces prendidas de ese pasillo tintineaban y ahí justo debajo de estas y en medio del pasillo, que mostraba claros signos de haber sido el lugar de una pelea, desde la puerta de un locker incrustado en una puerta de madera, a un vidrio de emergencia roto, había dos chicas inconscientes.

Vidrios rotos, un rastro de sangre, y un trapeador roto y ensangrentado adornaban el piso a su alrededor. Estas jóvenes lucían exactamente iguales, ambas castañas y con el cabello largo, con la diferencia de que una de ellas lo tenía en forma de ondas suaves, definidas y profundas, mientras que la otra tenía un flequillo, unas mechas rosas y el cabello también en suaves ondas menos espeso. Ambas vestían diferente, una con colores oscuros, prendas pegadas a su piel e inclusive seductoras, unos altos tacos negros, un pantalón oscuro y perfectamente pegado, como si fuera otra piel, a sus curvas, una escotada blusa negra y una chaqueta de cuero. Esta chica tenía una expresión de paz y serenidad en el rostro, y una leve marca de sangre en los labios.

La otra joven vestía un bonito vestido blanco de encajes con un agujero en donde estaba su corazón y marcas de sangre en este, usaba una chamara de mezclilla, estaba descalza y tenia cortes que lentamente se curaban en su rostro.

Estas dos chicas que físicamente eran idénticas, eran por completo diferentes. Y estas diferencias eran visibles inclusive en su forma de vestir, maquillarse, o la postura en la que estaban en el suelo.

El silencio del pasillo fue interrumpido por unos tranquilos pasos que irrumpieron en el, unos pasos temerosos y silenciosos de un chico alto y musculoso que al ver a los dos chicas inconscientes corrió al lado de la del vestido blanco ignorando a la otra.

Se veía alarmado y con claras muestras de preocupación en su rostro examino a la chica, sobre todo ese hueco en su pecho en el que se podía notar que alguien había tratado de arrancarle el corazón. Al notar que su hermana estaba bien, bien para ser un vampiro, Jeremy la tomo en brazos y la saco de ahí, dejando a la otra chica cuyo corazón extraordinariamente comenzaba, después de 500 años, a latir de nuevo.

Jeremy no sabía qué hacer con Elena, está claramente necesitaba ayuda, una ayuda que él no podía brindarle, así que recurrió a la única y la más factible solución, llevarla con Damon, el novio de su hermana.

Sin dudas las cosas habían cambiado mucho en el tiempo que él se había marchado, ya que en menos de un año Elena paso de ser la novia de Stefan Salvatore, al que siempre elegiría y amaría, a la novia de Damon Salvatore, si es que ese era el termino correcto para la relación que tenia Elena con el mayor de los Salvatores.

El chico jamás se había puesto de ningún lado, ya que en más de una ocasión había pensado que ambas relaciones estaban mal, que solo dañaban a su hermana. Pero después de ver la evolución de ambas, de ver todos los sacrificios, los obstáculos superados, y el inmenso amor que sentía Damon por Elena, podría decirse que los apoyaba.

Aun cuando Damon le había roto el cuello una vez, tenía que admitir que el amor del Salvatore era sincero. Había sido testigo de cómo este cambiaba, luchaba contra sus demonios, contra cada enemigo que se les enfrentaba, para siempre salvar a Elena. Aun cuando tuviese que salvarla de él mismo, Damon siempre estaba ahí para Elena.

Solo un año atrás cuando Stefan la dejo Damon estuvo ahí para ella, comportándose como un caballero al no aprovecharse ni una sola vez de la fragilidad de la chica, aun cuando las oportunidades sobraron. Damon le dio la espalda a su propia sangre por Elena y ahora finalmente después de Sire Bonds, curas para el vampirismo, inmortales furiosos, brujas vengativas, Doppelgangers en busca de venganza, originales vengativos, humanidades apagadas, perdidas y muerte, ellos por fin podían estar juntos, juntos de verdad y sin ningún impedimento.

Salió de la escuela y encontró el Camaro azul de Damon afuera, sonrió al ver ese auto que desde siempre le había fascinado. Subió a Elena con suavidad al asiento trasero y la dejo descansar ahí. Encendió el motor y salió de ese lugar. Acelero hasta llegar al límite de ese auto, después de haber pasado las últimas semanas muerto, actividades tan cotidianas como conducir le parecían una delicia y mas considerando que era exactamente ese auto el que conducía.

A mitad del camino el móvil de Elena vibro, era Damon tratando de comunicarse con ella, con una sonrisa al pensar en la molestar un poco al Salvatore, Jeremy contesto.

-Elena, ¿todo está bien?- pregunto un preocupado Damon del otro lado, Ho Damon preocupado una carcajada se le salió ante la idea.

-Lo lamento pero no soy el Gilbert que quieres- le dijo con una sonrisa, en ese momento inclusive hablar por el móvil le parecía estupendo, esa era una más de las repercusiones de regresar a la vida. Un silencio sepulcral inundo la línea.

-Jeremy- afirmo Damon, primero sorprendido para después soltar un bufido –Baby Gilbert en este momento no estoy de humor como para soportar tus bromas, pásame a Elena de una jodida vez- le dijo con un tono irritado, pero pudo distinguir un poco de diversión en su tono.

-Ella esta inconsciente- le respondió con un tono frio y un tanto asustado –la encontré en los pasillos del instituto con un agujero en el pecho y con Katherine inconsciente a su lado- le respondió rápidamente a una pregunta que no había formulado aun. De nuevo el silencio inundo la conversación, mientras Damon lentamente asimilaba sus palabras.

-¿Dónde estás en este momento?- le dijo en un tono frio que le provoco que un escalofrío bajara por su columna.

-A unos metros del puente Wickery- le dijo con una mueca, ese lugar le parecía detestable.

-Apresúrate y sobre todo ten mucho cuidado- le dijo preocupado antes de colgar.

Jeremy condujo más rápido después de pasar el puente, dirigiéndose hasta la casa de huéspedes. Al llegar encontró a Damon esperándolo con una bolsa de sangre en la mano y una manta colgada de su espalda. En el instante en el que se detuvo Damon ya abría la puerta del auto y se acercaba a Elena, la chica aun no despertaba y se veía un tanto débil, pero las heridas en su rostro estaban curadas y ese espantoso agujero en su pecho estaba cicatrizando, Damon tomo su cabeza con cuidado y le hizo beber de la bolsa. Elena aun con los ojos cerrados la tomo completa, moviendo solamente los labios. Al notar que la herida estaba completamente curada, con mucho cuidado la saco del auto y la llevo en brazos a la mansión, abrigándola con la manta.

La subió con cuidado hasta su habitación y la metió en la cama, sacándole el vestido y la chamarra, esforzándose en no ver nada. Sin dudas esta no era la noche que había imaginado, en la noche que esperaba si desnudaba a Elena, pero a una Elena consciente y no para arroparla en la cama, más bien para admirarla y volver a hacerla suya. Porque después de esa revelación por parte de Elena, ese beso y de notar que por fin tenia a la chica, estaba seguro que sucedería algo mas… porque por dios él era Damon Salvatore, era un hombre y tenia necesidades. Desde hacía varias semanas que no estaba con Elena y había tomado la sabia decisión de no cometer la estupidez de engañarla. Esta decisión se complicaba al tener que soportar todo lo que había sucedido, desde el Sire Bond, la muerte del pequeño Gilbert, que aunque no lo admitiese si le había afectado levemente, la ausencia de humanidad en Elena y la conversión de Elena de una hermosa y cariñosa chica a una perra egoísta y sin corazón. Claro que todo ese proceso para que la chica recuperara su humanidad fue un martirio, paso de amar con locura a Elena, a querer partirle el cuello cada que abría la boca, pero jamás lo haría, a menos que fuese necesario y con la certeza de que un par de horas después regresaría como nueva, con solo un leve dolor de cuello, ¿y por qué? Era sencillo, porque la amaba.

Al haberla metido en la cama y asegurase de que la chica estuviese cómoda, se marcho de la habitación con una última imagen del pacifico rostro de Elena.

Bajo a la sala, tenía algunos asuntos pendientes con el pequeño Gilbert y aprovecharía las horas de recuperación de Elena para realizar el interrogatorio.

Solo una hora después Jeremy le contaba lo que había sucedido, solo ocultando el hecho de la muerte de Bonnie. Damon escucho todo atento, asimilando los hechos. El ya sabía que el velo estaba de nuevo en su lugar al haber desaparecido Ric hacia solo unas horas, pero el saber que Katherine le había hecho eso a Elena, provoco que la furia y la sed de venganza inundaran a Damon. La odiaba y si no había permitido que Elena la asesinara la noche anterior había sido porque sabía que la culpa consumiría a Elena, y no era necesario decir que esta no soportaba muy bien este sentimiento, ya que la última vez unas cuantas alucinaciones y la maldición del cazador habían provocado que casi se calcinara hasta la muerte.

Sin pensarlo dos veces Damon tomo la decisión de no permitir que esa arpía se saliera con la suya una vez más, si no la detenía de una buena vez por todas, en el momento en el que menos lo esperaran, Katherine podría matar a Elena y eso jamás lo permitiría.

Tras ordenarle a Jeremy que se quedara ahí a vigilar a Elena, salió hecho una furia a buscarla al instituto, rogando por qué siguiera ahí. La furia sirvió para que el trayecto fuese más rápido de lo normal, estaciono el Camaro y salió con velocidad vampírica hasta el sitio en el que aun se podía oler la sangre fresca de Elena. Al estar a unos cuantos metros escucho algo que lo dejo sin aliento. Un corazón, el latido de un joven y fuerte corazón humano, la respiración entre cortada de la que parecía una mujer joven y lo que hizo que se detuviera cuando estuvo al alcance su vista, una chica sollozaba sentada en el suelo. Y esa chica era Katherina Petrova, la ex, al parecer, vampira sanguinaria de más de 500 años de edad estaba abrazada a sus rodillas llorando como una cria.

Camino hasta acercarse a ella inconscientemente, la imagen era bastante extraordinaria, ya que en los casi dos siglos que llevaba de conocerla jamás la vio derramar una lagrima, jamás la vio tan frágil y débil, la necesidad de tocarla para asegurarse de que ella era real lo llevo a posar su mano en su hombro, sorprendiendo a la chica que no había notado su presencia.

De nuevo la imagen lo dejo sin palabras, Kath llevaba el maquillaje corrido, los cabellos desordenados y una mirada perdida, asustada, temerosa del mundo. Esa única mirada le hizo darse cuenta de lo que sucedía, Katherine era humana de nuevo.

-¿Quién eres?- le dijo con un susurro entrecortado, en un búlgaro suave, en un tono bajito. Reconoció el idioma al haberlo aprendido en sus búsqueda por ella, hacia más de medio siglo, -¿te conozco?- volvió a preguntar esta vez en ingles.

De nuevo no podía creer lo que sucedía, esa chica, Katherina Petrova, Katherine Pierce o también conocida como la arpía más grande del universo, no lo reconocía, estaba perdida y asustada, hecha un ovillo en medio de un pasillo de un instituto de Virginia en pleno siglo XXI, el mundo había cambiado.

No sabía qué era lo que tenía que hacer, había ido a ese lugar en búsqueda de una vampira sanguinaria y cruel, para hacerla pagar por sus crímenes, pero ahora se encontraba con una chica humana asustada, frágil, que no recordaba nada aparentemente.

Era arriesgado seguir ahí, no podía dejarla abandonada en ese lugar, algo en su interior no se lo permitía, su mirada y fragilidad le hacía sentir compasión por ella.

-Me conocías- le dijo con una pequeña sonrisa agachándose a su altura y mirándola a los ojos –deberíamos de marcharnos, ¿no crees?- le pregunto suavemente ofreciéndole una mano, la chica lo miro con una combinación entre asustada, desconfiada y extrañada.

-¿Éramos amigos?- le pregunto mirándolo fijamente a los ojos. Su pregunta y el tono en el que la había formulado, le saco una mueca.

-Por así decirlo- le dijo ocultando por completo la verdad –en este momento necesitas venir conmigo, aquí no es seguro- le dijo insistiéndole para que se levantara. Ella lo miro de nuevo pensando en qué decisión tomar, para finalmente aceptar el gesto y tomar su mano dejándose llevar por el pasillo por ese extraño de ojos claros.

Llegaron al Camaro y ella subió, mirando todo a su alrededor con extrañeza, fijándose en cada detalle que encontraba y tocando todo lo que podía, se veía como una niña pequeña a la que el mundo se le era un sitio nuevo en el que tenia millones de cosas que descubrir.

Antes de encender el auto, su móvil sonó en la chaqueta de cuero y lo saco, era un mensaje de Elena.

Ya despertó, Jeremy. Con una mueca encendió el auto y aceleró a la mansión, sabía que pagaría por ese momento de compasión, ya que los otros dos habitantes de la mansión no estarían muy felices al saber quien lo acompañaba.

-No puedes hacer esto Damon- gritaba un alterado Jeremy, habían tratado hasta el momento de mantener un tono bajo, pero el considerar que su asesina viviría en la misma casa, le alteraba.

-Hasta donde yo sé, esta es mi casa y yo hago lo que se me pega mi regalada gana en ella- le dijo despectivamente, mientras se terminaba de un trago su copa de Bourbon.

-Claro, y esta es tu regalada gana, ¿no? traer a vivir aquí a ella- dijo molesto mientras se tiraba en el sofá a lado de Elena. Elena se mantenía callada y mirando a la nada, sumergida en sus pensamientos.

Desde que se había enterado sobre Katherine se había mantenido en silencio hundida en sus pensamientos, aun le parecía irreal que Katherine hubiese perdido sus recuerdos, que fuese una frágil humana y que Damon la hubiese llevado hasta ahí.

-Yo jamás dije que ella se quedara aquí a vivir- le dijo frio, mirando a Elena, le preocupaba que la chica no diera su opinión –solo no me pareció adecuado dejarla ahí sola- dijo mientras se acercaba a Elena –si alguien se enterara que hay de nuevo una Doppelganger humana en la tierra, nos traería más de un problema- dijo mientras se agachaba a la altura de Elena y le acariciaba la mejilla.

-Klaus podría hacer sus híbridos- dedujo Jeremy en un susurro soltando un pesado suspiro –vale, fue buena idea quela trajeras- dijo cediéndole la razón a Damon, se recostó en el sillón.

-¿Estás bien, Elena?- le pregunto en un susurro, mientras la miraba fijamente, ella reacciono y le sonrió levemente.

-Sí, solo un poco aturdida con todo esto- le dijo mientras posaba su mano sobre la de Damon, que estaba apoyada en su mejilla.

-¿Estás bien con esto?- le pregunto mientras que con la otra mano removía un mechón de cabello rebelde que interfería con la visión de sus ojos chocolate.

-Bueno, no hay de otra- dijo pesadamente, bajando la mirada –puedo aceptarlo, pero es algo extraño, ¿sabes?- le dijo mientras volvía a subir la mirada –hace un par de horas, ella trataba de matarme y ahora está allá abajo asustada y sin recordar nada- dijo con una mirada cálida –sin agregar que…- dijo avergonzada de nuevo –yo lo provoque, ella trataba de matarme así que le introduje la cura en la garganta- dijo con pena.

Damon soltó una risa clara y le acaricio el rostro, besando rápidamente sus labios y jugando con sus cabellos bebes, que se soltaban del peinado que había improvisado.

-Eso es sexy- le dijo con una sonrisa ladeada –la introdujiste en su garganta- repitió con una voz ronca, que provoco la risa de ambos y que ella le golpeara el hombro levemente, el soltó un aullido de dolor y se sobo el brazo.

-Agresiva- gesticulo con los labios antes de que ella, se levantara molesta, él la atrapara entre sus brazos y la besara de nuevo.

Su beso fue interrumpido por Jeremy.

-Tortolos, puede que ustedes no tengan hambre pero hay ciertos nuevos humanos que morimos de hambre- dijo Jeremy asomando la cabeza por la puerta. Damon le gruño y lo mando fuera con un almohadazo.

-No puedo bajar allá- le dijo Elena con una mueca, él le insto a que continuara –somos prácticamente gemelas, no puede verme- le respondió a su pregunta no realizada, el asintió.

-Tenemos que encontrar una solución para esto- dijo Damon con un suspiro –tú no te esconderás aquí para siempre, esta es tu casa- le dijo con una sonrisa, mientras la volvía a besar. Ella sonrió.

-Vale, pero por lo mientras me quedare aquí- le dijo mientras se volvía a sentar, él la miro extrañado –por lo mientras y tu bajaras por un par de bolsas de sangre- le dijo poniendo ojos de cachorrito, el sonrío y asintió, despidiéndose con un rápido beso y bajando por la bolsa.

En esos minutos sola, Elena trataba de encontrar una solución para este problema y a su cabeza vinieron las palabras de Kath, la ultimas que había oído de la antigua Katherina Petrova.

Ella no tuvo una vida, le habían quitado toda oportunidad de ser feliz y en ese momento, por alguna extraña razón el universo le daba una segunda oportunidad y ella se encargaría de que la aprovechara, le regalaría una nueva oportunidad, sin importar todo los males que ella le había provocado. Una vez más su compasión la consumía.

Cuando regreso Damon le conto su idea y el estuvo de acuerdo con ella, le pareció muy propio de Elena y le recordó una vez más por que se había enamorado de ella, su bondad era infinita.

El plan tuvo el visto bueno de todos, después de que Katherine y Jeremy comieron, que la chica tomara un baño y durmiera unas horas, a primera hora del día siguiente implementaron el plan.

La idea era clara, Elena le quería dar un nuevo comienzo, que iniciara su vida de cero, que tuviera una vida. Así que usaron la compulsión con ella.

-A partir de hoy iniciaras una nueva vida, tu nombre es Katrina Smith, pero amas que te digan Kath- le dijo sonriendo levemente Elena, mientras Damon le acariciaba el dorso de la mano –tienes 18 años recién cumplidos, estas en búsqueda de un nuevo inicio, de aventura, romance, de cumplir tus sueños- le dijo en un tono suave mientras la miraba fijamente a los ojos –por lastima no tienes familia, tus padres murieron siendo muy joven, pero conservas buenos recuerdos de ellos y con el paso del tiempo has logrado que ya no te duela recordarlos, ahora solo recuerdas los buenos momentos- le dijo mientras se enfocaba en regalarle el mejor futuro posible –nada te ata a ningún sitio, puedes usar el término de no tener un hogar y es por esto que estas en búsqueda de uno- le dijo mientras involuntariamente soltaba una pequeña lagrima mas por ella, que por Katrina –y ahora subirás al primer tren que salga lo mas lejos de Mystic Falls y jamás regresaras, olvidaras que nos conoces y si algún día nos vuelves a ver no nos reconocerás- le dijo mientras sonreía –disfruta de tu nueva vida Katrina- le dijo antes de desaparecer junto con Damon y dejar a esta nueva chica en el andén de la estación de Mystic Falls, completamente sola, con una única mochila, que la misma Elena le había preparado, y el suficiente dinero como para sobrevivir por una temporada.

Katrina Smith se acerco a la taquilla y compro un boleto para el siguiente tren, con destino a Luisiana, ese parecía un buen lugar. Subió al tren y se sentó cerca de una ventana, soltando un suspiro y sacando un libro de su bolsa, Cumbres Borrascosas de Charlotte Bronte, sumergiéndose en su lectura, mientras el tren comenzaba a andar.