Capítulo 2
Despertó alrededor de las siete de la mañana, como todas las mañanas, no obstante aquel día no era como cualquier otro, porque ya no se encontraba en su casa. Se encontró en la habitación que creía haber sido parte de sus delirios nocturnos como siempre, pero no era así, realmente estaba viviendo bajo el mismo techo que la familia Echizen.
Se levantó sigilosamente, el silencio que rondaba en aquella casa era increíble. Tomó el uniforme que le había prestado su mejor amiga y lo llevó al baño junto a su toalla. Rinko le había enseñado donde era, precisamente al centro del pasillo, siendo la barrera entre su habitación y la de cierto chico. Se sorprendió al ver que no se trataba de un baño común, era más grande de lo que imaginaba, parecía un camarín en lugar de eso. Suspiró, no podía creer que estuviera viviendo aquella vida. Tras cerrar la puerta con pestillo, se acercó a la ducha para bañarse.
A los pocos minutos, bajó las escaleras con su uniforme puesto. Su corazón latía a mil por el sólo hecho de tener que encontrarse con el ambarino y tener que lidiar con sus sentimientos. Sintió aroma a pan tostado en el aire, guiándola hacia el comedor. En la mesa, se encontraban nada menos que Rinko y su hijo. Ryoma leía el periódico, mientras devoraba un trozo de pan. Nanjiro al parecer seguía dormido y Sumire se había marchado temprano. "Oh buenos días, Sakuno ¿Dormiste bien?" la saludó Rinko con una hermosa sonrisa, provocando que el ambarino se girara hacia ella un momento. Ella asintió nerviosa y arrastró sus pies hasta el asiento que le señalaba, precisamente al lado derecho de él. La mujer de cabello castaño le sirvió una taza de té, mientras ella sentía como su corazón latía desesperadamente por estar a su lado. Él no parecía haberse inmutado por su presencia, al contrario seguía mirando el periódico y bebía una taza de café.
Se sentía tan nerviosa, estaba tan cerca, sus manos casi podían tocarlo. Era la primera vez que podía apreciarlo a esa distancia, era tan guapo, admiraba sus ojos, se deleitaba con la forma de su cabello, su boca formando una línea recta, todo.
—Sakuno, sírvete. —Le dijo Rinko, sacándola de sus pensamientos.
—Sí, gracias. —Susurró, mientras dirigía su mirada hacia el pan tostado que había frente a ella.
—Sí quieres más, puedes pedirme.
—N-No, está bien con eso. No como mucho.
— ¿De verdad? Con razón eres tan delgada, deberías alimentarte bien.
—Mi abuela dice lo mismo. —Rió nerviosa.
—Buenos días, Saku. —Sonrió maliciosamente el ambarino, mirando hacia la dirección en que se encontraba sentada.
¿Acaso le había dicho buenos días a ella? No podía creerlo eso era imposible. Justo cuando sus labios iban a formular algo, la voz aguda de una chica respondió a su saludo, diciendo "Buenos días, onii-chan". Al mirar atrás, se percató que una niña de cabello castaño se desplazaba por su lado hasta sentarse alado de su madre.
De algún modo, Sakura y Sakuno se parecían en el modo en cómo estaban compuestos los nombres al comienzo, pero el final de ellos lo cambiaba todo. Se sentía tonta, por haber creído por unos milisegundos que él se había dirigido a ella. Ryoma parecía querer reírse, mientras Sakuno se apenaba por haber pensado tonterías.
Su hermana le había dirigido una mirada fría, cuando iba a decir algo, ella ignoró su presencia y le pidió a su hermano que le pasara el azúcar, considerando que la misma Sakuno podría habérselo pasado. No comprendía porque ella era así, incluso cuando la había visto en otras ocasiones, siempre actuaba del mismo modo, como si la odiara. Lo más incomodo de todo, era que ahora tendría que acostumbrarse a verla a diario, porque vivirían juntos después de todo.
—Sakura-Chan ¿Cómo has dormido?—Le preguntó Rinko, quien había regresado de la cocina hace unos minutos.
—Bien.
— ¿Saludaste a Sakuno?—La observó, examinando su mirada, entonces sospecho que no lo había hecho. Sabía el motivo por el que era de ese modo, tenía celos de hermana menos, creyendo que alguien apartara a su hermano de ella. Por lo mismo, no quería simpatizar con ninguna chica que estuviera relacionada con él. —Deberías conocerla muy bien, ella era compañera de Ryoma en el Instituto por... ¿Cuántos años?—Interrogó a su hijo esperando una respuesta.
—3 años ahora... —Habló Sakuno sonrojada.
—Tienes razón, lo había olvidado. Tres años. —Miró a su hija que parecía ignorarla. —Hija, te estoy hablando.
—Si sé, madre. —Suspiró y se concentró en mirar a la castaña de ojos carmesí. —Hola, soy Sakura Echizen, la hermana menor de Ryoma.
—H-Hola, yo soy...
—No necesitas decirlo, sé perfectamente quien eres. Sakuno Ryuzaki, otra de las chicas que está enamorada de mi hermano ¿Verdad?—La fulminó con la mirada, provocando que Sakuno se sonrojara completamente y Ryoma ocultara sus deseos de reírse tras el periódico. —No intentes hacer nada, porque él nunca se va a fijar en ti. —Le sacó la lengua.
— ¡Sakura!—Gruñó su madre— ¿Cómo te atreves a hablarle así a Sakuno?
—Es la verdad, hay que ser realista antes que se haga ilusiones sin sentido.
—Lo siento, Sakuno. —Miró a su hija con odio, mientras esperaba que Sakuno no se sintiera mal por esos comentarios.
—No importa—Fingió una sonrisa, intentando aparentar que no le había afectado. No era la primera vez que escuchaba que no sería correspondida. Pero le dolía mucho más que fuera frente a él.
—Ya me voy—Anunció el ambarino, levantándose para caminar hacia el pasillo.
—Espera, Ryoma. —Le habló Rinko con una sonrisa.
— ¿Qué sucede?
—Recuerda que debes ir con Sakuno.
— ¿Eh? N-No es necesario, yo puedo ir sola. —Dijo con la castaña nerviosa, no podía irse con él.
— ¿Qué? ¿Te has vuelto loca, madre? ¿Porqué debe irse con él?—Intervino Sakura enfadada.
—Que sea solo por hoy, Sakuno. Debes aprenderte el camino nuevo para ir, no te vayas a perder —Le sonrió Rinko, ignorando los comentarios de su hija
—Está bien. —Suspiró el ambarino, quien la miró por un momento—Vamos, Ryuzaki.
—S-Sí.
—Yo también iré. —Se levantó Sakura, pero entonces su madre la tomó del brazo.
— ¿A dónde crees que vas? No permitiré que vayas sin terminar tu desayuno.
— ¿Eh? Pero me quería ir con mi hermano. No me gusta irme sola.
— ¿De verdad es por eso? —Preguntó incrédula—Si es así, yo te acompañaré.
— ¿Qué? Pero yo me quiero ir con mi onii-chan.
—No lo harás.
Rinko observó como ambos se marchaban, Sakuno estaba más nerviosa que nunca, caminaría con el ambarino a la preparatoria...parecía un sueño, pero no podía creerlo. Aunque estaba enojada con él, por lo del día anterior y por todo lo que había sucedido en el desayuno, cuando se burlaba de ella, aun así no podía dejar de mirarlo ni mucho menos de amarlo...
El silencio los invadió nuevamente, en momentos así siempre quería acabar con ese incomodo silencio, pero no podía, porque él siempre la ignoraba ¿Qué podía hacer en esa situación? Su corazón latía cada vez más fuerte, parecía que se iba a salir disparado. Tenía que hablarle, pero no sabía de qué.
—Concéntrate en el camino, no te vayas a perder de regreso—Susurro, sabiendo que lo estaba mirando.
—Eso hago. —Se sonrojó, sintiendo como sus ojos penetraban en los suyos nuevamente. Comenzaba a intimidarla, tenía que decir algo. Cualquier cosa. — ¿E-Estudiaste para inglés?
—No, nunca lo hago.
— ¿Eh? ¿Y cómo tienes excelentes notas?
—Poniendo atención en clases.
— ¿Sólo con eso?
—Sí.
—Qué raro, yo no puedo solo con eso...siempre debo repasar—Susurro—De seguro que nadie imagina que no lo haces.
—Por cierto, no es necesario que le hablas a Osakada y Tachibana sobre tu estancia aquí. Ni que nuestros padres son amigos.
— ¿Eh? Pero si me preguntan dónde estoy viviendo...yo
—Tendrás que inventar una buena excusa. Además cuando estemos en clases debes seguir actuando como siempre.
— ¿Cómo siempre?—Susurro deteniéndose confusa, ¿Acaso se refería a que siguieran sin hablar y de camino a casa se viniera sola? Actuar normal...a eso se refería.
—Sí, no intentes hablarme de cosas de la casa ni preguntarme tonterías— La miró fijamente—¿Lo entendiste?
—No planeaba hacer nada distinto—Se sintió triste y al mismo tiempo molesta ¿Qué idea tenía sobre ella exactamente? ¿Acaso creía que era de esas chicas que estaría presumiendo que vivía con él? ¿De verdad era tan egocéntrico?
—Me alegro—Siguió caminando, mientras ella se quedaba atrás enfadada. No quería depender de él para llegar. — ¿No vienes, Ryuzaki? Llegaremos tarde a este paso.
—No es necesario que me enseñes a llegar, solo dime cómo hacerlo y no te pediré nada más.
— ¿Crees que puedes hacerlo sin perderte?
—S-Sí...puedo hacerlo.
—Si llegas tarde o te pierdes, no será mi problema. —Suspiró, caminando hacia ella. Esperando que se retractara como siempre, pero no lo hacía, su mirada permanecía segura. Se notaba que estaba molesta. —Bien, tienes que caminar dos cuadras de aquí, llegar al principio del condominio y salir por el portón con la clave #245. Luego debes salir a la avenida por la vereda de al frente, caminar hasta el paradero de bus, ahí hay uno que te deja allí, debes conocerlo. Eso.
¿No lo podía escribir? Pensó nerviosa, estaba confundida, no sabía realmente como seguir todos esos pasos, pero no podía perder contra él, debía llegar sin depender de su presencia
—Ryuzaki ¿Entendiste?
—Sí...
—Bien, nos vemos. —-Caminó por alado de ella para seguir con su camino, esperando que la castaña se rindiera y aceptara que estaba equivocada.
—Espera.
— ¿Qué?
— ¿Cuál es el bus que debo tomar? Siempre suelo irme caminando, nunca he tomado buses.
— ¿Tienes dinero para pagarlo?
—N-No... ¿No hay otra forma de llegar? Me refiero caminando, por ejemplo.
"Sí tan solo hubieras admitido que estabas equivocada", Pensó. No le importaba lo que le sucediera, pero no podía dejarla así. En cierta manera, se sentía tonto por haberle preguntado si tenía dinero, considerando que lo había perdido todo hace apenas unos días.
—Yo te prestaré.
—No lo hagas, no quiero depender de ti.
— ¿Entonces como planeas llegar a tiempo?
— ¿Por qué? ¿Es muy lejos caminando?
—Un poco. —Suspiró, mirándola directo a los ojos. —Entiendo que no quieres depender de mí, pero en estos momentos tienes que hacerlo. Porque deberás aprenderte el recorrido. Después de esto, no me importa lo que hagas.
—Pero
—Vamos... ¿O prefieres quedarte aquí, sabiendo que no entendiste ni una sola palabra de lo que dije?
—Está bien, vamos. —Musitó, debía reconocerlo, no había entendido nada. De seguro se perdería. Tenía que i con él, al menos esta vez.
Luego de salir del condominio, tomaron un bus de acercamiento que los dejó a una cuadra de la Preparatoria Seishun, donde Sakuno ya se ubicaba. Por ello, Ryoma le anunció que desde ahí podía caminar sola, para que nadie se percatara de que vivían juntos o que sospecharan algo. "Está bien, gracias" le respondió la castaña, viendo como el ambarino se mezclaba con los estudiantes en la vereda. Su cabello negro era acariciado por una suave brisa, era extraño lo que estaba viviendo, pensar que a ese mismo chico que miraba todos los días a la distancia, ahora era su compañero de vivienda, más que todo, ahora podría apreciarlo cada mañana y verlo por las noches. Parecía estar viviendo un sueño maravilloso, o al mismo tiempo una pesadilla, porque quizás tenerlo tan cerca podría lastimarla más, sabiendo que amaba a alguien que jamás podría corresponderla.
Cuando llegó al salón, se encontró con su mejor amiga que al igual que todas las mañanas discutía con Horio quién sabe de qué, ella le sonrió al percibirla entrando y corrió a saludarla. En cuestión de minutos, se atrevió a preguntarle donde estaba viviendo, entonces tuvo que mentirle por primera vez en la vida. No era buena mintiendo, pero parte de lo que había dicho, era real. Dado que, le había mencionado que vivía en la casa de unos amigos de su abuela, pero sin decirle que en esa casa también vivía él.
El día pasó con rapidez, era un día normal igual a cualquier otro, eso decía la castaña, no obstante había algo que lo cambiaba todo. En clases de gimnasia, todas las chicas suspiraban al observar como el ambarino realizaba grandes maniobras, incluso como escalaba una cuerda perfectamente sin balancearse hasta tocar una campana y saltar al suelo de regreso, sin ningún rasguño. Hasta ella debía admitir, que se sentía admirada por sus habilidades.
Mientras los chicos jugaban baloncesto, incluyendo Ryoma que a pesar de no ser tan alto para ello, era muy bueno anotando los puntos, las chicas les tocaba dar la prueba de la cuerda. Todas lo hacían bien, aunque habían otras que les costaba mucho más, la mayoría lograba tocar la campana. Pero ese no era el caso de Sakuno, ya que no era como las demás. Cada vez que intentaba subir, resbalaba fácilmente e incluso sus manos se quemaban en la soga. Aún si era delgada, no era capaz de poder llegar al techo para tocar la campana. Como a las chicas se le tenía permitido acudir a alguien para subir, Tomoka se había ofrecido a ayudarle, junto a Ann (Una chica de cabello corto que se había trasladado hace un año a esa preparatoria) que también poseía mucha fuerza. Entre ambas impulsaron a la castaña para que subiera, lo estaba logrando poco a poco cuando la soltaron, pero cuando se detuvo a descansar en la mitad, se percató que alguien la estaba observando. Al dirigir su mirada hacía allí, se encontró con los ojos del ambarino y su corazón latió desesperadamente...se sonrojo instantáneamente, la miraba de manera pensativa y no comprendía el motivo. Estaba tan nerviosa que sin saber cómo, sus manos se resbalaron y terminó cayendo en los brazos de sus amigas que lograron sostenerla antes que llegara al suelo.
Como la profesora la conocía y sabía que había dado su mejor esfuerzo, no le puso una baja calificación, pero tampoco perfecta. Ann y Tomoka suspiraron, no entendían por qué se había puesto nerviosa de un momento a otro, pero sospechaban que estaba relacionado con él. Sólo una persona era capaz de distraerla por completo e impedirle que lograra cumplir bien con sus deberes, apuesto que él era causante de todo en aquel momento.
Y no estaban equivocadas, Sakuno a veces se cansaba de lo que sentía por él, porque no podía evitarlo. El tiempo avanzaba fugazmente, lo había conocido a los doce años solamente, y ahora no podía creer que se encontraran con 16 años. Sin embargo, aun si el tiempo pasaba rápido, había cosas que jamás cambiarían, como la relación que ambos tenían.
Ellos no eran más que simples compañeros, ni siquiera habían sido amigos, ella lo conocía perfectamente, mientras que él no realmente. Ella parecía comunicarse con él con miradas, demostrando con sus ojos carmesí, todo aquello que siempre callaba. Parecía que en lo único que eran correspondidos era en miradas, pero Sakuno era demostrativa en cuanto a lo que sentía, en cambio Ryoma parecía ser como una piedra, no se podía interpretar nada por su comportamiento.
Ann odiaba a Ryoma a veces, porque aún sabiendo los sentimientos de su amiga, opinaba lo mismo que Tomoka, que el ambarino parecía jugar con sus sentimientos y eso no le agradaba.
Él conocía sus sentimientos, por lo mismo no tenía derecho a jugar así con ellos. Él realmente no entendía nada. No entendía que cuando sus miradas se unían, venía a ella una gran sensación de nerviosismo e incluso taquicardia, pero en fondo estaba realmente feliz... No entendía que él era su mayor inspiración de dar lo mejor de sí, ni lo mucho que deseaba ser su amiga, pero no era capaz de hablarle por miedo a que la ignorara como a las demás. Ya había sido ignorada muchas veces, por ello ya sabía lo que se sentía, su corazón se estremecía, su voz no le salía y sentía deseos de desaparecer.
Ni mucho menos imaginaba que cuando quería hablarle, debía prepararse psicológicamente para hacerlo, eran días e incluso meses de inseguridades. Al igual que no sabía que ella se preocupaba constantemente por él, incluso enfrentando sus temores para preguntarle a sus sempai si estaba bien. Era tanta su preocupación que hasta en las cortas vacaciones lo pensaba.
Decir una simple palabra como "Hola" no era fácil, porque para decirla debía controlar sus emociones, atreverse a lograrlo y prepararse para no fingir estar sorprendida, cuando no fuese respondido su llamado.
No sabía la felicidad que sentía cuando él se percataba de su presencia, esos cortos lapsus en su vida cuando él murmuró algo, la menciono o le habló, eran situaciones memorables para ella.
Para él, ella nunca le había hablado, porqué esos momentos tan cortos fueron tan insignificantes que los olvidó fácilmente, haciéndose creer que nunca habían sucedido.
Definitivamente podía saber que ella lo quería, pero nunca sería capaz de ponerse en su lugar y entender por todo lo que pasaba. Cuando lo miraba todos los días, cuando se sentía feliz de descubrir algo nuevo de él o cuando él era feliz, sí...las pequeñas veces que sonreía le encantaba, ya fuera por un partido de tenis u otras cosas.
Ella sabía que no era correspondida, lo sabía más que nadie, pero no podía olvidarlo, nunca logró saber el porqué, y ni se esmeró en descubrirlo.
Al terminar el día, Ann les propuso que fueran a ver a los titulares como practicaban, Tomoka estaba de acuerdo, ya que le gustaba ver sufrir a sus compañeros, pero Sakuno como siempre se ponía nerviosa, sabiendo que Ryoma estaría allí. El novio de Ann era Momoshiro Takeshi. Por este motivo, a ella le gustaba esperarlo después de las prácticas, para poder irse con él.
Sumire había encontrado trabajo esa misma mañana para los titulares, ya que el anterior entrenador los había abandonado, Sakuno se había enterado esa misma tarde, y le había suplicado a su abuela que nadie debía enterarse donde vivían, ni mucho menos que en esa casa vivía Ryoma. Sumire no entendía porque su nieta actuaba así, pero prometió no hacerlo. A Ryuzaki-Sensei no le gustaba que los observaran cuando entrenaba, ni que Ryoma tuviera muchas fans a su alrededor, por ello había sólo había autorizado a ellas que fueran a la práctica, pero el resto de las mujeres no podían hacerlo.
Observaron cómo los titulares jugaban, Ann animaba a Momoshiro, mientras Tomoka animaba a todos y Sakuno observaba en silencio al ambarino que trotaba con sus compañeros. Ryoma era tan ágil como siempre, ¿Tendría algún defecto? ¿Había algo en lo que no era bueno? Tenía cierta curiosidad de cuál sería su debilidad.
Cuando el entrenamiento terminó, Ann se despidió de sus amigas para dirigirse a su novio y abrazarlo. Inesperadamente, Tomoka recibió una repentina llamada de sus padres, por lo tuvo que despedirse de todos y marcharse. Sakuno pensaba esperar a su abuela, pero ella tenía una reunión con el director esa tarde, así que saldría tarde. Suspiró, ya que no quería marcharse sola, pero no podía irse con el ambarino, porque debía actuar normal y no mencionar nada al respecto.
Se despidió de los titulares tímidamente, para luego caminar a la salida, pero entonces fue detenida por Ann que la tomó del brazo.
—Espera Sakuno, nosotros te acompañamos.
—Así es, te iremos a dejar donde sea. —Le cerró un ojo Momo.
—No se preocupen...no es necesario.
—No digas eso, podemos hacerlo—Sonrió Ann
— ¿O prefieres que Echizen te vaya a dejar?—Sonrió maliciosamente.
— ¿Eh?—Se sonrojó al ver a Ryoma a su lado—No se preocupen, puedo hacerlo sola. De verdad, sé cuidarme.
—Eso no es verdad. Echizen acompáñala a su casa. —Le ordenó Momo.
Ryoma analizó la situación en silencio, si le decía que no lo haría, ellos se darían cuenta de todo. No sabía qué hacer en esas circunstancias, pero debía pensar en algo pronto.
—Les dije que no se preocupen, puedo irme sola. —Miró con suplica a su amiga—Es temprano aún, puedo irme sola. No necesito que me vayan a dejar.
—Está bien. —Suspiró Ann preocupada y la abrazó para despedirse—Cuídate ¿sí?, me avisas cuando llegues.
—Sí, lo haré.
Sakuno se despidió de todos y se marchó, dejando al ambarino confuso ¿Estaba tan molesta con él que quería evitarlo? ¿O lo había hecho para que él no se enfadara? No podía irse con ellos dos tampoco, estar entre una pareja de enamorados era molesto, más conociendo como era su mejor amigo. Así que se despidió de ellos, para luego marcharse.
La castaña caminaba triste por su antiguo hogar, extrañaba su casa, no podía acostumbrarse a la idea de con el ambarino. Aún no quería regresar, iban a ser las seis, era muy temprano, además ¿Qué haría?, su abuela llegaría tarde, Sakura la odiaba y Rinko debía estar ocupada. Vagó por las calles en silencio, el cielo comenzaba a tornarse anaranjado, indicando que pronto oscurecería, Sumire le había dado dinero para el bus, así que no tendría problemas con eso.
Ryoma tardó cerca de media hora en llegar a la casa, esperaba que ella ya hubiera regresado, dado que se había marchado antes. Pero entonces, se encontró solo con su hermana viendo televisión, mientras que su madre cocinaba. Tal vez tenía otros planes, pensó. Prefirió no preguntarle a las demás, porque entonces malinterpretarían todo.
Dos horas más tarde, Sakura subió a su habitación para llevarle comida en una bandeja como siempre solía hacerlo, mientras él leía un libro.
—Oniichan, te he traído algo para comer.
—Thank You
—Espero que te guste el queque, lo hice yo misma—Sonrió y se sentó en su cama- Por cierto Onii-chan, ¿has visto a esa chica hoy?
— ¿Quién?
—Sakuno-Susurro, no quería decir su nombre. Y luego dejó ir un suspiro—No ha regresado todavía. Mis padres están preocupados, porque no está con Ryuzaki-sama. Además, imaginando como es, debe haberse perdido. Es tan distraída...definitivamente no es para ti, tú eres distinto—Le dedicó una sonrisa para salir finalmente por la puerta. — ¡Qué lo disfrutes!
Ryoma asintió a lo último, intentando volver a concentrarse en su libro, no debía importarle lo que ella hacía. No podía creer que en verdad se hubiera perdido, porque en la mañana le había dado todas las indicaciones necesarias, pero bueno quizás ella era...demasiado distraída, como decía su hermana. Pero aun así, ella se había ido antes que él ¿Cómo no había llegado? Nadie tenía su celular como para contactarla, así que todo sería complejo.
Sakuno esperaba en medio de la oscuridad el bus para que la llevara a casa, había estado dando tantas vueltas que había olvidado que horas eran, se sentía temerosa de estar en dicho paradero , ya que era bastante solitario y no pasaba ningún bus ¿Acaso tenían horarios? Él no se lo había mencionado.
Una sombra la observaba en silencio sonriendo atrás de ella, ¿Qué haría una estudiante de preparatoria tan tarde en un lugar así? Un chico de unos veinte años se sentó junto a ella, la castaña dudó de mirarlo, así que miró a un punto fijo, intentando controlar su corazón que temía que algo le sucediera.
— ¿Cómo te llamas?— Preguntó, pero ella no respondió— Ya veo, eres tímida...no soy una mala persona, no debes preocuparte ¿Perteneces a la Preparatoria Seishun?
—S-Sí.
—Eres tierna... ¿tienes novio?—Preguntó esperando su respuesta, al no contestar sonrió—Qué bueno—Sonrió y la abrazó—Entonces podemos divertirnos.
Su corazón comenzó a latir más y más, tenía mucho miedo, no sabía qué hacer, en esos momentos deseaba que existiera alguien. Pero no sabía quién, pero que alguien la salvara. Intentó salir de sus brazos, pero él era fuerte, "Suéltame, por favor" Susurró, mientras caían lágrimas de sus ojos y el individuo que estaba a su lado sonreía, aproximándose a sus labios. En un movimiento raudo, logró separarse de él. Iba a correr, cuando el joven la tomó por la muñeca, mirándola con sus ojos negros. "Ryoma-Kun, como desearía que estuvieras aquí" Pensó nerviosa. Entonces alguien golpeó al sujeto, obligándolo a soltarla. Sus lágrimas le impedían distinguir quién era. Pero se sentía aliviada.
— ¿Estás bien?
Conocía esa voz, jamás podría olvidarse de ella. La podía distinguir de muchas otras voces, porque era la perteneciente a él. Ryoma se encontraba frente a ella, mirándola fijamente preocupado.
— ¿Quién te crees que eres para hacer eso?—Gruñó el veinteañero levantándose con dificultad— ¡Yo la vi primero!
—Estas equivocado—Rodeo sus hombros y la acercó hacía él— La vi mucho tiempo antes que tú...además ella no te quiere.
— ¿Qué estas tratando de decir?
—Ella me quiere a mí—Lo miró desafiante—Así que no permitiré que la fuerces a hacer algo contra su voluntad.
No podía creer que había dicho esas palabras, si bien era cierto que lo amaba, no era un buen fundamento para esos momentos.
—Vamos, Ryuzaki—La tomó de la mano para caminar en dirección contraria.
—S-Sí—Susurró, sintiendo la calidez de sus manos envolviendo la suya.
Tras tomar un taxi que los dejó en el interior del condominio, caminaron de regreso a su hogar. Durante todo el camino, Sakuno había sido capaz de formular nada, ni siquiera le había podido agradecer por haberla rescatado, ya que sentía que si hablaba terminaría llorando a mares. Ryoma no recordaba en qué momento había llegado al paradero corriendo, se sentía culpable por no decirle los horarios de los buses, cuando logró recordarlo, sin decir una palabra salió de su casa con dirección al paradero.
—Lo siento—Musitó el ambarino por fin—Debí haberte mencionado lo de los horarios.
—N-No te preocupes...—Susurró con un hilo de voz-—Gracias por venir—Su mirada estaba perdida en el camino.
—Tú...—Se detuvo y ella lo miró confusa
—No le cuentes a nadie sobre esto, por favor.
—No lo haré, pero...
— ¿Qué sucede?—Una lágrima resbaló por su mejilla y se la secó inmediatamente—Soy una llorona ¿Verdad?—Fingió una sonrisa—No es importante, continuemos. —Susurró cabizbaja siguiendo su camino.
Pero entonces, Ryoma detuvo sosteniéndola de la muñeca y la obligó a mirarlo. Se veía tan triste, podría ser frío a veces, incluso distraído y engreído, pero sabía perfectamente cuando ella quería llorar, la había visto así miles de veces en el pasado.
— ¿Por qué me miras así? Deja de hacerlo, por favor—Dijo la castaña triste, con sus labios temblorosos al igual que sus manos. —Estoy bien.
De pronto, en cuestión de segundos él la estrelló contra su cuerpo, "No es verdad, no lo estás " le susurró. De súbito, sin verlo venir la castaña no logró seguir manteniendo la calma y se echó a llorar en sus brazos, desconsoladamente, expresando todo lo que había sentido en ese momento, sus temores, las palabras que él le había dicho, todo. No sabía que sabía que hubiera hecho sin él.
Ryoma no sabía por qué había hecho eso, quizás era porque ella le recordaba mucho a su madre y no le gustaba verla llorar, o tal vez era porque en general no le gustaba ver llorar a las mujeres. No, esas sólo serían excusas baratas. Sí esa fuera la razón, habría hecho lo mismo con todas las chicas del Instituto y Preparatoria que había hecho llorar. Pero no había sido eso.
Luego de desahogarse en sus brazos, se separaron para seguir caminando, debían llegar cuanto antes, iban a ser alrededor de las diez de la noche y todos podrían estar preocupados.
Sakuno aún no podía creer que él la había abrazado, además sus manos se habían unido por un momento. Se sentía extraño, pero cálido. Quería volver a sentirlo. Era como si en esos breves instantes el tiempo se había detenido para ellos y su corazón latía más fuerte que nunca. No podía hacerse ilusiones por eso, porque él podría haberlo hecho por otro motivo, pero era raro pensar que Ryoma Echizen tendría otros motivos.
Cuando llegaron a la casa, todos fueron a interrogarlos, mientras Sakura miraba con odio a la castaña por volver con su hermano. Como Sakuno no era buena para mentir y no podían decirles la verdad, Ryoma tomó el protagonismo de todo, diciéndoles que Sakuno se había quedado estudiando en el establecimiento, y él había ido a encontrarse con un amigo, cuando la había visto. Por supuesto a él le creyeron, si Sakuno hubiera sido la de la mentira, su abuela la hubiera descubierto como siempre solía hacerlo.
Tras comer un poco, Sakuno subió a ponerse su pijama y cuando pensaba irse a dormir, caminó hacía la habitación de él para agradecerle por todo, se detuvo frente a la puerta, insegura de lo que estaba a punto de hacer. Entonces se atrevió a tocar la puerta, nerviosa y su corazón saltaba, era como que pedía a gritos que saliera de ese pasillo para esconderse en su pieza, se estaba arrepintiendo de esa decisión.
El ambarino salió luciendo un pantalón gris con una bata azul envolviéndolo, sus ojos se veían cansados, parecía que lo había despertado. Pero ¿Cómo se había dormido tan rápido? Se observaron en silencio, Sakuno no sabía cómo empezar, tenerlo tan cerca sentía como sus mejillas de teñían nuevamente.
—Ryoma-Kun... ¿Estabas durmiendo? Lo siento
—Sí, pero no importa— Bostezó—¿Qué sucede?
—Yo...gracias por lo de hoy, por todo...de verdad te lo agradezco, no sé qué hubiera hecho si no hubieras estado allí.
—No es nada, pero digamos que esto nunca pasó.
— ¿Eh? ¿Por qué?
—No se lo menciones a nadie, nadie debe enterarse de esto. Todo lo que hice hoy, nunca lo he hecho por nadie—Suspiró—Es la primera y la última, así que a la próxima no seas tan distraída. Además debo aclarar que no lo hice por ti, sino porque si algo te pasara me podrían regañar.
—Está bien. Aunque digas eso, gracias—Sonrió
¿Cómo podía sonreír después de lo que le había dicho? Ella era distinta a las demás, pensaba que se deprimiría cuando le dijera eso. Pero no, ahí estaba sonriendo como si nada.
— ¿Eso es todo?
—Sí, buenas noches.
La castaña caminó hacía su habitación, mientras él la observaba en silencio, hasta que su silueta desapareció al final del pasillo. Era una chica realmente extraña y llevaba el cabello demasiado largo.
Sakuno se cepilló el cabello frente al espejo de su recamara. Aquel día, si tuviera que definirlo en una palabra, había sido inesperado. Quien sabía, lo que ocurriría en los días siguientes.
Continuará...
¿Cómo están? Espero que muy bien, les traigo un nuevo capítulo que espero que sea de su agrado n.n como se pueden dar cuenta modifiqué algo pequeñísimo del capítulo 1, porque pensé que sería lo mejor para hacer la trama más interesante de que Ryoma tuviera una hermanita menor que lo arruinara todo, siempre están las hermanas celosas.
Este capítulo no me costó tanto hacerlo, debido a que no tuve que inventar emociones o sentimientos, se podría decir que uní mis sentimientos verdaderos a lo que siente Sakuno por Ryoma.
Como siempre les pido que comenten onegaii n.n
Mi pág. de Facebook para que me sigan respecto a mis historias es "Hinata-Sakuno fanfiction", donde aviso cuando actualizaré y expliqué lo del capítulo 1.
Nos vemos en el siguiente
Sayonara
